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Historia 28300 — capítulo 1
Era tan fea, Pensé mientras veía como ella contoneaba sus caderas al caminar, ¿Por qué tenía que tener más de 40 años que yo?, ¿Por qué?, ¿Por qué ella no había nacido unos años antes?, ¿Y por que mierda tenía que YO aceptar esa apuesta?, ¿Por qué?
-¡Sirius!, ¡Oye!, ¿Me estas escuchando?
-Si.- Les dije molesto.
-¿Me entendiste completamente?.-Dijo James
-Si.- Volví a repetir.
-Bueno, entonces…tienes que ir a cobrar la apuesta.- Ante la mirada que le di, agregó.- Sirius, en verdad te compadezco. Yo jamás habría aceptado esa apuesta. Aunque me hubiesen pagado un millón de pesos, jamás habría besado a la profesora Mcgonagall. Me da asco de tan solo pensar esos labios en los míos.- Sacude su cabeza para borrar las imágenes.-… En verdad te compadezco.
Con una última mirada a mis "amigos", que me apoyando y me dan ánimos en los momentos más difíciles, me puse de pie.
En verdad, no quería hacer eso. Me daba asco. Era como besar a tu abuelita, pero lo peor, es que no era un beso en la mejilla. ¡Yo me tenía que besar "apasionadamente" con esa señora!, ¡Por Dios!, ¿En que apuesta me había metido?
Como si verdaderamente me estuviera presentando a mi funeral, me dirigí al despacho de la profesora, que se encontraba al otro extremo del castillo. Y con solo imaginármela con su pijama, me entraron ganas de vomitar. ¡Por Dios!, ¡Que asco!
Cuando estuve parado frente a su puerta, que dividía mi destino entre seguir siendo un chico normal o un chico que se beso con una señora de 50 y tantos años, comencé a sudar y a cuestionarme. ¿Qué pasaba si dejaba tirada la apuesta y me largaba sin cumplirla?, ¿Qué consecuencias podía traer?
1.- Ya no tendría honor. Mis amigos no confiarían en mí y me dirían maricon, por el hecho de no haber cumplido con la apuesta.
2.-Perdería una bolsa llena de galones que me servían para poner pretexto y no dejar que mi novia se juntara con nadie. Así la podría invitar al pueblito todos los fines de semana, que nos dejaban salir del castillo, y ella no se podría juntar con ningún de sus otro "amigo".
3.- Se reirían de mí por toda la eternidad.
4.- Quedaría como cobarde.
5.- No podría participar nunca más en una apuesta.
6.- Mi novia no se enojaría conmigo por haberle puesto el gorro con una anciana y más encima la respetable profesora de transformación.
7.- Tendría la boca limpia.
8.-No tendría el remordimiento de haberme besado con mi abuela, mejor dicho bisabuela.
9.- Mis amigos me echarían de su grupo por ser cobarde.
¿Y cuales serían las consecuencias, si es que cumplía la apuesta?
1.- No tendría la boca limpia.
2.- Tendría mi orgullo intacto.
3.- Sería el ídolo de mis amigos, por haber cumplido semejante misión.
4.- Tendría una bolsa llena de galones donde podría invitar a mi novia.
5.- Mi novia se enojaría conmigo por haberle puesto el gorro con una anciana.
6.- Mis amigos se burlarían menos de mí.
7.- Podría seguir participando en apuestas.
8.- Seguiría en el grupo de los Merodeadores.
Definitivamente, tenía que cumplir la apuesta. Es decir, tendría mi orgullo intacto y mi puesto en el grupo de los populares también. No podría dejar pasar esta oportunidad. Por muy asquerosa que fuera, tenía que hacerlo.
Levante mi mano y golpee la puerta. Como si la señora me hubiera estado esperando, la puerta se abrió. Y mi peor miedo se hizo realidad. ¡Estaba con su pijama!, ¡Que asco!. Era asqueroso, era como ver a tu abuelita con su pijama, pero con la diferencia que este era… bueno, ¿Extremadamente sexy? Bueno, eso se suponía que era. Pero en ella se veía horrible, ya que se le veía cada una de las arrugas que tenia en su cuerpo. Sus senos, que verdaderamente les había afectado la gravedad, caían hasta su cintura. Tenía una provinente joroba en su espalda y sobre sus arrugas tenía otras más.
Con esa imagen en mi cabeza, roge por que todo fuera un sueño y yo no me tenía que comer a esa señora en la realidad.
Pero cuando vi que ella se me acercaba y me tomaba del brazo, supe que no era un sueño. Y cuando quise salir corriendo antes de que la profesora me violase, ella me agarro de los dos brazos y me hizo sentar en un sillón que estaba en la habitación. Yo comencé a sudar. ¿No se Suponía que yo me tenía que lanzar a ella?, Entonces ¿Por qué ahora ella me estaba besando en el cuello?
Con un grito de horror, la empuje. ¡Me tendría que lavar el cuello con desinfectante! Ahora, mi pobre mente, quedaría perturbada para toda la vida. ¿A quien se le podía imaginar que tu profesora que 50 y tantos años te tengas ganas?, Eso era increíble. Verdaderamente genial.
-¿Profe…fe…sora, Mcgonagall?, ¿Se siente bien?
-Oh, claro que me siento bien.- Me ronroneo.
¿Qué?, ¿Mi profesora trataba de parecer sexy ante mi?, ¿Pero que le estaba sucediendo?
Y, como yo soy tan brillante, una ampolleta se me prendido en mi mente. ¡CLARO!, ¡Mis amigos eran los culpable!, ¡Mis amigos la había drogado, para que yo no me pudiera escapar!, Oh, era unos maricones, pensé, ¿Cómo eran capaz de hacerme eso a mí?, ¿No se supone que yo era su amigos?, Pero, ¿Y si lo habían hecho para facilitarme en mi, arduo, trabajo? Pues si era así, aunque lo dudara seriamente, yo no iba a desperdiciar esa oportunidad que se me estaba dando para ganarme esa bolsita llena de galones.
Mucho más decidido que antes, me volví a acercar a la viejesora y la comencé a besar.
Sus labios parecían dos pasas arrugadas y tenían sabor a… a…a viejo. Y, para mi gran, gran mala suerte, tenía un tufo fétido. ¿Es que nunca se lavaba los dientes?, Parecían que estaban podridos. Y, de pronto, para mi ya gran horror, sentí como su lengua se deslizaba por mis labios. Bueno, si los labios eran como pasas muy arrugadas, su lengua era como una esponja vieja y hedionda. Mi suerte no podía empeorar. Pero claro, como siempre, me tenía que volver a equivocar.
Cuando estaba buscando la cámara fotográfica (ya que mis amigos querían una prueba mugglet para que yo no la falsificara) en mis bolsillos, sin dejar de besarla, mi profesora se imagino algo completamente diferente y me dijo, mientras terminaba el asqueroso beso:
-Espera un poco, yo te ayudare. Pero no nos apuremos, si está toda la noche para que la disfrutemos los dos solos. Yo soy tuya y tú eres mió.
Yo la mire con horror. ¿La había escuchado bien?, ¿Ella me estaba invitando a pasar toda la noche con ella?, ¿Es que se creía una mujer de veinte años?
Cuando iba a salir corriendo, sin esa estupida foto y sin poder cumplir la estupida apuesta, la viejesora me agarro de la corbata y me volvió a besar. Yo trate de separarme, pero ella tenía demasiada fuera. Lo se, lo se. Es vergonzoso que una anciana tenga más fuerza que tú, pero esa era la verdad. Cuando me di cuenta que no me podría poder soltar hasta que ella me soltase, sentí como la puerta se abría y, después de unos segundo, sonaba el de una cámara fotográfica.
Me separe como pude y para mi mala suerte, vi a mis amigos en la puerta de la habitación, mientras uno de ellos, James, tenía la cámara en la mano. Todos se reían a más no poder. ¿Pero como no reírse, si e pasado una tan profunda vergüenza?
Con la cara más roja que un tomate, quise que la tierra me tragase y no volver a ver mis compañeros. Me abroche los pantalones, que no tenía idea de cómo habían terminado desabrochados, y me dirigí a la salida. Y como era de esperar, mis amigos se rieron de mí, mientras me decía que era el tipo con más agallas que habían conocido. ¿Qué ironía, no? Tener que ganarse ese respeto, besando a una vieja.
Ya ha pasado dos semanas de ese incidente. Mis amigos se siguen riendo de mí, pero creo que yo ya me acostumbre. ¿Y adivinen que? La profesora Mcgonagall ahora me odia por haberla dejados con las ganas, ¿Es que ella esperaba que me iba acostar con ella?, ¡Ni loco!
Mi novia se enojo conmigo, pero ya volvimos. Puesto que le mentí sobre la apuesta.
También conservo mi puesto en el grupo, ya que como cumplí la apuesta, permaneceré en el grupito hasta que me canse.
¿Y saben que es lo más importante?, ¡Gane la bolsa llena de galones!, ¿Y saben que hice con ella?, Pues si. Invite a mi novia al cine.
¿Saben que aprendí de todo esto?, Es que las profesoras de transformaciones, aunque sean muy viejas y estrictas, saben besar muy bien.