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Antes del Niño que Vivió — capítulo 34
Azoto puertas, tiro muebles, rebusco en cada rincón y aun asi no encontró nada.
-¡Maldito Peter!- vocifero Sirius Black, pues mientras mas pasaban los segundos, mas se aseguraba de que el, los había traicionado, que el se había equivocado y que les había puesto a los Potter en bandeja de plata.
Salió de la guarida de la rata, maldiciéndose mas que nunca.
Monto su motocicleta, con rumbo a su apartamento. Recogería a Anne, y la llevara a un lugar en el que estuviese a salvo.
Después iría a buscar a James, tenia que sacarlos de ahí.
Voló sobre su moto a mas del limite permitido, tanto en lo muggle como en lo mágico.
Descendió sin fijarse siquiera en el cielo estrellado que se alzaba sobre el, deseando con toda el alma que todo estuviese bien, cuando un fulgor verde lo ilumino.
La marca tenebrosa por encima suyo, con sus ojos vacíos y su lengua viperina mofándose de el.
Entro a la casa con el corazon, a punto de estallar, latiendo con frenesí.
Encontró su apartamento totalmente de cabeza.
-Por favor, por favor, no, por favor- susurraba Sirius, mientras levantaba cada silla, cada mesa, cada pequeño mueble buscándola, cuando por fin la encontró.
El cuerpo inerte, vació y frió de Anne, estaba en un rincón, con los ojos cerrados como si estuviese dormida, a pesar de que Sirius sabia que no era asi.
-¿Qué te hicieron amor?- le pregunto Sirius con lagrimas en los ojos, y la voz entrecortada, abrazando a Anne como lo hacia todas las noches, cuando notó un brillo en la espalda de Anne, la descubrió y alguien había escrito:
*"Muchas gracias, la alarma de los Potter sonó y nos trajo hasta aquí, es una lastimo no haberte encontrado a ti, solo valió la pena por ella"*Sirius grito con rabia, se habian atrevido a tocarla y a marcarla como si fuese un animal, y todo era su culpa.
Seco sus ojos, y acomodando a Anne en su cama, salió para la casa de los Potter.
El vuelo fue inestable, pues las lagrimas de tristeza e ira, nublaban su visión, pero ni el dolor de perder a Anne, evito que viera la casa de los Potter, destrozada y en ciertos lugares en llamas.
Sirius descendió con el alma desgarrándosele, todo habia sido en vano, ya nada podia hacer, todo se habia terminado, al aterrizar, vio una figura enorme con un bulto en los brazos, a lo que Sirius saco su varita y la puso en ristre.
-¿Quién esta ahí!- grito Sirius, mientras un Lumos en su varita iluminaba el frente.
-¡Sirius! Mira lo que han hecho- grito el otro.
-Ha... Hagrid- susurro Sirius, mientras corría hacia el.
-Pobrecillo, ya, ya, no llores Harry- decía Hagrid, mientras acunaba a el pequeño bulto en sus brazos.
Cuando Sirius, llego hasta el lugar donde estaba Hagrid, pudo ver que el pequeño bulto al que Hagrid acunaba era Harry, el cual lloraba sonoramente, pues tenia un corte muy feo y ensangrentado, el cual tenia forma de rayo.
-Damelo Hagrid- suplico Sirius -Damelo Hagrid, yo lo cuidare, soy su padrino-
-No puedo Sirius- replico Rubeus Hagrid, el semi-gigante, quien con lagrimas en los ojos, apretó contra su enorme pecho al pequeño Harry -Dumbledore, me dio expresas ordenes de que llevara a Harry con el-
-Por favor Hagrid- sollozo Sirius -Yo lo cuidare-
-No Sirius, no puedo- repitio Hagrid, defendiendo la orden que dio Dumbledore.
Ambos hombres, se quedaron en silencio durante un momento y con gesto de resignación Sirius le dijo:
-Llévate la moto asi llegaras mas rápido, ya no lo necesito, ya no necesito nada- dijo Sirius, entregándole las llaves de la moto al semi-gigante; este las recibió con sorpresa, y dejando durante unos minutos a Harry en brazos de Sirius mientras Hagrid subía a la moto.
Los verdes ojos de Harry miraron los grises de Sirius, con esa valentía y honestidad, que sus padres tuvieron y que ahora hacían un mezcla hermosa en el pequeño niño.
Harry sonrió ante el rostro conocido de su padrino, y con su pequeña mano apretó el dedo índice, demostrando que el lazo que sus padres y el habian formado, seguia aun vivo.
-Es hora Sirius- murmuro Hagrid, estirando los brazos para recibir al pequeño y ultimo de los Potter.
-Cuídalo Hagrid, por favor- suplico Sirius, entregando al bebe, obligándolo a soltar su mano.
Hagrid acomodo al bebe junto a su pecho, dándole una ultima mirada a Sirius, quien parecía haber recibido el beso del dementor.
31 de Octubre de 1981, el valle de Godric parecía un hervidero, los muggles que ahí habitaban, veían pasar frente a sus ventanas numerosos grupos de gente "rara" según sus propias palabras, pero desaparecían sin dejar rastro.
Lo que los muggles no sabían, es que,en el centro de la plaza habia una estatua erguida en honor, a la familia mágica que había muerto un año atrás, teniendo como único sobreviviente, al ultimo de la familia:
Harry Potter.
La comunidad mágica de todo el mundo, se había reunido, ese día, para conmemorarlos, muchos de ellos, dejaron huella de su asistencia, marcando con su varita la estatua, dejando su nombre, o sobrenombre en ella.
Ahí se podían leer, nombres de todas la nacionalidades, deseándole bien, o agradeciéndole al niño que perdió a sus padres, por ellos, en el primer año se grabaron tan solo ciento veinte nombres, ciento veinte personas, que confiaron en el, que le agradecían a el.
Al niño que sufriría durante toda su vida, la ausencia de una familia.
Al niño que años después, daría la cara de nuevo por ellos, una y otra y otra vez.
Al niño... que vivió.