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Historia 30148 — capítulo 2
El tren se detuvo ya en su destino y todos los estudiantes de Hogwarts bajaron rapidamente.
- Los de primer año por acá - gritó un hombre enorme que estaba cerca del tren. Este se llamaba Hagrid. - los guiaré a el castillo a través del lago- Los estudiantes de primero se acercaban a él un poco asustados, debido al gran tamaño de aquel hombre.
Pronto bajaron las chicas, Katie, Sophie, Mary, Liv, Alice y Lily. Estas últimas aún continuaban hablando del compromiso de Alice, a pesar de haber hablado de ello todo el transcurso del viaje. Rapidamente fueron a buscar un carruaje que las condujera al castillo.
Cuando las muchachas ya se habían ido bajaron, finalmente, los chicos; los cuatro chicos que se hacían llamar “Los Merodeadores”, Cornamenta bajaba a la cabeza seguido de Canuto, Colagusano y Lunatico (James, Sirius, Peter y Remus, respectivamente). Iban conversando animadamente de Quidditch. Al ver a Hagrid los chicos lo saludaron sonriéndole. Detrás de ellos iban dos grandes grupos de chicas con botones que rezaban: “Fan club oficial de James Potter” o de Sirius Black. Las chicas iban muy atentas a todo lo que decían los merodeadores y suspiraban cada vez que, estos dos, sonreían.
Los merodeadores se subieron en un carruaje, y continuaron conversando, pero esta vez de “muestras de afecto” para Filch (el celador), Snape, para cualquiera de Slytherin o para alguno que otro que quería copiarlos como, por ejemplo: Gilderoy Lockart. Este era un chico de la misma edad que los merodeadores pero pertenecía a la casa de Hufflepuff y siempre intentaba, aunque con poca suerte, imitar a los chicos más populares de todo Hogwarts, o sea, ellos.
Al llegar se dirigieron sin perder tiempo al gran salón, donde cenarían, luego de la selección de los de primero, claro.
La selección fue un tanto aburrida, ya que la canción del sombrero seleccionador fue mucha más larga que de costumbre, pero valió la pena esperar, ya que la cena estaba verdaderamente exquisita.
Los chicos ni bien terminaron de comer todo lo que veían se fueron a su dormitorio. Todos, excepto por Remus que debía conducir, junto a Lily, a los de primero a la sala común para que puedan ir a sus dormitorios a descansar por el largo viaje, dado a que al día siguiente debían comenzar las clases.
Los tres chicos ni bien llegaron a su dormitorio se tiraron en sus respectivas camas y se durmieron casi al instante. Peter en cambió no se durmió, si no que se quedó esperando a que su amigo volviera mientras, tirado en la cama, contemplaba la habitación.
Las chicas, al contrario que los merodeadores prestaron atención a la selección de las casas, comieron un poco, y se fueron a su dormitorio, pero no se acostaron.
Lily había ido con Remus, el único de los merodeadores que le agradaba, a conducir a los nuevos a sus dormitorios. Las otras cinco chicas conversaban un poco de todo mientras esperaban que su amiga regresara de cumplir su deber como prefecta.
Cuando su amiga entró al dormitorio se sentó junto a sus amigas en una de las camas para participar de la charla.
-
Lily, ¿No te dijo Lupin que les había sucedido a Potter y Black? - preguntó Mary a su recién llegada amiga.
-
No, sólo lo salude. No pude hablar con él - contestó una ya cansada Lily.
-
De todos modos no debió ser nada grave. ¿Vieron que bonito corte de pelo se hizo la cazadora del equipo de Quidditch de Ravenclaw? - aportó Liv para tratar de cambiar el tema.
-
Yo no se, digo, porque tardaron mucho en llegar ¿No creen? - preguntó Sophie.
-
Si, verdad que le queda genial - dijo Lily sin prestarle atención a Sophie.
Siguieron hablando de los cambios que habían pasado en las vacaciones en sus compañeros. Katie, Sophie y Mary de vez en cuando sacaban, nuevamente, el tema de los dos merodeadores. Liv y Lily las ignoraban olímpicamente. Y Alice les prestaba atención a las cinco a la vez.
Un rato después las seis chicas dejaron de conversar y se dispusieron a dormir.
El sol entraba por la ventana del dormitorio de seis chicas.
La primera en levantarse fue Lily, quien les gritó a sus amigas que se levantaran. De inmediato se levantó Mary también, imitando a su amiga, gritó un “Buenos días”, luego con toda la paz del mundo comenzó a levantarse Liv saludando a sus amigas, y al rato se despertó Alice.
Katie y Sophie solían dormir hasta muy tarde. A veces, la rubia, debía levantarse temprano algunos sábados para los entrenamientos de Quidditch, ya que si no lo hacía rápido James, el capitán del equipo de Quidditch, comenzaba a golpearle la puerta del dormitorio o la despertaba a gritos.
Alice se encargó de despertar a las dos que quedaban durmiendo para que bajaran a desayunar. Luego de peinarse un largo rato, especialmente por parte de Lily y Liv, las cuatro que estaban levantadas se dirigieron al comedor a desayunar.
Remus Lupin se despertó, se levantó y fue directo a ducharse. Cuando salió vió que al lado de la puerta del baño estaba esperando su amigo, Sirius Black, que desocupara el baño. Rapidamente se duchó y, recién cuando salió del baño ya listo, se dirigió a su amigo que estaba chequeando las cosas para la primera clase del día.
-
¡Buenos días, querido amigo mío! - dijo un muy alegre Sirius a Remus.
-
Buen día Canuto. Pensé que estabas enojado, digo como te metiste al baño sin saludar - dijo respondiendo al saludo de su amigo.
-
Es que quería empezar el día bien, es decir, ya bañado, perfumado, peinado, cambia…
-
Si ya entendí, gracias por la “aclaración” - dijo Remus - ¿Desayunamos?
-
Por supuesto, sino, no sería un buen comienzo del día.
-
Ya veo.
Remus, al igual que lo había hecho Alice, se encargó de despertar a sus otros dos amigos que todavía dormían profundamente, sólo que a diferencia de la chica, él los destapó bruscamente y les sacó las almohadas y no faltaron, tampoco, los gritos.
Unos segundos después los dos, Remus y Sirius, bajaban la escalera caracol de los dormitorios al mismo tiempo que las cuatro chicas del mismo curso.
-
Siri hermanito querido ¿Cómo estás tanto tiempo? - dijo una muy feliz Alice. - Hola Remus - añadió al ver a su acompañante y este respondió al saludo con una sonrisa.
-
Ali, mi amor, mi vida, mi cielo, mi… querida Ali los días son un infierno sin ti - dramatizó el chico y la abrazó. - Hola pelirroja, hola amiga de la pelirroja y hola amiga de la pelirroja que nunca habla - dijo dirigiéndose a Lily, Mary y Liv, respectivamente.
-
Hola - respondieron Mary y Liv a la vez, pero el chico no les prestó mucha atención.
-
Hola Black - dijo la otra chica, fríamente, al chico y añadió con el mismo tono - por cierto, Black, me llamo Lily, para ti Evans, ¿Entendido?
-
No. Me lo podrías explicar otra vez, pelirroja - Dijo Sirius sacando de quicio a la chica.
-
Hola Lily - la saludo Remus al ver que la chica estaba perdiendo la paciencia.
-
Hola Remus, ¿Cómo dormiste? - preguntó Lily cambiando rapidamente el tono de voz por uno más suave.
-
Pues acostado ¿Cómo más? - aportó Sirius tratando de hacer perder la poca paciencia que le quedaba a la pelirroja.
-
¿Quisieras callarte Black? - gritó la muchacha ya cansada del chico y sus comentarios.
-
Bien ¿Tú? - respondió el chico de ojos color miel volviendo al tema.
-
Bien, muy bien - contestó la chica volviendo a cambiar el tono de la voz.
Los seis se dirigieron al comedor. Lily iba hablando de sus vacaciones con Remus. Mary y Liv hablaban entre ellas. Y Sirius le iba explicando a Alice por qué habían llegado tarde con James.
Unos minutos después cuando los seis ya estaban desayunando llegó James y se sentó juntó a Lily saludando con un “Buenos días” a todos.
-
¡Felicidades! - dijo el chico a Alice acordándose que esta se había comprometido hacia muy poco.
-
Gracias - contestó Alice encantada - ¿Cómo has estado?
-
Bien, todo normal - respondió el chico sin darle mucha importancia a la pregunta y preguntó dirigiéndose a la chica que estaba sentada a su lado - ¿Cómo has pasado tus vacaciones?
-
Eso no debería importarte, Potter - respondió secamente Lily.
-
Esta bien, sólo intentaba ser sociable - se defendió en chico e hizo la misma pregunta a Liv y Mary, sólo que estas contestaron complacidas de que alguien les haya preguntado.
Al rato llegaron Katie y Sophie, y luego llegó Peter. Las dos muchachas casi se ponen a discutir por cuál de las dos se sentaba al lado de Sirius Black, al final se quedó con el lugar Katie. Sophie se sentó al lado de esta y Peter al lado de James. Este le hizo la misma pregunta que le había hecho las otras a las recién llegadas.
Katie intentó establecer una conversación con el chico que tenía a su lado y que tanto quería, pero, sin embargo, este estaba muy entretenido, aún, hablando con su “hermanita”.
James se puso a hablar con Katie de las cercanas pruebas de Quidditch y se propuso a no perturbar a Lily Evans con preguntas como “si quería ser su novia” o “si quería ir con él a Hogsmeade” o con declaraciones de amor. Esto era parte del nuevo y desesperado plan de James de conquistar a la chica.
La primera clase del día era Pociones con el profesor Horace Slughorn. Lo único que hicieron fue hablar y hablar. Cuando el profesor les iba a dar tarea, James Potter y Sirius Black le dijeron al profesor si no les podía explicar que era y para que servía un besoar, a pesar de que ellos ya lo sabían. Así pasaron los últimos minutos de la clase y pudieron irse sin tarea, dado a que los chicos no le dieron tiempo a darla.
La siguiente clase fue Cuidado de criaturas mágicas, pero un chico de Hufflepuff, llamado Gilderoy Lockart, fue mordido por una mantícora en una pierna cuando quiso hacerse el valiente y acercarse al bosque prohibido. El profesor tuvo que llevarlo a la enfermería, la clase acabó antes y sin tarea, razón por la que los dos cursos, Gryffindor y Hufflepuff, estaban felices.
A la hora del almuerzo, los merodeadores se sentaron en uno de los extremos de la larga mesa de Gryffindor, para conversar tranquilamente, ya que James quería contarles su P.P.C.A.L.E (Plan para conquistar a Lily Evans).
-
O sea que vas a bajar los humos - dijo Remus entusiasmado, ya que se lo había dicho miles de veces pero él no le hacía caso. Tras esta deducción, Sirius, que estaba tomando un sorbo de jugo de calabaza, se atragantó y Peter, que era el que se encontraba a su lado, le dio unas palmaditas en la espalda.
-
Bajar los humos no quiere decir volverte un idiota, o sea más de lo que eres, ¿No? - dijo Sirius preocupado ni bien se recompuso.
-
Oye yo no soy, ni me volveré un idiota - se defendió James.
-
Pero no dejarás, mejor dicho no dejaremos de hacer bromas, de demostrarle nuestro “afecto” a Snape, ni a Filch, ni a los de Slytherin, ni a ese idiota de Hufflepuff, que por cierto no me acuerdo como se llama, ni dejare…
-
No Sirius eso nunca, jamás pasará. Evans no vale tanto, ¿O si? - decía James poco convencido de lo que acababa de decir.
-
Lo que tú quieres hacer, James, es dejar de presumir, o por lo menos delante de Lily ¿Verdad? - dijo Remus tratando de aclarar el “plan” de su amigo. - Dime, ¿eso se te ocurrió a ti solito?
-
Ey no me gusta el tonito de tu voz, y si es más o menos así como lo dices.
-
No entiendo - dijo Peter mirando a sus tres amigos.
-
Ay Peter, hasta Sirius lo entendió - dijo James buscando pleito con su amigo.
-
¿Qué insinúas Potter? - dijo el moreno con tono ofendido. - Yo soy mucho más inteligente que una rata, o un ciervo o un lobo… Bueno el lobo y el perro son más o menos iguales ¿No? - dijo mirando a sus amigos. - De todos modos Remus es muy inteligente. Quizá demasiado...
-
Si puede ser, pero este perro se golpeó muy fuerte la cabeza al nacer - dijo James para hacer enojar a su amigo.
-
¿Tu crees? A veces me duele por aquí - dijo el chico tocándose el lado derecho de la cabeza - ¿Creen que sea grave? - añadió con falsa preocupación.
-
Se supone que te tienes que ofender - dijo un decepcionado James.
-
Si, claro, porque tú lo dices Jimmy - dijo Sirius.
Así estuvieron hasta que terminó la hora libre y se dirigieron a la clase de Historia de la magia con el profesor Binns.
Después de salir de la clase de Cuidado de criaturas mágicas las seis chicas fueron al dormitorio a esperar la hora del almuerzo, mientras conversaban un rato.
-
Entonces sólo llegaron tarde. Se durmieron ¿No? - preguntó Sophie a Alice refiriéndose los dos merodeadores más codiciados.
-
Según Sirius, se quedaron despiertos hasta muy tarde y a la mañana les dio mucha pereza levantarse, luego me dijo que James se tardo mucho duchándose y se le antojo que la madre le preparara algo diferente para desayunar a último momento. Aunque eso lo dijo Sirius, habría que escuchar el relato de James - explicó Alice por enésima vez a su amiga.
-
Por lo menos llegaron a tiempo - dijo Liv.
-
También, yo que su madre lo habría mandado a la…
-
Si Lily, pero la madre de James es muy buena y siempre hace todo lo posible por su hijo - decía Alice justificando lo que había hecho el muchacho. - A demás recuerda que el padre de James murió hace unos meses y su madre quiere ver a su hijo bien y lo más feliz posible.
-
Así que podrías darle una oportunidad - aportó Mary.
-
No me digas Taylor. Potter es un engreído y yo nunca saldría con alguien como él.
-
Lily no seas tan mala. Yo si estuviera en tu lugar dejaría que me invi…
-
Pero no lo estás, Katie. Ya no molesten, háganme ese favor ¿Si? - dijo la pelirroja ya cansada de hablar todo el tiempo de los merodeadores.
Cuando terminó la hora libre las seis chicas se dirigieron a la clase de Historia de la magia que impartían con Ravenclaw.
Lily estaba sorprendida de que James Potter no la había invitado a salir o elogiado o declarado su amor. Eso era algo que realmente preocupaba.
La clase de Historia de la magia fue sumamente aburrida, o sea, como siempre. Lily no prestó atención a la clase, y siempre lo hacía, pero ahora estaba demasiado preocupada con lo que sea que le pasará a James. Alice, Mary, Liv y Remus eran los únicos de Gryffindor que prestaban atención a la clase y hacían anotaciones de lo que el profesor decía. Peter jugaba con una pluma. Sophie y Katie leían una revista de “Corazón de bruja” que tenían dentro de un libro para que el profesor no la notara. James y Sirius estaban adormitados en la silla.
El profesor Binns les dio muchísima tarea. Y al terminar la clase todos se fueron quejándose.
Ahora tocaba la última clase del día que era Aritmancia, que impartían con los de Slytherin. La profesora les hizo ponerse en parejas mixtas. Sirius trabajó con Alice; Lily rapidamente fue con Remus; James, no se molestó en preguntarle a Lily si quería hacer el trabajo con él, lo cual resultó muy extraño para la chica y trabajó con Liv; Peter se sentó con Sophie; y Katie y Mary se pusieron con unos chicos de su misma casa, ya que, Gryffindor y Slytherin no se llevaban para nada bien e intentaban evitarse los unos a otros.
La primera pareja logró terminar la tarea en clase, al igual que Remus y Lily, y Mary con el otro chico que se llamaba, David Fendinanz. A James y Liv les quedó tarea para después, igual que Katie, Sophie y Peter.
Al terminar la clase los merodeadores fueron a su dormitorio y no bajaron a cenar, ya que estaban planeando una "broma de bienvenida" para Snape.
James estaba acostado a lo ancho de su cama y tenía la cabeza colgando en uno de los lados de esta. En la misma cama estaba Peter, sentado a uno de los lados con la cabeza apoyada en la almohada. En la cama de al lado, la de Remus estaban los otros dos chicos. Sirius estaba igual que James. Y Remus estaba sentado con los pies sobre la cama y apoyando la cabeza en el respaldo.
Los cuatro chicos estaban pensando en bromas para hacerle al chico de Slytherin, y se habían propuesto no ir a cenar hasta que no pensaran en que hacerle al chico.
-
Y, ¿Por qué no lo humillamos públicamente? Como siempre… - preguntó Peter sin entender, aún, por qué no hacer lo mismo de siempre.
-
Porque si lo hacemos echamos a perder mi P.P.C.A.L.E - explicó una vez más James.
-
¿El qué? - volvió a preguntar el chico sin entender.
-
Porque a la pelirroja loca que tanto ama Cornamenta lo le gusta que hagamos a eso, y si lo hacemos otra vez, rechazará al ciervito y tendremos, principalmente yo, que aguantar a James de mal humor - contestó Sirius perdiendo la paciencia.
-
Oye no le digas pelirroja porque no le gusta, no le digas loca porque no lo es… - empezó a defenderla James.
-
Que no lo es. Claro que si ¡Esta loca! Y hasta da miedo- interrumpió el moreno.
-
No, no lo esta… aunque si da un poco de miedo… Pero eso no tiene nada que ver - dijo James - y eso de que me pongo de mal humor es toda una invención tuya.
Los otros tres chicos se miraron, rieron, negaron con la cabeza y volvieron a sus posiciones y continuaron pensando.
-
Ya se - gritó James un par de minutos después haciendo sobresaltar a sus amigos.
-
¿Qué, que te pasa? - preguntó Remus preocupado.
-
Nada - contestó el chico.
-
Entonces - comenzó Sirius suavemente, - ¿Por qué demonios gritas, idiota? - terminó gritándole a su amigo.
-
Ya se qué podemos hacerle a Snivellius - contestó James. - Y no me digas “idiota”, idiota.
-
Pues eso es lo que eres, idiota - dijo el moreno.
-
¿Qué? ¿Qué es lo que se te ocurrió? - preguntó Remus terminando el pleito de sus dos amigos.
-
Que cuando entre al comedor, ahora para la cena, podemos, escondiéndonos con la capa hechizarlo ó, estaba pensando, en teñirle el pelo de rubio o de algún color como el rosa o naranja - explicó James.
-
Primero: - empezó Sirius con el mismo tono suave que había usado anteriormente - No sabía que pensaras - dijo empezando el pleito, nuevamente con su amigo. - Segundo: - dijo elevando el tono de su voz y cambiándolo por uno mucho más agresivo. - Por si no te diste cuenta la cena hace como media hora que terminó.
-
Escúchame una cosa cachorrito… - empezó James, pero fue interrumpido por Remus.
-
Yo creo que funcionaría, digo, Lily no nos va a ver porque llevaremos puesta la capa, y podríamos teñirle el pelo, como dijiste tú - dijo dirigiéndose a James, - o podríamos agrandarle las orejas o cambiarle de color la ropa o el color de la piel…
-
O hacerlo bailar en medio de todos - aportó Sirius.
-
O hacer que le salgan granos de pus en la cara o que empiece a cantar - dijo James con cara soñadora.
-
O hacer que le cambie la voz, o que empiece a gritar sin ninguna razón, o… - aportó, también Peter.
-
Si, si como sea, pero a hora vamos a comer algo a las cocinas ¿Si? - dijo Sirius.
Los cuatro chicos tomaron la capa y el mapa del merodeador y salieron de la sala común a las cocinas.
Las chicas llegaron a su dormitorio después de haber cenado.
-
Es extraño ¿No creen? - dijo Mary a sus amigas ni bien llegaron.
-
¿De qué hablas? - preguntó Sophie.
-
De que Potter no le haya pedido salir a Lily o declarado su amor.
-
Es cierto y ahora ninguno de los cuatro fue a cenar, y eso si es muy extraño - dijo Liv y las cinco chicas miraron a Lily.
-
Pues a mi me parece genial - dijo la prefecta poco convencida. - Tengo sueño - agregó y rápidamente se puso su pijama y se acostó corriendo las cortinas de su cama. Sus amigas la imitaron, pero la verdad era que lo que estaba pasando la preocupaba mucho.