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CROSSOVER — capítulo 2
Capitulo 2
Recuerdos en el viento
Harry Potter yacía en medio de la soledad de la habitación en Hogwarts, la agitación que se percibía a fuera, logro calmarse hasta cierto punto, cuando él había caído en un profundo sueño, y de repente su mente parecía divagar por los Terrenos del colegio, por Hogwarts, rodeada de Gigantes y el ejercito numeroso de Voldemort, antes de ser vencidos.
De momento recordó como llego donde Snape y este le entregaba las memorias esas memorias que le podrían salvar el pellejo a un traidor como él,.. O eso creía.
Luego leves lapsos en los que las vislumbraba, pero de momento a otro, la advertencia de entregar a Harry a cambio de la supervivencia de todos, y del mismo colegio, ya después del primer ataque que había dejado más heridos que nada.
Harry recordaba y remontaba ese sentimiento de culpa, al ver los cadáveres que sacaban de entre los pasillos y el inmenso dolor del llanto que estos ocasionaban como Ginny había tenido que sufrir la muerte de Fred, y de cómo había logrado escapar donde Voldemort con el recuerdo de los ojos cafés intensos de la chica pelirroja que le causaba un gran estremecimiento.
Al llegar a ese punto, todo desapareció, ya no recordaba haber visto a sus padres, ni a Sirius cuando minutos después yacía muerto a los pies de su enemigo.
En la mente la frase de tumba de sus padres tomaba fuerza.....
"La muerte, es el Ultimo Enemigo a Vencer...."
Luego todo la charla con Dumbledore el podía contemplarse a si mismo desde arriba, como había llegado a esa especie de limbo y a la vez, desde que llego, noto como una parte de alma oscura se separaba del, la charla con Dumbledore era como escuchar el silbido de las abejas o interferencia no se oía nada, y de momento a otro, paso a la parte de recuerdos donde Voldemort moría por sus manos.
El pudo ver como en ese momento, su alma se fragmentaba, algo que le sorprendió, porque si bien había entendido que el asesinar era la mayor maldad posible capaz de logra romper tu alma, la de él se había fragmentado desde ese momento, y pudo ver como esta no permanecía en su propio cuerpo....
Algo la había atraído, y él en su momento de incredulidad no había logrado sentirlo, ya que pudo ver la sorpresa de todos a su alrededor, pero él desde el plano de afuera podía observar ahora todo claramente y eso no le gustaba en absoluto, así que la siguió.
Pero parecía que hasta ese momento se había dado cuenta que no era conscientemente, la parte de alma que se había desprendido en un momento de distracción, lo jalaba con el.....
Este pasó por largo muy sorprendente y a la vez de una altura que podía asustar a cualquiera y más si era sin escoba.
Ese recorrido se le hacía muy familiar y a la vez cuando lo reconoció, fue cuando empezaba el descenso en picada, y se tapo los ojos del temor.
Y logro un acaso amago de Wrosky casi perfecto de no ser porque no tenía escoba y porque esta vez era algo tan improvisado que raramente podría haber logrado mejor comparación al mareo que esta provocaba solo que más peligroso.
Entrando al ministerio por una manera que él no conocía pero que de todas maneras no podía ser tan extraño como estar viendo todo esos sucesos en sueños.
Esta entraba directo a la sala de Misterios, la cual lucia más siniestra y tenebrosa que desde la última vez que la visito y rondaba una oscuridad que solo era disipada por el motivo de su estancia ahí.
Este paso por un largo tramo hasta llegar a una puerta, una puerta donde el espíritu se detuvo y de un momento se abrió, dando una luz cegadora y paso a un sitio oscuro, donde el apenas recuperado de la visión pudo vislumbrar su alrededor.
El reconoció el bosque prohibido en su total penumbra, donde no yacía nada más que una figura con túnica que corría entre los arboles esquivando maldiciones y lanzando otras imperdonables, esta huía a un oscuro debajo de las raíces de un árbol inmenso.
Después de que los hombres buscaban incansablemente se retiraban tomando un camino boscoso y sin iluminación, desaparecieron con un sonoro "Crack"
La encapuchada salió de la oscuridad, y tomando cuenta que nadie la observaba, corrió a entre los arboles con la mayor prisa posible, Harry se percato de que su fragmento de alma ella lo había trepado en un frasco, y ahora lo guardaba en su capucha.
Luego de un tanto camino que había caminado con tanta cautela para no llamar la atención, se metió en el enredado de bosque que daba a un sitio que Harry jamás había visitado en el Bosque prohibido.
Entrando en una cueva muy oscura, donde empezaba una camino demasiado macabro como el bosque en sí, unos minutos caminando, llego a una puerta, que iluminaba con reticencia un tanto de la oscuridad que parecía devorar hasta la más pequeña luz existente.
Ella abrió y de repente entrando se vislumbraba una casa o si así se le podía llamar, un sitio improvisado, con mas iluminación de la que mostraba y una mesa en el centro, luego unas sillas desvencijadas, y viejas, pasando a la otra parte dos camas, y en una de ellas, se encontraba la revelación que mas asusto a el mismo Harry.
Ella dejo el frasco encantado con la alma, en la cama próxima, y se retiro la capa, mostrando así una chica muy atractiva, con cabello oscuro como la noche, y ojos chocolate intensos, piel trigueña y tez pálida, parecía no haber visto la luz durante un buen tiempo, ya que sus manos como arañas pequeñas y blancas, se veían muy lastimadas y a la vez delicadas.
Ella se aproximo al bulto cubierto que sudaba como si estuvieran a miles de grados centígrados, y temblaba dando la imagen contraria.
Era un chico, que él podía reconocer cada que miraba un espejo, o su reflejo.....
-.Pero él estaba herido porque tenía unos vendajes en el pecho, y parecía no estar demasiado bien, al contrario sus estado de salud era decadente y si parecía vivo era solo por las convulsiones que ocasionalmente tenia, y los quejidos que daba al ser tocado con los paños que le colocaba la chica.
Ella luego de secarle el sudor y de suministrarle unas pociones logro calmarlo, y este parecía ya dormir tranquilo.
Cuando la chica tomo el fragmento de alma, y mirando al chico tomo la decisión.
-."Vas a estar bien, con esto,... logre conseguirla sabes, no fue muy difícil, cuando mataste a Voldemort ha sido la única vez que has asesinado a alguien y pronto podrás recuperarte,..".-Susurro un tanto melancólico, y luego de tomarle la mano y darle un beso en la frente, abrió el frasco, y con las manos manipulo el contenido blanco, casi translucido, como ha perlado, parecido mucho a la figura de algún fantasma de Hogwarts.
Ella metió su mano en el pecho del chico, y luego este dio un respingo como jalando aire por la boca, pero era como si ella lo atravesara como si fuera intangible, aunque se notaban los gestos de incomodidad de Harry, y los manos empezaban a cerrarse en puños que contraían un gesto de dolor en su rostro, cada momento que ella mantenía mas su mano en el pecho del chico este seguía empeorando sus reacciones, como que parecía batallar por su vida y en el momento más infartan te ella lo soltó, alejándose del.....
Pero en ese momento escucho unos gritos cerca de él, muy cerca:
-.HARRY, DESPIERTA LEVANTATE, ESTAS BIEN, HARRY
De momento golpeo en la realidad y con un fuerte dolor de pecho así inaguantable, y unos tantos más ligeros en la cara, el despertó.
Los días siguientes Harry había estado muy distante de los chicos, menos de Ron, el había sido el único al que había confiado su sueño, porque Hermione había estado un tanto distante con ellos, debido a su partida, y había ido acompañada de algunos miembros de la Orden, para recuperar a sus padres, luego de su estrategia para salvarlos del peligro que representaba Voldemort en sus vidas.
-¿Harry vas a regresar a Privet Drive?- Pregunto Ron que ya había preguntado antes si se iría a la Madriguera, estaba seguro de que sus padres lo recibirían así como ellos mismos ya le habían expresado ese deseo a Harry.
-.Solo regresare por unas pertenencias, luego creo que iré de regreso a Valle Godric, necesito reconstruir la casa de mis padres, porque ese será mi nuevo hogar.- Dijo aun ido pensando en las miles de cosas que ese cambio podía traer en su vida, pensar en si debía o no regresar a terminar sus estudios, o si aceptaría esa propuesta de trabajo en el Ministerio tal como se lo había sugerido Kingsley Shacklebolt.
-.Sin duda serias el Auror más joven que se une a la Fuerza.- Dijo El Señor Weasley en la estación de trenes cuando recogían a Ron y Ginny, para ir directo a los entierros de los Gemelos, y los demás fallecidos en la Batalla de Hogwarts.
Ellos iban vestidos de luto, porque luego de eso, Harry iría a Privet Drive, y no solo por su gusto, también por recomendación de el suplente de Ministro de Magia, por la captura pendiente de varios Mortifagos prófugos, y en mas por la protección de Harry, que no se negó, aunque solo fuera por un tiempo corto, no esperaba el cambio de actitud de los Dursley, si no el momento de poder mudarse a la casa de sus padres, y para eso debía esperar que se reparara, todo por cortesía del ministerio de magia, como uno de las tantas muestras de agradecimiento por haber terminado con Voldemort, y los peligros que el suponía a la Comunidad Mágica.
Al llegar se encontraron con mucha gente reunida, la mayoría gente que Harry no reconocía porque eran totales extraños, era de suponer que muchos de los presentes no fueran solo de las familias de los caídos, si no de que también podía encontrarse gente de la comunidad que viniera a ver en persona a "El Elegido", luego de vencer al Señor Tenebroso, si representaría una Celebridad mas real desde que se comprobó con la caída del Señor Tenebroso, que era un mago poderoso, más que solo el chico que durante meses creían que había escapado para salvar su pellejo, o Muerto incluso.
Al pasar Harry noto la mirada de muchos, más bien de todos encima de él, se preguntaba si de verdad habían venido solo por dar las condolencias a los familiares o para ver si en algún momento lograba ser expuesto como fenómeno de feria, indudablemente la segunda opción era más tentadora dada la situación y si era así, se imaginaria que lo único que podría hacer era enfrentar la situación, porque no pretendía escapar mas y hasta creía que dado el momento preferiría dejar que dijeran lo que quisieran, por el momento lo que más le importaba era acompañar a los Weasley y los demás familiares en su pena por las pérdidas sufridas durante la Gran Batalla de Hogwarts.
Hermione, Ron, Ginny y la Señora Weasley, junto con El Señor Weasley, iban a su lado, y aun así, no dejaba de ser el centro de las miradas, algo que ignoro al ver que estaba a punto de empezar el homenaje y tomo asiento junto con Hermione y Ron, que evitaban miradas, pero con un sonrojo evidente.
Este duro unas casi imperceptibles cuatro horas, en las que los familiares pasaban y hablaban de lo buenas personas que habían sido, cuando llego el turno de los Weasley, subieron todos, menos Ron, que prefirió acompañar a Hermione y Harry, ellos sabían que mas allá de que no quería evidenciar las miradas de algunos que miraban a los Weasley de manera mas de por si extraña, tanto como a él, y sabía muy bien que Ron no estaba acostumbrado a ese tipo de atención.
Llego el ultimo, menos esperado, Severus Snape, el era un hombre de que nadie había subido a hablar, pero de momento una figura encapuchada salió de entre la gente, con unas flores, y el rostro oculto en la capucha, era la última oportunidad de despedirlo, y esta subió y solo dejo las flores, tomando sitio entre la gente, todos la miraron expectantes, y luego, de eso, llevaron los cuerpos a enterrarse, distrayendo la atención de la presencia que nadie conocida y tampoco esperaban.
Harry observo por un buen momento, hasta que luego de ver como Ron y Hermione caminaban a el féretro de Fred, pero con la sorpresa aun de quien podría ser el desconocido que testifico y responsabilizo el entierro de Severus, ya que en ningún momento se separo de este, y era notable era la única persona presente, luego de unos minutos Kingsley se alejo del grupo y Ron movió bruscamente la cabeza, para ver a donde se dirigía y este abrió paso entre la multitud para ir donde la misteriosa, que camino al lado contrario, y luego comenzó a entablar una conversación con mucha frialdad entre ellos.
-¿Quien podría venir por Snape?- Pregunto Hermione con curiosidad, mirando como esta persona parecía acercarse cada vez más al círculo de ellos, y luego Kingsley era quien al final se aproximaba a Arthur y La Señora Weasley, ellos pudieron escuchar algo de reojo, y no parecía muy alentador.
-.Pero, ella es,..- Susurro Arthur alarmado con el mismo pánico que La Señora Weasley reflejaba en el rostro.
-.Les aseguro que lo tiene controlado, de no ser así, no hubieran dejado irse, Alice estuvo hablando conmigo, y me pidió que permanezca con nosotros la Orden un tiempo, es el único hogar que tiene luego de que el ya no está con ella,..-
-.Prometimos que la resguardaríamos, porque sería más protección para nosotros que para ella, pero ahora estoy dudando si no tenemos más seguridad así como estamos.- Admitió la Señora Weasley mirando a el desconocido y esta solo pudo alejarse, un poco como si estuviera escuchando lo que decían, y Harry pudo ver bajo la capucha, unos ojos cafés, como el chocolate, mirara con incredulidad el sitio ocupado por él, y luego desviar la mirada al mismo tiempo.
-¿Nos la puedes presentar?- Dijo Arthur tomando valor en su voz, y luego Kingsley negó con la cabeza.
-.Es preferible hacerlo más tarde, recuerden, no es el momento indicado, si queremos resguardar su secreto, y su vida.- Respondió con gesto inescrutable, mirando el atardecer, que iluminaba y luego a ella, que ya de repente había desaparecido, solo unos segundos luego de que Harry la había perdido de vista.
-.Remus ya nos explico, que tontería, cuando anochezca, la esperaremos en la Madriguera.- Anuncio Arthur Weasley, cuando noto que su conversación ya no era privada.
-.Yo mismo la llevare, debo ir a ver cómo están los Cullen.- Termino, y les guiño un ojo a los chicos, luego salió de el lugar donde desapareció el desconocido invitado, y nadie noto por mucho que ellos habían estado en la ceremonia, así como tampoco su huida.
El prefirió dejarlo a la incógnita, no debía ser lo suficientemente importante como para que agravara mas los sucesos de los días anteriores.
Por parte de Bella Vanessa:
Yo corrí el camino a la casa de los Cullen, no sé qué es lo que había esperado cuando llegue al funeral de Severus, mucho más cuando yo sabía que él debía ser la persona más odiada entre los conmemorados, Alice me había predicho que debía ir, pero no entiendo, si se trataba de poner en peligro el secreto esta fue una oportunidad de diez, por un momento pude sentir un aroma inquietante cerca de mí, algo que no había percibido en todo el tiempo en que había descubierto lo que era la sed y la caza. Junto con una mirada inquietante de todas formas, en rato en que cruce con ello, sentí como si algo un muro invisible me hubiera golpeado, muy fuertemente a la realidad, no me había sido hasta ese momento difícil contener la sed de varias semanas, pero al verlo, la sed, el ruido de su corazón y la sangre corriendo por sus venas, rápida, y fresca, justo como para saciar el ardor de mi garganta que ardían como si tuviera un hierro al caliente en ella, podía ver los presentes, pero ninguno me apetecía tanto como ese aroma, podía escuchar los pensamientos, todos sobre mí, y el misterio de lo que habría bajo la capucha, incrédulos que yo podría matarlos en ese momento, todos incluso a mis nuevos protectores, Kingsley creía que usando la Oclumancia conmigo serviría de algo, pero su mente en todo momento como la de todos los presentes fue un libro abierto para mi, algunas como la de uno joven con cabello claro y platinado, y la cara afilada, observaba al motivo de mi sed incontrolable, con ojos de envidia, formulándose tonterías en la mente en como él no había muerto a la maldición asesina de Quien-Tu -Sabes, y su racismo sobre las Sangre sucia, tanto su despotismo por los Weasley, y el pelirrojo que estaba al lado del "Elegido", por un momento quise creer que si de ser Lord Voldemort, yo también hubiera ambicionado al chico, era un gran desafío para mi sostenerme en un pieza, quizá si me acercaba lo suficiente como Kingsley me había podido, no podría controlarme y rompería mi autocontrol, pero cada brisa de aire, llevaba su suculento aroma a donde yo estaba, influía mucho que él estuviera exactamente entre las ráfagas de viento y yo, lo cual hacia mas difícil su existencia segura, si era él a quien yo debería proteger, no lo lograría de seguir un momento más hay, el no quito la vista en lo que escuchaba los pretextos, y temores de los Weasley, ellos temían que atacara a los miembros de su familia, y bebiera su sangre, claro la imagen del monstruo que era, y que en una ocasión el mismo Shacklebolt había observado, no querían correr el riesgo de que ella cometiera mas asesinatos de los que ellos ya sabían, por eso se debatían entre si era mejor tenerla, a pesar de la seguridad que les brindaba con estos conflictos de los seguidores de "El Que No Debe Ser Nombrado" o mejor correr los riesgos que el mismo Dumbledore había anticipado a la Orden, por medio de ciertas pistas que había dejado sobre su familia, y como ese secreto podría llevar más peligros a ciertas familias muy cercanas a ellos, y a los Mortifagos, entre ellos, uno de los más peligrosos, el de la hija de Severus Snape, el más peligroso, era lo único que podían imaginarse, pero también su instinto de supervivencia era tan enorme como este, ella sabía que era normal, la gente escasamente normal, tenía miedo de lo que ella representaba, y siempre se vio como el instinto de supervivencia no solo de ellos, de todos los que tenían contacto con ella y su familia, lo que a mí me pareció una eternidad, apenas fueron unos segundos, cuando el desvió la mirada solo por un instante, yo tome camino rápidamente, corrí lo más rápido que pude, sabiendo que era lo mejor que podría hacer.
-¿Bella Nessie?- Dijo un voz de fondo, y la chica reacciono deteniendo su camino, unos segundos después de eso, regreso un buen tramo de camino, y encontró el porche amarillo canario, esperando en la entrada de la casa, junto con Kingsley que como siempre no dejaba de sorprenderse ante la habilidad de esa familia, tanto en fuerza como en leyenda.
-¿Qué hace aquí Shacklebolt?- Se dirigió al mago sin prestar atención a la advertencia que Alice parecía transmitirle, por sus cambios de humor, era alguien peligrosa en extremo, pero él como ella, sabían que ella lo tenía controlado.
-.Vengo a advertirles que ya tengo hospedaje para ustedes, Remus mismo fue quien intercedió por eso antes de la pelea de Hogwarts.-Dijo mirando el mohín que hizo Bella Vanessa, tomando una risa sarcástica, y golpeando un árbol cercano, que tembló de manera inquietante, casi a punto de caer, se sostuvo, con un una fisura en la orilla, y la marca con astillas de la mano de Bella Vanessa.
-.Ellos temen por nosotras, no nos recibirían de no ser por la amistad que tienen, ya dudan de el beneficio que nuestra estancia pueda traerles, prometiste guardar el secreto y ya lo saben.- Repuso Bella Vanessa con irritación y la impotencia de siempre, ella se encargaba de proteger a su familia, y desde que algunos miembros del ministerio se habían enterado que eran, se cuidaba que los magos no lo supieran porque representaría mayor peligro, que el que algún Muggle lo supiera, mas si ese secreto era usado para fines malignos, o de índoles insospechadas.
-.Bella Vanessa, no te lo tomes así, sabría que no era lo mejor confrontarte con ellos, pero el ministerio, luego de saber de la existencia de su familia y lo especial de su especie, se encargo de acomodarlos en un sitio donde estarían mejor, y claro si de paso podrían ayudarnos en la crisis que estamos viviendo en estos momentos, son los mejores protectores que ellos puedan tener.- Respondió como si ya hubiera hablado con anterioridad del asunto con Rosalíe, Alice y la propia Esme.
-¿Carlisle lo sabe?- Pregunto cortante Bella Vanessa, al escuchar en su mente como Alice afirmaba lo que Kingsley estaba diciendo.
-.El cree que es lo mejor, no podemos regresar, mucho menos Jacob, el también quiere que permanezcas lo más lejos posible de Forks.-
-.Yo sabía lo que diría el parrucho, pero esperaba que Carlisle entendiera lo mal que me hace esta situación, muy pronto resolverán los Vulturis, y dará lo mismo si terminamos aquí o en un poblado como Forks, pero ellos no admiten que regrese, mi padre murió, no tengo nada que me retenga aquí.- Renegó Bella tomando puesto al lado de Alice cuando confronto que estaba actuando de manera exagerada, era algo inevitable, pero si lo admitía, no sabría cómo mantenerse a raya luego de dar ese último paso.
-.Sabia que la tomarías con Jake, pero el solo quiere tu bienestar, puede que incluso con mas fervor que cualquiera, y si aceptamos esto, es porque hoy cuando caiga el Crepúsculo, nos iremos a casa de los Weasley, este lugar ya no es seguro, por mucho.- Respondió creyendo que volvería a hacer otra rabieta, y en lugar de eso, subió al carro, y espero en el asiento de copiloto a que Alice regresara.
-.Iremos a cazar no muy lejos de aquí, si quieres puedes recogernos aquí, Rosalíe nos está esperando, así que.- Termino Alice despidiéndose, y caminando con su habitual caminar como de danzarina al porche, donde la música estaba encendida a casi toda la capacidad de las bocinas, era Claro de Luna, y Alice prefirió no interrumpir los pensamientos de Bella Vanessa y para despistar sus dudas, se puso a mentalizar la posible letra que le pondría a claro de luna en Coreano, era una vampira muy extraña, y Bella Vanessa lo sabía, una persona que era sorprendente, mientras tanto no se le ocurriera salir con una de sus tantas locuras y extravagancias, que ponían a Ella y Rosalíe con los pelos de punta.
Por el lado de Harry:
Llegando a la casa, la Señora Weasley y Fleur se metieron a la cocina, y estuvieron cocinando toda la tarde, con el motivo de unas invitadas especiales que tenían, tres mujeres que vendrían a hospedarse, eran invitadas especiales de la Madriguera, lo cual despertó el interés de los tres, estaban intrigados en el término "Especiales", y era notorio que ese término no aplicaba a que eran imprevisto ese hospedaje, ni visita, mucho menos el apenas no conocerlas, si no que cuando lo decían parecía dibujarse un destello de preocupación en su mirada.
-.Fue extraño lo de esta tarde en el Homenaje, ¿Quién hubiera creído que hubiera tanta gente y mas alguien que pudiera visitar a Snape?- Pregunto Ginny con curiosidad en el momento en que se reunían ella y Hermione con Harry y Ron, que habían estado la mayor parte de la tarde jugando ajedrez, empezaron a charlar sobre lo que se rumoreaba en la casa, aunque de manera más discreta en la cocina.
-.Es muy raro de comprender Harry, se supone que la persona que vimos hay, era la hija de Severus Snape.- Dijo Hermione cuando todos voltearon a verla sorprendidos, mas Harry porque según el sabia Severus no tenia familia, mucho menos había estado en una relación por lo que se entero en el pensadero, ¿Cómo era entonces ello posible?.
-.Según mi mama, ella es casi como su hija, porque son familia muy lejana, hija de una familiar suya, en la que la adopto hace mucho tiempo, pero digamos solo de nombre, porque ella vivió en Estados Unidos, en Forks, Washington, con la otra parte de su familia, los Cullen.- Respondió Ginny cuando Harry les dirigió una mirada desconcertada.
-.Bueno,.. Y ¿Es una chica?- Pregunto Ron curioso, imaginándose que si cualquier familiar era tan parecido al siniestro profesor, podría ser igual de escalofriante y amargado, era difícil imaginarse una chica, un chico quizá.
-.Creo que sí, pero ellas son nuestra invitadas de esta noche, ella y sus Tías, creo que la Orden las está ayudando, porque decidieron mudarse a Londres, pero, el problema es que no tienen conocidos más que el contacto que representaba Snape, así que los Weasley se ofrecieron a hospedarlas un tiempo, con la remodelación de la casa cuando lo de la Boda de Fleur, bueno verán que hay mas cuartos, por eso decidieron aceptarlas.- Soltó Hermione de rápido, Ron no se sorprendió, incluso parecía que lo sabía, solo lucia muy extrañado, no era muy propio de sus padres ofrecerles hospedaje a cualquiera que llegara, debía haber algún motivo y eso en ese momento si llego a intrigarlo.
-.CHICOS.- Grito una voz abajo, y ellos se sobresaltaron, cuando Crookshanks cayó del techo, estaba persiguiendo a un ratón, y en un momento dejo su caza y se refugió en el regazo de Hermione cuando en la puerta sonó el timbre, era el Señor Weasley, que envió a George a cerciorarse de que bajasen, este lucia pálido, demacrado, y muy serio, ellos lo siguieron sin pensarlo dos veces, lucia como si fuera a saltar de el techo de la casa, y no era la mejor idea dejarlo solo en esos momentos.
Al llegar a la ante sala nueva, con algunos retratos muggles, del tipo que al Señor Weasley hubiera considerado interesantes, la Señora Weasley entro con tres encapuchadas, que al llegar al vestíbulo se quitaron las capas sorprendiendo a todos, con su inigualable belleza.
Los presentes algunos suspiraron y otros observaron con cara incrédula y la boca abierta, incluso George, no pudo evitar mostrarse a punto de soltar la baba, Harry al verlas, le llamo la atención la chica pelinegra, que era tan hermosa como cualquiera de las tres, parecían veelas, pero no podían serlo, ya que tenían la piel tan pálida, como nunca antes habían visto, perfecta y con el aspecto del diamante, y al estar cerca de ellas, se podía percibir el aroma más exquisito que alguna vez hubiera percibido, con notas que no podía descifrar, el noto que cuando miro a los ojos a las tres, la chica pelinegra de en medio, tenia los mismos ojos cafés como le che con chocolate, iguales a los que había visto en el Homenaje, solo que sin el borde oscuro que los atizaba en ese instante y lucia con una expresión torturada, arrugando el entrecejo con una expresión que formaba una línea de preocupación entre las cejas, muy peculiar, y como si aquel sitio percibiera un aroma más fuerte que el de ellas, las tres parecían aguantar la respiración, aunque era casi imposible, porque de ser así, ya se hubieran puesto de algún color morado, o azul, ya que era desde que entraron a el vestíbulo y eso llevaba fácilmente unos quince minutos, nadie normal, podría aguantar la respiración ni un cuarto del tiempo correspondiente.
-.Ellas son del Clan Cullen, Alice, Rosalíe, Nessie, ella es Molly Weasley y su esposo Arthur Weasley, sus hijos Ronald Weasley, Ginny Weasley, George Weasley, y llegando Bill Weasley y su esposa Fleur DeLacour, y por supuesto, este chico, es Harry Potter, ya lo han de conocer del Homenaje, solo que, Nessie no se quedo lo suficiente como para conocerlo.- Señalo, y Harry noto que tenía razón, la chica de en medio, que le había llamado la atención desde que entraron, era la chica que adopto Severus Snape, ella saludo a cada uno, un noto como con cada uno tardaba como unos segundos antes de sonreírles, cuando paso por la mano de Fleur, soltó una risita imperceptible, y luego toco el turno del, y ella solo le dio un ligero saludo, con una rapidez sorprendente, aunque eso no evito que le dirigiera una mirada curiosa a Ginny que la asesinaba con la mirada, el solo escucho un crujido curioso, y pero ella la soltó tan rápido que dudo que hubiera sido de ella, aunque Ginny se sonrojo bajando la mano con menos rapidez, pero pretendiendo ser tan rápida como la interlocutora.
-.Mi nombre es Alice Cullen, mis hermanas Rosalíe Cullen, y Bella Vanessa Prince Cullen, estamos muy felices con su hospitalidad, y les prometemos, no seremos ninguna molestia.- Dijo Alice emocionada, comportándose de modo más abierto, camino con su fluido y curioso paso, que hizo considerar si ella seria algunas veelas, solo Arthur y la Señora Weasley, además de Kingsley sabían que no era así.
-.No es ninguna molestia querida, vamos porque no nos acompañan a la cena, justo las esperábamos.- Al decir esto la señora Weasley los guio al comedor, Harry noto las miradas asesinas por parte de Fleur y Ginny, incluso las miradas desconcertadas de Hermione y Ron a las invitadas, los presentes masculinos, no evitaban darles una ojeada, pero solo era por su belleza deslumbrante, y el también no pudo negarlo, sin embargo, pudo notar una diferencia entre las tres, poco notable, pero que saltaba a la vista si te fijabas bien, las dos mujeres que estaban a los lados, una era güera, parecía un poco antipática, y al contrario, de Alice, se veía más entusiasta, pero ellas a diferencia de su hermana, tenían los ojos dorados, y evidentemente eran menos pálida y claro los ojos de tono diferente.
Llegaron al comedor, y la Señora Weasley sirvió la cena, con ayuda de Hermione, Ginny y Alice, que se ofreció, cuando miro a Fleur se levanto a ayudarlas.
En la cena, se pasaron hablando de donde venían, que venían de Forks, como Ginny había contado según su madre, Ron parecía sonreír mas de lo habitual, y mirar muy fijamente a las tres, Bella Vanessa se sonrojo en cierto momento, un poco, durante toda la cena, y más cuando el tema se centro en su apariencia, ella solo asintió cuando Fleur toco el tema de las Veelas.
Por parte de Bella Vanessa:
Fleur DeLacour, empezó a preguntarnos si éramos Veelas, dijo que por nuestra belleza bien podíamos serlo, pero en realidad en la mente estaba ofuscada, ella más bien se sentía opacada por nuestra apariencia, y mucho mas la chica pelirroja, llamada Ginebra, la otra Hermione, trataba de no sorprenderse, pero no podía evitar mirarnos con recelo, mas cuando el chico de que estaba fijada, no me quitaba la vista de encima, ni a mí, ni a mis Tías, internamente se debatía entre la castaña, y una atracción que era evidente hacia alguna de nosotros, que sin duda era yo, pero creo que el mas intrigado con nuestra presencia en la casa, era el chico, Harry Potter, el estaba alerto a las emociones y quizá también a los pensamientos que provocábamos en todos, y en él, también en nuestras diferencias, pocos Humanos realmente llegan a notarlas, quedan apantallados con nuestro aspecto, y al temor irracional que provocamos en ellos, pero ellos, bueno solo algunos ya estaba alerta porque, los demás, solo estaban apantallados, y raramente confundidos, dudo que pudieran realmente entender que se les venía encima, y en especial, el chico que vivió, el parecía más que ninguno atraído por nuestra presencia, incluso podía sentir que se veía cómodo, y de cierta manera, no pude evitar recordar que en el Homenaje yo estuve a punto de atacarlo, lo más sensato había sido no volver a estar tan cerca de una tentación tan grande, pero ni Rosalíe, ni Alice podrían vislumbrar los pensamientos como yo, pero sabía que no podía fiarme en las visiones de Alice, estas no me veían muy bien, pero podría alertarme si veía peligro en su futuro.
Tome cierto momento para dejar de respirar un gran rato, pero era una lástima, era medio humana, y no podía dejar de hacerlo por mucho rato, era casi como una tortura lenta y dolorosa el respirar y por eso, trataba de no hacerlo, lo menos posible, o tratar de no pensar en mi sed injustificada, a unas horas de haber cazado, solo era cuestión de no imaginar que debería de hacer para acallar esa vocecilla, que le decía que era una tentación más grande que cualquiera que hubiera tenido, que no importaba si tenía que huir al fin y al cabo sabia que Carlisle la admitiría de nuevo en su familia, porque siempre lo hacía, a pesar del desapruebo de Jacob, no podía ser que siempre chocaran y siempre se metiera en su vida, como si el parrucho, no tuviera una vida propia era una suerte que hubiera tenido el pretexto de encontrar a su padre, para no tener que permanecer todo el tiempo bajo si persecución.
Pero a pesar de todo esto, siempre había sido capaz de un fuerte autocontrol, lo cual parecía desvanecerse en ese momento, por muy extraño que fuera, no entendía lo que sucedía.
Al terminar de cenar, la Señora Weasley trajo un enorme pastel, mis Tías no habían comido nada de momento, solo procuraban que cuando nadie veía, servían una pequeña parte de su porción a el plato de alguien mas, así era sencillo, ya que los Vampiros completos como ellas, no soportaban la comida humana, era como querer comer tierra, y con la visión humana, ninguno notaba esto, mas yo si podía darme cuenta fácilmente de cada movimiento, y como incluso, mi Tía Alice procuraba llenar mi plato con sus porciones, ella sabía que con mi mitad humana, yo era capaz de comer la comida humana, ciertas cosas, incluso fue como si hubiera repetido ración, yo siempre tuve un apetito voraz, muy insaciable, comía casi ocho veces lo que una persona normal consumiría, y por eso mi tía Alice, pretendía repetir plato, en varias ocasiones, por ser una familia numerosa, la mayoría lo veía normal, y nadie cuestionaba, porque ellos mismos lo hacían, debían hacer maravillas con la magia, siempre supe que la ley de magia, era que no se podía crear comida con magia, pero si multiplicar ó aparecer de otro lado, lo cual siempre me intrigaba, porque rara vez usaba esta magia, yo tarde mas en conseguir mi varita, tuve que conseguir hacer varios meritos para hacerlo, y aprender a controlarla, de una manera más extraña y básica que ellos, ellos peleaban con magia, yo era más básica, el físico, y mi fuerza, junto con estratega, pelea física era mi fuerte, pero claro con magia había inventado muchas maldiciones, y algunas muy buenas, porque era muy bien conocido que no toda la magia era perjudicial en los de mi especie, y otras especies más peligrosas, y claro me hacía más letal el controlar los dos tipos de poderes, podía controlar la espada, algunas armas humanas, y tenía un estilo de pelea física personal, mezclando varias técnicas de peleas conocidas y algunas inventadas, era una persona muy improvisada, lo cual me concedía la ventaja en duelo, no podían leer o predecir mis movimientos, y por lo tanto me consideraba capaz de afrontar peligros, pero sabía que ahora este peligro me sobrepasaría si no lograba mi objetivo, y quizá si se sabía el secreto, podía ser como la Kriptonita para Superman, podría firmar mi sentencia de muerte, pero protegerlo, la cual era mi única ley para los de mi raza, pero con tantos riesgos que podrían correr aquí, o en la misma Patagonia, dudo que fuera la cosa más sencilla, ese sería mi reto, el más peligroso, incluso que reacomodar sus sentidos, todo por el bien de no cometer errores más porque ella sabía que no valdría la pena ser el monstruo que todos esperaban de ella, si ella ya tenia mucho con odiar el racismo, porque por cada persona que no entendía su naturaleza, ella apreciaba mas su manera de vivir, como algo que nadie cambiaria, y aunque parecía que siempre seria una persona distante y de tratos frios, se había resignado por bien a mal, a no dejar que nadie se acercara lo suficiente para comprobar que podía romper sus fortalezas, era mejor no arriesgarse, ya que nadie lo hacia por verdad, y además nada que lo instigara ha hacerlo.
Al terminar la cena, yo y mis Tias se ofrecieron a ayudar, y los demás se despidieron, porque los mandaron a dormir, se debía suponer que debían ser niños buenos, bah, solo chicos con reglas en subida, quizá debía ser porque yo me había criado de manera diferente, en la familia de Carlisle no era muy común dar explicaciones, ni recibir ordenes, debía ser que los vampiros normales no dormían, yo si, que ellos no comían, yo si, que ellos no eran tan humanos, y bastaba decir que yo si lo era, y a pesar de esto, y sus inconvenientes, yo sabia que hubiera sido malo haber vivido asi por mas tiempo del que yo recordaba.
Terminamos muy rápido, la magia siempre te ayuda y eso me ayudo a irme a dormir, mis tias y yo teníamos una habitación enorme, con tres camas, estaba integrada en lo que debía ser un pedazo de patio, se notaba las renovaciones que habían estado pensando los señores Weasley, cuando los Mortifagos destruyeron su casa, la magia ayudo mucho a que la repararan con prontitud, y en su mente visualice la vieja madriguera con la nueva, cada cuarto estaba mas grande y comodo, para las necesidades de cada miembro de la familia, y estas aportaciones no hubieran sido posibles de no ser por Albus Dumbledore, un mago al que idolatraban todos en esta casa, debía ser muy poderoso y gracias a el, Harry pudo encontrar la manera de derrotar a Lord Voldemort, el les dejo una cantidad de oro considerable, y claro, nosotros pensábamos quedarnos en su casa, también pagando mensualmente una cantidad considerable, que los Weasley consideraban exagerada, pero los Cullen no eran una familia de gastos limitados, y mas cuando se trataba de recompensar un apoyo, incluso me gustaría ver la cara de sorpresa que pondrían con el regalo que mañana les llegaría, un regalo personal de Carlisle y Esme, pronto vendrían a cerciorarse de que recibirían el regalo, no fue difícil saberlo gracias a la despistada mente de Alice, que durante la cena no pudo evitar pensarlo, yo llegando me fui a dormir, mis tias, todavía hicieron guardias, ellas no dormían, porque eran vampiresas normales, durante las primeras horas de la noche, pude escuchar el patrón de camino que ellas seguían, el ruido de los coches de una carretera muy próxima, los ronquidos de los habitantes de la casa, el escándalo imperceptible para magos, pero mas perceptible para mi, del trasgo que habitaba la casa, después de unos momentos las quejas de mi tia Alice sobre el anormal fantasma, los regaños de Rosalíe sobre la prudencia, y luego, nada mas porque me absorbió una sueño muy extraño, soñé que alguien me perseguía.
No era alguien de mi especie, era alguien mas monstruoso, podía sentir el hedor a sangre que percibían sus pasos, la peligrosidad que representaba, incluso para un monstruo como yo, podía ser mas que letal para alguien tan frágil, como un humano, ese pensamiento me estremeció, pero yo solo corria, huia, debía ser las mas rápida, mas rápida que esa criatura, mas rápida, de lo que alguna vez hubiera intentado ó hasta soñado correr, con el corazón desbocado, por el aire golpeándome sentía como se desvanecía el sueño, con la sensación de terrible ahogo, una cachetada fría y ardiente a la vez en mi mejilla, numerosos temblores recorrían mi cuerpo, y una voz chillona y familia, me estrujaba el cuello, con las orillas de mi ropa, lo que me retiraba la respiración.
-.ALICE, BASTA.- Exclamo Rosalíe cuando la Señora Weasley llego seguida de un Sanador, lo reconoci enseguida porque los humanos no mágicos, no llevaban el símbolo de un hueso y una varita entrelazados, Alice bajo la presión, ya entendía porque me sentía tan pesada, y a la vez como si cargara la presión de la fuerza de gravedad encima de mi, sus manos gentiles soltaron mi cuello de la camisa, y la respiración al entrar a mi organismo de golpe casi raspo, como intentar respirar en un lugar lleno de polvo esparcido, y hasta me hizo toser de la misma manera, pero manteniendo con la fuerza que me llego de pronto la mano de mi tia en la mia, con esfuerzos le sonreí, debi imaginarme: otra noche de pesadilla.
Estas me ponían muy mal, porque cuando era asi, me ponía blanca como la cera, mas palida que cualquiera de mis tias, y en ocasiones dejaba de respirar, siempre podía parecer que había muerto dormida, y Alice siempre temia estos ataques, Carlisle pronosticaba que de volver a soñar mal, tendrían que levantarme como pudiera, porque en una de esas tantas noches, yo podría morir en mis sueños, que como en mi mente se convertían en realidad, y ninguno podía irrumpir en mis pensamientos, la peligrosidad de estos, era incalculable, ellos sabían de mis pesadillas, muy exageradas y en algunas veces que pude relatarlas, ellos sentían que eran mas peligrosas, de por si, al peligro que corriamos.
El Doctor me tomo la presión de mi salud, y puso mala cara, tomando notas, la Señora Weasley se acomodo al lado de Alice que lucia un tanto alarmada, de por si, yo le sonreí con el aliento que me quedaba, para tranquilizarla, y a Rosalíe también ellas eran las únicas amigas de verdad en quien confiar, me querían tanto como mis propias madres, y estaba feliz de que aun fuera asi, no me cansaria de este acoso porque siempre era lo que necesitaba, con la comprensión que mostraban, raramente podría enojarme con ellas, me conocían tan bien que ellas raramente podrían desear tener otra familia en vez de a mi, lo sabia porque aunque me gustaba pensar que ellas estaban prohibidas entrar a su mente, me gustaba darles su privacidad, no lo podía evitar, era algo que venia a mi cabeza sin poder domesticarlo, aunque si en ocasiones me aprovechaba de mi don, y lo use con el doctor, cuando el salió, y me dejo con mis tias, la señora Weasley lo acompaño a la salida, ella si estaba preocupada, al verme asi, se enterneció, debía ser instinto materno, a pesar de que yo no tenia ninguna afiliación a su familia, el verme tan indefensa, logro que bajara un poco sus defensas a mi peligrosidad, me logro ver mas humana, y a mis tias también, debe ser porque ella cuando supo mi secreto, solo podía vernos como estatuas de hielo sin sentimientos, y aunque dudaba que eso fuera a servir de alguna manera, esperaba no causar mas molestias de las que hasta el momento sin intención alguna había provocado.
El había notado mi temperatura anormal, pero casi nada se le hacia extraño, en el mundo mágico había enfermedades extrañas, pero según el hasta el momento no había visto enfermedad similar, con los mismos rasgos mi corazón aleteando como alas de colibrí alarmado, y alguien mago o Muggle que aguantara mas tiempo sin respiración.
-¿Otra pesadilla Nessie?- Dijo Alice dulcemente y se acomodo a mi lado, antes de que le llegara a separar la mano del resto de su cuerpo, a pesar de que podría reconstruirse, no quería causarle el dolor físico que esto constituía, asi que suavice mi agarre, y mientras Rosalíetomaba el puesto contrario, volteando a la puerta donde la Señora Weasley regresaba, acompañada del señor Weasley.
-¿Alice, están bien?- Dijo Arthur con un tono mas cordial, y Bella Vanessa se sonrojo, no creía que eso hubiera ido mas alla deel desastre de Alice y el Sanador con la señora Weasley, pero luego de un rato escucho varios pensamientos muy cerca de la puerta en el pasillo, eran los hijos de los Weasley y Harry con Hermione, eso si logro sacarle el tono mas rojo que pudo conseguir tratando de no hacer sentir mal a sus tias, y esbozo una sonrisa confortante a lo que creía era la preocupación sincera de esa familia.
-.Si, mucho mejor, es muy usual en ella, como le explique a la Señora Weasley, fue una suerte que se diera cuenta a tiempo.- Dijo Rosalíe quitándole la palabra a Alice que estaba ensimismada en ese mismo momento en lo que sin dudas parecía una visión, porque se puso con gesto de no ver nada, y eso parecía sorprender a los Weasley.
-¿Esta bien?- Dijo de pronto la Señora Weasley que noto la expresión perdida de Alice, e intervine de repente.
-.Alice, te acordaste por fin de lo que debías decirnos ya temprano.- Dije cuando ella reacciono luego de unos minutos, y trato de despabilarse.