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Historia 29183 — capítulo 7
Capítulo 7: Tormenta.
-Bueno, todo hermoso, pero ahora me dicen ya que le ocurre a Black.- exigió When tan firme como se lo permitía su dolor de cabeza.
James y Remus se encogieron de hombros, luego de intercambiar una mirada.
-Go se, pero estoy segura gue ese go es el cogportagiegto habitual de Black.- dijo Lily entrecerrando los ojos. -Aguí hay gato egcerrado.-
-No tengo idea, pelirroja, estoy tan asombrado como tu.- confesó James, haciendo una mueca.
-Por Merín! Black nunca trata bien a las personas, a excepción de ustedes dos y Pettigrew, jamás hace un acto de caridad que no saque beneficio propio…- comenzó When, enfadada.
-Ey, ey, espera, pareciera que Sirius es un monstruo!- la interrumpió Remus, mirándola con extrañeza.
-Pues es lo que es!- espetó la pelinegra y luego se llevó la mano a la sien. -Ouch.-
-Tragquila, peque, ya viege tu salvador cog ug agalgesico. - comentó Lily, divertida, luego de estornudar. When le echó una mirada envenenada.
-Aguarden.- dijo James de repente. -Tengo una duda, When.-
La aludida alzó una ceja, divertida.
-Tu siegpre tieges dudas, Potteg.- comentó Lily, altanera. Increíblemente, el pelinegro la ignoró y continuó.
-Por que odias tanto a Sirius, When?-
Por primera vez, la chica se quedó sin habla. Tres pares de ojos la observaban como si tuviera que confesar un asesinato.
-Eh… bueno, porque es un arrogante, prepotente que…- pero Remus la interrumpió otra vez, divertido.
-No intentes imitar a Lily, que su discurso lo sabemos de memoria.- la pelirroja se puso algo colorada.
When abrió la boca, pero no dijo nada. De pronto, sintió mucho calor en las mejillas, y supo que estaba más sonrojada que un tomate.
-… estamos esperando.- dijo James, con media sonrisa.
-Oh, no lo se!- exclamó When exasperada. -Porque es odioso!-
Los tres estallaron en carcajadas.
-Vamos, peque, todos tienen un motivo para odiar a alguien.- continuó el pelinegro. -Lily me odia porque la quiero más de lo que me corresponde,-
La aludida abrió mucho lo ojos, quedando tan roja como su cabello. Pero James siguió como si fuera lo más común del mundo. -Liss odia a Remus por algo que no tengo muy claro, pero esta ahí… y tu? Que te hizo Sirius para que lo odiaras de esa manera?-
When trabajaba en alguna mentira convincente, cuando un estruendo resonó desde el cielo. La débil llovizna se estaba convirtiendo en otra cosa.
-Oh, oh.- musitó la pelinegra entonces, clavando de pronto sus ojos violáceos en su amiga. Lily se quedó inmóvil.
-Lils…-
-Peque, dige que eso go fue lo que creo que fue…- dijo la de ojos verdes, horrorizada.
-Lils, tranquila…- previno When, acercándose lentamente. James y Remus las miraban, sin entender.
-Cariño, eso fue un…
-No, no es cierto.
-Si, Lils, pero tranquila yo estoy acá…
-Liss.- dijo simplemente la pelirroja.
Los dos merodeadores tenían la misma cara que cuando McGonagall explicaba tema nuevo.
Otro trueno estalló en el cielo y se escuchó de afuera el fuerte sonido de un chaparrón.
-Oh, mierda.- musitó When, antes de abrazar a una conmocionada Lily. -Tranquila, yo estoy acá, y a Liss no le va a ocurrir nada.
-Me quieren explicar que sucede?!- exclamó James saliéndose de control.
-Ehh… es algo complicado. Lily le tiene… - explicó When, sin apartar su brazo de los hombros de su amiga. -le tiene pánico a las tormentas.
-A las tormentas?- repitió el Gryffindor, incrédulo.
-En especial, a los rayos y truenos.- suspiró. Lily seguía algo ida.
En ese momento, la puerta del apartamento se abrió y entraron dos empapados muchachos.
Liss se horrorizó al ver el estado de Lily. Enseguida fue a relevar a When, quien se apartó.
-Liss es la única que la hace entrar en razón.- susurró a James. Entonces, se encontró con la mirada gris de Sirius y se sonrojó violentamente, acordándose de la conversación de hacía unos minutos. Como si le hubiese leído el pensamiento, Black le tendió una cajita de pastillas analgésicas y murmuró
-Tu amigo ese de la tienda te manda saludos.-
When se preguntó porque estaría tan enfadado.
Cuando Liss logró calmar lo suficiente a Lily, todos se tiraron al suelo, con múltiples matas aquí y allá a comer lo que Sirius y la morena habían traído.
Las chicas estaban famélicas.
-Oigan, que harán para Navidad?- preguntó Remus, dándole un mordisco a su comida.
Lily se encogió de hombros.
-Supongo que nos quedaremos aquí. Queríamos unas vacaciones tranquilas.
-Aunque ustedes rompieron bastante el concepto de "tranquilas."- acotó When desde la punta.
-Oye, no es nuestra culpa que ustedes sean amargadas y nosotros no.- dijo James con la boca llena.
-Nosotras no somos amargas.- saltó Liss, enfadada.
-Nooo, habla la señorita me-peleo-con-mi-mejor-amigo-porque…-
-Cállate!- espetó la morena, rabiosa. Eso no hizo que Remus escuchara… y tuviera mucha curiosidad.
-Bueno, pero… quizá podríamos pasarla juntos….- vaciló James. Varios pares de ojos se posaron en el, asombrados.
-Vamos, que no es tan malo! No lo se, pero yo me he divertido…-
-Cornamenta, tu te diviertes porque tienes a tu pelirroja al lado.
-Cállate!-
-No, ni lo sueñen.- Espetó When, sin siquiera imaginar una navidad con esos tres engendros.
-Oh, porque tu bello amiguito del mercado no estará contigo?
-Cállate!-
-Oh, Merlín, porque me has dado una bocota impresionante si no puedo decir lo que pienso!- exclamó Sirius, haciéndose la víctima.
-De acuerdo.- dijo Lily con firmeza. -Si dices todo lo que quieres, prometes que luego dejaras de molestar?-
-Lily, no creo que sea buena idea…- le susurró Remus. Ella lo ignoró.
-Solo si prometen TODOS no mandarme a callar mientras expreso mis pensamientos.- respondió Sirius teatralmente.
-Lily, por primera vez estoy de acuerdo con Lupin, no creo que sea buena idea.-
-Habla Sirius, y déjanos en paz luego.-
La sonrisa de Lily se ensanchó. Creyó que así, se sacaría a uno de los tres de encima.
Lo que no sabía era que Sirius tenía varias cosas que decir.
Un trueno resonó en ese momento, feroz, y todos se estremecieron un poco.
Entonces, la luz eléctrica del apartamento comenzó a bajar gradualmente, hasta que se quedaron a oscuras.
-Oh, no.-
Fuera, el chaparrón continuaba con más intensidad, y la noche ya se cernía sobre el cielo encapotado.