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Historia 30102 — capítulo 19
-¿Es broma verdad?- indagó con la esperanza de que el anciano comenzara a reírse y le confirmara que todo era una muy mala broma. ¿Él enamorado de Hermione? Eso era una tontería. Si nunca se enamoró de ella cuando eran mejores amigos, mucho menos lo haría ahora que nunca se conocieron.
-No es broma. El pequeño Harry realmente se siente atraído por la señorita Granger.
-¿Pero? ¿Cómo? Ni…¡¡¡ni siquiera la conoce!!!- argumentó el ojiverde.
-Dime algo Harry, ¿Tú conocías a Cho Chang cuando te sentías atraído por ella?- cuestionó el ex director provocando un sonrojo en el ojiverde.
-Bueno, ambos jugábamos quidditch y…Sabía algo de ella
-¿En serio?- enarcó una ceja como claro gesto de incredulidad-. Dime, ¿Sabias algo de ella a parte de su nombre? No lo sé ¿Sus gustos? ¿Si tiene hermanos?
-No realmente-respondió avergonzado.
-Pues lo mismo le paso al pequeño Harry.Tras aquella prueba en el lago cuando contempló el frágil cuerpo de la señorita Granger, no pudo evitar sentirse atraído por ella. Solo que él no sabe ni cual es su nombre.
-Pero…esto es ilógico ¿Por qué sentirme atraído por ella si nunca la conocí?- sin percatarse si quiera en donde estaba, tomó asiento en un viejo sofá que estaba junto a él. Tomó su cabeza entre sus manos analizando todo lo que acababa de descubrir. ¿Cómo era posible que el hecho de no conocerse afectara lo que sentía por ella? ¿Cómo se enamoró de alguien de quien no sabia ni siquiera como se llamaba?
-Se siente atraído Harry, más no esta enamorado- rectificó Albus. Sus ojos se encontraron y pudo ver en ese mar esmeralda la confusión que carcomía su alma. Sintió un poco de culpa al darse cuenta que revelarle los nuevos sentimientos de su otro yo, no lo ayudaron para aclarar las dudas internas, por el contrario lo confundieron más.
No pudo más que suspirar exasperado y admirar a Hermione por su paciencia, al ver al ojiverde levantarse precipitadamente y comenzar a caminar de un lado a otro mientras murmuraba lo imposible que era esa situación.
Tomó asiento en el sofá donde minutos antes estuvo sentado el de gafas. Se sentía cansado y desesperado. ¿Es que Harry nunca entendería por qué necesitaba de su mejor amiga? ¿Nunca aceptaría lo que realmente sentía por ella?
-"todo esta perdido, es inútil nunca lo entenderá" -pensó el anciano sintiendo repentinamente mucho coraje contra el de gafas.
-Me niego profesor-renegaba el chico negando rotundamente con la cabeza- eso no es verdad, no siento nada por Hermione que no sea amistad y estoy seguro que Harry tampoco, sino ¿Por qué no me lo explico en su momento? Se supone que también es algo crucial en mi nueva vida- reclamó desesperado, mirando fulminante al anciano.
-¡Es que acaso no viste como el chico miraba a Hermione en el lago!- atajó Dumbledore con el tono de voz ligeramente elevado.
-Esa es su excusa por no haberme…
El rechinido de la puerta provocó que Harry guardara silencio rápidamente. Giró su rostro con velocidad escrutando la oscuridad para ver quien había ingresado a la habitación. Solo hasta entonces, se dio cuenta de que no sabia donde estaba. Escrutó el lugar con la miraba intentando divisar algo que le resultase familiar, pero los rayos lunares que se filtraban por el ventanal frente a él, tan solo iluminaba tenuemente el lugar, impidiendo que viese mas allá de unos metros.
El eco de unos pasos lo alertaron, alguien se acercaba cautelosamente y con tanta parsimonia que comenzaba a desesperarlo. Cuando por fin los rayos de luz alcanzaron las facciones del intruso, Harry se encontró frente a frente con su antiguo profesor de defensa contra las artes oscuras.
Remus Lupin se encaminó hasta lo que parecía una cama. Se sentó en el borde de esta y acarició paternalmente el cabello azebache que sobresalía de las sabanas grisáceas. El pequeño Harry se removía entre las sabanas, con el cuerpo empapado en sudor y una expresión de terror en el rostro.
-Grimmauld place- susurró el joven al reconocer el escudo de la familia Black tallado en la puerta de la habitación.
Una punzada de dolor cubrió a su corazón. Las imágenes de la muerte de Sirius centellaron frente a sus ojos; nunca podría olvidar la mueca de terror en el rostro de su padrino minutos antes de que le dieran el beso del dementor.
-Harry, Harry, despierta- murmuró Lupin logrando sacarlo de su ensimismamiento. El pequeño Harry se levantó sobresaltado aferrándose a los brazos de su profesor
- tranquilo, todo esta bien.
-¿Dónde estoy? -cuestionó el pequeño aun en brazos del castaño
El ceño del profesor se contrajo visiblemente; el ojiverde le miró contrariado, pues normalmente ese gesto de Lupin indicaba que le daría una mala noticia.
-Estas en Grimmauld place. Este lugar es el cuartel general de la orden del fénix, un grupo de magos que lucha contra Voldemort- agregó al ver la confusión del pequeño de gafas.- fue creada por Dumbledore y… tus padres pertenecieron a ella- El rostro del chico se distorsionó mostrando un gesto de sufrimiento, sus ojos se tornaron cristalinos y sus labios y su cuerpo comenzaron a temblar.
-Tranquilo Harry-murmuró Lupin abrasándolo con mayor fuerza.
Los rayos del sol iluminaron la habitación, fueron tan solo unos momentos en los que Harry estuvo contemplando en la oscuridad a su otro yo. Sentía como si su corazón dejara de latir de un momento a otro y le ocasionara un terrible dolor, pero todo empeoró cuando Dumbledore lo estrechó fraternalmente entre sus brazos.
Y entonces lloró. Lloró por todo lo que había ocurrido, lloró por haber peleado con Hermione, lloró por el estúpido deseo que pidió, lloró por no tener a su mejor amiga, lloró por lo estúpido que fue al enamorarse de alguien tan ruin como Ginny Weasley, lloró por la muerte de Sirius, lloró por el sufrimiento que le había ocasionado a su otro yo, lloró por la relación que existía entre Krum y Hermione y por muchas cosas mas.
Nunca en toda su vida se había sentido así, y por mucho que Dumbledore lo abrazara, nunca conseguiría lo que Hermione, nunca calmaría el dolor que albergaba su corazón.
-Tranquilo Harry, todo estará bien -murmuró Dumbledore. El ojiverde deshizo el abrazo encaminándose hasta donde se encontraba su otro yo. A esas alturas, el pequeño Harry se encontraba dormido en brazos de su profesor. Lupin lo acomodó cuidadosamente sobre la cama y lo miró con cariño.
-Eres tan parecido a ellos, ¡oh James! seguro estarías orgulloso de tu hijo, es muy valiente- salió de la habitación con lagrimas en los ojos, pasando al lado de Harry y provocándole un escalofrío.
Contempló al chico que dormía tranquilamente frente a él, de alguna extraña forma sentía que era como su hijo, y le dolía de sobremanera no poder ayudarlo, no poder darle un consejo y no poder abrazarlo en sus momentos de agonía
¿Cómo fue tan imbécil como para desear nunca haber conocido Hermione? ¡A su mejor amiga! Aquella que ocupaba más de un puesto en su corazón. Porque después de presenciar todo aquello, se dio cuenta que Hermione Granger no solo era su amiga, sino también en infinidad de ocasiones empeñaba el papel de madre, de hermana, de confidente, de consejera, de profesora y muchos otros que la habían ayudado a crecer como persona.
Él era una gran persona únicamente cuando estaba junto a Hermione, puesdesde que comenzó su noviazgo con Ginny en el sexto curso (por lo cual de cierta forma se alejó de la castaña.) se convirtió en un chico prepotente que se sentía superior a los demás. Se convirtió en alguien que no era él.
-Harry ¿Estas despierto?
Ron ingresaba a la habitación con paso desgarbado, engullendo lo que parecía ser un gran panecillo cubierto con chocolate. Por primera vez después de mucho tiempo; Harry se sintió feliz. Por fin veía a su mejor amigo.
-¿Harry? - murmuró el pelirrojo acercándose cuidadosamente a la cama en donde reposaba el chico de gafas - vamos, sé que estas despierto, a mí no me puedes engañar.
Una sonrisa irónica se dibujó en el rostro de Harry. ¿No podía engañarlo? ¿Cuantas veces no le había mentido diciéndole que había faltado a sus clases porque se sentía enfermo cuando en verdad lo hacía para poder estar con Ginny sin ser vigilados por él? Solo Hermione sabía que no era así, pero nunca lo reprendía, tan solo se limitaba a lanzarle una mirada fulminante y de decepción.
-¡¡¡Ron!!!- gritó el pequeño ojiverde cuando el menor de los Weasley lo jaló por los tobillos hasta tirarlo de la cama.
-¡Lo ves! ¡No estabas dormido mentiroso!- ambos chicos sonreían felices de verse. Harry se percató de que nunca abrazaba a Ron, a decir verdad nunca había tenido deseos de abrazarlo, todo lo contrario a lo que le ocurría con Hermione
-¿Cómo te encuentras? -jadeó el pelirrojo después de lo que parecieron unas horas. La habitación estaba hecha un desastre y por todo el suelo se encontraban miles de plumas, muestra de la guerra de almohadas que minutos antes había llegado a su fin.
-No muy bien- respondió el ojiverde haciendo una mueca que Harry no pudo identificar.
-Lo sabía, saber que te quedaras en la habitación que anteriormente fue de Sirius no debe ser fácil para ti.
-¿Ésta habitación fue…fue de Sirius!!!? -el rostro del chico se contorsionó, sus ojos se tornaron cristalinos y los sollozos se hicieron presentes en un abrir y cerrar de ojos.
Harry golpeó su frente con desesperación. ¿Por qué Ronald Weasley no podía mantener la boca cerrada por unos minutos? ¿Por qué tenia que ser tan imprudente?
"en verdad tienes la sensibilidad de una cucharilla de té" -pensó sin poder evitar recordar las palabras de Hermione. Un nudo se formó en su garganta al recordarla. Hermione no era así, ella nunca sería tan tosca e insensible al darle una mala noticia, ella siempre procuraba hacerlo de tal forma que su dolor no fuese inmenso y lo cobijaba en sus brazos una vez que la tristeza se apoderaba de él.
-¿Qué no lo sabias?-indagó el pelirrojo extrañado por la reacción de su amigo - ¿No te lo dijo el profesor Lupin? ¿No te dijo que ésta es la casa de Sirius y te quedaras en su habitación?
-Solo me dijo que este lugar es el cuartel de la orden del fénix, nunca mencionó que era la casa de Sirius y…que ésta…ésta era su habitación- exclamó entre sollozos.
-Amigo, lo lamento mucho.
Nada. Ron no tenía la delicadeza de darle un abrazo ahora que más lo necesitaba. Sintió una punzada en el corazón cuando la imagen de una chica castaña apareció en su mente. ¿Por qué nunca se dio cuenta de las cosas que Hermione hacia por él? ¿Cómo fue que nunca reparó en los pequeños detalles que ella le otorgaba, mismos que alegraban su desgraciada existencia?
-Por fin lo vas comprendiendo- susurró Dumbledore colocándose a su lado. Contrario a lo que pensaba ver en los orbes esmeraldas, se encontró con un profundo dolor y arrepentimiento. Quizás no todo estaba perdido, quizás Harry comenzaba a darse cuenta del amor que sentía por su mejor amiga.
NOTAS DE LA AUTORA:
Como veran, Harry se ha dado cuenta de algunnas (de las miles) cosas que Hermione simpre ha hecho por él, y con las cuales logra animarlo. También ha visto que pese a que Ron es su mejor amigo, no puede brindarle el apoyo que él necesita. Se arrepiente de la pelea con Hermione y del deseo que pidio. desafortunadamente para él, aun falta mucho para que regrese a su mundo, pero también existe la posibilidad de que se quede atrapado ahi.
Les agradezco a todos aquellos que se toman la molestia de leer esta historia, así como los que me dejan un RR. éste fic es para ustedes y se merecen lo mejor, por lo mismo les prometo que no abandonaré la historia. Nos vemos pronto.
Un beso y un abrazo de su amiga EmghityPotterGranger.