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Historia 28483 — capítulo 6
Draco Malfoy caminaba solitariamente por el campo de Quidditch. No quería estar en su sala común, con todos los hipócritas de Slytherin ahí. Mejor hacer algo solo. Y la primera cosa que se le ocurrió fue volar.
Estaba por despegar cuando una voz dulce lo distrajo. Sonrió. Sabía que volvería por más. Todas lo hacían.
-
Que quieres, Granger?
-
Oh, nada, Malfoy… nada que tu no quieras también.- Dijo Herm con una sonrisa picara, aunque él no había volteado.
-
A que te refieres?- Preguntó Draco, aún sin voltear a verla.
Hermione pasó sus brazos alrededor del cuello del rubio y recargó su cabeza en su espalda.
- Tu que crees?- Susurró, acariciando su hombro.
Malfoy no aguantó más. Volteó y agarró a la castaña por el cuello y la besó. Ella no hizo nada, sino dejar que la lengua de Draco jugueteara con la suya.
Después de unos minutos besándose, Hermione se separó. Malfoy había tirado su escoba y a ella se le había enmarañado el cabello, por las manos de Malfoy, que hacían círculos al compás del beso.
Hermione acorraló a Malfoy en la pared de una grada y empezó a besarle el cuello, mientras acariciaba su sedoso cabello. El rubio solo sonreía, mientras Herm iba besando todo su cuello.
De repente, la castaña se detuvo.
-
Que? Que haces?- Preguntó el chico, atónito.
-
Me voy.- Contestó ella, simplemente, volteándose para alejarse.
-
Ah, no Granger! Yo digo cuando te vas.- Dijo Malfoy, enojado, agarrando la muñeca de la castaña.
-
Quieres más, Draquito?- Preguntó ella, maliciosamente, acariciando suavemente su brazo.
-
Ven acá, Granger.- Dijo éste, emocionado por como dijo su nombre.
Se siguieron besando otro par de minutos, hasta que Hermione se separó de él, y lo miró a los ojos, que denotaban ansias.
Draco también la miró a los ojos miel, pero los de ella estaban tranquilos. Toda ella irradiaba tranquilidad. Y esa tranquilidad hizo que Draco se relajara y que empezara a sentir algo nuevo, algo diferente.
Hermione se dio cuenta que el rubio se había calmado, y le dio tres besos más. Uno en la boca, otro en la nariz y otro en la frente. Después de esto, lo dejó solo, confundido y frustrado en el campo.
Lo que ellos no sabían era que en el vestidor de Griffindor, un par de ojos verdes esmeralda había visto toda la escena, con la boca abierta.
“Esa era Hermione? No lo puedo creer, algo tiene que estar mal!” Pensó Harry, quitándose la túnica escarlata de quidditch y poniéndose la del uniforme de diario.
Había ido ahí a entrenar un poco, antes que nadie más, pero se había detenido en la entrada del vestidor, por que había detectado una túnica verde. Pero después de que identificó a Malfoy, había llegado su mejor amiga, corriendo para alcanzar al rubio. Lo había visto abrazarlo y besarlo. Y no lo podía creer. Era imposible.
Corrió a más no poder para llegar al castillo a la hora de la comida, y ahí vio dos cosas que le sorprendieron mucho.
Ron estaba abrazado de Luna Lovegood, y le daba un beso en la mejilla, y Hermione estaba sonriendo, sonrojada, hablando con Ginny, sin prestar atención de Ron.
Todavía llevaba la Saeta de Fuego, así que la puso junto a él en el suelo y se sentó junto a Ron.
Las chicas estaban hablando en susurros, y reían.
-
Hola, chicos.- Dijo, anunciando su llegada.
-
Hola, amor.- Dijo Ginny, desde el otro lado de la mesa.
-
Hola, Harry.- Dijeron Luna y Hermione.
-
Buenas, compañero.- Saludó Ron.- Donde estabas?
-
En el campo de Quidditch, iba a ir a practicar un poco, pero no pude.
Ginny y Hermione se miraron, asustadas. Harry miró a Hermione acusadoramente, y ella comprendió que su mejor amigo había visto todo.
-
Y por que no pudiste?- Preguntó Ron, sin darse cuenta de el conjunto de miradas que había tenido lugar.
-
Pues hubo un pequeño… alboroto.- Contestó el ojiverde, mirando a su mejor amiga, que le suplicaba con los ojos que no dijera nada.
-
Ah, y ya se resolvió?- Preguntó Ron, que seguía abrazado por Luna.
-
Pues… no lo se, la verdad.
-
Bueno, no es nuestro problema.- Dijo Ron, mientras agarraba una alita de pollo y se la llevaba a la boca.
-
Bueno, Ronnie… ya me voy.- Dijo Luna, separándose de él.- Adiós, chicos!
Y se alejó hasta sentarse en la mesa de Ravenclaw.
- Saben? Creo que empieza a quitársele su locura…- Dijo Ron, antes de zamparse otra pierna de pollo entera en la boca.- Y eso es muy lindo.
Hermione ni siquiera se inmutó. Estaba demasiado preocupada por lo que le diría Harry. Cuando terminaron de comer, Ginny se fue a su clase de Encantamientos, no sin antes mirar a la castaña y recomendarle que le explicara todo al ojiverde, y Ron les preguntó que si querían ir con Dean y Seamus, por que tenían un animal peligroso cerca de la cabaña de Hagrid. Ambos se negaron, y el dijo que si lo buscaban estaba con Dean y Seamus.
Harry miró fijamente a Hermione, y sus ojos verdes traspasaron las barreras de la chica, que empezó a llorar.