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Historia 29860 — capítulo 1
-¡Ron, no empujes a tu hermana por la escalera!- gritaba su madre desde el andén, palmeando la espalda de sus hijos.
-¡Mira mamá, ahí está Lindsay!- gritó su hija mientras señalaba a una chica de media estatura con cabellos negros.
-Anda, vete con ella- cedió su madre ante la indirecta.
-¿Y yo, mamá?- preguntó el rubio mientras miraba a su madre con ojos suplicantes.
-Anda, vete tú también, ya sabéis, lo de siempre, tened cuidado y escribidnos de vez en cuando, ¿vale?
-De acuerdo, adiós mamá, te quiero- se despidió Ron.
Qué rápido crecen, pensaba su madre mirando cómo sus hijos desaparecían en el andén nueve y tres cuartos. Sus hijos se fueron en un tren esperando otro año de aventuras.
El rubio entró en un compartimento con otros dos chicos de su misma casa: Gryffindor.
-¡Ey!, ¿qué pasa Willy?- saludó Ron pegando un fuerte puñetazo en el hombro de un moreno de ojos verdes.
-¡Hombre, Gregy!- saludó de igual manera a otro chico de pelo castaño. Los dos chicos se miraron y exclamaron:
-¡LO MISMO DECIMOS RON!- pegándole un puñetazo en el hombro a cada uno.
-Idiotas, me habéis roto el hombro- dijo Ron frotándose el hombro.
Luego los tres se rieron a carcajadas.
Mientras tanto en el compartimento de al lado cuatro chicas hablaban entre ellas. Eran las componentes del cuarteto de guapas de Gryffindor.
-¿Qué has hecho este verano Lind?- preguntó Anne.
-Fuimos a Austria de vacaciones- respondió Lindsay.
-¿Y tú Ash?- preguntó Melanie.
- Estuve castigada por las malas notas durante el mes de Julio, luego empecé a salir con un chico- se sonrojó Ashley.
-¿¿¿QUIÉN???- preguntaron a coro las tres chicas.
-Se llama Mike, es alto, moreno, con unos ojazos azules que podías nadar en ellos y unos músculos alucinantes.
-¿Y de carácter?- preguntó Lindsay.
-Simpático, gracioso, amable, inteligente…perfecto- se volvió a sonrojar Ashley.
-¡Muy bien nena!- exclamó Anne.
-¿Y cortasteis?- volvió a la carga Lindsay.
-No- contestó Ashley.
Casi sin darse cuenta llegaron a Howarts. Bajaron del tren y se dirigieron al comedor.
Cuando estaban todos sentados, McGonnagal empezó a soltar el mismo discurso de todos los años.
-¿Ves a esa pivita de ahí?-señaló Gregory a una chica de Slytherin.
-Si, jo, tío, está como un queso- afirmó Will.
-¿Tú que opinas?- preguntó Gregory a Ron.
-Está buena, pero tío, que mala leche, es de Slytherin- respondió Ron.
-Es verdad, tío, las Slytherin no valen la pena- corroboró Will.
-Además con todas las tías buenas que hay en Gryffindor- dijo Ron mirando hacia donde estaban su hermana y sus amigas.
-No me digas que sigues colado por Ashley- interrumpió Will.
-No sé tío, no sé si es amor, pero para mí es como Venus, macho- contestó Ron.
-Hombre, la tía está bien, eso hay que admitirlo- asumió Gregory.
-Si, venga, pídele salir de una vez, es un poco más pequeña que tú, eso es cierto, pero tiene un cuerpo…- invitó Will.
-Todos los años me decís lo mismo, y nunca lo consigo.
-Buá, mira chaval, haz lo que quieras, pero este es nuestro último año en Howarts y no me pienso ir sin el móvil de esa chica- finalizó Gregory. El discurso de McGonnagal finalizó y todos aplaudieron y subieron a los dormitorios.
-Chicas, tenemos que ponernos las pilas- dijo Ashley cuando estaban en la habitación.
-¿Eh?- preguntaron a coro las tres restantes.
-Los tíos buenos de séptimo se van este año y no puedes dejarles ir sin haberles dado un buen beso, ¿verdad?- insinuó Ashley.
-¡Verdad!- respondieron a coro otra vez.
-Bien, ahora hay que fijar los objetivos-prosiguió Melanie.
-De acuerdo, observemos a los chicos unas semanas, cuando la luna esté llena, cada una debe tener un chico a por el que ir, ¿ok?
-Vale, pero ¿y si ya tienes decidido a por quién vas a ir?- preguntó Lindsay.
-Te lo guardas- contestó bruscamente Anne.
-Cuidado Anni que me comes- rió Lindsay.
-Anda, vamos a dormir- propuso Melanie.
-Buenas noches chicas- dijo Lindsay y se fue a dormir. Una vez en pijama y dentro de su cama murmuró:
-Ron, este año serás mío al fin.
Mientras tanto, los chicos jugaban una partida de ajedrez en la cama de Will.
-¡Toma, te has quedado sin rey!- reía Will mientras movía la ficha.
-Otra vez he vuelto a perder- se quejó Gregory.
-Eh, Ron, te toca- dijo Will.
-No, no me apetece- respondió Ron vagamente. Estaba tirado sobre su cama con los brazos detrás de la cabeza.
-Bueno, pues el marcador queda así: Will el Grande, 12 partidas ganadas. Y el aspirante Gregy el manta…¡0 partidas ganadas!
-Tramposo- masculló Gregory.
-Bueno, vamos a dormir, mañana hay que ligar, jugar al quidditch y seguir ligando.
-¡Si, señor!- respondieron a coro los dos chicos, y se durmieron como troncos. Cuando Ron se aseguró de que dormían murmuró:
-Ashley, este año saldrás con Ronald Marcus Malfoy.
Y con este pensamiento en la cabeza se durmió.