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Relatos de mi adolescencia (y algo más) — capítulo 88
Hey, tú: Siempre fui la persona que espera. Esperaba mucho de la gente, de mis amigos, de mi familia, de los estudios, del trabajo. Siempre fui la persona que huye. La primera vez que cambié de ciudad pensé que finalmente había encontrado mi lugar en el mundo, pero no fue así. La segunda vez tampoco. La tercera vez llegué a esta ciudad, esperando poco para no decepcionarme, con la mitad de mis sueños cumplidos y con pocas ganas de seguir huyendo. Había comprendido que no podía escaparme de mí misma, porque dondequiera que fuera mi mente iba a seguir allí -aquí-, recordándome todos los errores, regañándome, desafiándome a hacer la maleta una vez más y dejar todo atrás -pero me había decidido a desafiar a mi propia mente, y quedarme por dos años me pareció lo más apropiado. Ya no buscaba mucho, aunque quizás -muy en el fondo- seguía esperando algo maravilloso de la vida, algo que cambiara todo de una puta vez. Lo único que quería, en realidad, era un poco de tranquilidad y un trabajo que me diera alimento y un techo para vivir. Ciertamente, he de decirlo, no esperaba encontrarte a ti. Las cosas maravillosas que quería que ocurrieran se relacionaban más con mi carrera académica que con mi vida personal. Y la verdad es que siempre supe que los extranjeros eran interesantes a los ojos de los demás, pero nunca pensé que levantaría el interés de alguien como pasó contigo. A veces no puedo creer lo casual que fue todo, la forma en que comenzó... aunque -debo admitir- lo más increíble ha sido, claro que sí, cómo esto ha ido creciendo. En el fondo de mi corazón, y a pesar de que jamás lo aceptaba en voz alta, siempre estuvo el deseo de lograr una relación especial, sana, sin mayores dramas, con tardes de películas y conversaciones eternas a la luz de la luna; sin embargo, nunca pensé que ese tipo de cosas eran de verdad, y procuraba tildarme de cursi y romántica empedernida encubierta por tener ese tipo de pensamientos. Ah, pero tú me probaste lo contrario. Desde que estoy contigo ya no quiero seguir buscando, ya no siento que la vida se me va de las manos y me pasa por el lado, palmeando mi hombro con expresión burlesca. He encontrado el lugarcito metafísico, hemos logrado que todo eso que ellos no creen existente pase a ser nuestra realidad. Y qué realidad tenemos tú y yo, ¿eh? Te conté la historia de la chica fugitiva, ¿no? Pues si volviese a huir como lo hice esa vez, ahora te llevaría conmigo y nos apoderaríamos del mundo juntos. Pero ¿quién necesita apoderarse del mundo cuando el suyo es magia a cada segundo? Gracias por el mejor año de mi vida. Siempre tuya,*a runaway girl who doesn't run anymore.*PD: Si Dorian me viera, no me reconocería.