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Historia 28483 — capítulo 1
Hermione se levantó de su asiento entre aplausos. Caminó lentamente entre las cuatro mesas del Gran Comedor. La profesora McGonagall le entregó un rollo de pergamino atado con una cinta roja y dorada. Ella le dio las gracias con la voz quebrada y caminó de regreso a su asiento, mientras que la profesora llamaba a chico alto de Hufflepuff a entregarle su pergamino, pero éste, atado con una cinta amarilla y negra.
Hermione se encontró con los abrazos de Ginny, Harry y Ron.
-
Bien hecho, Herm! La más alta del curso!- Dijo Ron.
-
Como si no lo hubiéramos sabido desde que hiciste el Wingwardium Leviosa antes que nadie y sin ningún esfuerzo…- Dijo Harry, con una sonrisa.
-
Chicos, alimentan demasiado mi ego!- Contestó Hermione, sonrojada.
-
Shhhh!- Los reprendió Ginny, mirando hacia la profesora McGonagall, que se había quedado callada, mirándolos armar desorden.
Los tres se quedaron callados, con la cabeza gacha, concientes de que la directora los estaba mirando.
-
Bueno, continuemos. Mmmm...- Dijo la profesora McGonagall, extendiendo un pergamino de tamaño mediano, pero al ver el nombre que iba a decir, frunció el entrecejo.- El tercer lugar del curso es Potter, Harry!- Y comprendieron que creía que el premio le debía ser retirado por mal comportamiento.
-
Yo?- Preguntó éste, sorprendido. Miró a sus amigos, que sonreían a más no poder, en especial las chicas.- Pero, si yo no…
-
No preguntes y ve!- Le cortó Ron, aunque el también estaba un poco asombrado.
-
Pero…- Dijo él, todavía asombrado.
-
Ve!- Gritaron al mismo tiempo Ron y Hermione.
-
Señor Harry Potter, venga al frente!- Dijo la directora, enfadada por su tardanza.
Él obedeció, todavía sin poder creérselo. Recibió su pergamino y regresó a la mesa, en donde los demás se estaban aguantando la risa, al ver su cara de incomprensión.
-
El cuarto lugar del curso es…- Dijo la profesora McGonagall.- Malfoy, Draco.
-
Qué?- Dijo Harry, saliendo de su ensimismamiento.
Y era así. Malfoy caminaba arrogante desde la mesa de Slytherin, hasta la directora, que le entregó su respectivo pergamino, con su cinta verde y plata. Hermione sonrió para sus adentros, sin entender por que.
Así siguió una lista de alrededor de quince nombres, hasta llegar a…
-
Weasley, Ronald.
-
Pensé que nunca iba a aparecer!- Dijo el pelirrojo, con exasperación.
Y mientras iba a recoger su pergamino con toda la calma del mundo, Ginny aprovecho para decirle a Harry:
-
Oye, nos debes cinco galeones a cada una, eh?
-
Pero…- Dijo Harry
-
No, nada de peros…- Le interrumpió Hermione, con una sonrisa.- Dijiste que si Ron no te ganaba en las calificaciones nos dabas 5 galeones a cada una.
-
Si, y ya vez… yo creo que a mi tonto hermano casi le gana Pansy Parkinson.- Dijo Ginny, con una risita.
-
Ya, no lo molesten- Dijo Harry, pagándoles.
-
A quien?- Preguntó Ron, que acababa de llegar.
-
A… a…- Tartamudeó él.
-
A Neville.- Respondió Ginny, descaradamente, no sin antes darle un puntapié a Harry por debajo de la mesa.
La ceremonia de despedida terminó y empezó el banquete.
Todos sintieron mucha nostalgia. Ese era su último año en Hogwarts, excepto para Ginny. Les quedaban tres semanas antes de irse del castillo para siempre. Afortunadamente para ellos, a diferencia de los grados menos avanzados, eran días de tranquilidad, pues las clases se acababan la mañana siguiente. Para mala suerte, la única clase que iban a tener, era Pociones.
Hermione comió en silencio, sin prestar mucha atención a las bromas de sus amigos, con bastante tristeza. Haber sido la mejor del curso la había alegrado mucho, pero ahora la euforia se estaba esfumando.
Se levantó de la mesa, excusándose con un fuerte dolor de cabeza, y caminó hacia la sala común.
Mientras caminaba iba observando todos los detalles del castillo, grabándolos en su memoria. Un olor peculiar le llegó a la nariz desde las cocinas. Sonrió. Eran pastelillos de frutos secos… sus favoritos.
Siguió caminando hasta que al doblar una esquina, perdida en sus pensamientos, chocó con alguien.
-
Que diablos…! Ah, eres tu.- Comentó la persona con la que había chocado.
-
Si quiera ayúdame, no?- Dijo Hermione con furia, mirando desde el piso a unos arrogantes y fríos ojos plata.
-
Claro, Granger, como quieras.- Dijo Draco Malfoy, mirándola indiferente. Le extendió la mano para ayudarla a levantarse.
Ella, extrañada, la agarró. Pero cuando se estaba levantando, Malfoy la soltó, haciendo que cayera de nuevo. Malfoy lanzó una carcajada y se alejó caminando.
Hermione se enfureció y le puso el pie, antes de que se alejara. Malfoy tropezó y cayó al suelo de rodillas. Hermione se levantó y le lanzó una sonrisa de suficiencia, parándose junto a el. Malfoy la miró. Pero lo que pensó cuando la miró, lo hizo pensar que estaba loco, después de considerarlo.
En esos pocos instantes, mirándola de arriba para abajo se dijo: “No esta mal, se ve bastante bien cuando se pone como gata furiosa… Tiene lo suyo, la Granger”. Meneó la cabeza. Una voz bastante parecida a la de su padre le decía: “Draco, que haces? Es la Sangre Sucia! No es de tu raza!” Pero otra, mucho más parecida a la suya, contestaba: “Y eso que tiene que ver? Es bastante linda! Mucho más que Pansy o Millicent. Bueno, si nos ponemos a pensar, cualquiera es mas linda que Millicent Bulstrode.”
Ese pensamiento lo hizo reír. Hermione no lo entendió. Se había quedado congelado por unos segundos después de mirarla de arriba abajo y luego se reía?
-
De que te ríes?- Preguntó, irritada.
-
A ti que te importa, Granger?- Respondió fríamente Malfoy, retirando sus pensamientos para poder pensar con lógica. Se levantó de un salto y se sacudió el pantalón- Y, por cierto, la próxima vez, no te atrevas a poner tu asqueroso pie muggle delante del mío, por que no seré tan caballeroso.
Hermione se puso roja. Puso sus manos en la cintura y le dijo:
-
No me provoques, Malfoy, te lo advierto!
-
Que vas a hacer? Traer a la comadreja y al cabeza rajada para que te protejan? Que no puedes hacer nada sola?
-
Sobre advertencia no hay engaño, Malfoy. Advertido estas.
-
Quieres guerra? Eso quieres?- Preguntó Malfoy, con una sonrisa de desprecio.
-
No te conviene, Malfoy, pero si quieres guerra, guerra tendrás.- Dijo Hermione, sacando su varita y apuntando al pecho de Malfoy.
Éste la miró con desprecio y apartó la varita de su pecho.
-
No se que quieras, Granger, pero te vas a arrepentir de haberme amenazado.
-
Como si me dieras miedo…
-
Debería, Granger, debería.- Dijo, mirándola una última vez.
Y dicho esto, dio la vuelta y desapareció por el corredor.