Historia de una vida — capítulo 6
Capitulo 5:
Cinco sombras se movían a hurtadillas en la oscuridad de las mazmorras observando la entrada de la casa Slytherin
-Que feliz me siento –exclamo contento Sirius- por fin esos slytherianos van a pagar.
-Chist –lo regaño Vivian- recuerda que no debemos hablar fuerte.
-Cállense chicos –susurro James- en el mapa aparece que Rodolphus Lestrange se dirige hacia acá.
-Bueno entonces sigamos el plan –susurro Remus nervioso, era la primera vez que realizaba una travesura tan peligrosa- Pet haz lo tuyo.
El nombrado empezó a convertirse en rata y se escabullo hasta la entrada de los slytherins justo en el momento que Rodolphus se paraba frente a ella y decía la contraseña para entrar, cuando el chico estuvo dentro de la sala común y la puerta sé cerro Peter volvió.
-Ya se la contraseña –dijo emocionado el chico- Es “muerte a los sangre sucias”
Vivian hizo una mueca al escuchar esa contraseña, definitivamente los slytherianos eran muy hirientes y elitistas, eso solo encendió mas su deseo de venganza hacia ellos. Después de mucho tiempo decidieron arriesgarse a entrar ya que todos los slytherianos debían estar dormidos a esa hora.
Todos se pusieron una capucha y salieron de su escondite
-“muerte a los sangre sucias” –dijo Vivian siseantemente, la puerta se abrió dejando ver a los gryffindorianos por primera vez la guarida del enemigo, en efecto todo estaba silencioso así que era de suponer que los habitantes de la casa estuvieran durmiendo.
-Bueno chicos, como lo planeamos –dijo James- Peter y Remus se encargan de la decoración acá abajo, Vivian se encarga de las chicas y Sirius y yo de los chicos, todos hicieron lo que se les había asignado.
Vivian subía las escaleras hacia los dormitorios de las chicas, en realidad y aunque no lo quisiera aceptar frente a sus amigos le gustaba mucho la casa de los slytherins, era toda majestuosidad, elegancia y buen gusto, claro que un poco tétrica pero en realidad a ella le gustaba, llego a la primera puerta, la abrió solo para dejar pasar su varita y dejarla ver lo que hacia, susurro los hechizos convenidos y siguió hacia el siguiente dormitorio. Cuando bajo de nuevo a la sala común vio que todos estaban allí, se asombro mucho, la decoración de la sala común había cambiado drásticamente, las paredes ya no eran de piedra gris sino de un color dorado, por todo la estancia se veían carteles con frases hirientes para los slytherianos y además había otros carteles con los jugadores del equipo de quidich de Gryffindor, en un cartel pudo ver Vivian que James y Sirius le sonreían mientras que volaban en su escoba, la chica sonrió, definitivamente Remus y Peter habían hecho un buen trabajo, las consecuencias del trabajo de ella, James y Sirius se verían a la mañana siguiente, decidieron salir lo mas rápido posible de el lugar. Pero se dieron cuenta que alguien los había descubierto mientras salían de la sala común de slytherin y que este en vez de dar la voz de alarma los perseguía, los chicos decidieron separarse para que a su perseguidor le quedara mas complicado agarrarlos.
El rubio se pasaba una mano por su platinado cabello, esa noche había sido muy buena ya que se había acostado con una de las chicas mas deseadas del colegio, claro que el no se conformaba con eso, quería a la mejor, a la más hermosa, a la mas deseada, a la más difícil, él quería tener a Vivian Gray, sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando descubrió que unos intrusos salían de su querida sala común, uno de ellos lo vio y dio la voz de alarma a los otros que salieron a correr, Lucius decidió salir a perseguirlos y se echo a correr detrás de ellos.
Vivian corría con toda su energía que ya no era mucha, esa había sido una noche larga sin descanso y ya su fuerza no era mucha, sentía que su perseguidor le empezaba a dar alcance, la chica bufo ¿Por qué el que la perseguía la había tenido que elegir a ella?, de pronto cayo al duro suelo, no había podido esquivar una armadura que estaba caída en el suelo, de repente sintió que unos fuertes brazos hacían que se levantara y la ponían sin el menor cuidado contra la pared, la chica vio entonces a su perseguidor, él era realmente inconfundible, sus ojos grises, su rubio cabello, sus facciones bellas, Lucius Malfoy la tenia contra la pared con la varita en su cuello, Vivian se dio cuenta de que llevaba las de perder, su varita estaba a dos metros de distancia por culpa de su caída, la chica sabia que no tenia como salvarse y que se metería en problemas pero no le tenia miedo a Malfoy, así que hizo que sus ojos se volvieran tan fríos como los del chico.
Él observaba a su presa, la tenia ahí, como si la hubiera invocado con el pensamiento, con sus facciones tan perfectas, con sus labios tan sensuales, con sus maravillosos ojos cambiantes, con su cuerpo que ya era el de una mujer que lo excitaba, hasta su aura proclamaba su perfección, se fijo en sus ojos, la chica lo miraba fríamente y Lucius por un instante se vio reflejado en la mirada de la chica, observo como era el, siempre tan frió, siempre de hielo, siempre tan falso, siempre tan falsamente insensible, claro que el en ese momento no lo sabia, y tampoco sabia que la única persona que se lo iba hacer ver era la que tenia contra la pared amenazándola, el chico decidió cortar el silencio que rodeaba Los pensamientos de los dos.
-¿Qué hacían tu y tus amiguitos en mi sala común? –dijo amenazadoramente, la chica no respondió, él la aplasto mas contra la pared, ella soltó un gemido de dolor sin dejar de tener su postura tan fría, el se impaciento y le dijo mas amenazadoramente aun- Responde Gray, si no quieres que algo malo te suceda.
-ja ja ja –la risa fría de la chica resonó por el pasillo- ¿Qué crees Malfoy? ¿Qué te tengo miedo?, no eres mas que un niño mimado con una varita –exclamó siseantemente la chica como si estuviera escupiendo veneno.
Ese comentario no le gusto, nada mas alejado de la realidad, ¿el un niño mimado?-pensó- ella si era una niña mimada, ella no sabia lo que era que su padre lo despreciara por ser hijo de la mujer que lo engaño y dejo su nombre manchado cambiándolo por un sangre sucia, el chico sintió como la rabia empezaba a crecer en su interior, la chica aprovecho ese momento de reflexión de Malfoy para asestarle un patada en sus zonas nobles y salir corriendo tomando su varita hacia la sala común de los Gryffindor.
El rubio se quedo atónito, ella había huido pero a el no le importaba, por un momento creyó haber visto en ella algo, no, definitivamente eran imaginaciones suyas, sin embargo no se podía quitar de la mente la imagen de la pelinegra arrinconada contra la pared con la varita en su cuello, se veía tan frágil pero a la vez tan fuerte, por mas que trataba de quitarla de su cabeza mas se fijaba en su mente como una foto eterna, su aroma, su cuerpo escondido debajo de esa túnica, pero en especial sus ojos, sus hermosísimos ojos, las ventanas de su alma, Lucius decidió ir hacia su sala común para ver que era lo que habían provocado los gryffindorianos.
La chica llego corriendo hasta su sala común, como suponía la estaban esperando los otros merodeadores, como si estuviera ensayado todos se levantaron al mismo tiempo cuando la vieron entrar, se quedaron boquiabiertos al ver su estado, su túnica estaba rota en la rodilla sin duda por causa de una caída, su cabello estaba desordenado, pero lo más impresionante e inquietante de su aspecto eran sus ojos, esos ojos estaban casi anaranjados, de inmediato los chicos supieron que estaba furiosa, la chica los miro y sencillamente dijo.
-Me atrapo Malfoy pero pude salvarme, estoy muy cansada, hasta mañana chicos y espero que pasen bien su ultima noche en Hogwarts siendo alumnos de 5° grado- y diciendo esto empezó a subir las escaleras hacia el dormitorio de las chicas, ellos decidieron imitarla ya que tenia razón, al día siguiente tendrían que abandonar Hogwarts para pasar las vacaciones de verano en sus hogares.
Vivian estaba acostada mirando el techo, hacia menos de 20 minutos estaba agotada, y ahora no podía conciliar el sueño, solo una imagen rondaba por su cabeza y la chica se negaba a aceptarlo, ella tenia a Lucius Malfoy grabado en su retina, recordó que cuando le había dicho que era un niño mimado había visto un destello triste en sus grandiosos y profundos ojos grises, Vivian se sorprendió a si misma preguntándose por que habría visto ese destello en los ojos de el, ¿Lucius Malfoy triste?, la chica tuvo tentación de reírse, claro que no, el era frió e insensible, no conocía la palabra tristeza, solo conocía las ansias de poder, aun así Vivian no podía evitar recordar su cabello rubio, el aroma de su cuerpo, el peso de el mismo aplastándola contra la pared, su figura tan varonil, la chica decidió borrar esos pensamientos de su mente, definitivamente tenia que descansar ya que al día siguiente tendría que hacer sus maletas para volver a su hogar.
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A la chica no le gustaban nada las despedidas ni a ninguno de sus amigos así que el compartimiento del tren permanecía silencioso, la tranquilidad solo era interrumpida por miradas de odio entre Lily y James, Vivian estaba sentada al lado de la ventana así que se dio cuenta de que ya estaban llegando a la estación de King Cross, decidió romper el silencio.
-Bueno supongo que nos veremos de nuevo en dos meses –exclamo fingiendo alegría.
Claro que algo que rompió un poco la tristeza en el tren fue ver a todos los slytherianos llenos de granos y con la piel verde como si fueran serpientes (literalmente) cambiando de piel, el único que se salvaba era Malfoy, lo que había pasado la noche anterior no le había afectado y seguía siendo igual de guapo que siempre, cuando el chico paso por enfrente del compartimiento de los gryffindorianos miro a Vivian fríamente, ella aguanto su mirada, cuando el chico se fue ella se quedo pensando, esamirada..... había sentido algo completamente nuevo con esos ojos observándola.
Cuando ya estuvieron abajo del tren aun se respiraba melancolía por que no volverían a ver a sus amigos en un largo tiempo, todos se fueron despidiendo y los últimos que quedaron fueron Vivian y Sirius, ella diviso al mayordomo de su casa que la había venido recoger, se despidió de Sirius y agarro su baúl, cuando ya se estaba alejando sintió que una mano la agarraba por el brazo, vio que era Sirius.
-Te extrañare mucho, y no olvides lo que te dije, piénsalo, no te estoy presionando pero es que quiero saberlo cuanto antes –dijo atropelladamente, la chica sonrió y le respondió- no te preocupes Sir, la próxima vez que nos veamos te daré una respuesta –el sonrió y dijo- no te preocupes, te esperare así me haga viejo- los dos rieron.
-Bueno adiós –dijo por ultima vez el chico, se escarbo los bolsillo de su chaqueta y saco un papel- toma, es algo muggle lindo que encontré, te lo dedico –el chico le dio un beso en la mejilla y se alejo, la chica desdoblo el pedazo de papel y leyó:
Eres lo que más quiero en este mundo eso eres
mi pensamiento más profundo, también eres,
Tan sólo dime lo que hago aquí me tienes.
Eres cuando despierto lo primero eso eres,
lo que a mi vida le hace falta si no vienes,
lo único preciosa que mi mente habita hoy.
Qué mas puedo decirte, tal vez puedo mentirte sin razón
pero lo que hoy siento es que sin ti estoy muerto,
pues eres lo que mas quiero en este mundo eso eres.
Eres el tiempo que comparto eso eres
lo que la gente promete cuando se quiere
Mi salvación, mi esperanza y mi fe.
Soy el que quererte quiere como nadie soy
el que te llevaría el sustento día a día, día a día
el que por ti daría la vida ese, soy.
Aquí estoy a tu lado y espero aquí sentado hasta el final.
No te has imaginado lo que por ti he esperado,
pues eres, lo que yo amo en este mundo eso eres,
cada minuto en lo que pienso, eso eres,
lo que más cuido en este mundo, eso eres.
La chica sonrió, ese era el detalle que faltaba, definitivamente ya tenia una respuesta para Sirius, se lo diría cuando regresaran a Hogwarts, se alejo del tren hacia el mayordomo que la esperaba impaciente, definitivamente necesitaba un relajante descanso en su hogar.