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Historia 28350 — capítulo 1
“BIENVENIDO NEVILLE”
El día no era tan favorable, el solo estaba oculto detrás de las gruesas nubes grises, una neblina limitaba la visión, era miércoles por la tarde, faltaba un solo día y Harry asistiría de nuevo al trabajo.
La señora Weasley, un poco caótica, baja por las escaleras una gran maleta.
-chicos… ¡vamos, bajen a despedirse!... Bill rápido, tu padre nos espera… -gritaba, casi sin aliento, la madre de Ron. Apenas habían llegado el, martes y ya se iban, decía que a Fleur se le estaba complicando. “la pequeña Victoire es muy inquieta” comentaba muy emocionada.
El señor Weasley los esperaba en Paris, por el momento acepto el cargo de Embajador del Ministerio de Magia de Londres en Francia; “para estar cerca de mi esposa” argumentó.
Bill bajaba dos maletas más y Ginny sus abrigos.
-Bueno, nos vamos… no tenemos mas tiempo, nos vemos luego- y la señora Weasley desapareció entre las llamas verdes que ahora ardían en su chimenea. Lo mismo hizo Bill, sin antes decir… “Hermione… se me olvidaba, tu y ron serán los padrinos de Victoire Weasley”
-oh… que sorpresa… claro con gusto- contesto sonriendo la chica.
No habían pasado ni diez minutos y dos lechuzas surcaban los alrededores de la Madriguera, cada una con un sobre en sus patas, se deslizaban por el tejado bajaban y subían, miraban por las ventanas, como si estuviesen buscando a alguien hasta que se posaron en las ventana de la estancia.
Hermione corrió a abrir y tomo los sobres, las aves desaparecieron de nuevo en aquel gris cielo… “las invitaciones de Neville” se apresuro a decir la castaña que entregaba una de ellas a Harry.
La invitación era de pergamino grueso, llevaba escrito “Sr. H. Potter y Srita. G. Weasley”; el sobre iba sellado con una especie de escudo, Harry lo miro mejor y se dio cuenta de que era una “L”, muy elegante…
-el escudo de armas de los Longbottom- afirmó Hermione al admirar ella también su invitación, la de ella tenia escrito “Sr. R. Weasley y Srita. H. Granger”. Los dos leyeron en silencio, Ginny solo los veía, cuando terminaron, obvio la primera en terminar fue Hermione, se miraron…”será mañana… en Londres, Avenida Bloomsbury 12” rectifico Harry.
Esa noche Ron llegó retrasado, “notas, notas y mas notas… los periodistas del profeta no salen de la tienda, se la pasan molestando acerca de nuestro intento fallido de comprar Zonko y luego se han inventado de que queremos comprar Honeydukes…” respondió cuando Hermione le pregunto como había estado su día.
Después de cenar, las chicas le comentaron sobre la fiesta…
-oh si, saldré de la tienda alas 6, Fred no sabe bien si ira, su lechuza llegó hoy en la mañana...-
Cuando Ron pregunto por su madre y su hermano mayor, le dieron la noticia de que seria padrino de Victoire.
-¿segura?, oh es genial, otro Weasley en la familia-sorprendido contestó Ron.
-guarda lugar para el nuestro- dijo Harry-¡claro a su debido tiempo¡ - grito al ver la mirada de su amigo… que inmediatamente sonrió, Ginny por lo tanto se puso roja, casi como su cabello.
Unas horas después Ron y Hermione estaban durmiendo en la misma habitación que siempre; Ginny y Harry caminaban por le pasillo.
El chico abrió la puerta de su habitación, tomo la mano de la pelirroja y se introdujeron en ella. Se miraron, la luz blanca que azotaba la luna hacia brillar sus ojos y sin decir nada solo se besaron, el beso duro algunos minutos que a Harry le parecieron horas, Ginny se despejo lentamente, “me voy a dormir, te amo” susurró y salió de la habitación directo a la suya.
Harry se quedo ahí, sonriendo, se aventó a su cama y miro el techo, el sueño lo atrapo. Pero sin antes decir “yo también te amo”, en la mañana Harry durmió tan bien que se levanto primero que Ronald, camino por el pasillo y escucho un leve ronroneo.
-Crookshanks, gato tonto- dijo Harry al ver aquel gato anaranjado de cara aplastada, en el umbral de la puerta de la habitación de Hermione.
El día paso normalmente, ninguna lechuza o alboroto, desayunaron, las chicas se perdieron en el huerto y luego subieron a arreglarse para la ocasión, no fue hasta las 6 cuando todo empezó a moverse.
Ron llego y subió de inmediato a cambiarse, Harry ya lo había hecho y las chicas… apenas.
6:30 y todos bajaban… -iremos en auto- afirmó Harry
-pero llegaremos tarde-exclamó Ginny
-vamos con tiempo, además no por que sepas aparecer quieras entrar así en todas las casas, hay que dejarles el derecho de permitirnos pasar… seria como faltarles al respetó- Harry recordó que Dumbledore le había dicho algo parecido.
Así que todos subieron al auto, que estaba en lo que antes era el escobero, el señor Weasley construyo un cómodo garaje, ya que a le también le habían proporcionado un auto “me fascinan los artefactos muggles”
El auto era negro, deportivo, de alguna muy prestigiada marca Muggle de autos italiana; todos subieron Ron y Hermione atrás, Ginny de copiloto y Harry al volante. El permiso de conducir se los dio el Ministro, era un permiso falso pero a los ojos de los policías muggles seria idéntico, a pesar de eso Harry y Ron prometieron hacer el examen de conducir oficial.
Harry comenzó a conducir, como ya tenia la suficiente confianza, acelero y rápido llegaron a la autopista que los llevaría al centro de Londres; los rastros de las casas de campo y de arboles que se movían con el tiempo, cambiaron por luces difusas de bancos, bares, comercios… que se colaban por los cristales polarizados.
Hermione indicó en que calle se podían estacionar, por las prisas Harry no se dio cuenta de que llevaban las chicas puesto. Ginny lucia un estético vestido azul marino, sus hombros quedaban descubiertos, llevaba un pequeño zafiro colgado de una cadena, se lo regalo Hermione el día en que las dos se graduaron, ella había sido la única en regresar a presentar los éxtasis, “como meta personal” argumentó. Hermione llevaba un vestido gris perla, con algunas piedrecillas de cristal en el escote, no llevaba abrigo, solo una delicada mascada cubría sus hombros, se complemento con unos femeninos aretes y por supuesto lucia su anillo de compromiso.
Al llegar al número indicado de la Avenida Bloomsbury, encontraron a Percy con una chica, que era aproximadamente de la estatura de Ginny, morena y de cabello negro, con un corte y estilo que Harry solo había visto en una revista de moda Muggle, portaba un vestido negro algo corto y una pequeña bolsa plateada, que hacia juego con sus zapatos.
Percy Weasley los miro y les indico por medio de señas que los veía adentro, parecía que el ministro había llegado.
Un pequeño elfo, parecido a Kreacher recogía los abrigos de una pareja de magos, Hermione le lanzó una mirada de compasión. Caminaron por el hall de la mansión, había gente y por lo tanto bullicio.
Aquella casa le recordó a Harry la casa de los Malfoy, solo que esta no daba esa sensación fría y de terror, en cambio una serie de esculturas blancas, estilo griego se alzaban en pilares que fácilmente Hermione reconoció como ónix.
Al caminar debes en cuando lanzaban una mirada o un gesto en son de saludo, al pasar por el umbral hacia una especie de salón, una voz imponente les sorprendió… “por aquí jóvenes”
Voltearon rápidamente y ahí estaba una señora de edad avanzada, cabello blanco y tez blanca, una túnica negra elegante y algo lúgubre le vestía y hacia resaltar un collar de oro blanco con engarces de piedras negras.
…que gusto de verla nuevamente Señora Longbottom- saludo Hermione acercándose y dándole la mano.
-gusto el mío querida, me alegro de que pudieran venir- la mujer se acercó.
-como podíamos faltar, Neville es nuestro amigo- agregó Ron.
Después de que les indicara por donde debían de ir, se apresuraron al invernadero, delante de ellos iban dos jóvenes que los chicos reconocieron inmediatamente, “Dean y Seamus”.
Al fondo del pasillo se alcanzaba a vislumbrar una luz difusa, una puerta de cuadros de cristal se abrió y dejo pasar a los antiguos compañeros de Harry.
Cuando ellos llegaron, se impresionaron al ver la magnificencia del lugar, era enorme y ocupaba dos pisos de alto. Todo desde techos y paredes eran de cristal, vegetación enmarcaba cada una de las esquinas, flores blancas decoraban las luces que colgaban del techo, al fondo una gran fuente blanca de mármol, el agua en su interior cambiaba de color; mesas blancas estaban frente a la fuente con cientos de copas y torres de deliciosos bocadillos.
Ya había demasiada gente, entre ellos el Ministro…
-Ministro- saludó Harry
- Harry, señorita Weasley, ¿que tal?... a ti se te extraña en el trabajo… - se dirigió a Harry – oh hablando de trabajo… Percy podrías traerlos-
Ahora Percy trabaja con el, se podría decir que era su mano derecha, el Weasley era muy eficiente, siempre solucionaba todo lo mas justo posible.
Ron y Hermione se unieron al grupo, saludaron al ministró y esperaron a que llegara Percy… algunos segundos mas tarde el pelirrojo no venia solo con la chica, sino también con un joven un poco mas alto que Harry, de cabello negro y lentes, llevaba un traje gris, camisa blanca y una corbata que recordaba los colores de Griffindor.
-les presento a Sophie Grint y a Edwin Lavinge, los nuevos integrantes del ministerio al igual que usted señorita Granger- comentó el ministro.
Después de que todos se dieran las manos y se presentaran, Harry sintió un leve sentimiento de incomodidad, al ver las reacciones de Sophie hacia Ron, era algo provocativa con el.
-espero verla mañana- le dijo a Hermione – y a usted señor Weasley… también… he decidido que usted va ha trabajar en el equipo de Harry… - todos se quedaron sorprendidos, una mirada de desconcierto invadió al pelirrojo… Hermione se lanzo en brazos a Ron “felicidades… Auror”.
- hará equipo con la señorita Grint… pero de eso mañana nos encargamos ahora disfruten la fiesta…- concluyo el hombre y se alejo con Percy hacia donde estaban las mesas de bebidas y se puso a conversar con alguien.
-me parece excelente… será un placer trabajar contigo… -comento Sophie que le dio la mano al pelirrojo.
-oh… gracias- contestó
-
bueno parece que el ministro no lo comento… yo trabajare contigo en el Departamento para la Regulación y el Control de Criaturas Mágicas… - el chico de traje gris se dirigió a Hermione.
-
… espero hagamos buen equipo… no sabia que lugar me asignaría el ministro- contesto sorprendida la chica.
Se podían apreciar caras conocidas, en una mesa a un lado de las orquídeas brillantes, estaban las gemelas Parvati conversando con Dean y Seamus. Por la entrada una chica rubia bajaba las escaleras de la mano de alguien…
-mira… es Luna con Rolf…-inquirió Ginny que tomaba de su copa.
En el momento en el que quisieron avanzar hacia donde estaba Luna las luces se apagaron, solo un débil rayo azul iluminaba la puerta de entrada… un Neville alto, de caballo oscuro y mas fornido que antes entro, llevaba un traje negro sin corbata.
Algunos de los participantes en el evento comenzaron a aplaudir y después los demás los siguieron, la cara de Neville fue de asombro y levanto la mano agitándola. Saludaba a los invitados.
Harry, a pesar de que todos aplaudían, pudo escuchar un suspiro a pocos centímetros de el, giro la mirada y encontró a una chica de cabello castaño claro de piel clara y vestido gris. “¿Hannah Abbott?” pensó el chico, ella se veía mas delgada y ¿porque no? Más linda.
La chica no dejaba de ver a Neville, que ahora bajaba y abrazaba a su abuela.
Parece que Hannah se dio cuenta de que alguien la miraba, dio la vuelta y se sonrojó – Hola Harry- se apresuro a decir.
-hola Hannah- contestó el saludo y luego miraron de nuevo a Neville como si no se hubieran visto o como si no hubiera existido nunca esa bochornosa situación.
Harry recordó que Hannah había sido la primer persona en ser seleccionada por el sombrero cuando empezó sus estudios mágicos, también le recordó en las sesiones del ED y en la batalla final. Cuando quiso mirarla de nuevo, ella ya caminaba hacia donde Neville que saludaba a Kingsley.
-¿Ginny? – preguntó Harry
- dime… - se incorporo la chica que buscaba algo en la mesa
-que sabes de ¿Neville y Hannah Abbott?- cuestionó el chico
Ginny lo miro analíticamente, luego como si estuviera rescatando fragmentos de su memoria contestó.
-salieron juntos en el último curso de Neville, luego de que aprobara sus Éxtasis-
-…mmm no lo sabia… pensé que… bueno a el le gustaba Luna…-confesó Harry
-no… Luna y el, son tan diferentes… no creo que Neville se hubiera acostumbrado a ella, ¿me entiendes?... es que Luna es tan espontanea… es tan…, se podría decir excéntrica…- comentó Ginny.
-pero siempre se demostraban… cariño- sonriendo de una manera picara, Harry.
-si, claro, el siempre la protegía yo también pensé eso, pero Luna me reveló, que una vez le pregunto a Neville que quería con ella, ya sabes como es de directa, y Neville le contestó “… quiero que siempre seas mi amiga…” – Ginny imitó la voz del muchacho.
- y entonces Luna encontró al tal Rolf…- concluyó Harry
-¡Harry! ¡Ginny!- oyeron a Neville gritar, abrazo a Ginny y la beso en la mejilla
Luego se acerco a Harry y lo abrazó…
-bienvenido Neville, en verdad que gustó- dijo Harry