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Historia de una vida — capítulo 19

Si, definitivamente le agradaba aunque no fuera como su padre, era mucho mas gentil y amable, menos orgulloso y mas humilde, y sin embargo era bastante parecido a James, y también a Lily, Vivian le sonrió sin poder evitarlo y el le devolvió la sonrisa mientras sus ojos esmeraldas centelleaban, hacia mucho que ella no sonreía, años, después de su boda y de haberse vuelto una trotamundos junto a Sirius su vida se había vuelto completamente negra, oscura, y ahora era fría y lejana, tan lejana que para todos ya parecía un ser intocable, ya no era la misma de antes ¿Cómo serlo si había perdido de nuevo lo que mas había amado en todas sus vidas?, Sirius la abrazo por la espalda, ¿cómo podía ser tan ciego?, había sido inteligente, pero el amor lo había cegado y ahora simplemente era un esclavo de la voluntad de Vivian, vio como Harry se encontraba con su mejor amiga, una impura, Hermione Granger, y en el destino de la castaña vio lo mucho que sufriría por... ¡Oh, no podía ser!, era inaudito como se repetía, como todo se repetía y como todos sufrían de nuevo. El destino de Hermione estaba marcado por el dolor, y se dividía en dos caminos, la decisión dependía exclusivamente de ella, y Vivian se propuso que si no podía evitar su carga le ayudaría a la castaña a escoger el mejor camino, el que ella misma no había escogido. Ya lo sabia todo al respecto de la piedra filosofal y de lo que había pasado, de nuevo volvía a ir tras las huellas de su padre, y no tendría que esperar, tenia el anzuelo perfecto, Harry Potter, el niño que vivió. Entraron a la librería, desde sus años de estudiantes ni Vivian ni Sirius habían entrado allí y los dos se emocionaron mucho, por supuesto el mas que ella, ya que su vida había perdido toda emoción, se sintió aturdida por el tumulto que había en Flourish & Botts, era extraño, subió las escaleras y vio que el causante de aquel estancamiento era un hombre de mediana edad con una linda sonrisa que en ese momento se tomaba una foto con Harry, Vivian esbozo una sarcástica sonrisa, a James le abría encantado estar en el lugar de su hijo. Y de pronto sintió algo así como una patada en el estomago y su vista se nublo, por la puerta de la librería entraba su ahijado... y su amor, esos ojos grises, ese cabello rubio, todo, absolutamente todo de el era inolvidable para ella, por que ya estaba fijado en su cerebro, en su corazón. Lucius entro a la librería mirando a todos con superioridad, junto a el iba su hijo Draco, y por un instante su semblante inexpresivo se descompuso al mirar hacia arriba y ver la imagen mas hermosa que hasta el momento sus ojos habían presenciado, si, era ella, no había asomo de duda, sus ojos que ahora eran idénticos a los de él, grises... muy fríos, congelados, su piel, su túnica negra que hacia juego con su cabello y que hacia que se viera como el mas bello ser nacido de la oscuridad. Sus penetrantes ojos se fijaron en él, y por un instante ya no fueron fríos sino expresivos y tristes, tan tristes que verlos provocaba melancolía, angustia y dolor, y por un momento, por un único instante en sus vidas Lucius Malfoy y Vivian Gray fueron débiles, y dejaron por fin caer las barreras uno ante el otro, por que aunque hubieran pasado años, décadas, se amaban, y eso ni el tiempo ni la distancia lo podría cambiar.

Ay ! mi piel, que no haría yo por ti por tenerte un segundo, alejados del mundo y cerquita de mí

Lucius compuso su semblante al ver quienes estaban enfrente de el, los asquerosos Weasley, una sangre sucia y el conocido Harry Potter, y al voltear a ver un poco mas allá vio a Sirius Black, el artífice de su desgracia, el que le había robado a Vivian, el que le había robado las ganas de vivir. Y tuvo una idea, sonrió para sus adentros, aun los pequeños sufrirían, y sus ojos se clavaron en Ginny Weasley. Primero le hablo a Potter, quería probar que tipo de persona era, quiso ver si se encontraba frente a un nuevo señor oscuro, y lo que vio lo desilusiono, sin duda Draco había tenido razón con sus comentarios acerca de él durante las vacaciones, era un tonto, y no entendió como su señor se había dejado matar por ese niñito. Inicio una pelea con el Weasley mayor, un traidor de la sangre, andrajoso igual que sus hijos, como todos los de su clase, estaba a punto de partirle la nariz, pero una voz lo detuvo, lo inmovilizo, lo helo hasta lo mas profundo. -Deténganse ya -y la voz cautivante de Vivian resonó por toda la librería dejando a los dos hombres quietos- Parecen niños pequeños. Los hijos de Arthur lo ayudaron a parar, Draco quiso hacer lo mismo con su padre, pero el negó su mano estirada, se levanto con dignidad y con una cara de superioridad aun mayor que la que tenia antes. -Sabes que a mi nadie me da ordenes Gray -quería insultarla, si, destrozarla por lo que le había hecho, por como lo había destruido a el alguna vez, como aun lo seguía haciendo. -No es una orden Lucius -y el hielo en los ojos de él se derritió, y Vivian pudo ver la longitud de su dolor, del dolor de ambos, del luto que los dos guardaban por su amor no realizado y por la ilusión, que había muerto hacia mucho tiempo.

  • Supongo que este es mi ahijado ¿no? Lucius solo asintió con la poca energía que le quedaba para estar ahí parado y no correr a abrazar a Vivian, a volver a tener lo que le pertenecía por derecho propio, por que aunque había pasado mucho tiempo ella seguía siendo su mujer.

Ay ! mi piel, como el río Magdalena que se funde en la arena del mar, quiero fundirme yo en ti.

Vivian le sonrió a Draco, y este le devolvió una media sonrisa, y ella vio a Lucius hacia años, tan frío, tan distante y a veces tan insultante, y aun vio un rastro de pureza, y sintió dolor cuando supo que esa pureza se desvanecería pronto de esos ojos grises. Draco miraba fascinado a la alta mujer que lo saludaba, jamás había visto a un ser de semejante belleza, simplemente por el hecho de que no pensaba que existiera, y su mente se preguntaba que relación tendría su padre con ella, por que al verla Lucius se descompuso totalmente, como el pequeño rubio jamás lo había visto. Malfoy siguió insultando a los Weasley, en especial a la pequeña pobretona, al salir Vivian le estiro la mano para despedirse y el se la apretó, y al separarse de ese contacto que hizo que ambos temblaran sintió un papel entre sus dedos, al salir lo desdoblo. "Hoy a las 10:00 pm en la habitación 13 del caldero chorreante, ni se te ocurra faltar. Te espero" Y por un momento se sintió feliz al saber que al menos por una noche la tendría solo para el, de nuevo después de tanto tiempo, y no pudo evitar que una sonrisa se asomara por su pálido rostro.

Hay amores que se vuelven resistentes a los años, como el vino que mejora con los años, así crece lo que siento yo por ti.

Llego encapuchada, no quería que nadie la reconociese, había inventado una absurda mentira para escaparse de Sirius, y el como siempre se creyó todo lo que ella le dijo, y por un instante sintió algo cercano al peso de conciencia y al remordimiento, el no era así, jamás lo había sido, sin embargo ella lo había convertido en una cosa que solo vivía para complacerla, alejo el pensamiento de su mente, ni siquiera era remordimiento, ya no sentía cosas como esas, por que ya casi no sentía nada, por que lo que antes era tierno se había convertido en piedra, y su corazón había sido tierno... Entro a la habitación que ya conocía, y lo vio allí, y sintió como el amor la inundaba de nuevo, y con el una irreprimible oleada de deseo.

Hay amores que se esperan al invierno y florecen y en las noches de otoño reverdecen tal como el amor que siento yo por ti.

Siempre tan hermosa, siempre tan nocivamente hermosa, la miro de arriba abajo, bellísima, y descubrió que aquella no era la Vivian Gray con la que había pasado tantas cosas, ahora era toda una mujer, y sin embargo la seguía amando como la primera vez, y como la ultima.

Ay ! mi piel, no te olvides del mar Que en las noches me ha visto llorar tantos recuerdos de ti Se acerco y la beso, y su lengua penetro en la boca de Vivian con intensidad mientras ella hundía sus largos dedos en el platinado cabello de su amado Se amaron, si, no como antes, ahora los dos habían madurado y sabían que esta en realidad iba a ser la ultima vez, se amaron de distinta forma, con pasión, con desespero, pero al final de todo con amor. Y la separación sobrevendría otra vez, y otra vez los dos empezarían a sufrir de nuevo, aun mas que antes, aun mas que nunca, el cruce de sus caminos había sido planeado desde el principio de los tiempos, y paradójicamente había sido fortuito, solo un cruce de caminos, solo una oportunidad, no tenían derecho a ser felices, por que un amor como el suyo estaba destinado al sufrimiento eterno, al sufrimiento de siempre estar juntos pero al mismo tiempo a no estarlo, estaban separados, y eso nadie lo podría cambiar

Ay ! mi piel, no te olvides del día que separó en tu vida, de la pobre vida que me tocó vivir

El se movía en su interior sintiéndola, su cuerpo ya no era el de una adolescente, era el de una mujer, una provocativa mujer con una sensualidad mortífera que siempre lo atrapaba. Para ellos duro siglos, o segundos, cuando estaban juntos no existía el tiempo, esa palabra tan mundana no tenia cabida en su pequeño refugio de amor, en su nido, por que afuera solo reinaba el dolor, y solo les esperaba el sufrimiento a aquellos tontos que algún día desafiaron las leyes de todos los mundos.

Hay amores que se vuelven resistentes a los años como el vino que mejora con los años así crece lo que siento yo por ti

Yacían acostados en la gran cama, enlazados, como si no se quisieran volver a separar, y entonces Lucius hablo entre jadeos. -Huye conmigo, ya no hay señor tenebroso, ya no hay peligro. -No puedo -¿Por qué no? -Algún día lo entenderás -y en ese momento Vivian tuvo la tentación de decirle su primer nombre para que el recordara, el primer nombre con el que había sido llamado en el primero de los mundos, el nombre del condenado maldito, del amado y del amante, de su querido arpista, de Liadon, pero supo que aun no era el momento y decidió hacer otra pregunta- ¿Si el regresara? ¿Si mi padre regresara volverías con el? -No, no lo haría -¿Entonces por que te has comportado así todos estos años? -Por que esa es mi mascara Vivian -era completamente cierto, no mentía- mi verdadero rostro solo es visible cuando tu estas a mi lado. Vivian se levanto del lecho, quería quedarse mas tiempo, ¡Oh, cuanto lo deseaba!, pero sabia que si duraba mas iba a caer, y era eso lo ultimo que quería, y al mismo tiempo era lo que mas deseaba, sin vacilar se empezó a vestir. -¿Aun sigo siendo tu arpista? -La voz de él la sobresalto, y ella se preparo para contestarle. -Claro que lo eres, aunque las cuerdas de mi corazón no hayan sido tocadas en mucho tiempo -lagrimas comenzaron a asomar por sus ojos miel- esta noche resonaron con la melodía mas maravillosa, por que yo siempre seré tu arpa, y tu siempre serás mi arpista, por que mi corazón te pertenece, por que tus manos son diestras con las cuerdas de mi alma... de mi arpa. Hubo un momento de silencio en el cual ella se dirigió hacia la ventana y Lucius se quedo acostado en el lecho. -Solo prométeme una cosa -deseaba con todo su corazón que la respuesta fuera la que quería, aunque ya la sabia, y sabia que el mentiría- Que no volverás con Voldemort. -Pero el esta muerto.. el no -Prométemelo -lo interrumpió ella. -Te lo prometo- y como Vivian había esperado, como siempre había sucedido, él mintió. Y sin decir nada mas, ni un adiós, absolutamente nada, solo soltando un profundo suspiro ella abandono la habitación, y no volteo a ver atrás, por que sabia que la próxima vez que viera a Lucius lo odiaría.

Hay amores que parece que se acaban y florecen y en las noches del otoño reverdecen tal como el amor que siento yo por ti yo por ti...por ti...como el amor que siento yo por ti

Si, enfermizo, el amor de ellos dos era enfermizo, es así como muchos lo describirían, dulce pero venenoso, un placer prohibido, algo que jamás debió haber sido explorado, algo que nunca debió haber sido descubierto, algo que nunca debió existir; Pero personas como yo no lo catalogamos de esa forma, por que a pesar de todo sabemos que existe el amor, y que entre mas profundo sea mas heridas y dolor causa, la pasión que envolvía a los dos condenados, el amor y el deseo era demasiado fuerte, siempre estaba latente, simplemente los consumía, si; enfermizo, por que un amor así es capaz de matar a quienes lo sienten, ahora, y como siempre Vivian y Lucius, Nimue y Liadon se encargarían de destruirse mutuamente, con el riesgo y la incertidumbre de no saber si renacerían de las cenizas. Nada mas podían hacer. Eran impotentes ante la magnitud de su amor, de su destino. Por que estaban condenados y así estarían hasta que uno de ellos se rindiera al fin. Para siempre, siempre amándose y odiándose, amándose y sufriendo, por que ellos en todas sus vidas habían probado los distintos matices del amor, y sabían que el ultimo trago de aquel extraño cáliz era el mas amargo. Si, por que el ultimo trago, el ultimo sorbo, el ultimo paso era el de la despedida.