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Historia 30188 — capítulo 1
La junta del gobierno central se reunía una vez más. De nuevo el número de personas desaparecidas había aumentado de forma alarmante y nadie tenía una respuesta. Los altos mandos discutían la manera de volver más seguras las calles… otra vez, pero sabían que no serviría de nada ¿cómo luchar si no sabes a lo que te enfrentas?
Ni una pista, ni un indicio, ni una sola idea de lo que estaba pasando. Nadie sabía nada, nadie excepto él.
-Buenas noches, caballeros.- Dijo un hombre de mediana edad irrumpiendo en la sala de juntas. Vestía un traje elegante aunque algo anticuado, llevaba gafas y se movía de manera desgarbada y tranquila. En medio de la oscuridad de la sala se vio iluminado por un foco de luz blanco que le daba un aspecto mortecino- Mi nombre es Ripo.- Nadie le conocía, no era uno de los altos mandos del gobierno ¿cómo había llegado hasta allí?
-¿Quién es usted?- preguntó exaltado uno de los presentes.
-Un amigo- respondió Ripo con una sonrisa tranquilo, aún sabiendo que no era bienvenido.- Supongo que discutían sobre el creciente número de desapariciones.
-No sabemos de qué está hablando- el gobierno cubría el problema como podía, de forma que no cundiera el pánico.
-No, claro que no. Pero vamos a supone que estuviera desapareciendo gente y yo supiera donde está…- dejó caer, paseándose alrededor de la gran mesa redonda, iluminado tenuemente por los focos que apuntaban a cada dirigente.- ¿Eso les interesaría?
Por un instante se hizo el silencio. Aceptar la ayuda de un desconocido suponía admitir que había un problema ¿Y si era un periodista?¿O un terrorista?
-¡Ya basta!- gritó el presidente de la junta, un hombre rollizo con barba y pelo blanco- Llamaré a seguridad.
-Interesante- murmuró Ripo- aunque inútil- igualmente el presidente pulsó la alarma silenciosa bajo la mesa, tras un par de minutos de silencio nadie apareció.- Bien, como les iba diciendo- prosiguió el intruso, como si nada hubiera pasado- ¿Les interesaría saber el paradero de esas personas desaparecidas?
-Por supuesto- admitió uno de los representantes.- ¡Y si están bien!
-Desgraciadamente no es así- dijo Ripo apenado.
-¿Están muertos?- exclamó otro de los presentes. Se había sopesado la posibilidad, pero saber que era un hecho era algo aún más alarmante.
-No… es algo peor.
-¿Peor que la muerte? ¡Imposible!- gritó de nuevo el presidente.
-Posible- discrepó Ripo- pero evitable, con lo medios suficientes, claro.
-Déjese de preámbulos, díganos donde están y nosotros iremos a por ellos- Ripo se permitió carcajearse unos segundos.
-Como si fuera tan sencillo. ¿Cree usted que podrá entrar y llevárselos sin más?
-Nuestras patrullas y ejércitos lucharán de ser necesario.
-¿En Tierra Prohibida?- los presentes abrieron los ojos sorprendidos, pero Ripo no pareció inmutarse.
-La zona prohibida está deshabitada…
-No exactamente. Bien cierto es que en su superficie no hay nada, ni siquiera insectos pero ¿qué me dicen de lo que hay bajo tierra?- nadie comprendía a Ripo, pero el parecía sereno y decidido- Durante años se ha ignorado el subsuelo y ahora algo ocurre allí abajo.- El presidente rió jactancioso.
-¿Se refiere a monstruos de las cloacas?- todos rieron.
-No, presidente, por supuesto que no. ¿Conoce usted la empresa Genex?
-Por supuesto.
-¿Y está usted al corriente de sus proyectos?
-Claro que sí, yo mismo superviso muchos de ellos.
-Muchos, pero no todos- Ripo alzó la voz, en tono acusador- Hace cinco años Genex-Corporation comenzó a desviar cientos de millones de dólares de sus fondos gubernamentales que fueron destinados a crear laboratorios secretos de experimentación con humanos.
-¡RIDICULO!
-No, señor, ¡CIERTO! Dichos laboratorios secretos están situados en zona prohibida, a doscientos metros bajo tierra. Se accede a ellos por un sistema de túneles y burbujas metálicas que cruzan varios subniveles hasta llegar a un nivel cero, desde donde se administras los laboratorios.
-¿Y USTED COMO PUEDE SABER ESO?
-Porque he estado allí.
La contundencia de Ripo fue suficiente para convencer a muchos de los presentes, sin embargo el presidente se mostraba reacio.
-Es ridículo, no le admito tales sandeces, es una sarta de mentiras.
-No, presidente, es la verdad. Querían respuestas y se las he dado, si no puede soportarlas le aconsejaría que dimitiera de su cargo y fuera relevado por alguien competente- no muchos de los allí presentes lo eran, pero todos deseaban en bandeja la cabeza del presidente.
-Yo mismo he revisado la contabilidad de Genex en los últimos años y no ha habido ninguna irregularidad.
-Si algo tiene Genex, a parte de laboratorios secretos, es una contabilidad muy imaginativa- admitió Ripo, sonriendo- Caballeros, señoras- porque también había mujeres en la sala- Genex secuestra a ciudadanos inocentes y sanos y lleva a acabo monstruosos experimentos genéticos que dan como resultado…
-¡CALLESE!¡BASTA!¡YA ESTA BIEN! Salga ahora mismo de esta sala y de este edificio. Si vuelvo a verle por aquí haré que le detengan.
No muchos estuvieron de acuerdo con la decisión de expulsar a Ripo de la sala, pero sin embargo él se marchó gustoso, despidiéndose cortésmente de los presentes.
Lo único que tenían ahora era Genex y, si era cierto lo que Ripo decía, sólo él sabría como llegar y, probablemente, como detenerle.
-No ha dado resultado ¿verdad?- una bella mujer rubia, de no más de veinte años, esperaba a Ripo en la puerta del edificio del Congreso.
-Querida Nereida- dijo con optimismo- Los políticos son una especie complicada, no les gusta que les digan que lo están haciendo mal, pero te adelanto que más de uno está dispuesto a darme su apoyo.
-Quizás deberías haber sido algo más suave, habérselo dicho poco a poco.
-Me hubiera gustado, pero el tiempo apremia- por desgracia el tiempo, uno de los factores más importantes, jugaba en su contra.
-¿Y qué hacemos mientras?
-Encontrar a los demás.
La idea principal que llevó a Genex a experimentar con humanos fue la creciente aparición de mutaciones naturales en muchas personas. Personas que nacían con habilidades especiales pero que, desgraciadamente, no lograba sobrevivir lo suficiente como la darles utilidad. Niños que morían al no poder manejar sus propios cuerpos ni los objetos a su alrededor.
Genex quería lograr eso, copiar esa secuencia mutante del ADN e injertarla en humanos adultos y sanos para así reproducirla y crear personas con habilidades especiales, casi sobrenaturales. Sin embargo, no siempre salía bien y muchos de los experimentos no superaban la primera fase.
Algunas de las personas a las que Ripo y Nereida buscaban habían estado en Genex y habían logrado escapar o habían sido descartadas. Otras habían nacido naturalmente con donde especiales y habían sobrevivido y otros, no pertenecían a ninguno de esos dos grupos…
-La primera de nuestra lista es Cecile Cadwell, 17 años- comenzó a explicarle Ripo a Nereida una vez estuvieron en la habitación de su hotel. Se ayudaba de ayuda visual (fotos y proyecciones) y de documentos varios- El nombre que le asignaron en Genex fue Primula.
-¿No es una flor?
-Muy observadora, sí, en efecto. El objetivo de Genex era crear un ser capaz de comunicarse con la flora y de manipular su estructura y para ello utilizaron a Cecile.
-¿Dónde la encontraremos?
-En Gran Bretaña. Logró escapar hace seis semanas y le perdí el rastro en Londres hace dos.
-¿Crees que seguirá allí?
-Estoy seguro, es lo más lejos que habrá podido llegar con los controles de aduanas europeos, son muy estrictos, es imposible que se haya movido sin ser registrada.
-Entonces lo prepararé todo para el viaje. Nos iremos mañana por la mañana- anunció Nereida, que se puso en pie para irse.- Si no necesitas nada más.
-Sí, verás. Otra de las personas de mi lista está allí, bueno, está en Dublín, pero para el caso es lo mismo- explicó Ripo- Su nombre es Shein y tiene 19 años.
-¿Qué tiene de especial?
-Controla el fuego e incluso es capaz de crearlo.
-Creí que todos los Pyro que tratara de crear Genex había muerto antes de la tercera fase- musitó la muchacha.
-Y así es, Shein tiene un don natural, pero le está causando muchos problemas… no creo que sea capaz de manejarlo sin ayuda- dijo Ripo, con cierta preocupación.
-Está bien, habrá que tener cuidado entonces.
La despedida fue fría, Nereida no era la persona más comunicativa del planeta y eso era algo que agradable mucho a Ripo. Era el ying y el yang, el perfecto equilibrio.
Una llamada de teléfono despertó a Ripo en medio de la noche. Era uno de los miembros de la junta del congreso, alguien que había creído lo que Ripo les había contado.
-Al habla George j. Kimbell, siento haberle despertado señor…
-Ripo, llámeme Ripo.
-Siento haberle despertado, Ripo, pero temía que si esperaba hasta mañana por la mañana ya no le encontrara en la ciudad.
-Y no se equivocaba, mañana parto para Londres con mi ayudante. Dígame, que desea.
-Quiero apoyarle, Ripo, subvencionarle de ser necesario, le proporcionaré soporte económico, armas y soldados. Si lo que dice es cierto debemos pararlo y no soy el único que lo piensa.
-Me agrada contar con su apoyo, realmente me viene muy bien y es generoso sin de verdad quiere subvencionarnos pero…
-¿Pero? ¿Hay algún problema?
-Las armas y los soldados no servirán de muchos. Deje que haga mi viaje a Europa, no tardaré más de una semana. En cuanto regrese nos reuniremos señor Kimbell, si le parece bien.
-Sí, perfecto,
-Mi ayudante se encargará de localizarle y una vez haya reunido a todo mi equipo podremos comenzar.
-¿Equipo?
-Sí, señor, equipo. Es algo complicado de explicar y más a estas horas.