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Harry Potter y la Última Misión — capítulo 1
En un costado de la casa número cuatro en Privet Drive, estaba sentado, pensando un chico de mirada vaga tras sus verdes ojos heredados de su madre, la cual anhelaba mucho conocer. Miraba el cielo, en espera de algo que quizás nunca llegaría, algo que le digiera que todo lo vivido durante sus últimos tres años era sólo un terrible sueño, que el ver morir a Cedric, Sirius y Dumbledore, había sido producto de su amplia imaginación.
- ¡Potter, ven inmediatamente aquí!- le interrumpió una voz muy poco agradable para él, la voz de su tío Vernón
Harry se levantó inmediatamente de donde estaba sumido en sus pensamientos, entró por la puerta de la cocina y se encontró con una importante sorpresa. En un lado de la puerta se encontraba el señor Weasley, lo más cercano que había tenido a un padre además de Sirius, y en el otro lado estaba la señora Molly, mujer muy buena con él, y que con ella de verdad había conocido parte del amor de madre.
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Harry, cariño – dijo la señora Weasley, mientras daba un fuerte abrazo a Harry, que casi lo dejó sin respiración - ¿Cómo haz estado? – dijo aún abrazándolo, tratando de ignorar la cara de asco que puso tía Petunia que acababa de entrar a la cocina, preguntándose el cómo alguien podía llamar a Harry
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Bien... por lo menos...
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Bueno, luego nos contarás todo, ya que ahora la profesora McGonagall nos está esperando para que vayamos a la Madriguera...
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El profesor Dumbledore... – añadio la señora Molly y luego calló al ver la cara de Harry- bueno él nos dijo el año pasado que tenías que volver aquí por lo menos una semana y luego te podríamos llevar con nosotros
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Además, Hermione, ya llegó y va a pasar todo el verano con nosotros, porque sus padres se van a una conferencia internacional de por todo el verano- agregó el señor Weasley, que al igual que su esposa ignoró por completo la cara de los Dursleys
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Pero... yo... gracias por todo, pero yo decidí que no quiero regresar a Hogwarts este año, quiero dedicarlo por completo a la búsqueda de... – Harry no continuo al ver la cara de los señores Weasley, que no conocían en absoluto el plan que tenían Dumbledore y él
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¿Búsqueda de qué? – inquirió el señor Arthur
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Búsqueda de Voldemort – se apresuró a decir, sin darle importancia a la exprensión que éstos hicieron al escuchar el nombre de
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Harry, por favor...
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¿No cree que ya debería empezar a llamarlo por su nombre, en vez de estremecerse cuando lo escucha nombrarlo? – dijo impacientemente al ver que todavía se estremecían con algo que ya debería ser muy común
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Cariño, no es eso, es sólo que... – se detuvo, porque por su mejilla escurría una lágrima muy que se pronunciaba aún más por sus pecas- no queremos que dejes Hogwarts al igual como lo hicieron Fred y George – a Harry lo conmovió mucho que la señora Weasley lo comparara con dos de su hijos, ya que eso demostraba todo el cariño que ésta le tenía
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Pero... la profesora McGonagall no me dejará salir ni a mi ni al ED cuando lo queramos, menos sin Dumbledore – se argumentó éste
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¿Hablaste con ella, Harry? – dijo Arthur, sin percatarse de que todavía estaban en Privet Drive en la casa de los tíos de Harry
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No, es que...
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Entonces no puedes decir algo que no sabes – le respondió la señora Molly con un dejo de soberbia
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Esta bien... – se resignó el chico- me iré con ustedes a la Madriguera, hablaré con lo miembros de la Órden y la profesora McGonagall y luego tomaré una decisión
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¡Basta! ¡Si te vas, vete ahora mismo! – estalló tío Vernón
Harry al escuchar las palabras de su tío, subió inmediatamente a su cuarto, tiró todas sus casas desordenadas en su baúl, se quedó con la ropa sucia que tenía sin percatarse que en unos instantes más volvería a ver Ginny, la chica que había sido su novia. En el instante que pensaba en eso, perdió por completo las ganas de abandonar el colegio, porque así no podría ver tanto a aquella chica que tanto lo enloquecía.
Bajó corriendo las escaleras y se fue a encontrar con los Weasley que seguían en la cocina sin dirigirse a los Dursley. Harry había olvidado por completo el hecho de que quizá era la última vez que vería a su familia sanguínea y a pesar de que ellos lo habían tenido por casi dieciséis años en su hogar, sabía que no los extrañaría ni un poco, ellos nunca lo habían tratado como su sobrino ni menos como Dumbledore se lo había pedido, que lo trataran como su propio hijo. Siempre lo habían hecho sentir un estorbo y que nunca pertenecería a ellos, y pensándolo bien, eso no era tan malo, ya que así puedo ir satisfactoriamente al colegio Hogwarts.
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Bueno, vete ya – le dijo tía Petunia que no había hablado durante toda la estadía de la señora Molly y el señor Arthur.
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Descuide... ya no le volveré a ver sus asquerosos rostros nunca más – dijo Harry, tratando de emplear las palabras que el creía que iban a enfurecer a tío Vernón
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¡Si quieres volver, no te abriremos las puertas!
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Descuide, no pienso volver a verlos, no me interesa en lo más mínimo – respondió Harry sin darle importancia
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Adiós – se despidieron educadamente los esposos Weasley al unisónoro
Al no obtener respuesta de los Dursley, la señora Molly tomó a Harry por el brazo y se le llevó hasta el umbral de la puerta que daba con la sala, allí se acercaron a la chimenea y junto con tomar unos polvos, se metió a ésta y repitió fuerte y claro .
Harry dio muchas vueltas y vio muchas casas en forma muy rápida mientras viajaba, hasta que dejó de dar vueltas y llegó una casa muy acogedora y con muchas personas esperándolo en la sala. Entre ellas estaba Ron, Hermione y Ginny.
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¡Hola, Harry! – dijo Hermione levantándose de su asiento y besando a Harry en la mejilla, al mismo tiempo en que esquivaba miradas de odio de Ron y su hermana.
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¡Hola, Hermione! ¿Cómo estás? – respondió muy enérgicamente mientras trataba de no tomar en cuenta a Ginny
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Bien... – respondió la chica tímidamente, que al parecer no se había percatado de que su pelirroja amiga estaba allí con ella
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Hola, Harry – dijeron muy desanimados los dos hermanos al mismo tiempo
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Hola – respondió con el mismo ánimo con el cual ellos lo saludaron
Harry se preguntaba si Ginny sentía celos de Hermione al igual que Cho lo había sentido hace dos años, pensaba si ella lo dejaría al igual que Chang lo había hecho: Harry creía que el amor que le tenía a Cho era muy diferente al de Ginny.
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Potter... ¿cómo haz estado? – preguntó una voz muy familiar, era de la profesora McGonagall
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Bien... creo... – respondió muy inseguro – ehh... profesora, ¿puedo hablar con usted?
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Ahora no, Potter, creo que no es el momento – respondió con un tono cortante y seco
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Pero... es importante... – insistió el chico
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Harry, cariño, creo la profesora tiene razón, no es el momento, ya habrá tiempo para que converses y consultes todo lo que quieras – dijo la señora Weasley, para parar la discusión que se aproximaba
Harry no quería esperar, si la profesora McGonagall, su nueva directora, no le daba el permiso para poder salir a buscar los Horocruxes, el estaba dispuesto a dejar todos sus estudios y partir al lugar de origen de sus padres, seguir sus pasos y enfrentarse a Voldemort, luego de destruir todo por lo cual Dumbledore se había sacrificado.
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Harry, ¿podemos conversar? – se escuchó una voz de chica detrás de él
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Ehh... – dudó un poco, pero al ver la cara de la chica, feliz agregó - ¡Claro! Pensé que nunca lo dirías
Harry salió de la casa con Ginny hacía al jardín sin dirigirse la palabra. Harry tenía la necesidad de tomarle la mano o besarla, pero no estaba seguro si los Weasley (además de Ron) sabían de su relación, y si no era así ¿cómo lo tomarían?
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Ehh... Ginny me preg... – Harry no alcanzó a terminar la frase, porque Ginny lo había besado como hace tiempo lo no lo hacía
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Lo siento, Harry, pero es que no puedo soportar lo que me dijiste el año pasado -dijo mientras le resbalaba una lágrima por su mejilla, que le hizo recordar mucho a Cho cuando se besaron por primera vez
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Ginny, si lo hice, es porque te quiero como nunca había querido a nadie – dijo muy incomodo, tratando de borrarse las imágenes de Cho que se le venían a su mente – además no quiero que te pase nada malo. Si algo te pasara no me lo podría perdonar.
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No me importa, de verdad – dijo rápidamente
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¿Cómo que no te importa? – dijo seriamente – ¿A caso te comportas como una niña irresponsable otra vez? – agregó entre risas, luego de besar nuevamente a Ginny
Harry, en ese corto instante había olvidado todo, ya no le importaba nada de lo que sucediera, él se sentía muy feliz y deseaba de todo corazón que esta hermosa sensación se quedara con él para siempre.
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Harry, escuche a la profesora McGonagall que te llamaba – dijo una chica detrás de él – ¿Interrumpimos algo? – dijo Ron con un tono muy pesado en su voz
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No, Ron ¿cómo se te ocurre? – dijo Ginny con sarcasmo
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Ron, vámonos. Harry tiene que estar a solas con Ginny – espetó Hermione tomando a Ron del brazo, pero este no se movía – Que a ti no te diera nada de escrúpulo el besarte con Lavender delante de todos, no significa que a Harry y a Ginny no les de vergüenza
Ron al oír aquellas palabras, sus orejas se pusieron tan rojas como el color del ocaso que había en ese momento. El pelirrojo tomó del brazo a su amiga y se llevó muy lejos de allí, pero Harry los siguió porque de verdad le interesaba conversar con su directora.
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Potter, me contaron de tu desesperación por querer hablar conmigo – informó Minerva al entrar los cuatro chicos
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Profesora, es que yo no puedo volver a Hogwarts este año, ya que el profesor Dumbledore…
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Harry, es necesario…
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Sí, Hermione, es necesario… -respondió con sequedad el chico
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Harry, Hermione no se refería a eso – espetó Ron- sabemos que es necesario lo que tienes que hacer… pero, ¿es necesario dejar Hogwarts?
Harry se temía que sus amigos se hubiesen
arrepentido de acompañarlo, pero no los culpaba: Hogwarts era el lugar que más había querido, era el lugar donde había conocido a todas las personas que quería y estaba seguro que Ron y Hermione debían pensar igual.
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Nadie tiene que dejar Howgarts – intervino la profesora – sino…
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¡Es que usted no entiende!
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Harry, cálmate, por favor
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¡NO HERMIONE! A Dumbledore lo mataron por esto…
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¡DUMBLEDORE MURIÓ PORQUE ASÍ DEBÍA SER!
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¡¿ENTONCES DICES QUE MIS PADRES TAMBIÉN DEBÍAN MORIR, RON?!
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¡QUIZÁS TU DEBÍAS HACER ESTO, NO DUMBLEDORE NI NADIE MÁS!
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¡SI NO QUIERES AYUDARME, ENTONCES NO LA HAGAS, NI TU NI HERMIONE!
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¡Potter! ¡Weasley! Se me calman los dos o les juro que el “No debo decir mentiras” de la mano de Harry se transformará en un “No debo discutir gritando”. Y va para los dos.
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Harry, la profesora tiene razón. Además sabes que yo iré contigo – agregó la chica tratando de calmar las cosas
Ron le lanzó una mirada fulminante a su amigo. Harry sabía que a pesar de que Ron era su mejor amigo, tenía muy claro de que a él le molestaba mucho la forma de mostrar el cariño que su mejor amiga le tenía. También sabía que eso tendría que pasar tarde o temprano, al igual que lo de Ginny y él.
- Escúchenme los cuatro…
Harry se había olvidado por completo que Ginny estaba ahí con ellos, ya que no había participado de la discusión
- …es obvio, que quieren volver a Hoqwarts. Señorita Weasley, su condición no es discutible, usted es menor de edad y debe volver a Hogwarts como el resto de sus compañeros el uno de septiembre. ¡Dije que no es discutible! – se apresuró a decir la directora al ver que Ginny abría su boca para replicar aquella decisión
Ginny salió del cuarto perpleja, sin expresión alguna de tristeza ni de felicidad, como si lo que le acababan de decir no era nada relevante en su vida
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… en cuanto a ustedes – siguió McGonagall- prefería que estuviesen en el colegio, de todas maneras es el lugar más seguro que se conoce. Además lo que tengan que hacer lo podrán estudiar con más dedicación en la biblioteca y con ayuda de algunos profesores los podrán orientar
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Pero…
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Pero si así no lo quieres, no cuentes con nosotros…
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¿Por qué?
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Porque las oportunidades son así Potter, las tomas o las dejas – respondió tajantemente
A Harry le sorprendió mucho la respuesta de la profesora McGonagall, pero confiaba en su sabiduría y también confiaba en que sus palabras tenían una razón.
Su decisión estaba clara, no quería perder ni a Ron ni Hermione, ni mucho menos a Ginny. Además la profesora McGonagall tenía razón todo estaría mejor allá.