Tituladas 17.2% · 34,223 de 199,415 descubiertas
Rescatado 94.6% · 90,457 de 95,612 páginas identificadas · 89,852/90,212 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 29183 · de

Historia 29183 — capítulo 7

Capítulo 7: Tormenta.

-Bueno, todo hermoso, pero ahora me dicen ya que le ocurre a Black.- exigió When tan firme como se lo permitía su dolor de cabeza.

James y Remus se encogieron de hombros, luego de intercambiar una mirada.

-Go se, pero estoy segura gue ese go es el cogportagiegto habitual de Black.- dijo Lily entrecerrando los ojos. -Aguí hay gato egcerrado.-

-No tengo idea, pelirroja, estoy tan asombrado como tu.- confesó James, haciendo una mueca.

-Por Merín! Black nunca trata bien a las personas, a excepción de ustedes dos y Pettigrew, jamás hace un acto de caridad que no saque beneficio propio…- comenzó When, enfadada.

-Ey, ey, espera, pareciera que Sirius es un monstruo!- la interrumpió Remus, mirándola con extrañeza.

-Pues es lo que es!- espetó la pelinegra y luego se llevó la mano a la sien. -Ouch.-

-Tragquila, peque, ya viege tu salvador cog ug agalgesico. - comentó Lily, divertida, luego de estornudar. When le echó una mirada envenenada.

-Aguarden.- dijo James de repente. -Tengo una duda, When.-

La aludida alzó una ceja, divertida.

-Tu siegpre tieges dudas, Potteg.- comentó Lily, altanera. Increíblemente, el pelinegro la ignoró y continuó.

-Por que odias tanto a Sirius, When?-

Por primera vez, la chica se quedó sin habla. Tres pares de ojos la observaban como si tuviera que confesar un asesinato.

-Eh… bueno, porque es un arrogante, prepotente que…- pero Remus la interrumpió otra vez, divertido.

-No intentes imitar a Lily, que su discurso lo sabemos de memoria.- la pelirroja se puso algo colorada.

When abrió la boca, pero no dijo nada. De pronto, sintió mucho calor en las mejillas, y supo que estaba más sonrojada que un tomate.

-… estamos esperando.- dijo James, con media sonrisa.

-Oh, no lo se!- exclamó When exasperada. -Porque es odioso!-

Los tres estallaron en carcajadas.

-Vamos, peque, todos tienen un motivo para odiar a alguien.- continuó el pelinegro. -Lily me odia porque la quiero más de lo que me corresponde,-

La aludida abrió mucho lo ojos, quedando tan roja como su cabello. Pero James siguió como si fuera lo más común del mundo. -Liss odia a Remus por algo que no tengo muy claro, pero esta ahí… y tu? Que te hizo Sirius para que lo odiaras de esa manera?-

When trabajaba en alguna mentira convincente, cuando un estruendo resonó desde el cielo. La débil llovizna se estaba convirtiendo en otra cosa.

-Oh, oh.- musitó la pelinegra entonces, clavando de pronto sus ojos violáceos en su amiga. Lily se quedó inmóvil.

-Lils…-

-Peque, dige que eso go fue lo que creo que fue…- dijo la de ojos verdes, horrorizada.

-Lils, tranquila…- previno When, acercándose lentamente. James y Remus las miraban, sin entender.

-Cariño, eso fue un…

-No, no es cierto.

-Si, Lils, pero tranquila yo estoy acá…

-Liss.- dijo simplemente la pelirroja.

Los dos merodeadores tenían la misma cara que cuando McGonagall explicaba tema nuevo.

Otro trueno estalló en el cielo y se escuchó de afuera el fuerte sonido de un chaparrón.

-Oh, mierda.- musitó When, antes de abrazar a una conmocionada Lily. -Tranquila, yo estoy acá, y a Liss no le va a ocurrir nada.

-Me quieren explicar que sucede?!- exclamó James saliéndose de control.

-Ehh… es algo complicado. Lily le tiene… - explicó When, sin apartar su brazo de los hombros de su amiga. -le tiene pánico a las tormentas.

-A las tormentas?- repitió el Gryffindor, incrédulo.

-En especial, a los rayos y truenos.- suspiró. Lily seguía algo ida.

En ese momento, la puerta del apartamento se abrió y entraron dos empapados muchachos.

Liss se horrorizó al ver el estado de Lily. Enseguida fue a relevar a When, quien se apartó.

-Liss es la única que la hace entrar en razón.- susurró a James. Entonces, se encontró con la mirada gris de Sirius y se sonrojó violentamente, acordándose de la conversación de hacía unos minutos. Como si le hubiese leído el pensamiento, Black le tendió una cajita de pastillas analgésicas y murmuró

-Tu amigo ese de la tienda te manda saludos.-

When se preguntó porque estaría tan enfadado.

Cuando Liss logró calmar lo suficiente a Lily, todos se tiraron al suelo, con múltiples matas aquí y allá a comer lo que Sirius y la morena habían traído.

Las chicas estaban famélicas.

-Oigan, que harán para Navidad?- preguntó Remus, dándole un mordisco a su comida.

Lily se encogió de hombros.

-Supongo que nos quedaremos aquí. Queríamos unas vacaciones tranquilas.

-Aunque ustedes rompieron bastante el concepto de "tranquilas."- acotó When desde la punta.

-Oye, no es nuestra culpa que ustedes sean amargadas y nosotros no.- dijo James con la boca llena.

-Nosotras no somos amargas.- saltó Liss, enfadada.

-Nooo, habla la señorita me-peleo-con-mi-mejor-amigo-porque…-

-Cállate!- espetó la morena, rabiosa. Eso no hizo que Remus escuchara… y tuviera mucha curiosidad.

-Bueno, pero… quizá podríamos pasarla juntos….- vaciló James. Varios pares de ojos se posaron en el, asombrados.

-Vamos, que no es tan malo! No lo se, pero yo me he divertido…-

-Cornamenta, tu te diviertes porque tienes a tu pelirroja al lado.

-Cállate!-

-No, ni lo sueñen.- Espetó When, sin siquiera imaginar una navidad con esos tres engendros.

-Oh, porque tu bello amiguito del mercado no estará contigo?

-Cállate!-

-Oh, Merlín, porque me has dado una bocota impresionante si no puedo decir lo que pienso!- exclamó Sirius, haciéndose la víctima.

-De acuerdo.- dijo Lily con firmeza. -Si dices todo lo que quieres, prometes que luego dejaras de molestar?-

-Lily, no creo que sea buena idea…- le susurró Remus. Ella lo ignoró.

-Solo si prometen TODOS no mandarme a callar mientras expreso mis pensamientos.- respondió Sirius teatralmente.

-Lily, por primera vez estoy de acuerdo con Lupin, no creo que sea buena idea.-

-Habla Sirius, y déjanos en paz luego.-

La sonrisa de Lily se ensanchó. Creyó que así, se sacaría a uno de los tres de encima.

Lo que no sabía era que Sirius tenía varias cosas que decir.

Un trueno resonó en ese momento, feroz, y todos se estremecieron un poco.

Entonces, la luz eléctrica del apartamento comenzó a bajar gradualmente, hasta que se quedaron a oscuras.

-Oh, no.-

Fuera, el chaparrón continuaba con más intensidad, y la noche ya se cernía sobre el cielo encapotado.