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Historia 30385 — capítulo 2
-¡Ya se me hace tarde!- bufo una chica mientras trataba de esquivar a la gente con su carrito lleno de sus cosas personales y escolares, por la estación de King's Cross en Londres, Inglaterra
Después de varias demostraciones de destreza, llego al anden 9, miro a la izquierda, miro a la derecha y comprobando que ningún muggle la miraba, paso corriendo a través de la columna, llegando al fin al anden 9 ¾.
Reacomodándose un poco el cabello que no le permitía ver, tomó el suficiente aire posible y empezó a caminar hacia el expreso de Hogwarts. La gente iba y venía; miraba como los alumnos de antaño corrían al ver a sus amigos para platicarles que tal les había ido en las pasadas vacaciones. La contraparte de estos chicos, eran los niños de primer año, que por sus caras de temor expresaban al instante su nerviosismo.
"Recuerdo como fue mi primer día… hace siete años", pensaba la chica, sin impórtale que varios chicos que se encontraban reunidos en una de las puertas del expreso la miraban y se burlaban de ella.
Con el paso de los años ella había aprendido a no prestarle atención a los comentarios estúpidos de la gente. Siendo como era -una chica alta y delgada, de tez moreno claro, cabello negro, largo y rizado peinado en un moño mal hecho. Con unos peculiares ojos grises que quedaban perdidos entre las cejas semi-pobladas y unos anteojos gruesos de lente de botella-, observaba que todos los demás se burlaran de ella lo cual le tenía sin cuidado, pues ya lo había superado con ayuda de sus dos grandes amigas, quienes le habían enseñado que no importaba la apariencia externa, sino lo de adentro.
-¡Hey, Breslin!- gritaron desde lejos
La desagraciada chica volteo y comprobó que se trataba de una alumna de Slytherin de su mismo curso, a la que siempre había odiado: Diana Durran. La susodicha Diana, se trataba de una chica desdichadamente atractiva: facciones finas, cutis cuidado y tono porcelana. Ojos verde turquesa, labios de tamaño medio color palo de rosa, cabellos lacios y cafés. Simplemente una verdadera musa.
-¿Qué es lo que quieres, Diana?- pregunto de mala gana Emily
-Solo quería quitarme de la mente una duda… ¿fue tu abuela o alguna tía la que te regalo esos espantosos anteojos?- pregunto soltando una carcajada junto con la bolita de chicas tontas de Slytherin que le seguían para todos lados.
-eso no es asunto tuyo…
-¡Hola Emily!- exclamo un chico que venía caminando hacia ella.
Era un chico de séptimo de la casa de Gryffindor, alto, de cabello negro y rebelde, ojos color castaño debajo de los lentes redondos. Era realmente atractivo ya que varias muchachas de cualquier año y casa lo volteaban a ver y se lo comían con los ojos.
-¡Hola James!- exclamo Emily con una sonrisa de oreja a oreja
Las muchachas que se le habían quedado viendo a James como tontas, no podían creer como es que uno de los chicos más guapos de la escuela le pudiera hablar a Emily Breslin, la chica menos agraciada de la escuela. Aun así las pobres admiradoras de Cornamenta quedaron en shock al ver a su ídolo saludar a la "cuatro ojos, Breslin" de beso-abrazo, como si fueran grandes amigos.
-¿Cómo estas?- pregunto James alegremente
-con el alma en un hilo… por poco no llego
-otra vez te quedaste dormida ¿verdad?
-si... ya es una costumbre, una muy mala por cierto
James como todo un caballero ayudo a nuestra querida despistada a subir su baúl y sus demás cosas al expreso; e igual como pasara con las admiradoras de hace un rato, los demás alumnos del colegio los miraban con cierto recelo, nadie comprendía como solo un verano había cambiado una relación inexistente entre James Potter y Emily Breslin a una bella relación de "amistad" (si es que a eso se le podía llamar así).
Dejando atrás el murmullo que provocaban al pasar juntos por el pasillo del expreso, se dirigieron a un vagón que estaba ya ocupado. En él se encontraban tres chicos, dos de ellos se encontraban sentados en los asientos, uno frente al otro; el tercero había preferido sentarse en el suelo.
-veo que las malas costumbres están a la orden del día- dijo James al chico del suelo- ¿no crees que es mas cómodo un asiento que el suelo, Canuto?
-pues si, pero el suelo tiene lo suyo- contestó Sirius Black, considerado el chico más atractivo del colegio (por encima de James) y además de ser el más canalla, un titulo que se lo había ganado a pulso al cambiar de novia por semana.
-hubieras visto, James. Llegó y sin siquiera saludar y preguntar que tal nuestro verano o como estábamos; se echo, además de que en vez de elegir un cómodo asiento de piel, prefirió el frio suelo- dijo Remus Lupin, el más inteligente y decente alumno del colegio- Solo falto que se diera vueltas en el suelo antes de echarse, igualito como un…
-… perro- dijo Peter P. mas como afirmación que como una pregunta
-de acuerdo… ¡Hola Remus! ¡Hola Peter! ¿Cómo están? ¿Qué tal su verano?- dijo Sirius con mala gana, y al ver que ninguno de los dos respondía a sus estúpidas preguntas, agrego- para que quieres que pregunte eso si no me van a responder ¿eh?
-a eso se le llama modales, Sirius- respondió Remus- ¡Ah! ¡Hola Emily!
La chica estaba detrás de James, por lo cual no se notaba hasta que decidió asomarse para ver si el terreno era seguro. Una cosa es hablarle a James, y otra muy diferente hablarle al resto de los merodeadores. Eso era un suicidio. Una estupidez. ¿Qué demonios estaba haciendo ella ahí?
-¿Emily?- pregunto Sirius dirigiéndose a James. Estaba prohibido llevar chicas al vagón de regreso a Hogwarts, pues ese tiempo era utilizado para planear las futuras travesuras del año que pronto comenzaría.
-bueno… necesito hablar con ella de algo- respondió James poco convencido
-¿hablar con ella?- pregunto Peter, apoyando a Sirius (su ídolo)- ¿desde cuando hablas con ella?
-eso es algo que no les importa- dijo Cornamenta un poco molesto
-Colagusano tiene razón, ¿desde cuando tanta amistad con ella?
-James, creo que es mejor que me vaya- dijo en voz baja la chica. Sirius la miraba con antipatía y eso la ponía mal.
-no, Emily, tú te quedas, ya es tiempo de que a Sirius se le bajen los humos
-ven, siéntate aquí- dijo Lunático alegremente, dejándole el asiento. Él se paso a sentar junto a Peter en los asientos de enfrente.
-gracias- murmullo Emily, sonrojándose al ver a Sirius que la seguía mirando con antipatía.
James la siguió, y se sentó junto a ella. Sirius, a quien la llegada de la chica le había quitado la paz, se paro y se sentó lejos de los demás; para ser precisos, junto a la ventana.
-no te preocupes, se le quitara- murmuro James a Emily, al ver que la muchacha no le quitaba los ojos de encima- siempre es así de testarudo, hasta parece niño chiquito
-pero…
-déjalo, es un berrinchudo… ¡Ah!- exclamo el chico en tono de dolor llevándose la mano derecha a la coronilla. Una lata de refresco había salido volando de dirección de la ventana y había terminado estrenándose en la cabeza de Cornamenta -no te preocupes- repitió ahora Remus ante los ojos espantados de la chica- eso significa que ya se perdonaron
El expreso emprendió marcha. Aun había chicos por el pasillo, buscando algún vagón vacio. Pronto dejarían la ciudad para dirigirse a campo abierto. Pronto llegarían a Hogwarts.
No pasaron ni veinte minutos cuando alguien interrumpía la poca paz recuperada del vagón de los merodeadores.
-¡Emily! ¿Dónde te habías metido? Te hemos buscado por todas partes- exclamo una chica al entrar al vagón
-¡Y mira donde te hemos venido a encontrar!- dijo la otra chica que junto con la primera, habían entrado como si nada al compartimiento.
-veo que no solo los hombres carecemos de modales- dijo Lupin
-¿eh…? ¡Ah! ¡Lo siento, Remus!- exclamo la primera chica, que no era otra si no Lily Evans, la bella pelirroja de cuerpo de modelo y preciosos ojos verdes, que traía loco a mas de uno- ¡Buenos días, Remus!
-¡Buenos días, Lily! ¡Buenos días Scarlett!- dijo Lupin dirigiéndose a las recién llegadas, pero sobre todo a la segunda chica. Scarlett Reitman, la atractiva amiga de Lily y Emily, (descripción: de lindas y coquetas facciones, alta, cuerpo esbelto -más que nuestra pelirroja-, ojos y cabellos ondulados color miel)
-¡Buenos días, Remus!- contesto Scarlett con monotonía- ¿se puede saber que haces aquí, Emily?
-eh… tengo que hablar con James de algo muy importante- contesto Emily desconfiada
-¿hablar con Potter?- pregunto Lily sin siquiera mirar al chico- ¿de que tienes que hablar con él?
-primero que nada… ¿desde cuando le hablas a él?- pregunto Scarlett
-desde hace poco- empezó a decir Emily, teniendo un dejavú de la situación. Ella no era aceptada por los amigos de James, y James no era aceptado por sus amigas; entonces, ¿Cómo iban a poder hablar James y ella, sin que se inicie la Tercera Guerra Mundial entre sus amigos?
-¿desde hace poco?- pregunto irritada la pelirroja- ¿Qué es eso de "desde hace poco"?
-tu jamás le has hablado a James- exclamo Scarlett- y de la noche a la mañana hablas con él como si fueran dos grandes amigos… además ¿Qué es eso tan importante que tienes que hablar con él?
-pues… - repitió la chica. Miro a su alrededor y vio como todos los ojos estaban encima de ella. Sus amigas la miraban con recelo, y los chicos con curiosidad- pues…
-pues si tanta curiosidad tienen por saber desde cuando nos empezamos a hablar- dijo James salvando a la chica- pues fue a principios del verano ¿contentos?
-¿a principios del verano?- pregunto Colagusano- ¿Cómo le empezaste a hablar a ella?
-que te importa- contesto James enojado
-¿Cómo le empezaste a hablar a Potter, Emily?- pregunto Lily
-pues… es que no sé si decirles…
-¿Qué no somos tus amigas?
-¡si! Pero…
-miren, si ella se los piensa decir, se los dirá a su debido tiempo… y ustedes- mirando a sus amigos- ni crean que será muy fácil sacarme la sopa, ya que no estoy dispuesto a decir ni una palabra ¿de acuerdo?
-de acuerdo- dijo Sirius sin despegar la vista de la ventana- si quieres ponérmela difícil, esta bien. Sabes que no hay secreto tuyo que no conozca, James, y éste no será la excepción
-supongo que tienes razón…- repuso James- tarde o temprano me sacaras la sopa… aunque no tengo la mas remota idea de cómo lo haces
-¿y tu?- pregunto Scarlett a Emily- ¿nos dirás algún día de que se trata o te cerraras como bóveda al igual que James?
-después se los diré- aseguro la chica
-de acuerdo- dijo Scarlett sentándose junto a Remus- si piensas quedarte aquí, nosotras también nos quedaremos
-¿aquí?- pregunto Lily con desconfianza. Era el vagón de los merodeadores, un lugar prohibido para cualquier alumno, maestro o personal del expreso. Quien se atreviera a entrar estaba sujeto a las consecuencias.
-no pensaras dejar sola a Emily con estos salvajes ¿o si?
- no, pues no… pero…
-no mordemos, Lily- afirmo Peter- al menos James y yo no... Quizás Remus y Sirius…
-¡Cállate, Peter!- gritaron Remus y Sirius al unísono
James no pudo contener la risa, ante el hecho de que las chicas no entendían de lo que hablaban; al ver el desconcierto de Emily, dijo:
-cosas de chicos
Después de tanto reclamo, quedaron en que Emily les contaría a las chicas de que se trataba tanto misterio. James por su parte no prometió nada, lo cual le parecía a Sirius un nuevo reto por delante.
Scarlett, Lily, Remus y Peter se habían puesto en una acalorada discusión sobre que trabajos estaban en sus planes para cuando acabaran en colegio. Remus y Peter tenía la idea de trabajar como aurores, pero no tenían nada seguro. A Scarlett le llamaba mucho la atención trabajar en el extranjero. Lily por su parte le tentaba la idea de trabajar en el banco Gringotts.
Sirius, que no había dormido del todo bien, decidió que ese era buen momento para recuperar el sueño, al menos un poco.
James y Emily estaban totalmente aislados de los demás. Aunque se encontraban físicamente en el compartimiento, no lo estaban en cuanto a palabra y pensamiento. Se habían enfrascado en una conversación tan intima que hasta daba miedo hablarles y poder romper tanta intimidad. Hablaban con las cabezas juntas, de vez en cuando se miraban a los ojos, sus manos jugueteaban con las del otro. Si se hubiera caído un meteorito encima del expreso, ellos serian los únicos en no darse cuenta de ello.
Lily de vez en cuando los miraba por el rabillo del ojo. No podía entender el comportamiento de su amiga.
"Tal vez quiera hacer su buena labor del día, y quiera cambiar al idiota de Potter a una persona civilizada" pensó la chica "¿Cómo piensas semejantes tonterías, Lily? ¡es una idiotez querer cambiar a Potter!
Algo le inquietaba. Y no era el echo de que su amiga le hablara al idiota de Potter, sino que había algo que no concordaba con lo habitual.
"¿Qué es? se preguntaba a si misma
-¡Lily! ¿Qué haces aquí?- preguntaron desde la puerta del compartimiento
En ella, estaban dos chicas que eran del mismo curso que la pelirroja -pero de la casa del tejón-, y miraban anonadas con que clase de gente se juntaba la prefecta de Gryffindor.
-pues… acompaño a mis Emily, que tiene que hablar no sé que cosa con Potter- dijo Lily
"¡Eso es! ¡Es Potter el que tiene algo diferente!" pensó de repente la pelirroja
-ahh… - exclamo una de las recién llegadas- bueno… si tu dices…
-pero cuéntanos, Lily ¿Qué tal tu verano?- pregunto la otra
-muy bien, ¿y ustedes? ¿Qué tal se la pasaron? -no tan bien como a ti, si es que los rumores son ciertos- dijo la primera chica, que por cierto era Salma Fisher
-¿Qué rumores?- pregunto Lily enojada, odiaba toda clase de rumores
-dicen que estuviste el verano con Frederick Bolton, ¿es cierto?- pregunto Karla Banners, la otra chica
-¿Frederick Bolton?- pregunto Scarlett que se había interesado en la platica- ¿estuviste con él?
-pues…
Veía como James ni siquiera la miraba, y estaba segura que ni siquiera se había dado cuenta de que estaba sentada enfrente de él. Eso no era lo normal. Al fin. Lo había encontrado, el "eso" anormal que tenia James: no la había molestado en todo ese tiempo. Ella estaba acostumbrada de que siempre la molestara, que siempre se le insinuara, que todo el tiempo estuviera prestándole atención. Pero esta ocasión era diferente. Ni siquiera le había dicho "hola", solo se estaba enfrascado en la conversación con Emily.
"¿Qué me pasa? pregunta Lily a sus adentros "siempre he querido que me deje en paz, que no me moleste, y ahora que no lo hace, siento algo raro… siento…" "¡No! ¡Jamás sentiré celos! ¡Esto que siento, no son celos, es el alivio de que al fin Potter me ha dejado en paz, aunque se sienta muy parecido a los celos!"
-¿Lily? ¿estas bien?- pregunto Remus
-¿Qué…? ¡Ah! Si… estoy bien… ¿Por qué no he de estarlo?
-porque de repente te quedaste ida….
-a lo mejor es porque estaba pensando en lo que hizo con Frederick ¿o no, Lily?-. pregunto Scarlett con una sonrisa picara
-pues tienes razón- dijo Lily, su plan tenia que funcionar- ¡fue hermoso!
-¡Ahhh!- gritaron emocionadas Salma y Karla
-¿Qué pasa?- pregunto Emily, asustada por el grito
-lo que pasa es que Lily estuvo con Frederick Bolton este verano- dijo Scarlett como si nada
-¿en serio?- pregunto Emily sin dar por echo lo que oía
-pues si- dijo feliz Lily al ver que finalmente, James le prestaba atención
-¿Frederick Bolton?- pregunto James- ¿no era él, el guardián de Ravenclaw?
-si
-Hmmm- dijo James dejando de ver a la pelirroja y volviendo a mirar a Emily. Ese pequeño dato no le importaba en absoluto.
-pues si… estuve con Frederick, y debo de mencionar que es un tipo excelente
-¿y que hicieron?- pregunto Salma
-prefiero dejárselos a la imaginación
Salma y Karla no tardaron en preguntarle mas datos, los cuales, Lily les inventaba algo creible. Como ya estaban prontos de llegar a la estación del pueblo, Salma y Karla se despidieron sin antes guiñarle un ojo a Lily.
Los chicos -jalados a regañadientes por Remus-, salieron del compartimiento, para dejar a las chicas cambiarse. El que puso mas resistencia fue James, que no quería separase de Emily. Al final, lo convencieron, de que solo serian unos minutos, y que después se podrían incluso dormir juntos, si tanta era la urgencia de estar juntos
-¡No! Tampoco es para tanto- dijo James sonrojándose ante la idea de Sirius
-bueno, ya dejemos a las chicas cambiarse- sentencio Remus
-para ser tu primera vez, no te fue tan mal- susurro Sirius a la pelirroja
-¿de que hablas?- contesto ella incrédula
-de que no te fue tan mal con eso de los celos… solo te falta practica
-¿celos? ¡no se de que estas hablando, Sirius!
-¿a no?- pregunto con voz picara- me negaras que no trataste de darle celos a James con lo de Frederick
-¡Estas loco! ¿para que voy a querer darle celos a Potter?
-eso no lo sé… pero sé que al menos lo intentaste
-es una locura… además, ¿Por qué crees tú que intente darle celos a Potter?
- tampoco lo sé… pero fue obvio
-¿Cómo?
-mi tres razones son; primero, tu jamás le has hablado a Frederick Bolton, y ni siquiera me salgas con la idea de que "apenas le empecé a hablar este verano", porque no te voy a creer nada... Segunda: tú jamás serias capaz de tener un amor de verano, ya que tu no eres así
-¿entonces como soy?
-eres de las chicas que le gustan las cosas románticas y no las fáciles, que no se enamoran con la primera mirada, sino que se enamoran con el tiempo, y créeme que un verano no es demasiado tiempo como para que te enamoraras de ese tonto. Y bueno, la tercera razón, ya te la di, tu odias a los tontos, y Frederick es un reverendo tonto, ya que solo sabe jugar Quidditch, algo que tu aborreces…. En pocas palabras, tu no pasaste el verano con Frederick
-pero…
-pero no te preocupes, Lily- dijo Sirius antes de salir del compartimiento- con practica, mejoraras
Lily se había quedado en blanco. Todo lo que le dijo Sirius era cierto. Absolutamente todo. Jamás pensó que fuera tan obvia.
-no se que le diste, Emily- dijo Scarlett, después de que los chicos abandonaran el vagon- pero James esta mas que embobado contigo
Emily se sonrojo un poco. Si ellas supieran el secreto que los unía a James y ella. Pronto lo sabrían. Pronto estaría en la boca de todos…
Por su parte, Lily no podía creer lo que había hecho, no sabía como pudo haber intentado darle celos a James.
Al terminarse de cambiar, el expreso había llegado a la estación. Todos bajaron estrepitosamente para poder alcanzar un carruaje que los llevara al castillo.
Las chicas se subieron en uno, Lily que se había sentado junto a la ventanilla, miraba como dejaban atrás a los merodeadores, que por cierto, estaban burlándose de James, ya que había echo una pequeña rabieta al no poder ir con Emily.
Emily y Scarlett venían platicando de qué sorpresas les traería el nuevo curso escolar. Lily, sin despegar la cara de la ventanilla, pensó: "¿Se ha olvidado de mi?