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Historia 29879 — capítulo 3
Durante el curso de la otra semana, me di cuenta que Black me estaba perturbando seguía molestando y asustándome. Pro ejemplo, caminaba hacia la clase de pociones cuando de repente.
“Hey, Minns” y luego, del susto, se me cayeron todos los libros y le grite y después me abrazo.
El cree que yo no me doy cuenta que hace esto apropósito. Y no estoy siendo paranoica. Siempre tenía ese destello en los ojos. El mismo que tiene cuando esta por molestar a Snivellus.
Y, no, no miro a Sirius cuando esta por molestarlo. Oh, dios mio. Me esta volviendo loca. Se sienta junto a mí. Empezó como ‘un accidente’ tropezarme conmigo en el pasillo y agarro de mi cintura, sonreía y se iba. ¡Lo juro!. Cuando lo agarre lo…lo.., no se lo que haré, pero deseara no haber nacido.
Oh, dios, lo vi otra ves. Y esta ves, me dijo que hoy me veía hermosa. Me dijo que me veía hermosa. ¿Qué es lo que esta planeando?. Pero uno no viene al azar, con tu enemigo de la infancia, y le dices halagos.
La mañana siguiente me mire al espejo. Sus palabras me resonaron una y otra ves. “Hey Minns, ¿alguna ves te dije que hoy te ves hermosa?”. Ese imbecil. El sabe perfectamente bien que no soy y tampoco seré hermosa.
Volví a mirar mi reflejo, tenia el pelo de color negro, como siempre, mis ojos marrones oscuros, también iguales, granos, algunos.
Ese maldito mentiroso. Esa rata malvada. Tratando de que no sintiera terrible solo porque el es apuesto y todo eso, y yo no.
Mientras en la semana, la situación se ponía cada ves peor. No tenia mas opción de ir merodeador mas decente, Remus.
“¡Remus! ¡Oh, Remus!” lo atrape antes que entrara al cuarto de los chicos.
“¿Si, Minns?”
“Primero, no me llames así. Me recuerda a…, bueno de eso quería hablar contigo”
“¿quieres que deje de llamarte Minns?”
“No, bueno si, ummm… no y si. Deja de llamarme Minns, pero eso no es lo mas importante
“Bueno ¿Qué es?”
“Es Sirius”
“¿Qué pasa con el?”
“Esta loco”
“Eso ya lo sabia”
“No, esta trastornado”
“El siempre fue , Sirius el trastornado”
Lo mire, pasmada que Remus actuara así. Después recordé que el era también un merodeador.
“Remus, no es momento para bromas. Sirius esta muy…. Em, extraño. Me dice que me veo hermosa y..y me dio una rosa el otro día. Y se sienta al lado mió en clase. Y no puedo concentrarme cuando intenta tocar mi mano”
“¿Intentar tocar tu mano?”
“Si”
Asintió lentamente, mirando como si yo fuera la extraña
“Esta bien, hablare con el”
“Gracias”
Y se fue, dejándome parada cerca de la escalera, sola a las 11:00, viviendo las últimas bastas del fuego