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Historia 30360 — capítulo 3
Capítulo 3:
Harry no supo que pensar de todas aquellas cosas que la pelirroja había dicho y acertado acerca de su vida, y su orientación sexual. Pensó que quizás ella solo estaba utilizando una artimaña para confundirlo y hacerle creer que esa cosa de los gays, no era para él. Pero, según él mismo, no había motivo para que se molestara en confundirlo. ¿Para qué hacerlo si era su amigo?, la única manera de que aquella teoría tuviera alguna base real, era que ella aún sintiera cosas por él, y por despecho u orgullo, quisiera recuperarlo. En este caso, el primer paso a seguir era justamente el de confundirlo. Pero no. Harry estaba seguro que ya nada pasaba entre ellos, hacía años que nada sucedía. Ella tenía un novio que la hacía cien por ciento feliz y la amaba como nadie. Y él, definitivamente ya no sentía el mismo amor pasional, amor, si, pero basado en la pasión, que había sentido por ella. Él era alguien completamente diferente ahora. O, eso creía.
Siempre y cuando él no se detuviera a dudar de sí mismo, las cosas andarían bien. Porque ella no podía confundirlo sin su aceptación, e incluso, ayuda. Pero no, él no haría nada. A lo sumo, instalaría en sí, una especie de escudo de pensamientos, para que si ella intentaba persuadirlo de algo, tuviera respuestas concretas para cada situación y como resolverla. Cuando se halló fortalecido en mente y alma, preparado para cualquier excusa que ella pudiera darle del porqué de sus sentimientos, le sorprendió notar que, al contrario de lo que él pensaba, ella no intentó confundirlo más, al contrario. Y eso, definitivamente lo había confundido el doble.
-¡Hola!- la saludó al abrir la puerta- No te esperaba hoy también por aquí- besó su mejilla y la dejó pasar.
-Lo siento, es que…
-Dije que no la esperaba, pero me encanta que estés aquí. Últimamente estoy algo solo- ella sonrió.
-¿Sabes?, estuve pensando en nuestra charla de ayer.
-¿y?- le preguntó esperando enterarse cómo haría ese día, para intentar persuadirlo.
-Y… llegué a la conclusión de que, bueno, si te gusta.
-¿qué significa?
-Que quizás no estés confundido. Que quizás lo que tuvimos si fue una lección para ti, y que el cruzarte con él fue lo mejor que te pasó en la vida.
-Yo no dije eso. Yo solo dije que lo quiero y no parece ficticio.
-Bueno, lo que intentaba decir de forma algo rebuscada es que, te creo. Y estoy dispuesta a ser de tu ayuda en lo que necesites- le sonrió sinceramente. Él reaccionó de igual manera.
-Y ese cambio, ¿por qué?
-Porque soy tu amiga. Es lo que debería hacer, ¿no?. Apoyarte, creerte.
-Bueno, y yo como tu amigo, debo agradecértelo. Tu aceptación era la que más necesitaba y ansiaba- la abrazó- No creí que fueras a estar de acuerdo.
-Sabes que me gusta sorprender.
-En desmedida. ¿Quieres tomar algo?
-Más bien tengo hambre. ¿Quieres ir a comer algo por ahí?
-Puedes comer aquí si quiera.
-Me mataría verte lavar tantos platos de nuevo.
-Pero somos solo dos.
-Si, pero para cocinar hago mucho lío, y me mataría también, verte cocinarme de nuevo. Así que, mejor salgamos- sonrió.
-Como gustes- tomó su chaqueta y salieron por donde, hacía algunos segundos, Ginny había entrado.
-Profesor, ¿me buscaba?- dijo la pequeña de dieciséis años.
-Si, señorita Wintter- Dijo el pelirrojo levantándose del asiento de su despacho. Se dirigió a la puerta por donde la rubia había ingresado, y la cerró- ¿Alguien te vio, Lucy?
-No, esta vez no- se dirigió a él y lo rodeó por el cuello- ¿Por qué esto tiene que estar tan mal?- Lo miró apenada.
-Escucha Lucy- la alejó- Sabes que te quiero mucho, eso no cambiará, pero…
-No, profesor. No haga esto- volvió a abrazarlo- Yo sé que una vez casi lo arruino pero…
-Si se enteran, te expulsarán al igual que a mí. Además… cuando llegue a oídos de tus padres, empeorarás la situación.
-A ellos no les importo, Ron. Él único que se interesa por mí, es usted.
-Pero…
-Nada…- lo calló. Lo miró a los ojos unos segundos y luego lo besó- No tengo miedo de arriesgarme, lo que siento es muy fuerte como para callarlo, no me importa su edad, no me importa ser su alumna, no me importa si me expulsan, de todos modos, este colegio no me gusta. Pero- lo soltó y agachó la cabeza- si usted quiere que nos dejemos de ver por… por su trabajo y, los riesgos. Lo entiendo.
-No es por mí, Lucy. Yo dejaría todo esto sin pensarlo- tomó su rostro para que ella lo mirara- pero no quiero que tú sufras más. De enterarse el colegio, nos separarían por todos los medios.
-Pero, podemos seguir como hasta ahora. Por favor profesor Weasley, le prometo que seré tres veces más discreta. Ni siquiera las amigas que conseguí gracias a usted lo sabrán.
-¿Ellas lo sabían?
-No, pero sospechan- Ron suspiró algo perdido.
-De verdad quiero que esto funcione linda- acarició su rostro- pero…- reflexionó unos segundos- la única forma en que podemos intentar continuar esto, es…
-Dígame lo que sea, soy capaz de dejar a mis amigas.
-No, no quiero eso. Pero si necesitamos que, si te preguntan, lo niegues y digas que tú me buscaste pero no pasó nada porque y estoy casado, ¿puedes hacer eso?
-Claro que si- sonrió. Se miraron unos segundos. No estaban abrazados, ni tan juntos, pero no hacía falta eso para que se notara que, de sus miradas, salía esa pequeña chispa, por el lado del pelirrojo, de ilusión y la esperanza del olvido. Y del lado de la pequeña de ojos azules, de amor, de cariño y confianza. La rubia agacho la cabeza.
-Prometo no volver a hacerlo profesor- levantó la mirada fingiendo ira- es que esa idiota estaba molestándome.
-¿Perdón?- preguntó McGonagall que había entrado sigilosamente, al despacho donde se encontraban- ¿Qué es lo que pasó?
-El profesor…
-Wintter, creo que está preguntándome a mí- la rubia calló- La castigué- comenzó a improvisar el pelirrojo- por lanzarle a una compañera, un caldero entero de una poción mal hecha.
-¿Y eso por qué?- se extrañó.
-Estaba molestándome, profesora- dijo la chica con vos inocente.
-¿Qué castigo le ha dado, Weasley?
-Aún no lo sé- la miró- es grave como para tomarlo a la ligera, ¿no cree?. Ya pensaré en algo.
-Wintter, retírese a su sala en este instante- ordenó la antigua profesora de transformaciones, ahora directora- Ron se acercó a su despacho y tomó una pluma para luego acercarse a la chica.
-Toma, va a necesitarla cuando esté castigada- al encontrarse de espaldas a la directora le susurró un "tírale una poción a alguno, por si pregunta, nada riesgoso", que McGonagall no fue capaz de oír. La alumna se retiró.
-Ron, ¿puedo hablarte con sinceridad y recibir a cambio lo mismo?- le preguntó sentándose en una de las sillas.
-Por supuesto profesora.
-Primero que nada, ya sabes que ya no ejerzo esa profesión y que cuando estamos solos puedes tutearme, así que, Minerva, para ti.
-Lo siento, es que no me acostumbro, siempre… siempre la llamé así.
-Pues empieza a acostumbrarte, porque odio que mis colegas me llamen como lo hacen los alumnos.
-Intentaré.
-Ron, sabes que tengo en ti un cariño especial, que adoro que quisieras unirte a nosotros en esta lucha por la cultura que, claramente se está perdiendo. Sabes que te tengo cariño desde que tienes once años y no importó nunca todos los líos en los que te metiste junto a otros. Pero hay líos y líos.
-¿Qué quiere decir, Minerva?- se sentó también, algo preocupado, pero ocultándolo completamente.
-Quiero decir que, así como otras veces, espero que seas consiente de lo que estás haciendo.
-Pero, ¿qué es lo que…?
-Me he enterado de un rumor que corre por aquí. Ciertamente te involucra, en todos los sentidos de la palabra.
-¿Qué escuchó?
-Escuché que hace ya unos meses, hay una relación algo extraña entre tú y la alumna que acaba de retirarse. Quiero creer que es solo una de esas estupideces de niños, con esa manía desmedida de venganza. Y que ella, y tú mismo, ligaron el golpe de rebote, por ser el profesor más joven. Me atrevo a creer que está todo preparado para que a ella la expulse y a ti también- Ron estaba por decir algo pero la directora continuó- Puedo fingir haber escuchado el rumor de un par de alumnos a los que no le va muy bien en tu materia y solo quieren librarse de ella. Puedo, si, pero solo si me niegas tú mismo, y ahora, todo este asunto- Ron no dudó ni un segundo.
-Minerva, no sé de donde lo haya oído, no me interesa. Todo lo que puedo decirle es que es una gran mentira. Yo no tengo necesidad de involucrarme con nadie en este colegio, y si vine aquí a trabajar, fue porque me interesó alejarme de todas las personas que están afuera de Hogwarts. Yo… la verdad es que estoy con alguien, justamente de allí afuera, pero…
-Esta bien, no tienes que darme ninguna explicación ajena, y que tú no quieras darme.
-Gracias- suspiró en sus adentros.
-Cambiando de tema. ¿Qué sabes de Potter?
-Vendrá la semana que viene, está arreglando unos últimos detalles para pasar una de las dos semanas de las vacaciones.
-Bien, ¿Viene él solo?
-Si. ¿Esperaba a alguien más?
-No, no. Pero me encantaría que alguien más viniera. Hace un par de años que no veo a Granger.
-Ella es imposible que se presente. No creo que quiera venir.
-¿Por qué?
-Tiene… algunos problemas en su vida personal. No sé si sea su mejor momento para presentarse.
-Está todo dicho- se levantó- Gracias por tu tiempo, Ron.
-Un placer- La directora salió del despacho y él se dejó caer sobre la silla- ¿Qué voy a hacer? ¿Qué voy a hacer?- seguía repitiéndose.
El morocho y ella, caminaban por el centro de la ciudad de Londres, era un día algo gris, pero no tanto como otros. Caminaban pausadamente, sin ningún apuro aparente. Ella tomada de su brazo y mirando las vidrieras.
-Tengo hambre- se quejó Harry.
-Estamos buscando donde comer.
-Pero ya pasamos tres lugares, ¿no podíamos quedarnos allí?
-No, eran feos. Mira- le mostró algo en la vidriera que a él no le interesó- ¡que quisquilloso!
-Lo siento, es que son las dos de la tarde y muero de hambre.
-Faltan tres cuadras para el lugar donde siempre voy a comer. Me encanta.
-Sería bueno variar un poco ¿no?
-Me lo dice alguien que sale hace siete años con la misma persona- rió con ironía.
-¿Qué tiene que ver?
-Bueno, para empezar, no es muy variado que digamos.
-¿Puedo hacerte una pregunta?
-Claro.
-No es que me moleste, ¿no?. Pero… ¿Qué haces saliendo conmigo todos los días cuando tienes un novio que, presumo ves solo por las noches, para ti sola? ¿Tanta lástima te tengo?- ella sonrió.
-Me descubriste.
-En serio- se quejó- Estoy acostumbrado a estar solo, no me quejó de tu compañía ni mucho menos, adoro estar contigo, pero ¿Qué hay de él?, ¿en que momento comparten algo?
-Pues…- reflexionó unos segundos. Siguieron caminando en silencio- Vivimos juntos, así que…
-Si, pero a pesar de eso, no pareces muy convencida.
-Son dos cosas diferentes.
-¿Si?, ¿Por qué?- él la miraba fijamente pero ella miraba hacía adelante- ¿Hay algo que quieras contarme?. Por más malo que sea puedo escucharte, soy bueno escuchando.
-¿Por qué crees que sucede algo malo?
-Espero equivocarme, pero ese tono de voz es inconfundible. ¿Se pelearon?
-Mira, es aquí- cambió de tema entrando al local.
Era una local que, por dentro, tenía un aspecto hogareño, ambientado como si fuera una cabaña. Luces cálidas, música lenta y en un volumen razonablemente moderado. En una de las esquinas, había una estufa a leña pero que no hacía humo. Cada mesa completamente separada de la otra, con cierta baranda a sus alrededores, lo suficientemente bien ubicada como para dar el aspecto de privacidad, pero no el de encierro.
-Ginny no me cambies…- cuando entró quedó embelesado.
-¿Te gusta?
-Este lugar es genial.
-Espera a probar la comida- lo tomó de la mano y lo dirigió a la mesa que más le gustaba. Una cerca de la estufa a leña, por lo que se olía ese aroma especial a madera, y con vista al exterior, pero no a la calle, sino a un jardín floreado y con una fuente en el medio, al cual se podía acudir por la puerta trasera- Este es el mejor de los asientos. Los he probado todos, y ninguno me dio tanta satisfacción como este.
-Eso se debe a la compañía, no al lugar.
-Vine sola.
-¿Qué clase de antisocial eres?
-De las que ya no se encuentran- sonrió- No, hablando en serio, era un día que estaba agotada y… tenía cosas en que pensar. Este fue el mejor lugar- el mozo se acercó y preguntó por la orden. Cuando la vio a la pelirroja le sonrió.
-Hace mucho que no se la ve por acá.
-Bueno, hace mucho que no estoy mal. Aquí se me van las depresiones.
-Gracias- dijo Harry.
-No por ti- sonrió- Yo quiero…- comenzó a repasar el menú y Harry hizo lo mismo.
-No sé- dijo el morocho- elígeme tú.
-Bien…- ella marcó en el menú todas las opciones que iban a consumir, y se lo entregó- Gracias- le sonrió. Luego suspiró y miró hacia el jardín.
-Y, ¿por qué estás mal ahora?- ella lo miró y sonrió.
-No estoy mal. Solo algo confundida.
-¿Con qué?
-No sé hasta que punto sea correcto hablar, Harry. Son asuntos que no me pertenecen solo a mí y…
-Pero te están haciendo sufrir. ¿Puedes contarme?
-Si, puedo.
-¿Es Nicholas?- ella desvió la mirada.
-Si.
-Y, ¿Qué es lo que pasó?
-No sé si volver a casa con él. Es que… después de tres años de noviazgo, él… ahora quiere más, y no sé que tanto pueda darle.
-¿Qué es lo que él quiere?
-Quiere algo más serio. Pero, ¿qué puede ser más serio de lo que siento?, se supone que no tiene que necesitar una constancia de amor, ¿no?- suspiró- Quiere que nos casemos, o quiere un hijo. No sé ya…
-¿No es lo que tú quieres también?
-No, al menos no todavía. ¿Por qué tanto apuro?
-Ginny, debes pensar en él también, es más grande, tiene otras formas de ver la vida.
-Pero solo me lleva dos años.
-Pero no ves igual la vida cuando tienes veintisiete en lugar de veinticinco. Piensa que él, esos dos años que a ti te faltan, los pasó contigo. Es lógico que su ilusión sea ya sentar cabeza.
-Pero yo no quiero.
-¿Por qué no?, siempre te gustaron las cosas serias.
-Si, pero es demasiado. No tienes idea lo que me costó mudarme con él.
-A decir verdad, no…- trajeron la orden- Gracias.
-Gracias- sonrió y el mozo se fue- Pues… no importa. Lo que me molesta es no poder decir que no y, a la vez, siendo tan infeliz con la idea de decir que si.
-Pero, ¿no quieres ser madre?. Siempre dijiste que…
-Si, siempre dije que amaba la idea de tener un hijo. Pero nada planeado. No me gusta eso de "Vamos Ginny, tengamos un hijo, será divertido". Siento como si él se sintiera inseguro de lo que siento y quisiera cerciorarse con un niño, por ninguna razón tendría un hijo con él para que luego diga solo fue una prevención. No.
-Si, puede prestarse a confusión. Pero, Ginny ¿de verdad crees que él haría eso?
-No, pero así lo siento. No puedo hacerme la sorda a mis pensamientos.
-¿Y por qué no te casas con él?
-Por el simple hecho de que no quiero casarme por "no hacer otra cosa". Cuando tenga ganas de ser esposa de alguien, no hará falta que me presione él, o siquiera que me lo pregunte. Lo sabría antes.
-A lo mejor, no volviendo a tu casa le des razones para desconfiar de tus sentimientos, y para presionarte más.
-Pues entonces no vale la pena estar con alguien que no me cree.
-¿Cómo te sentirías tú?
-No lo sé. Solo sé que si sigo allí con él, yo me pondré mal por pelear, y él comenzará a creer que ya no lo amo. Le dije que tenía que pensar las cosas y alejarme unos días para pensar qué hacer con respecto a lo que me pidió, y lo entendió. Prefiero que crea que estoy confundida con respecto a esto de la maternidad o sentar cabeza, y no que sospeche que no lo amo.
-¿Sospeche que no lo amas?- La miró confundido- ¿No lo amas?
-No quise decir eso…
-Pero lo dijiste, ¿no lo amas, Gin?
-Si lo amo, me refiero a que no quiero que crea que puedo dejar de hacerlo.
-Tengo una teoría, y es que tú de verdad estás confundida. ¿Has planteado si es él quien de verdad quieres para tu futuro?. Más allá de tu noviazgo y de si lo amas o no, ¿tú te ves con él, dentro de cinco o diez años?- Ella miró directo a sus ojos, se hundió en ellos perdida en el color inusual que estos tenían. Se encontraban más claros de lo normal, pero no dejaban de perder su color original. Su pupila estaba algo más reducida que como solía estar, y había pequeñas líneas de color ocre en su iris- ¿Gin?- la pelirroja sacudió su cabeza un poco y pestañó.
-¿qué?
-¿En qué piensas?
-Nada, me tildé unos segundos.
-Pero pensabas en algo, ¿en qué?
-En lo que me preguntaste.
-¿Qué te pregunte?- Le preguntó con cierta trampa, siendo conciente que no le había prestado atención.
-Yo… lo olvidé.
-Te pregunté si era a su lado donde te veías en algunos años. Si es él quien de verdad quieres- se encogió de hombros.
-No lo sé- callaron unos segundos- Creo que eso lo dice todo ¿no?. Toda mi vida estuve segura de que, cuando estuviera con la persona con quien compartiría el resto de ella, lo notaría desde el primer momento. Pero… eso no me pasó con él.
-Y, ¿te ha pasado? ¿Por qué estás tan segura de que es así?
-Porque si me pasó. Fue una sensación genial, y perder eso… no lo sé. Cuando conocí a Nicco sentí todo lo que una persona enamorada siente por su amor. Pero esa sensación de seguridad, ese pensamiento testarudo de que no importa cuales sean los contratiempos y cuantas cosas malas ocurran, él será, al final, quien esté a mi lado hasta el fin, ese sentimiento lo tuve con una sola persona, y no fue él- suspiró y volteó a mirar a la ventana- De hecho, aquella vez me confundí, porque, como verás ahora estoy con Nicco y no con la persona con quien sentí seguridad. No lo sé- sacudió la cabeza- quizás solo sea una cursilería mía y…- lo miró a los ojos- quizás deba olvidarme de todo esto, volver a casa y darle lo que él me pide, después de todo, hace tres años que salimos- Harry silenció unos segundos más, reflexionando claramente lo que pensaba decirle. Pero no tardó mucho en acotar.
-Yo creo que, si lo que sentiste aquella vez fue tan fuerte, no puedes pasarlo por alto. No quiere decir que debas dejar a tu novio, pero… quizás si sea como dices y él…- calló. Ella lo miraba expectante- Él sería el resultado de uno de esos contratiempos, ¿no?. Es decir, quizás Nicholas sea uno de los obstáculos que debes atravesar para, al final, estar con esa persona que te causó seguridad.
-O quizás sea todo una estupidez mía- resumió dando por finiquitado el tema. Suspiró- Tengo que salir de aquí.
-¿Te sientes mal?
-No. Me refiero a que, debo salir de Londres, de estas calles. Cualquier cosa aquí, me hace pensar en esto una y otra vez. Está ahogándome todo este asunto.
-¿Crees que es lo mejor escapar?
-No quiero escapar, quiero tomarme un descanso. Algo así como una semana, quizás dos- abrió los ojos como platos- ¡Hagamos un viaje, Harry!
-¿Qué?
-Si, tu y yo.
-¿A dónde?
-A donde sea. Despejémonos. Apuesto a que tú no paras de pensar en Ronney y Draco- él cambió sus semblante por uno más serio- Lo siento. Pero, dime que si. Nos ayudaremos a pensar en otra cosa.
-No, no quiero.
-¿Por qué no?
-Porque no sería apropiado- ella frunció el seño.
-¿A que te refieres?
-A que no me parece. Si tienes que pensar, de acuerdo ve de viaje, pero sola. Tu novio se pondría histérico si supiera que te fuiste de viaje con otro y…
-¡Hey!, primero, tú no eres OTRO, tú eres un amigo con el cual ni siquiera puede pasar algo porque no le gustan las chicas. Y segundo, deja de preocuparte por mi novio, de él debo preocuparme yo, ¿no crees?
-No me parece, es todo lo que digo. Además, a Ronney tampoco le gustaría la idea.
-No quiero ser grosera ni mucho menos, pero ¿Ronney con quién está?- Harry iba a hablar pero no surgió palabra alguna- ¿Entiendes a lo que me refiero?, cada vez que pensamos en nuestra pareja nos deprimimos. No debería ser así. Propongo un viaje a donde sea, la semana que viene, y no nombraríamos a ninguno de ellos dos. ¡Vamos!, acompáñame.
-No lo sé.
-Por favor.
-Además, la semana que viene le prometí a Ron que iría a Hogwarts, y ya está arreglado, no puedo cambiar nada. Ginny mejor olvida toda esta locura, ¿si?
-Mejor aún, vayamos los dos a Hogwarts, allí nadie me molestará. Además, extraño y, va siendo hora de revivir ciertas cosas- le sonrió. Harry no supo como interpretar esa sonrisa. Había sido una mezcla de felicidad con sugerencia y picardía. ¿Estaba insinuándole algo, o era solo su propia paranoia con el asunto?- ¿Qué pasó?
-¿Con qué?
-Contigo, ¿algo te molestó?
-¿Puedo preguntarte algo sin que te molestes o, más adelante dejes de hablarme?- ella sonrió divertida.
-No dejaré de hablarte si me prometes que iremos juntos a Hogwarts.
-Yo iré seguro, si tú quieres, puedes unirte.
-Si, veo que te estoy agradando más con el paso del tiempo- dijo con sarcasmo.
-No es eso, solo que… Gin, ¿Tú aún sientes algo por mí?- la miró fijamente.
-¿Parece que siento algo por ti? Digo, ¿Por qué me preguntas eso?
-Porque es una duda que me come la cabeza.
-Duda, ¿o preocupación?
-Ambas. Tengo duda de, si lo sientes, porqué, y preocupación si es que lo sientes por como resulten tus emociones. Gin yo ya no…
-¡Hey!, creo que te tomaste muy enserio lo que dije ayer sobre poder provocarte antes. Lo creo, pero no signifique que vaya a hacerlo. Y, el que tenga problemas con mi novio, no quiere decir que esté analizando otras posibilidades. Tú siempre fuiste atractivo, demasiado, pero pasó. No te preocupes por mí, mis sentimientos y yo estamos a salvo de tus encantos- sonrió provocando lo mismo en él- Eso no influirá en nuestro viaje ¿no?.
-Parece que no. La verdad es que, un poco de compañía será genial. Ron estará en sus cosas y, bueno, voy a tener tiempo de sobra para la soledad, a menos que tú vengas y me acompañes.
-Ese es el espíritu que esperaba- su celular sonó- Aguarda- le hizo una seña con el dedo índice.
-Si…- ella atendió.
-¿Si?. Ah… hola- bajó la voz- si… Lo siento Harry, ya vengo- se levantó y se apartó para hablar, cerca de la estufa. Estuvo cinco, a lo sumo diez, minutos hablando y volvió a su asiento- Lo lamento- dijo con un nudo en la garganta- Yo… creo que será mejor que me vaya.
-¿Qué sucedió?
-Nada. Pero…- miró para todos lados- Quiero irme. No me siento bien…
-¿Quién llamó, cielo?- le preguntó tomando sus manos sobre la mesa. Ella miraba por la ventana- Habla conmigo, desahógate, luego nos vamos, ¿si?- ella afirmó- No, no llores- limpió dos pequeñas lágrimas que se deslizaron por su rostro- Dime, ¿Qué pasó?.
-Era Nicco- suspiró y luego respiró hondo- Hizo algunas preguntas, un par de sus escenas de celos y, peleamos.
-Tranquila, se va a solucionar.
-No es eso…- lo miró- Dijo que volviera a casa, que debíamos hablar seriamente y, por como lo dijo, va a cortar conmigo- apoyó su frente en la mesa y se largó a llorar. Harry la dejó lagrimear unos minutos, luego con su mano acarició su pelo.
-Mírame, Gin. Mírame…- ella alzó la vista de a poco.
-Él no va a cortar contigo.
-¿Y como estás tan seguro?, nunca me había hablado así. Es una persona tolerante y amorosa, pero recién estaba como loco. Enfadado. No lo culpo.
-Gin, no va a cortar contigo, confía en mí. Por lo que me contaste y lo que quiere, eres lo más importante que tiene, no te dejará ir por unos celos banales. Créeme.
-¿Y si lo hace?, ¿Qué voy a hacer si me deja?
-No, no pienses así- acarició su rostro- No pienses así, cariño. Todo saldrá bien, te lo prometo.
-Quiero irme. Quiero ir a casa, enfrentar lo que me toque- Harry hizo una seña para que el mozo le llevara la cuenta.
-Te acompaño- Pagaron. Se levantaron y salieron por la puerta, como habían entrado, ella tomada de su brazo.
El camino de vuelta a casa había sido totalmente depresivo. Ella miraba el piso, cómo avanzaban sus pies. Casi se colgaba del brazo del morocho. Estaba desganada y Harry no supo como ayudarla. Sentía que debía decirle algo, animarla de alguna forma. Tenía que sacarle una sonrisa pero no sabía como.
-¿En qué piensas?- ella suspiró con melancolía.
-Lo siento. Estoy insoportable, ¿no?
-No, para nada.
-Pienso en como aguantar las lágrimas ahora y como voy ahacerlo cuando él me plantee todo lo que sé que necesita plantearme.
-¿Qué crees que va a decirte?
-Va a ahogarme con preguntas de porqué frecuento tanto contigo, porqué de repente estoy tan seca con él, porqué no quiero una familia y bla bla.
-Y, ¿por qué?
-Harry, suficiente voy a tener con él cuando llegue a casa, te pido que no me cuestiones también.
-Pero practica conmigo, ¿qué vas a decirle?- ella río con ironía.
-¿Tengo que practicar?- lo miró- lo siento, no quise burlarme. Bueno- reflexionó- pregúntame de nuevo.
-¿Por qué, de repente, pasas tanto tiempo conmigo? ¿Qué es lo que te atrae de mi compañía?- ella lo miró para responderle con seguridad pero se le mezclaron las ideas, impidiéndole así responder- Si tienes que pensarlo tanto es porque hay algo que esconder. ¿Te gusta mi compañía por algo en especial?- La miró fijamente. Ella detuvo su paso y él
De pronto, ella no supo que responder, es decir, la intimidaba de sobremanera que clavara así, sus ojos en ella. Sentía como si hurgara su mente y no hiciera falta decir o intentar inventar una excusa, porque él leía su pensamiento. Como si lo entendiera sin explicaciones. Aún cuando la pelirroja creyó que no hacía falta ninguna otra explicación, él se le quedó mirando inquisitivamente.
-¿Vas a responderme?- no quitaba sus ojos de ella, y su rostro, aunque serio, le infundía una sensación de confianza y seguridad que rara vez sentía- Te gusto ¿no?
-Harry- lanzó una risita incómoda- ¿Qué dices?
-Entonces, ¿por qué no te despegas de mí un segundo?, Si tanto te gusto y atraigo, ¿Por qué no dejas a tu novio?
-¿Qué?- fue ella ahora quién se puso seria- ¿te has vuelto loco?
-Vamos, Gin. ¿Qué piensas que va a decirte él?, si te pregunta eso, ¿qué vas a responderle?
-Preguntarme ¿qué?.
-¿No ibas a practicar qué decirle cuando te ahogara con preguntas?, ¿qué crees que hago?. Sería más fácil si respondieras alguna y no te me quedaras mirando como ida. Si le das tiempo a tu novio para que saque conjeturas y se llene la cabeza, será peor convencerlo de que lo amas, créeme.
-Ohh…- dijo Ginny, cayendo en la cuenta que era todo actuado. Respiró tranquila.
-¿Estás bien?
-Si, si. Lo siento, me fui de pensamiento. Pregunta de nuevo, pero en tercera persona, si hablas como si fueras tú, me confundes.
-Bien. Hola, soy Nicco- estiró su mano- ¿podemos caminar y hablar al mismo tiempo?, no me va que la gente nos pase por encima- ella sonrió y comenzó a caminar con él a su lado- Entonces, Ginny.
-No me dice Ginny, me dice Petty.
-¿Por qué iba a decirte Petty?
-¿Por petiza?, ¿no viste lo alto que es?
-Ohh… deberías quejarte, no puede llamarte así, es… es decadente.
-No te quejes.
-De acuerdo. Entonces, Petty, ¿por qué estabas con él cuando te llamé?
-Porque fui a visitarlo y, lo invité a comer.
-¿Por qué fuiste a visitarlo?
-Porque es mi amigo, ¿Cuál es el problema de ver a mis amigos?
-A mí no me ves porque dices que siempre peleamos y a tus amigos…
-Son cosas diferentes.
-¿Diferentes como?
-Mis amigos no me presionan. Ellos no esperan algo de mí que no pueda dar o ser. Simplemente me aceptan.
-Alto- dijo Harry- ¿Eso crees de él?
-A veces, si. ¿por qué?
-Porque eso es grave.
-Grave ¿cómo?
-No es que sea psicólogo ni nada de eso, pero, si eres consiente que no le agradas por ciertas cosas que no puedes cambiar, deberías considerar la posibilidad de que él también esté confundido con sus sentimientos ¿no?.
-Ay, Merlin- se quejó- prefiero no hablar más del tema. Mejor me aparezco en casa, termino esto lo antes posible y…- entristeció- ¿Tú crees que será muy grave si le digo que quiero un tiempo?
-¿Es lo que en verdad quieres, o quieres terminar con él?
-Ninguna de las dos. Es que tengo que pensar lo que me conviene y así ser buena para la pareja. Pero no puedo con él al lado influenciándome sobre lo que debo o no debo pensar, con lo que esta bien que me pase y lo que no. Pero tampoco quiero cortar con él. No me imagino cortando con él, no tenerlo. Quizás si me tomo un tiempo, y su ausencia no me afecta, entonces si debería cortar, pero sino- calló.
-Hagamos esto. Ve, habla con él, serena, y cuando termines, si arreglaste las cosas y te quedas con él, nos vemos otro día, si te tomas un tiempo o pelearon, pues… ven a verme cuando termines y hablamos, ¿quieres?- ella asintió con la cabeza. Harry la abrazó- Te quiero, lo sabes ¿no?
-Si y te lo agradezco. Eres mi mayor soporte ahora- le sonrió- También te quiero mucho. Te cuidas y, bueno, ya veremos cuando nos vemos- le sonrió de nuevo, pero con melancolía. Se separó y cuando iba a besar su mejilla, él pareció pensar en hacer lo mismo y volteó, de modo que sus labios se encontraron. Se separaron enseguida- Lo siento- dijo ruborizada y mirando para cualquier lado.
-Descuida- sonrió divertido- Peores cosas hemos hecho.
-Si…- miró para todos lados- Bueno, me voy. Adiós- dijo por último y desapareció.
Y no supo porqué, pero al hacer aquel comentario, Harry comenzó a recordar ciertos hechos al lado de la pelirroja. Hechos que no recordaba de que conocía a Ronney y se encontraba tan confundido con su tendencia sexual. Pero esos recuerdos lo llenaron de ternura, de emoción y nostalgia. Extrañaba aquellos tiempos donde habían vivido tan despreocupados. No era malo, pero ahora era raro tenerla como amiga. Fue la primera vez que notó aquello, quizás por los últimos días. Habían estado compartiendo mucho tiempo juntos y, quizás eso, y la ausencia de Ronney lo confundían. Pero estaba seguro de quererla y estar triste por lo que estaba viviendo. Sin embargo, algo muy adentro suyo, esperaba que ella le pidiera un tiempo al novio y, como consecuencia, lo visitara aquella noche.