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Historia 29879 — capítulo 24
Apretaron sus labios. Cruzaron sus brazos, al mismo tiempo.
“Mins” dijo Mary. “¿Por qué estas aquí?”
“Bueno, estaba haciendo un traba…”
“No lo harás” dijo Marlene. “Vendrás con nosotras, de vuelta a…”
“Al comedor de Gryffindor” suspire. No quería ir a la fiesta y comer dulces, diliar con adolescentes borrachos y con los de primeros, q siempre están asustados. Estaba muy cansa. Mire al reloj. Eran las nueve. Estaba lista para ir a la cama, a las nueve. Usualmente, me da sueño a las once y media. Bostece, otra prueba de que debía ir a dormir.
“No, gracias. Prefiero ir a la cama “. En unísono, las bocas de Mary y Marlene se quedaron abiertas.
“¡Minns!” grito Mary
“Shh, es una biblioteca”. Mary me miro
“No desperdiciaras la fiesta de Hallowen de sexto..”
“escribiendo un trabajo y yendo a dormir”. Se miraron y sonrieron malvadamente
“En realidad”, dijo Mary, “no creemos…”
“Q re puedas dormir…”
“en toda la noche”
Sorprendentemente, es muy cansador ser arrastrada forzadamente hacia las escaleras y varios corredores. Estábamos afuera del comedor de Griffindor, podía oír los vasos rompiéndose. May y Marlene dijeron la contraseña, y me arrastraron hacia adentro. Mary mando mi bolso a arriba con un hechizo que nunca escuche y me empujaron al centro del estrago y se fueron. Lo pensé por un momento, luego empecé a caminar hacia las escaleras para ir al dormitorio. Tenia un pie en el escalón, y de alguna manera rebote hacia atrás, a la fiesta. Obstáculo invisible. No sabía que Mary y Marlene fueran tan buenas en Encantamientos. Suspire y fui a sentarme a uno de los sillones.
Y de repente, el mismo grande y negro perro que se me apareció en los terrenos de Hogwarts, vino hacia mí y subió a mi regazo. Lo mire por un segundo. Wow, creo que tiene dueño, ¿No era que se admitan más que, sapos, búhos y gatos? ¿Cómo alguien huyo pasar este animal como gato?. Decidí mi pensar al perro.
Luego, se levanto y se fue. Cuando un perro se aleja de ti, ¿Qué significa?. Volvió después de dos minutos, su hocico empujando algo a mi dirección, lo alce. ¿Una botella de ‘firewhiskey’?. El perro pareció sonreír, luego abrió su boca bien grande, con su lengua colgando.
Volví a mirar la botella y luego al perro, apreté mis labios.
“Estoy segura que los perros no pueden beber ‘firewhiskey’”.
Se quejo y me miro con la mas adorable cara de ‘perro triste’. Es una lastima que tenga que ser responsable. Y luego, esta la posibilidad de que mate al pobre perro. No creo que tenga los efectos del alcohol.
Suspire. “No, tu… eres un perro. No se que te pueda hacer un trago de ‘firewhiskey’”.
El perro salto otra ves a mi regazo y empezó a lamer mi cara desesperadamente para intentar que yo habrá la botella por el. Me reí, porque era gracioso y porque me daba cosquillas.
El se detuvo y nos acostamos en el sillón. “Así que, perrito, ¿Cómo te llamas?”
El pestaño. Me senté. El se sentó. Me golpeo ligeramente en el hombro con su pata. Mis ojos se iluminaron. Estábamos jugando a Charadas. Me encanta Charadas.
(Por las q no saben de que se trata el juego de Charadas: adivinanza que consiste en hallas una palabra mediante el previo encuentro de las silabas que tienen un significado completo)
“¿tap?”
Movió su cabeza. Probablemente debí registrar en mi cerebro que los perros no deben saber como suplican por ‘firewhiskey’, o jugar a Charadas, pero pensé que alguien le puso un hechizo o era extremadamente inteligente. Movió su cabeza y me golpeo con la pata en la espalda. “¿pat?” su APRA toco mi nariz, y estaba sonriendo. Tenia razón.
Luego, alzo su pierna de atrás. “¿piernas?”. Moví su cabeza. Alzo su pierna otra ves. “¿Pie? (foot)”. Ladro. “Pad…foot. Padfoot…¡¿Padfoot?!”. No se donde lo escuche antes, pero parecía encajar. Sonreí y pase el resto de la noche con Padfoot.