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Historia 27991 — capítulo 50

CAPITULO XLIX

Viviendo la pesadilla

Muchas cosas habían cambiado.

La guerra con Voldemort se había vuelto mucho más fuerte. Los ataques eran más seguidos y mucho más violentos. Mucha gente moría y por ello la Orden hacia lo más que podía contraatacando y salvando toda la gente que podían. Todas las noches tenían reuniones en la mansión Dumbledore y casi siempre se la pasaban en misión, pero claro sin descuidar el hogar de todos.

Sirius no era la excepción y sobre todo por que su reputación ahora era muy buena, debía cumplir con su deber como miembro de la Orden y pasaba muy poco tiempo en la mansión. Había misiones en las que se tenía que ir por días enteros.

Esta situación ponía muy nerviosos a Harry y Hermione, los dos tenían un miedo atroz de perderlo y sabían lo peligroso que era que fuera a lugares llenos de mortífagos. En cambio él, se preocupaba más por dejarlos solos que por lo que a él le pudiera pasar, en cuanto llegaba era directo a buscarlos, no importa la hora que fuese.

Hermione, cada vez que él se ausentaba por días, tenía nuevamente esas horribles pesadillas. Sus amigos trataban de distraerla lo más que podían para no dejarla sola y hacían que realizara actividades con ellos.

El clima era muy cambiante, un día ventarrón, al otro tormenta y después el sol en todo su esplendor. Talvez expresaba lo tan variado que podría resultar todo.

Al menos ese día solo había una brisa de aire frío, que mecía los altos árboles de un lado para el otro tan pausadamente.

Hermione se alistaba para salir de su habitación sin muchas ganas, se ponía su suéter lentamente y con mucha calma. Y es que tenía 3 días de no ver ni escribir a Sirius, estaba en misión y lo único que la consolaba era que Remus le había dicho que regresaba al otro día.

Suspiró resignada a eso.

Y es que tampoco podía quejarse mucho o mostrarle malestar a Sirius, él se preocuparía mucho y eso era lo que menos ella quería, ese era su trabajo y él estaba contento de volver a la acción, así que debía mostrarse fuerte y tranquila sin dar problemas.

Pero también estaba contenta, además de ver contento a su Sirius, la noche anterior había visto a Yanet, Jacqueline y Severus. Después de tanto tiempo de no verlos lloró de la emoción. Todos trabajaban mucho por acabar con Voldemort y ellos también se veían muy cansados, pero aún así peleaban duro. No tuvo mucho tiempo para hablar con ellos, pero quedaron en seguir platicando lo más pronto posible.

Al fin lista, salió de su habitación y bajó por las escaleras principales. Cuando iba por la mitad, miró por los ventanales el camino que daba a la entrada de la mansión y que aún lado daba con el bosque. Deseo con tantas fuerzas poder ver a Sirius en el camino directo hacia allí, pero él llegaría en un día, tan solo un día, un largo día de espera.

-¿No piensa saludarme señorita?- Preguntó una voz desde abajo, sacando a Hermione de sus ensoñaciones.

Inmediatamente ella buscó el dueño de esa voz y lo encontró al pie de la escalera. Al verlo, su corazón dio un brinco de alegría.

-¡SIRIUS!- Gritó ella y bajó corriendo a abrazarlo y besarlo.

Cuando terminaron de saludarse se separaron un poco para verse pero sin romper el abrazo.

-Te extrañé tanto mi dulce príncipe, creí que llegarías mañana- Susurró Hermione.

-Yo también te extrañé mi vida y por eso, me apuré lo más que pude para regresar- Respondió Sirius- Pero ya no habrá días separados, parece ser que los mortífagos no atacarán, es como un estilo de retirada, por eso convocaron una reunión hoy-

-Es muy extraño, pero me da gusto que te vayas a quedar unos días- Comentó Hermione contenta.

En ese momento Harry salió de la puerta que daba a la cocina y sonrió al ver a la pareja.

-Al fin volviste- Dijo mientras se acercaba.

Hermione se separo de Sirius, para dejarle su lugar a Harry. Al ver el abrazo de ellos sintió tristeza, porque se notaba la falta que le hacían a Harry sus padres.

-Veo que cuidaste bien a mi princesa- Comentó Sirius cuando se separó de Harry y abrasó a Hermione por la cintura- Gracias-

-De nada- Respondió Harry- Aunque no fue nada fácil-

Los tres rieron con el comentario de Harry.

-Bueno, pues vallan a hacer lo que estaban haciendo, yo tengo que entrar a la reunión, en la cual solo yo falto. Al rato platicamos- Dijo Sirius, después le dio un apretón de hombro a Harry, un rápido beso a Hermione y entró al comedor, pero antes de cerrar la puerta les guiñó un ojo.

  • Es bueno tenerlo de regreso- Comentó Harry sin dejar de ver la puerta del comedor.

-Muy bueno- Respondió Hermione, que igual que Harry miraba por donde se había ido el merodeador.

-Venía a pedirte que trajeras tu libro de pociones- Explicó Harry al fin mirando a Hermione y sonriendo alegremente- Al fin convencimos a Zay de que nos enseñe a hacer algunas de ellas-

-Ah, claro- Respondió contenta Hermione- Que bueno que la convencieron. Talvez venga en nuestro examen final de 7°. Subiré a buscarlo-

  • Te esperamos en la cocina- Dijo Harry y volvió a entrar por la puerta de la cocina mientras Hermione subía disparada a su habitación.

Al llegar, se dirigió directamente a su baúl, sacó rápidamente su libro de pociones y salió corriendo de nuevo.

Bajó hacia el vestíbulo y cuando iba bajando las escaleras principales, un destello llamó su atención. Se detuvo sorprendida y miró por los ventanales. El destello que tanto conocía (que provenía del prendedor de su madre) ahora brillaba en medio del bosque. El reflejo del sol, que se ocultaba a esas horas, hacia que se distinguiera aun cuando parecía que era lejos de ahí.

Tal vez si acababa de una vez con eso sus pesadillas se terminarían, pensó la castaña. Llevaba consigo su varita en la bolsa del pantalón, estaba cerca de la mansión, no podía salir nada mal y de pronto le entró una oleada de ansiedad y ganas de cerrar con ese capítulo de su vida.

Bajó lo que le faltaba de escaleras, dejó el libro en una mesita de madera que tenía un florero encima y salió de la mansión.

En cuanto cerró la puerta sintió el aire frío envolverla. Aún así caminó hacia el bosque siguiendo el destello y tratando de no perderlo de vista. En cuanto se internó en el bosque un escalofrío le recorrió la espalda y dudó en seguir. Pero las ganas de avanzar fueron aún más grandes, era extraño porque jamás había sentido algo así de fuerte, entonces decidió seguir. Parecía que en ese bosque no había criaturas peligrosas, solo aves, ratones, ratas, insectos, gusanos, arañas, nada que hiciera daño. Después de un rato de caminar se desesperó, ya había perdido el destello y ese no era el camino hacia el cementerio (ya que ella lo conocía muy bien por las visitas a las tumbas de sus padres); tal vez era mejor regresar. Y cuando estuvo apunto de hacerlo, al fin vio el broche de su madre. Estaba en la tierra tirado, igual de elegante que siempre. Se acercó lentamente sin pensar en nada, solo quería verlo de cerca. Lo vio tantas veces en la ropa de su madre, lo sabía lucir muchísimo, muchos recuerdos inundaron su mente. Estiró su mano para tocarlo y cuando estuvo apunto de hacerlo, su mente la hizo reaccionar y hacerse preguntas. ¿Qué tenía que hacer eso allí? ¿Cómo llegaría? Alguien lo debió sacar de su casa, del cuarto de sus padres, de la caja en donde siempre estaba. No pudieron ser los aurores, ¿Con qué finalidad?Y si no fueron ellos, entonces debieron ser…

La realidad la golpeó con mucha fuerza, las piernas se le entumieron y deseó con tantas fuerzas poder aparecerse en la mansión. Pero no podía, nadie podía aparecerse allí. Su respiración se empezó a hacer rápida. Se arrepentía tanto de haber salido.

¡Era una trampa!

Se levantó rápidamente y se volteó con la intención de salir corriendo.

Pero fue demasiado tarde, un dolor agudo y punzante apareció en su cuello.

Rápidamente se tocó las manos y sintió una espina gigante que tenía enterrada. Como pudo se la arrancó y la miró, era verde con la punta de color rojo escarlata. Una espina de flor carnívora, terriblemente venenosa. Se mareó fuertemente y calló a la tierra muy débil.

Alzó la mirada para ver a su atacante frente a ella, de pie y con una enorme ventaja.

-Pe- Peter- Susurró débilmente ella, luchando con todas sus fuerzas por no desmayarse.

-Mi querida Isy Stevens- Respondió Pettigrew con odio en la mirada y con la ropa de aspecto de haber estado en la basura- Cuanto tiempo sin verte-

-Peter, debes llevarme a la mansión, necesito un antídoto de inmediato, la espina es muy venenosa- Rogó Hermione empezando a sudar y tratando de levantarse.

-¿Cómo pudiste?- Reprochó Peter.

-¿De qué hablas?- Preguntó desorientada Hermione- Moriré pronto si no me ayudas-

-¡Destruiste mi vida! ¡Tú tuviste la solución en tus manos! ¡Por tu culpa vivo esta vida tan miserable! ¡Tu eres la traidora y no yo! ¡Maldita sangre sucia impostora!- Gritó Peter con los ojos desorbitados de coraje.

-Peter yo…- Intentó decir débilmente Hermione.

-¡Cállate!-Gritó Peter y le pegó una cachetada que le rompió el labio y la hizo caer a la tierra nuevamente, para después agacharse junto a ella con un rápido movimiento, agarrarla del cabello de la nuca y aproximar su cara a él- Pero ahora vas a recibir tu castigo. Mi amo quiere verte, me recompensará muy bien por llevarte con él. Gracias por hacer las cosas más fáciles siguiendo el señuelo-

Lo último que Hermione pudo ver, fue a Peter sonriendo de manera que la hizo temblar de miedo, para luego quedar inconsciente por mucho rato.


Hola!!!!!

perdonenme por la super archi requete tardanza!!!!!!!!

esque de verdad tuve una racha muy  pesada, examenes finales y millones de trabajos...

pero ahora una semanita de vacaciones... jejeje

en unos días subo el siguiente, ya lo tengo escrito solo me falta pasarlo...

los quiero mucho!!!!

dejen comentarios!!!!!!

besos!

ana_zkyf