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Historia 27991 — capítulo 47

Capítulo XLVII

( parte I)

Fátima

Llovía a cantaros. Julio, es un mes que se caracteriza por ser caluroso. Pero esta vez, no fue así. En cuanto terminaba de llover, una niebla densa bajaba y cubría todo. Y el frío… era congelante. Pero todo esto no era culpa del mes, ni tampoco del clima. Eran dementores. Ellos provocaban el frío. Frío que hacía que se le congelaran las manos a Hermione. Pero ya no le importaba. La mano derecha le hormigueaba, como solía pasar cuando se agotaba. Pero tampoco le importaba. Ella solo seguía quitando con una pala los excesos de lodo que, según Hagrid, molestaban a los plantíos de calabazas, tomates y quien sabe que tantas cosas. Éste era parte de su castigo. Había pasado ya casi una semana desde el ataque de los mortífagos. Al día siguiente de la plática con el profesor Dumbledore, los Sres. Weasley la mandaron a traer. Ella escuchó con resignación su castigo, sin decir ni media palabra. Éste consistía en ayudar a los deberes del hogar (barrer, lavar, limpiar, sacudir, acomodar, etc.), ayudar  a Hagrid en el invernadero que tenía en un lado del castillo y ayudar a la Sra. Weasley a cocinar el desayuno, comida y cena. Todo esto durante una semana y sin protestar. Éste era un plan de ellos para tenerla cerca. Siempre trataban de hacerle plática, incluso se turnaban para cocinar con ella (excepto Sirius, que siempre estaba en la cocina). Pero Hermione cortaba las conversaciones de manera olímpica, sin ser grosera ni descortés. Y se dio cuenta que se divertían y disfrutaban de mandarla a limpiar, solo para mirarla y saber que no estaba de nuevo en su habitación encerrada. Y ella contaba mentalmente los días que le faltaban para terminar su castigo si estaba enfadada, que prácticamente era siempre. Le molestaba terriblemente estar con ellos y más si ellos la obligaban a seguir su odioso plan. Todo eso la sacaba de quicio. Por eso disfrutaba enormemente ayudar a Hagrid lejos de ellos, incluso trabajaba lo doble para tardarse más. Aún cuando las cosas con Zay se habían compuesto, Hermione quería regresar a los días en los que se la pasaba encerrada. Pero también se sentía triste por la situación de Zay. Estaba segura de que se debía sentir muy mal por no poder regresar a su casa. Hablaban como antes, pero nunca de lo sucedido. Ya solo faltaba un día para terminar su castigo. Solo uno. Esto se lo repetía Hermione mentalmente, mientras componía la tierra de las plantas con la pala. Se sentía muy cansada, incluso sentía el cuerpo pesado. Pero estaba punto de terminar y luego regresaría al castillo para bañarse y ayudar con la cena. Debía aguantar. Pronto acabaría su castigo. En cuanto terminó. Regresó al castillo arrastrando los pies y con un dolor terrible de cabeza. Respiró profundo antes de entrar y se compuso la coleta que se había hecho. Por lo tarde que era, adivinaba lo que la esperaba. Cuando entró, una comitiva la recibió, como todos los días. Perro no era una comitiva, eran casi todos los que habitaban ahí. Y todos la miraban, como siempre.

  • Hola querida. Hoy regresaste un poco mas tarde que lo acostumbrado- Comentó la Sra. Weasley.
  • Es que necesitaba quitarle el lodo a unas plantas- Explicó Hermione enseñando las manos y los tenis sucios por el lodo - Pero solo subo para limpiarme y enseguida bajo para ayudar- -Muy bien. Te esperamos aquí- Respondió la Sra. Weasley y muchos sonrieron disimulada mente. -Esta bien- Dijo Hermione y caminó sin mirar a nadie. Ni siquiera a Neville y Luna, ya que ellos también estaban castigados, Y siempre estaban en donde les dijeran. Cuando iba a la mitad de las escaleras ( sin que nadie de abajo le quitara la mirada de encima) sintió un fuerte mareo, pero fue tan rápido que ni siquiera hizo falta que se detuviera. Solo sacudió la cabeza y siguió subiendo. Pero cuando estaba apunto de llegar arriba, un dolor terrible de cabeza la golpeó. Se detuvo por completo, se tocó la sien izquierda con una mano y todo se volvió negro.

 Una voz la llamaba. La llamaba sin parar. Hermione quería ir hacia ella. Pero no podía, estaba demasiado cansada y en donde estaba se sentía muy bien. Pero de nuevo la llamaban. Abrió los ojos poco a poco y lo primero que vio fue el techo de su habitación. -Que bueno que despierta srita. Granger- Dijo Madame Pomfrey -¿En donde estoy?- Preguntó Hermione con la voz seca y apagada. -En su habitación- respondió la enfermera mientras agitaba algo que Hermione no pudo distinguir- Se desmayó en las escaleras. ¡Pero que golpes se llevó! Y el susto que nos dio- -Lo siento- Dijo Hermione, mientras observaba que estaba metida en su cama con la pijama puesta y limpia. -Todo esto pasa por no seguir las indicaciones como se le dijo- La regañó Madame Pomfrey- sabía que no debía agotarse mucho y aún así desobedeció. Nos é que habrá hecho en los días pasados, yo creo que seguir hipogrifos por todo el país- -Pues hice algo muy parecido- Respondió Hermione y alguien a su lado izquierdo se rió. Hasta entonces Hermione no se había dado cuenta de que estaba ahí Zayra. Al mirarla, la princesas le sonrió y la saludó con la mano. La castaña le devolvió la sonrisa. -Espero que ahora si siga las indicaciones señorita Granger- Dijo la enfermera- Estará en cama durante algunos días. Al menos hasta que se reponga, nada de salir. Y tómese todas sus pociones ¿Entendido?- -Claro que sí- Respondió Hermione. -Y procure no agitarse al menos por unos días- Agregó la enfermera. -Trataré- dijo Hermione- ¿podría ser mi elfina la que me atendiera en estos días?-

  • Por supuesto- Respondió madame Pomfrey. -Yo también quiero atenderla- Se ofreció Zay- quiero atender a mi hermanita menor- -No te molestes- le dijo Hermione sonriéndole, pero negándose- no hace falta- -claro que sí- protestó Zay- Winky y yo nos encargaremos ¿o quieres agotar a tu pobre elfina?- Hermione rió débilmente. -Bueno, entonces siga las indicaciones y pórtese bien- Ordenó la enfermera- Ahora a dormir- -Gracias- dijo Hermione a las dos y luego se quedó profundamente dormida.

Así pasaron varios días y Hermione no salía de su cuarto ni recibía visitas, solo a Winky y Zay. Por las tardes se ponía a leer o a estudiar, ya que aún estaba débil para hacer cualquier otra cosa. Un día, mientras leía en su cama, entró corriendo Neville y muy agotado le dijo: -Hola Hermione. A que no adivinas quien vino a visitarte- -Hola Neville- Saludó Hermione con calma- No, no lo sé. ¿Quién vino?- -Fátima- Respondió Neville- Está abajo y quiere verte ahora- Con esta noticia, la chica se emocionó enormemente. -Por supuesto. Vamos- Dijo Hermione mientras se levantaba de la cama. Neville la ayudó a bajar las escaleras y luego, la llevó al salón en donde Hermione había platicado aquella noche con el director. En cuanto entraron, Fátima (que se encontraba en la misma silla en donde se sentó el profesor Dumbledore el día de los ataques) se levantó y caminó apresuradamente hacía ella. -¡Hola querida!- Saludó Fátima alegremente, se le acercó y la abrazó fuertemente. -Bueno, ya me retiro- Dijo Neville y salió haciendo el menor ruido posible. Fátima, ayudando a Hermione a caminar, la guió hasta unos cómodos sillones. -Que bueno que estés aquí- Dijo Hermione- Me alegro mucho-

  • Y yo también- Respondió Fátima- Había un par de cosas que me tenían preocupada y debía venir. Pero dime ¿Cómo has estado? Te noto decaída- -Ya estoy mejor, solo fue una decaída- Explicó la chica- Imagino que ya sabes lo que ocurrió con el pozo- -Si, me pusieron al tanto, estoy muy preocupada por ese asunto- Respondió Fátima. Nunca había pasado algo así. Pero el profesor Dumbledore y yo nos estamos encargando de esto. Pronto encontraremos la solución, estoy segura. Pero además hay otro asunto que me tiene preocupada y que me hizo venir- -¿Qué otro asunto?- Preguntó Hermione. -Tú- Respondió Fátima. -Estoy bien, solo estuve un poco enferma, pero estoy mejorando mucho- Replicó la castaña.
  • Lo sé, y me preocupas no solo por tu enfermedad, sino porque no eres feliz y eso es grave. La función del pozo es esa y en ti no lo hemos logrado dímelo ¿Porque no eres feliz?- dijo Fátima. -¿Sabes lo que pasó con mis padres?- Preguntó la castaña. -Si, lo sé- Respondió Fátima. -Entonces sabes la respuesta- Dijo molesta Hermione. -Lo que pasa Hermione es que ya olvidaste- Explicó Fátima- olvidaste el pasado y todo lo que lograste en él. Olvidaste cuál es tu deseo- Hermione bufó con lo último dicho- y estás olvidando el dolor de los demás. Y sé que estás en tu derecho de sufrir y llorar la muerte de tus padres, pero tu dolor no es el único, Hermione. Hay más- -Ellos me lastimaron de la manera más vil y cruel que puede existir- le recordó Hermione- Me quitaron lo que más amaba en este mundo y después de esto, nada más importa- -Hay muchas cosas que no sabes, que aún ignoras y que por eso no eres feliz- apuntó Fátima- pero para eso estoy aquí. He venido a mostrarte lo que hace falta que veas. Y espero que como buena súbdita obedezcas lo que yo te diga ¿si?- Hermione asintió un poco confundida. -Bueno, entonces no hagamos esperar a quien te va a mostrar todo y responder cualquier pregunta. ¡Adelante Sirius!- En ese momento, entró Sirius y Hermione se levantó del sillón de un solo brinco, negándose rotundamente. -Recuerda que debes ser obediente, querida- Dijo Fátima mientras se levantaba con toda paciencia y jalaba a Hermione a una parte del salón en donde había estado vacío- Ahora Sirius, colócate justo enfrente de Hermione y Hermione toma tu varita- Hermione miró a Fátima enojada y asustada, y negó con la cabeza. -Cuando esto termine, te aseguro que no te volveré a molestar- Prometió Fátima y a regañadientes, Hermione tomó su varita. Miró enfrente y a unos 7 metros, se encontraba Sirius con su varita en la mano y mirándola fijamente. Ella desvió la mirada. -Li que tienes que hacer es muy sencillo- Comenzó a explicar Fátima- Se tiene que leer la mente el uno al otro con "legeremens" y cuando crean que el otro ya ha visto suficiente, deben usar "protego", no otro, solo ese. Yo estaré controlando desde fuera, de todos modos- Hermione y Sirius miraron a Fátima confundidos, pero ella solo los miró dándoles órdenes, no instrucciones. -Si no tienes ningún impedimento Sirius, que empiece Hermione- Continuó Fátima. Sirius negó con la cabeza. -Muy bien. Entonces, vamos Hermione, ya sabes lo que tienes que hacer- Finalizó. Hermione dudó por un momento, pero la mirada controladora de Fátima la hizo reaccionar y seguir sus órdenes. Sin dejar de mirar a Sirius (cosa que se le dificultó mucho) empuñó su varita, lo apuntó con ella y dijo: -¡legeremens! Instantáneamente, la imagen que ella tenía ante sus ojos, desapareció. Y cambió por una muy diferente. Ella apareció en el vestíbulo de Grimmauld place, justo en la habitación en donde se encontraba la puerta que daba a la calle. Todo lucía diferente, limpio, nuevo y con mucha elegancia. Pero no tuvo tiempo de mirar mucho, ya que en ese momento apareció Sirius de cómo 14 años, llevando consigo su baúl de Hogwarts. Y seguido de él, apareció una mujer alta, que Hermione n alcanzó a distinguir bien por la oscuridad. -¡si pones un pie en la calle, nunca más volverás y te borraré del árbol genealógico de la familia!- Gritó la Sra. Black. -¡pues entonces más rápido me iré!- Respondió Sirius- ¡Estoy arto de esta maldita familia y sus estupidas creencias!- -¡Si te vas nunca te lo perdonaré y jamás volverás a ser visto como un sangre limpia!- Amenazó la madre de Sirius. ¡No me importa en lo absoluto!- Gritó Sirius y sin dudarlo, salió de la casa azotando la puerta. Entonces cambió la escena. Ahora Hermione estaba de pie en una sala elegantemente amueblada y con tapiz blanco. Pero en medio de ella, estaban Sirius y James. -Muchas gracias hermano, si no fuera por ti, ahorita estaría durmiendo en la entrada de Gringotts- Dijo Sirius. --De nada canuto, ya sabes que para eso estamos los hermanos- Dijo James. Y seguido de eso se dieron un fraternal abrazo. De nuevo cambió todo. Ahora era un cuarto de madera con cajones y muchas cosas tiradas. Peter, Remus, James y Sirius, se encontraban en ella y platicaban animadamente. -No puedo creerlo, el gran Sirius Black enamorado- Se burló Remus. -Increíble de ver- Ayudó Peter- Todos, excepto Sirius, rieron. -ja-ja muy graciosos- Dijo Sirius serio. -Es que, de verdad es extraño canuto- Defendió James- ¿amor a primera vista?- De nuevo risas. -No sé que tiene de extraño. Si la conocieran, sabrían por que estoy enamorado de ella. Es hermosa- Se defendió Sirius, para después quedarse pensando con cara de perdido. -de verdad, ver para creer- Comentó James- -Nadie dice  nada de tu obsesión por Lily Evans- atacó Sirius. -Disculpa amigo. Es amor no obsesión lo que yo siento por Lily- Respondió James. -Si, seguro- Dijo sarcásticamente Sirius. -Bueno, pues ya veremos a tu "chica" y si en verdad estás enamorado con tan solo unja plática en la librería- Retó James. -como quieras, verás que no me equivoco- Dijo Sirius- -Huy- Se burló James. Todos rieron. Nuevamente cambió la escena. Llovía a cantaros en los terrenos de Hogwarts y la Hermione real miraba a ella misma besándose con Sirius, el día en que le pidió que fuesen novios. Aún no salía de su ensimismamiento, cuando ante sus ojos ella misma y Sirius, veían la luna menguante, abrazados y se decía cosas lindas, muchas eran promesas. Volvió a cambiar la escena. Ambos lloraban y se besaban. Después, la Hermione del recuerdo subió a un carruaje y éste de fue. Apareció en un acuarto, en el cuarto de baños de niños. Sirius entró corriendo , se arrodilló en el suelo y lloró amargamente. Después una oficina, con un escritorio de madera fina, libreros alrededor y elegantemente adornado. Sirius de 21 años entró, seguido de un joven de unos años más que él. Sirius se sentó en la silla principal y su acompañante frente a él. -Soy tan feliz Black, aún no puedo creer que me casaré pronto- Dijo el desconocido. -Pues más te vale creerlo- Respondió Sirius riendo. -¿Y tu que me dices? ¿Sigues de aventurero en lo que esperas a esa chica?- Preguntó el joven. -Yo no tengo aventuras y pronto regresará mi chica- Respondió muy seguro Sirius. -Si en todo éste tiempo, no te ha enviado ni una carta ¿Qué te hace pensar que volverá?- Insistió. -Ayer me escribió- Mintió muy seguro Sirius. -Al fin, con razón te veo tan contento- Comentó- Bueno pues me retiro y saludos de mi parte a tu novia en tu próxima carta- -Muchas gracias- Agradeció Sirius. Ambos se levantaron y el joven salió. Sirius tomó el único portarretrato que había en el escritorio y lo miró fijamente. -No me escribiste, pero me hablaste por sueños mi amor. Sé que me extrañas tanto como yo a ti y que muy pronto me escribirás para decirme que volverás- le habló al retrato. Hermione miró por encima del hombro de Sirius, y en el portarretrato se encontraba su foto. El recuerdo cambió y apareció una cocina limpia y escombrada, en la que se encontraban James,  Lily y Sirius cargando un bebé de cabello negro. -Yo creo que a Hermione también le va a encantar l idea de ser la madrina de Harry. Nunca se negaría y mucho menos tratándose de ustedes-  Dijo Sirius. -Yo también lo creo. Solo que espero que llegue antes del bautizo- Dijo Lily- Me pondría a llorar de guato de verla nuevamente- -cariño, no te pongas triste, ya volverá- dijo James- y si no llega antes de bautizo, pues igual nosotros seremos los padrinos de boda- -Por supuesto que sí. Y Hermione también estará de acuerdo y feliz- Respondió Sirius sonriendo. -Nosotros con gusto- Dijo Lily mirando nostálgicamente a su bebé dormir en los brazos de su nuevo padrino- Festejaremos en grande el regreso de nuestra amiga y sui boda- Después apareció en una sale, en la cual estaba Sirius frente a una chimenea leyendo el periódico. Hermione contempló lo guapo que se veía, joven y con mucha salud. Y claro, sin un pasado negro. Aún. Un ruido llamó la atención de ambos. En la ventana había una lechuza gris con una carta. Sirius se levantó, abrió la ventana y tomó la carta. Cuando leyó el remitente, se quedó helado. Hermione, desde donde estaba reconoció la carta que le había dejado al profesor Dumbledore para que se la entregara cuando James y Lily… Instantáneamente, se puso a llorar. Sirius, con una cara de felicidad radiante, abrió con desesperación el sobre y leyó apresuradamente. Mientras más leía, su cara de enorme alegría, cambió. Y para cuando terminó de leer, arrugó el pergamino con sus manos y  llorando amargamente, gritó. Gritó con todas sus fuerzas, tirándose al suelo. Hermione lloraba sin parar viendo a Sirius sufrir. La escena tembló por un momento, para después cambiar. Sirius se encontraba en su celda de Azkaban vestido de prisionero. Se veía en estado deplorable, se notaba el gran sufrimiento que vivía. Miraba por una rendija la luna menguante. Al ver esa escena, Hermione se sintió morir. De pronto Sirius sacó algo de su pantalón y la rompió e mil pedazos furioso. Y mirando al cielo gritó: -¡Te odio! ¡Me traicionaste! ¡No ibas a volver nunca! ¿Perdí todo lo que tenía e la vida por ti! ¡Ojala seas tan infeliz como los soy yo! ¡Ojala sufras y te retuerzas de remordimiento por traidora! ¡te odio! ¡te odio!- y lloró amargamente tirado en el suelo Ella lloraba tanto al ver el sufrimiento del merodeador, que quiso tocarlo y consolar al recuerdo, pero no pudo y eso la destrozó más. El recuerdo templó peligrosamente y por un segundo Hermione pudo ver a Sirius en el tiempo actual apuntándola con la varita con aspecto afligido. Y al siguiente segundo veía sus propios recuerdos como una película. Pero en la cual aparecía Sirius, pero sin participar.

Hola!!!!!

de verdad es un capítulo grande!

creí que sería mas pequeño...

bueno, perdon por el retraso!!!!!!

pero es tan grande, que tuve que hacerlo en dos!!!!

espero haya valido la pena!

ya verán que la siguiente parte tambien estará muy interesante!

dejen comentarios!

besos!

ana_zkyf