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Historia 30355 — capítulo 3
Capítulo 3: "¿Por qué ella?"
De acuerdo, ya hace un mes que ingresé a la escuela secundaria de Londres, que es mixta, es decir, asistimos hombres y mujeres. La vida con James no ha sido nada agradable y cuando digo nada es *nada.*Vive molestándome. Después de haberle dicho a su novia que él saldría con dos de mis amigas en un mismo día, estuvo obligado a hacer lo que Beverly le pidió. Cancelar.
A Lauren no le importo, de hecho ella dijo que la forma de llevar acabo dos citas en el mismo momento era cancelando las dos; no le pude hacer entrar en la cabeza que lo hizo por su novia. Dree en cambio se deprimió, así como lo lees, se deprimió¿por qué? Sencillo. Mi hermanastro. Dree estaba completa y enteramente enamorada de James Potter el ególatra al borde del narcisismo (descripción que es bastante acertada con la de Sirius) pero no lo aceptaba, el primer paso es aceptarlo, le dijimos; pero no dimos en el clavo, nos desmintió diciendo que no estaba enamorada de él. Pero ¡diablos! Con solo mirarlo se le iluminan los ojos.
En fin, él lleva un par de semanas con su novia Beverly, una morena con largas piernas como zancos. En la escuela casi no lo veo, solo compartimos algunas clases y la mayoría del almuerzo lo pasa con los Merodeadores e inmediatamente se va con su novia, situación que aprovechan el resto de ellos para venir a hacernos la vida imposible.
Alice sigue igual de indiferente conmigo, la verdad que no tengo ni la menor idea de porque le caigo mal. Sinceramente no he hecho nada para molestarla. No diré que me cae bien, porque ¿Cómo te podría caer bien alguien que sabes que te detesta? Bueno, no tengo idea de la razón, espero descubrirla. Por otro lado tiene la misma enfermedad que Dree de negar su amorsitis si yo me enamorara de alguien en esta infernal escuela, tengan por seguro que serían los primeros en saber. ¡Ja!
Por otro lado, mamá y Charlus viven felices, no hay otra palabra que los describa más que felicidad. Tienen tan buena aura que cuando están juntos contagian y evitan mis típicas peleas con James; que a decir verdad no he podido ganarle una más desde la de su novia. La vida en Londres es dura y complicada pero hacia tanto tiempo que no veía a mamá tan contenta, desde lo que le hizo papá, y en realidad me da mucho gusto que haya encontrado un hombre como Charlus, tal vez no sea perfecto, pero hace feliz a mi madre y con eso me basta.
Emily sigue igual, igual de pequeña, igual de tierna, igual de traviesa. El otro día estaba hablando por teléfono con Clarisse sobre ir al centro comercial a pasar el rato pero cuando mencione el nombre de uno de los merodeadores, me parece que fue Remus. Escuche una vocecita que decía algo como "yo estoy enamorada de Remus", brinqué de la cama y un momento después salió llorando Emily de mi habitación porque le había pisado la mano. Estaba bajo la cama la muy pilla.
Por otro lado estaba Snape, cada vez que entraba a la clase de Arte no apartaba sus ojos de mí y cuando me sentaba a su lado se acercaba mucho. ¡Una vez intentó sacarme platica! Casi me da un ataque cuando escuche su débil voz dirigirse a mí como "Lily", de acuerdo, así me llamó pero… creo que es exceso de confianza. Rápidamente le dije que me llamara Evans. Desde ese día solo se limita a mirarme pero no abre la boca. He seguido el consejo de Lauren de mirar la entrepierna de los chicos pero lo hago tan poco discreto que mas de uno ya me tacha de maniaca sexual ¡tengo solo quince años, por dios! En el caso de Snape me mantengo lo más separada posible que me permite la mesa según las suposiciones de Lauren.
Un sábado por la tarde yo me encontraba recostada en el sillón largo mirando un programa llenó de sangre que había puesto James que estaba en el sofá pequeño. Estaba tan aburrida que ya podrían considerarme Lily aseda, porque mas que una persona, me sentía una plasta en el sillón y mis sospechas se confirmaron cuando Emily llegó sentándose sobre mi espalda.
-¡Aush! Emily, pesas. -le dije.
-¡Oh, dios mío! Hay una Lily en nuestro sillón.- exclamó Emily arrancando una carcajada de mi hermanastro presente.
-Caray, Emily. Jamás pensé que siendo tan pequeña tuvieras tanto peso.- dije incorporándome mientras trataba de sobarme la espalda.
-¿Me llamaste gorda?- dijo mirándome con sus ojitos azules llenos de lágrimas.
-No… no, no ¡no! No te llame gorda, simplemente dije…
-¡Lily me llamó gorda! - grito Emily llorando subiendo las escaleras rápidamente.
Quise correr detrás de ella para remediar el error pero en ese momento sonó el teléfono y al estar solos en casa quise regresar a contestarlo. Cuando estaba a un palmo de distancia, James saltó del sillón y logró derribarme con todo su cuerpo.
-¡James!- chille de dolor, aún en el suelo.
No me escucho, se hincó y alcanzo a contestar.
-¿Hola? ¡Hola! ¿Qué tal? -dijo con su voz de "conquistador" digo… nunca se ha dirigido mí de esa manera, pero lo he escuchado hacerlo.- Eh… preciosa, ¿quieres esperarme un momento? -tapó con la mano en la bocina y me dijo:- Lárgate de aquí, Lily. Es una plática privada.
-Ni pienses que me moveré de aquí- dije declarándome ganadora.
Dejó el teléfono sobre la mesita del recibidor y utilizando mínima de su fuerza, me agarró de un brazo y no pude evitar que me pusiera de pie, con un gran empujón me hizo entrar a mi habitación cerrando con un portazo. ¡Dios mío! Odio, repito, odio que James me gane. No es que sea competitiva, bueno, si lo soy, pero ¡Odio que James siempre tenga ventaja en todo! Ésta vez no voy a permitir que James me gané.
Aún en calcetines camine lentamente hacia la habitación de mamá y Charlus donde está el segundo teléfono de la casa, me senté en la cama y cuidando no hacer mucho ruido, levanté la bocina y la tape con mi mano sin despegar mi oreja. Al otro lado, se escuchaba una voz femenina y la voz "masculina" de mi hermanastro.
-Entonces… ¿qué dices, James? -decía la mujer con una voz muy sensual y pausada.
-¿a qué horas dices qué puedo ir, Bev?- respondió James después de una larga pausa, parecía meditarlo.
-A la hora que tú quieras, corazón. Estoy sola y te estaré esperando toda la noche si es necesario.
-No estoy seguro de poder ir, estoy a cargo de mi hermanita y…
¡Hay, sí! Seguramente, Emily está llorando en la otra habitación y el descerebrado de su hermano está haciendo planes para salir ésta noche a revolcarse con una tipa.
-Vamos, mi amor… vamos a pasar la mejor noche de nuestras vidas ¿y tú pretendes negármela?
Ésta mujer sí que tiene poder de convencimiento.
-De acuerdo, en una hora estaré ahí. Espérame sola. -respondió mi hermano antes de yo colgar la bocina.
No puedo creérmelo que James, estando tan puberto tenga esa mentalidad de niño nice. O sea, ¿qué se cree? Es sólo un niñito cagado que se cree el rey del mundo. ¡Jamás, jamás, repito, JAMÁS! Permitiré que James salga está noche. Aunque sería muy buen castigo para la zorra de Bev, que de una ves se dé cuenta que mi hermanastro no vale la pena, no tiene vergüenza y además es un idiota que sólo juega con las mujeres como pasatiempo.
¡No! ¡No! ¡NO! No lo permitiré. James no saldrá de está casa.
Minutos más tarde yo salía de la habitación de Emily después de haber corregido mi error y sin hacer mucho ruido me encaminé hasta la cocina, no sin antes observar que James ya se estaba poniendo su chaqueta de cuero para salir de casa.
Metí una manzana, una pera y algunas fresas a la licuadora y la encendí, mientras sacaba un plato de la alacena.
-¡AAAAAAAAAH!- grité a lo más que me dio mi garganta, atravesando el ruido de la licuadora. Deje caer el plato al suelo y brinqué sobre la barra de desayunar.- ¡James! ¡James! ¡James! ¡Jameeess!
Escuché un golpe sordo y a continuación apareció James en la cocina sobándose la rodilla.
-¿Qué ha pasado?
-¡Una rata! - comencé a lloriquear.
-¿Qué? -decía.
-¡Una rata!
-¡No te escucho!
Caminó hacia la licuadora y la desconecto harto del ruido.
-¿Qué dices?
-¡Una rata!
-¿Por eso tanto escándalo? - rió y saltando un trapo que estaba en el desayunador salió de la cocina. Entonces me di cuenta que mi plan había sido todo un fracaso.
-¡Eres un poco hombre! No te atreves a matar a una maldita rata.
Me hizo una seña con la mano dándome a entender que le importaba poco lo que yo dijera. Tenía que usar otros métodos, no quedaba de otra.
Me baje de la barra y le eche toda la leche que había en el frasco, partí un huevo que estaba en el refrigerador y todo lo comencé a batir. Mientras la licuadora hacia su trabajo yo comencé a lavar los trastos que estaban sucios mojando el suelo; escuche que James se acercaba por detrás y me decía algo, pero con el ruido de la licuadora no podía comprender sus palabras.
Me tocó el hombro y yo me di la vuelta, dándome cuenta que estaba muy cerca de mí, me hice la desentendida y entonces desconecte la licuadora.
-¿Qué dices?- Le pregunté.
-Voy a salir, le dices a papá que tal vez llegue tarde.
Le sonreí y creo que eso no le dio buena espina, porque se alejó vacilando, entonces me di cuenta que era el momento perfecto. Le quite la tapa al menjurje e hizo como que me daba la vuelta, pero gracias al suelo mojado logré perder el equilibrio, por un intento desesperado por sujetarme de algo solté el recipiente y mi sustancia fue a dar a nada menos que el lugar que yo esperaba con todas mis ansias, la espalda de Potter acompañada de todo su cabello y cuello.
Se quedó estático en su lugar mientras gotas de quiensabequé se corrían por su rostro. Yo desde el suelo sonreí con malicia pero cuando el se dio la vuelta pude transformar rápidamente mi cara a una de dolor en mis costillas.
-¡¿Podrías ser la persona más idiota del planeta?! -exclamó cuando yo me puse de pie.
-¡¿Qué?! ¿Cómo me puedes decir esas palabras? ¡Soy tu hermanastra! Exijo un poco de respeto. -dije mientras mis ojos se llenaban de lágrimas.
-¡Cállate la boca de una buena vez!
Reprimiendo las lágrimas corrí escaleras arriba dejando a un James más enchilado que de costumbre. Estuve algunos minutos en el baño fingiendo llorar, cuando me pareció que no había mucho ruido en la planta alta así que agarré todas las toallas del baño y las tiré en la cama de mi habitación, de ahí me fui arrastrándome por la alfombra, hasta que logre acercarme a las escaleras.
-Lo siento, Bev, llegaré tarde… No, no, no es eso. Es sólo un percance que hubo aquí en casa… No te preocupes yo estaré ahí lo antes posible… De acuerdo, yo también, adiós.
Escuche que dejaba caer el teléfono y me puse de pie cuando subía las escaleras.
-¿Qué crees que haces?- me pregunto desafiante.
-Yo nada.- dije cruzada de brazos.
-Me bañaré, no quiero que me molestes. -dijo dando un portazo con la puerta del baño.
Escuché que abría los grifos y el agua de la recadera comenzaba a caer, calcule que este momento estaría despojándose de la ropa, trate de bloquear mi mente para mi no imaginármelo realmente quitándose la ropa. Cuando salí al patio por la puerta trasera me di cuenta de lo tarde que era y calculé que serían tal vez las ocho o nueve de la noche, así que picándome las piedras y las ramitas del jardín de Charlus en mis pies descalzos caminé hacía la bomba del agua. Cerré la llave del agua y desde el lugar en que me encontraba, justo debajo de la ventana de ventilación del cuarto de baño escuche:
-¡Mierda!
Dando pequeños saltitos regresé dentro de la casa y subí las escaleras buscando no hacer mucho ruido, entonces fue cuando sucedió… el momento que marcaría el resto de mi vida. ¡Bah! Exagero, pero claro que me sorprendió muchísimo porque jamás imagine que mi hermanastro estaría tan bueno. Todo fue en cámara lenta… Yo iba subiendo las escaleras cuando la puerta del baño se abrió, así que desde ese punto tuve una vista mejor de todo el panorama, mis ojos veían todo, no tenía que bajar ni subir ni ladear la cabeza, simplemente mirar hacía el frente y ya.
James salía del cuarto de baño totalmente desnudo ¡y yo parada en las escaleras! Cuando digo desnudo ¡es desnudo! Yo me había robado toda las toallas de baño. Ni siquiera llevaba lentes por lo que yo supongo no me vio porque dicen por ahí que enserio si esta ciego.
No conforme con salir, todavía se mantuvo unos segundos ahí educando mi pupila cuando se regreso al baño quizás por la ropa, que se yo. Así que aproveche y me agache en las escaleras cuidando que solamente mis ojos sobresalieran. Entonces volvió a salir y me mordí el labio para que ningún sonido se escapara de mi boca. Pude mirar su ancha espalda, su pecho húmedo, su abdomen… sus piernas y trasero dignas de todo jugador de fútbol, y el lugar prohibido para toda chica nerd como yo.
Quise seguir mirando, ¡pero no! Dios mío, no, no. ¿Cómo voy a hacer eso? Cerré fuertemente mis ojos y los mantuve cerrados hasta que me sobresalto el portazo que dio James. Con el corazón palpitándome a mil por hora subí el resto de los peldaños a trompicones hasta mi habitación. Cerré tal vez con demasiada fuerza pero no podía borras esa imagen de mi hermanastro James de mi cabeza. ¡Jamás creí que estuviera tan bueno! Bueno, sí, era guapo eso siempre lo había sabido aunque me había negado a admitirlo. Lindos ojos, lindos labios, lindos dientes, no muy lindo cabello, pero atractivo sin duda.
¡Dios santo! Que visión, digo, que visión. Me acosté mejor en mi cama, para seguir pensando sobre los hechos que habían sucedido esa noche. ¿Pero que haces, Lily? ¡Mas vale que no! Distrae tu mente, ve a preparar la cena, ¡sí, hazlo!
De lo nerviosa que estaba y de lo bloqueada que estaba mi mente, no me di cuenta que James había salido hasta que mamá y Charlus llegaron preguntando por él.
-No sé donde está- respondí sentándome en el sillón dispuesta a distraer mi cabeza viendo un buen programa de televisión que sin darme cuenta había dado resultado y unas horas después yo seguía acostada en el sillón viendo una película de lo mas romántica *Orgullo y prejuicio,*el libro me encanta y ahora estoy más que segura que también la película.
Toda mis concentración se fue por un tubo, cuando la puerta se abrió y de ella entró James. Se quitó la sudadera y se sentó a mi lado. Jamás creí que mi hermanastro tuviera tanta calidez corporal porque solamente se sentó a mi lado sentí mas calor que el que acostumbraba tener.
-Te voy a decir algo, Lily.
Me asuste, lo admito.
-¿qué?
-Jamás vuelvas a intentar detener mis citas. Porque celosa o no, yo seguiré saliendo y eso es algo que tú no vas a poder detener.- me sonrió con todos sus dientes, y eso hizo que adquiriera mas calor corporal, pero no por lo que están pensando, simplemente muero de coraje.
Comencé a lanzarle puñetazos en el pecho y cuello, mientras él trataba detenerme las manos y reí a voz en cuello, lo que provocaba mas cólera en mí. Cuando logró detenerme ambas manos se acercó mucho a mí y sonrió.
-Pero yo sí te puedo parar a ti.
Rápidamente me soltó y corrió escaleras arriba aún riendo.
-¡James!- grite poniéndome de pie dispuesta a salir tras él.
-¡¿Qué pasó con el agua del baño?! -gritó Charlus desde dentro.
-¿Qué pasó, querido? -preguntó mamá desde su habitación.
-¡No hay agua en el baño! No baja. ¡Y no hay papel!
Con eso basto para que declinará la idea de salir corriendo detrás de James, corrí pero en cambio hacía el jardín para abrir de nuevo la bomba de agua.
-Ya baja.- dijo Charlus cuando yo ya estaba dentro de mi habitación leyendo el último capítulo de Orgullo y prejuicio para recordar como terminaba la historia, ya que gracias a mi hermanastro no pude ver el final de la película.
La última cosa que tengo que decir es que realmente mi hermano si esta bien reportado, y no es solamente un rumor que corre por la escuela.