Historia de una vida — capítulo 17
Su reflejo le devolvía la mirada sonriendo, ese era un día muy importante en su vida, se iba a casar, se iba a convertir en la señora Black, su cabello negro estaba recogido en una cuarta parte dejando el resto libre, era como un halo de oscuridad que enmarcaba su perfecta cara, sus labios sensuales estaban pintados de un tono nacarado, sus ojos apenas delineados, una tiara sobre su cabeza perteneciente a Walburga, un collar de perlas y ónice en su esbelto cuello, regalo de su abuela, y su vestido, una puerta se abrió a sus espaldas, pensó que era una dama de honor, al voltearse se le paro la respiración, le temblaron las manos que empezaron a sudar, hacia un año no lo veía, pero estaba idéntico a la ultima vez. -Lucius -pronuncio en un susurro, suficiente para que el le oyera mas con su corazón que con sus oídos. -Vivian -él le contesto de la misma manera, acariciando su nombre y viéndola tan hermosa, tan letalmente hermosa, una belleza que jamás tendría para él. Se miraron por unos segundos, por horas, por días, por centurias, o eso les pareció, en su contacto no hubo tiempo, no les importo nada, solo perderse en los ojos abismales del otro.-Tu suegra -le costo decir esa palabra, esa debería ser su madre y no la de Black- me pidió que viniera, que fuera el padrino. -Lo sé -dijo ella caminando hacia el seguida por el suave sonido de la seda de su falda. -Espero que no te moleste -dijo él. -No me molesta -dijo ella mientras se quedaba parada frente a el- a Sirius de verdad le molesto. Al oír la palabra Sirius el rubio se aparto de ella- Hoy es el gran día, te casas. -Que deductivo -se sentía ofendida por que el se había alejado, así que se volvió a sentar frente al espejo y comenzó a retocarse el cabello. -No lo hagas, por favor -era la ultima suplica, ya no habría más. -No sabes cuantas personas me lo han pedido -pronuncio Vivian recordando a Regulus, a Peter, y a otros que se lo habían rogado- y yo me he negado, además ¿por qué no hacerlo?, tu ya estas casado con Narcissa, tienes un hijo, al menos lo llamaste como a mí me habría gustado, recuerdo cuando te lo dije, un nombre lleno de majestuosidad y poder; Draco. -No importa, ni el ni ella -dijo Lucius acercándose a ella- si no te casas me separo. -Eso no va a pasar, me voy a casar, hasta que la muerte me separe de Sirius -dijo Vivian amenazante Lo había elegido, ya no había marcha atrás, y Lucius se sorprendió de lo increíblemente hiriente que ella podía ser, al fin y al cabo era la diosa de la muerte, el dolor y el sacrificio, se acerco hacia ella, su olor lo envolvió completo, era un veneno tan letal, un veneno que lo mataba minuto a minuto, ella miraba el reflejo que el producía en su espejo, no había cambiado, sin embargo había un abismo que los separaba, y ese abismo estaba tatuado en el brazo izquierdo de el. -Lo vas a hacer -ya no era una pregunta, ni una suplica, simplemente era una afirmación. Ella asintió con la cabeza. -¿no se puede hacer nada? ¿No puedo impedirlo?. Ella negó, se levanto y se acerco nuevamente a el, Lucius sencillamente la acogió en sus brazos, Vivian recargo la cabeza en el pecho de su amado, esa seria la ultima vez, se separarían, un abismo los separaba, un abismo inconmensurable, un precipicio repleto de sacrificio, dolor y lagrimas, el amor cuesta caro, y aunque ellos ya habían pagado el precio justo y aun mas seguían empeñándose en lastimarse, con su orgullo, con sus mascaras frías, jamás cambiaria, la historia siempre seria igual. -Narcissa dice que le gustaría que fueras la madrina de Draco -susurro Lucius a su oído- ya sabes, el cuento de Walburga, que entre familia debemos llevarnos bien, sin importar el pasado. -Lo seré gustosa -dijo Vivian pensando en el pequeño Draco, le había agradado, lo imaginaba como un Lucius que no había sufrido, que seguía puro, limpio, exento de toda maldad, aunque sabia que eso cambiaria, odiaba tanto saber, la gente que no sabia era mas feliz, pero ella lo sabia todo, y veía el doloroso porvenir, un futuro lleno de espinas para todos, sin embargo no podía dejar de sentir envidia, Draco debió haber crecido en su vientre, inmediatamente después de ese pensamiento se reprendió a si misma, un hijo de ella seria lo peor para el mundo, aun recordaba el dolor que le había causado a Sirius con tal decisión.
..............................................Flash Back..................................................... Faltaba solo una semana para la boda, y Vivian y Sirius yacían entrelazados desnudos en la cama de el. -Quisiera tener muchos hijos -dijo Sirius con la respiración entrecortada- una casa grande, un perro, un kneazle, tu sabes. Vivian tomo aire, era la hora de decirlo- Sirius, yo tengo algo que decirte- Canuto puso cara de tragedia, el tono de Vivian no presagiaba nada bueno, ella iba a poner ahora a prueba su amor, continuo- no puedo tener hijos, no quiero, sé que no te gusta nada lo que digo, pero mi estirpe no puede continuar, esta maldita. -¿La de los Gray? -Sirius estaba muy confundido -También, y la de los Gaunt -Vivian tomo aire, era hora de contarle la verdad a Sirius, una verdad que le había escondido durante tanto tiempo- yo.. Yo soy hija de Tom Riddle Gaunt, Lord Voldemort, descendiente de Salazar Slytherin, no te lo conté por que tenia miedo de que me repudiaras. El rostro de Sirius se relajo por completo, ahora entendía tantas cosas, la abrazo y la beso susurrándole que la amaba, que no importaba no tener hijos si la tenia a ella, y tranquilizándola para que no se preocupara, el mismo se encargaría de que nadie se enterara. ........................................Fin Flash Back..........................................................
Ya casi era la hora de la salida de la novia, Vivian no tenia idea de cuanto tiempo había permanecido así, simplemente abrazada al rubio, se separaron y se miraron a los ojos, unos del color del mercurio y otros profundos e insondables, con una tristeza y un duelo aun más antiguos que el mundo. -Es la hora. -Es la hora -repitió Lucius con dolor. -Lo siento. -Yo lo siento mas -lagrimas pugnaban por salir de los lagrimales de los dos. -Te amo -dijo ella. -Y yo a ti. Vivian se miro por ultima vez en el espejo, se retoco un poco el cabello, cogió su ramo de flores blancas, y se fue hacia la puerta. -Perdóname -y salió por la puerta antes de que él pudiera ver la lagrima de plata que corrió por su mejilla, mientras dejaba atrás su pasado y caminaba sin vacilación hacia su futuro, sin mirar atrás.
La boda había concluido, los esposos Black brindaban felices, mas Sirius que Vivian, pero la felicidad no les duro mucho, un grupo de mortifagos llego, y en el día que debería haber sido el más feliz en la vida de ellos dos corrió la sangre, la Orden del Fénix estaba presente, pero había muchos encapuchados y les ganaban en numero, y allí estaba, Lord Voldemort, alto e invencible, mirando con superioridad la muerte que se extendía bajo el toldo donde había sido planeada la fiesta, en un jardín de Hogwarts, Vivian luchaba, cuando vio algo que le helo la sangre, su abuela, su salvadora, la querida Marianne se acercaba sin vacilación hacia Lord Voldemort, Vivian trato de impedirlo, corrió, grito, pero sabia que no iba a funcionar, no lograría detenerlo. Y así vio caer a su amaba abuela, rígida, fría y lejana, podría resucitarla, pera sabia que ella no lo desearía, quería reencontrarse con su esposo, su madre, su padre y hasta con su traidora hija. Lo mortifagos se fueron después del asesinato, y Vivian vio como unos fríos ojos grises la miraban refulgentes mientras él, Lucius Malfoy giraba sobre si mismo mientras se desaparecía, sus amigos se acercaron, todos dándole el sentido pésame, los merodeadores, Lily, la Orden, Dumbledore, y hasta Walburga a la cual jamás le había agradado Marianne. A Vivian le sonaban vacías las palabras de todos, le pidió a Sirius que se fueran para la luna de miel, el acepto, y mientras se alejaban de todos Vivian pensaba en que jamás había sentido tanto odio dentro de si, cuando le había jurado venganza a Riddle no sabia lo que era el verdadero odio, ahora lo sabia, también el rencor, y sentía como la quemaba poco a poco.