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Historia 30458 — capítulo 1

Me desperté sobresaltada por el mal sueño que había tenido, aún estaba obscuro, por lo que deducía que aún era de noche, o tal vez estaba empezando a amanecer, ya que una luz rojiza se filtraba por el espacio que no llegaban a tapar mis cortinas de color azul.

Me senté en la cama, y no pensaba en otra cosa más que en ese terrible sueño. Esa horrible voz que gritaba mi nombre en la oscuridad y la habitación, salpicada de sangre. ¿Qué era realmente lo que quería decir? No lo se, pero..era raro que yo soñara cosas así, además por lo general mis sueños se hacían realidad y si esto, se cumplía me convertiría en una asesina.

-Por Dios Malorie, son las tres de la mañana ¿qué haces con la luz encendida?

-Lo siento mamá, tuve un mal sueño.

-Deja esas tonterías para Caleb y duérmete otra vez.

Odiaba tanto a mi madre, pero no podía hacer nada para salirme de casa, con mis escasos 16 años, era imposible sobrevivir en Telsevique, con todos esos vagos nadando por ahí, y ningún hotel seguro en donde dormir, tenía que conformarme con estar en mi casa y soportar a mi madre.

Cuando volví a abrir los ojos, me di cuenta de que por fin había amanecido, aunque los amaneceres aquí en Telsevique son raros, ya que a las siete de la mañana, el sol brilla en lo alto, como si fueran las doce en cualquier otro lugar.

Una vez despierta empecé mis tareas de todos los días, claro lo primero, hacer mi cama y bañarme.

-Ah!!..Mamá..

-Hay.. Malorie.. otra vez??

-Mamá.. no es mi culpa.. que Caleb entre a matar ratas aquí..sabes que las odio.

-Toma la escoba..y bárrela, sabes que tu hermano no esta bien de la cabeza

Tomé la escoba de mala gana, y aún con asco, saqué a las ratas muertas del baño, una vez que estuvieron afuera, abrí la llave para que se llenara la tina, tomé el shampoo y el jabón me metí de un salto. No tardé más de 10 minutos, aunque era reconfortante para mi, por que sabía que mi madre podía gritar en cualquier momento. Salí con calma de la tina, y me enredé en una toalla. Salí hacía mi habitación, abrí el armario y escogí mi ropa, un pantalón entallado, una blusa y claro.. no podían faltar mi tenis, todo de color negro.

Después salí de mi habitación, un poco apresurada, ya que tenía que ir al colegio, pase por la habitación de mis padres, que en realidad, el era mi padrastro, Brux, y al igual que a mamá, lo odiaba.

Llegué la comedor y me serví un poco de cereal, en un tazón de color rojo sangre, que hacía contraste tanto con mi vestimenta, como el color blanco de los mosaicos de la cocina, y la ver ese contraste, recordé mi sueño y eso hizo que me dieran escalofríos.

Salí al tiempo, en el que el camión de el colegio llegaba a la esquina de la calle en donde vivía, corrí para alcanzarlo, y subí en cuanto el conductor abrió la puerta, y como de costumbre todos me miraba, así que como siempre yo los ignoré..

En cuanto el camión llegó a la escuela, me dirigí al salón de clases, teniendo la misma sensación de que todos me miraban, que no era algo raro, probablemente les sorprendía el hecho de que mi piel, de un color blanco como la nieve, resaltara con por mi vestimenta.

-Hola Malorie.- Dijo un idiota que siempre me esperaba fuera de mi salón de clases para decir esa estúpida frase, lo miré con cara de poco amigos y entré al salón, para ocupar mi lugar de siempre, mientras esperaba que llegara el profesor, la clase con la que iniciaba era Biología, el tema: Selección natural. Siempre sobrevive el más fuerte y el más apto.