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Amor del Bueno¿Cómo nació entre Harry & Hermione? — capítulo 48
48
Mujer Amiga Mía
En mi mente estás, es bello pensar. Que todo tu amor, sabes entregar.
Harry se despertó cuando la inminente luz del sol pegó en su rostro, abrió los ojos perezosamente, sentía que no había dormido casi nada y pese a eso no tenía mucho sueño exactamente… parpadeó un par de veces para acostumbrarse a la claridad, se colocó las gafas y se incorporó pensado en que era la última mañana que estaría en Hogwarts; era imposible creer que ya no regresaría más a ese lugar, al menos no como estudiante. Tantos momentos impregnados en esas paredes, tantas aventuras para recordar… sin dudar esos siete años habían marcado su vida, sobre todo porque en ese colegio donde fue tan feliz y a la vez vivió circunstancias tristes y angustiantes; la conoció a ella... Hermione.
-Hola Harry, anoche desapareciste del baile - fue la voz somnolienta de Neville la que lo sacó de su ensimismamiento.
-Con Hermione - subrayó Seamus, soltando un gran bostezo, pero eso no impidió el tonito pícaro en sus palabras.
-Y llegaste muy, pero muy entrada la madrugada... -añadió socarrón, Dean.
-¿A dónde se fugaron, traviesos? - insinuó Seamus, sin pizca de vergüenza.
Al ojiverde le molestaron un poco esos comentarios pero hizo caso omiso de ellos, hasta los extrañaría; aunque debía de reconocer que no estaban tan alejados de la realidad, él estuvo todo ese tiempo con Hermione. Pero le irritaba pensar que no se pudo quedar con ella hasta verla amanecer en sus brazos, qué más hubiera dado.
[Puzzle of My Heart, es un clip DREW pero la rola es la que imagino para este momento]
-Hay, que quedarnos aquí…- susurró adormilado, acariciándole la frente con su nariz; su tibia respiración provocó que una descarga eléctrica recorriera toda la piel de Hermione, mientras se mordía el labio inferior sonriendo.
-Umff… qué más quisiera yo - musitó aún con los ojos cerrados, acomodándose más sobre el pecho de Harry, lo besó; el roce de su aliento y sus cálidos labios provocaron que los poros de la piel expuesta se erizaran agradablemente.
-Pero… - intentó añadir.
-Pero nada - cortó el de gafas, la abrazó y con cuidado se giró para quedar él sobre ella, recargado sobre sus rodillas y codos le acomodó un rulo, acarició su sonrosada y suave mejilla; contemplándola con la luminosidad de los rayos de la luna que se filtraban a través de los ventanales de la misma habitación donde habían pasado la noche del baile de navidad.
-Harry, tu hijo no me va a dejar despertarme… y el banquete es a las diez de la mañana - exclamó como si se quejara, pero entre risitas, aferrándose a la sábana que envolvía su cuerpo.
-Sólo un ratito más, Herm… - pidió sonriendo traviesamente, y besó varias veces su cuello ocasionando que la castaña riera más por las cosquillas que sus besos producían.
-Sabes que te diré que sí - exhaló con la respiración agitada causa de la risa, viéndolo a los ojos, sus pupilas marrón brillaron cómplices; y metiendo sus finas manos entre sus rebeldes cabellos negros lo atrajo hacia ella.
-¡Harry! - gritó Neville, parado frente a él; el ojiverde tenía una expresión de ensoñación y su sonrisa no podía ser más radiante.
-¿Eh…? -balbuceó algo aturdido.
-Sí qué estabas fuera - se rió burlonamente Seamus, fue cuando se dio cuenta que sus compañeros habían dejado sus camas y se estaban alistando.
-¿Oigan y Ron? - preguntó al percatarse que su amigo pelirrojo no había hecho ningún comentario, ni siquiera malintencionado.
-Sabe… él también se perdió con Luna Lovegood - dijo Dean encogiéndose de hombros, con el mismo tonito socarrón de hacía unos minutos. Harry continuó viendo la cama vacía de su amigo, que estaba tan intacta como la había dejado la mañana anterior.
Después de ducharse se vistió de acuerdo a como la profesora McGonagall les había "pedido" o exigido sería más adecuado decir; con el uniforme correctamente portado y la corbata bien anudada. Él fue el último de sus compañeros en salir de la habitación pero todavía tenía una hora por delante para que el banquete de fin de año iniciara.
Seamus, Dean y Neville charlaban animadamente en un extremo de la sala común, esperaban a sus respectivas novias; Seamus a Lavender y Dean a Parvati. El de gafas se quedó sentado en su sillón favorito, enfrente de la chimenea, estuvo acariciando a Crookshanks, que se había ido a acomodar a su lado en el sofá. Constantemente lanzaba ansiosas miradas hacia las escaleras de los dormitorios de chicas, aunque ya había quedado con Hermione que la vería en el vestíbulo, para entrar juntos al gran comedor. Luego pensó en esperar a Ron, pero éste seguía sin hacer acto de presencia… un poco fastidiado se puso en pie y decidió bajar.
Es bello también,
Cómo vives tú. Tan segura que, no habrá vuelta atrás.
Estando en el vestíbulo sintió cómo alguien lo rodeaba por el torso y acomodaba su delicada barbilla sobre su hombro.
-Hola - saludó la dulce voz de Hermione, él sonrió; y tomándola de la mano la trajo al frente. La castaña también vestía con el uniforme perfectamente portado, aunque ella siempre lo había llevado decentemente según la opinión de la jefa de la casa Gryffindor. Harry pudo observar los cambios que le había hecho para la comodidad de su bebé, la falda ahora la llevaba un poco más arriba de la cintura y menos ajustada.
-¿Lista? - preguntó, indicándole con la mirada la entrada del gran salón, donde en el interior había mucho alboroto ocasionado por los estudiantes que iban llegando.
-Sí, pero voy allá afuera… es que mis papás no tardan en llegar, McGonagall dijo que los padres muggles los traerían en un carruaje especial desde la estación de Hogsmeade - expuso, sonriendo animada.
-Ah, cierto… tus papás… - exhaló con una sonrisa vacilante, como si le hubiese dado un poco de trabajo decir aquello.
-¿Harry, estás bien? - indagó inquieta, acomodándole un mechón de cabello.
-No, es que pensar en que les diremos que esperamos un hijo… sinceramente me sigue poniendo nervioso - confesó sonrojado, mojando sus labios que de pronto se pusieron algo secos.
-Ya lo habíamos decidido anoche - señaló arqueando una ceja, un poco seria.
-Sí, pero tenía la esperanza de que lo pensarías más… y se lo diríamos en unos días - soltó una risilla apenada e hizo un amago de sonrisa.
-¿Para qué esperar más? - la ojimarrón sí sonrió, y su voz sonó convencida.
-Sí, verdad - él reflejó su sonrisa y sus ojos esmeralda tuvieron un brillo extraño, el nerviosismo oculto. La castaña no lo advirtió esta vez, besó sus labios tiernamente; luego con una sonrisita y encogiéndose de hombros como una niña emocionada, se dio la vuelta y se dirigió a la salida. El de gafas la observó alejarse, con los rulos ondeando a contra viento, tan serena, tan segura de sí misma; y él se sintió tan torpe. No podía dejar de reprocharse ¿por qué es que le daba tanta ansiedad hablar con sus suegros?, qué podía salir mal, después de todo no los creía capaces de estrangularlo por más ganas que tuvieran. Lo más que podían hacer es soltarle tamaño sermón y luego posiblemente fijar fecha exacta de la boda, aunque estaba seguro que Hermione no iba a permitirles tal decisión que sólo concernía a ellos dos.
-¿Harry, por qué tienes esa cara? - fue la pregunta de Ron la que lo sacó de sus atormentadas cavilaciones.
-Los papás de Hermione no tardan en llegar - respondió automáticamente, sin dejar de ver a la entrada.
-¡Tus suegros vienen!, no me acordaba que Dumbledore invitó a nuestras familias - reflexionó el pelirrojo, rascándose a lado de la sien.
-Cálmate, parece como si fueras a enfrentarte a un dragón, y mira que ya lo has hecho - observó el ojiazul, mirando preocupado a su amigo cuyo rostro tenía una ligera pero inquietante palidez verdosa, sin contar que parecía ido.
-Alguna vez me lo has mencionado, y te repito lo que te dije en aquella ocasión… Preferiría enfrentarme de nueva cuenta al cola cuerno antes que a mis suegros - por fin volteó a ver a su amigo, aunque su expresión continuaba igual.
-No debe ser para tanto - el pecoso no le veía la gravedad al asunto.
-¿Ah no? Dime qué harías tú si tuvieras que decirle al papá de Luna que su hija y tú van a tener un bebé - inquirió indignado, y sus mejillas adquirieron un tono rojizo.
-¿Hermione piensa decirles lo del bebé? - respingó Ron, que ahora entendía por qué su amigo estaba así.
-¿Tú qué crees? - le lanzó una mirada sarcástica.
-¡Wow, qué valor…!- el pelirrojo abrió la boca realmente sorprendido. Pero como no es mi caso, suerte con eso amigo… Si te consuela saberlo, te llevaré ranas de chocolate a San Mugo - agregó con tono exageradamente compasivo, y le dio unas leves palmadas en el hombro.
-¡Qué gracioso!No, si se nota tu apoyo - ironizó Harry.
-Y lo tienes, pero sinceramente no me gustaría estar en tus zapatos - le miró tratando de ocultar su sonrisa burlona.
-¡Qué criticas!, si cada rato Luna te da sustos…-señaló, y esta vez fue él quien sonreía socarrón; los ojos azules de Ron le lanzaron una mirada envenenada, el de gafas se rió.- Oye, por cierto… y tú hasta que te apareces - al reír pareció que se había recobrado de su nerviosismo.
-¿Yo? - el pelirrojo se hizo el desentendido.
-Sí, creí que te habíamos perdido - Harry volvió a reírse, los ojos de Ron se habían vuelto unas rendijas que lanzaban chispas amenazantes.
-Y no me vayas a decir que te levantaste tempranísimo, porque yo llegué muy tarde y tu cama estaba vacía… y esta mañana estaba tan intacta como la dejaste ayer - evidenció sin darle oportunidad de rebatir.
-¡Y tú qué regañas!, si llegaste muy tarde - se defendió atacándolo con sus propias palabras, la risa de Harry se frenó abruptamente y se quedó callado, como si le hubiesen echado agua fría en la cara.
-Hola chicos, ¿han visto a Hermione? - interrumpió la vocecita soñadora de Luna, pero se escuchaba apurada.
-¿Ahora a quién se le pegaron las sábanas? - el ojiverde rió nuevamente, con un tonito sarcástico y burlón, vengándose por la reprimenda que ella le había hecho la mañana anterior.
-¡Cállate, quieres!- reclamó la rubia, mirando peligrosamente a Harry; Ron a su lado seguía fulminando a su amigo pelinegro. Pero éste ni siquiera pareció importarle porque acababa de reparar en el desaliñado aspecto que traía la chica. Su cabello rubio estaba muy despeinado, improvisadamente anudado con una corbata Gryffindor; parecía desvelada porque unas marcadas ojeras se evidenciaban en su blanca piel. Vestía un jersey que evidentemente le quedaba grande, debajo de éste se asomaba la orilla de un fondo de seda azul marino; que Harry supuso era un vestido o por lo menos el fondo de un vestido. Y calzaba los tenis azul mezclilla que Ron llevaba la noche anterior.
-Luna, siempre te has vestido extraño… ¿pero ese no es el jersey de Quidditch de Ronald? - comentó con un tonito intencionalmente malicioso y burlón, el ojiazul ahogó un respingo de sorpresa y enojo.
-¡Cierra la boca, Potter! - atajó la Ravenclaw, con las mejillas notablemente ruborizadas, una mezcla de pena y furia. Entonces muy alterada pasó a lado del de gafas y le dio un empujón, yéndose hacia el pasillo que conducía a las escaleras para subir a su torre. Harry se frotó el brazo, para estar tan chiquita la rubia pegaba fuerte. El ojiverde percibió que después de eso el pelirrojo había estado riéndose por lo bajo, y cuando iba a reclamarle lo quedó viendo sorprendido.
-Oye, no me había fijado Ron… ¿pero tú por qué vistes igual que anoche? - vio que su amigo traía los pantalones azul marino, la misma playera blanca, sólo que sin la túnica de gala... - ¡y vienes descalzo! - exclamó al notarlo, casi soltando una risota; Ron movió los dedos de los pies y se recargó sobre sus talones, la verdad es que el piso del vestíbulo estaba helado.
-Si Luna baja antes, le dices que la veo en la entrada del gran comedor - gruñó con los labios apretados, pero sus mejillas estaban consideradamentesonrojadas, tanto que Harry creyó ver vapor desprendiéndose del rostro de su amigo.
-Lo que digas, pero la próxima vez pídelo por favor ¿no? - alzando las cejas soltó un sonidito sarcástico, el pelirrojo profirió una palabra que sonó como a <<Envidioso>> y se apuró a las escaleras hacia la torre Gryffindor. El de gafas negó, pero una sonrisita satírica y burlona se asomó en sus labios.
Mujer del mañana, el mundo tú tendrás.
Un guerrero que, no se rendirá. Vencerás porque, sabes dónde estás.
Quince minutos antes de las diez de la mañana en la puerta del gran salón estaban formados por casas los que se iban a graduar.
-¿Por qué tenemos que llevar a fuerzas los sombreros?- se quejó Harry, exasperado porque el suyo le causaba picazón en la cabeza.
-¡Oye, ni te atrevas a criticar! Y te lo pones, Potter - sentenció Ron.
-Fue idea de Luna, verdad - dedujo el ojiverde, mirando resentido al pelirrojo, éste le lanzó una mirada de advertencia.
-Ya vine - saludó Hermione, acomodándose en la fila Gryffindor y uniendo su mano con la de Harry, él la volteó a ver un poco sobresaltado.
-¿Y tus papás? - preguntó el ojiazul, con un tonito normal pero claramente malicioso, el de gafas lo fulminó con la mirada.
-Ya se acomodaron, gracias por preguntar… Ron- respondió extrañada la castaña; saludando a lo lejos a una mujer muy parecida a ella y a un hombre cuyo cabello castaño había heredado Hermione. Harry los miró sólo unos segundos, luego vio a su novia, quien mantenía esa expresión radiante; y se sintió más tonto que antes. De pronto dando saltitos se abrió paso entre las filas una chica rubia con el uniforme de Ravenclaw, y sorprendió con un beso a su pelirrojo novio.
-Luni - musitó con las mejillas muy sonrojadas. Se escuchó un murmullo burlón de Seamus, Neville y Dean; pero el ojiazul los ignoró pensando <<Más envidiosos>>.
-¿Y tu padre vino, Luna? - preguntó como por casualidad, el pelinegro.
-No, no recuerdas que yo no me graduó, Harry - la ojiazul lo miró pestañeando desconcertada, pero no detectó la maliciosa intención del ojiverde. Hermione lo veía con el mismo desconcierto, pero el pelirrojo sí que sabía por qué había preguntado aquello.
-Qué lástima… porque a Ron le hubiese encantado verlo - comentó sonriendo socarrón, los ojos del pecoso se clavaron en él sacando chispas peligrosas. Ambas chicas veían sin comprender qué se traían esos dos.
-Alumnos de séptimo, pueden pasar a tomar su asiento, por favor - habló McGonagall, aunque con mucho esfuerzo para que no sonara a una fuerte orden.
-Ronnie, te veo cuando esto termine - avisó Luna, y le dio un rápido beso en la mejilla.
-Felicidades, chicos - les guiñó un ojo a Harry y Hermione, y rápidamente se fue hacia las sillas de Ravenclaw sexto año.
Entraron primero los de Gryffindor, a la par con los Slytherin y detrás de ellos los Ravenclaw y Hufflepuff. Harry observó que las cadenas florales habían sido remplazadas por los habituales banderines, sólo que a diferencia de ser sólo los de la casa ganadora de la copa de las casas, estaban los banderines de todas. Los de Gryffindor con sus colores amarillo y escarlata y el león dorado, los de Slytherin con su verde y gris con la serpiente plateada, los de Ravenclaw azul y negro con su águila bronce, los de Hufflepuff con el ocre y negro y su tejón azabache; y justo en medio detrás de la mesa de profesores estaba el escudo de armas de Hogwarts. Esperaba ver nuevamente las largas mesas de madera, pero el lugar estaba dividido en tres grupos de sillas, unas filas acomodadas a cada extremo del salón; del lado derecho estaban ubicados los alumnos de sexto a primero, ordenados por casas, del lado izquierdo sentados los padres y otros familiares de sus compañeros de generación. Mientras avanzaban por el pasillo pudo ver a los señores Weasley, a Bill y Fleur, a los gemelos; quienes les habían levantado los pulgares animadamente a él y a Ron. Aunque estuvo seguro que las muecas burlonas hechas por Fred y George eran para Ron. También vio a la abuela de Neville, fugazmente a sus suegros; pero ni siquiera se molestó en buscar a sus tíos porque era imposible que éstos fueran. Hermione, que no le había soltado la mano en todo el camino, le miró con una alegre sonrisa pero sus ojos le preguntaron si le ocurría algo, él negó y también le sonrió. Cuando llegaron al final del pasillo, hasta el frente había un rectángulo unido de sillas, donde imaginó que eran para que ellos se sentaran. Tomó asiento en la primera fila justo frente a la mesa de profesores, la castaña se sentó a su lado; ella quedó en medio de él y Ron. Quien inmediatamente ubicó a Luna, sentada entre los de sexto, justo ocho filas atrás; y le comenzó a mandar guiños. Harry y Hermione negaron con una risita baja.
En la mesa de profesores estaban sentados: La profesora Sprout, la profesora Trelawney [desafanada de su habitual nerviosismo, hasta parecía contenta] El profesor Flitwick, la profesora Sinitra, la señora Pince, Hagrid, [que les miraba con los ojos llorosos y emocionados]; y al lado izquierdo de la silla del director estaba Snape. Harry se preguntó por qué sintió algo de entusiasmo al verlo, aún recordaba la primera ocasión que lo vio, le causó una sombría impresión; lo había visto hablando con el desaparecido y traidor profesor Quirrell, y él le había preguntado a Percy Weasley quién era. Tal vez fue su alucine pero pareció ver orgullo y emoción en los ojos negros de su profesor de pociones; la voz autoritaria de Minerva McGonagall se escuchó sacándolo de su abstracción.
-¡Me pueden poner atención! - calló el murmullo masivo de estudiantes, que inundaba el gran comedor.
-Yo no tengo la culpa de que anoche hayan abusado y se hayan quedado bailando hasta pasada la media noche - añadió con reprimenda. Los alumnos la miraron con caras de sueño, y muchos trataban de disimular conteniendo sus bostezos. McGonagall prosiguió y esta vez se dirigió a los invitados:
-Buenos días, soy Minerva McGonagall, profesora de Transformaciones y subdirectora de esta honorable institución. A nombre del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería les doy la cordial bienvenida a los familiares de nuestros alumnos que este año han concluido su educación mágica básica. De ahora en adelante en lo que ellos la especialicen depende de sus propios valores y convicciones, esperemos la utilicen de tal forma que signifique hacer el bien a este mundo - después de dar sus palabras de bienvenida, y recibir los aplausos de los presentes; le cedió la palabra al director, quien acaba de llegar hasta la mesa de profesores. Ocupando su lugar al frente apareció su pódium dorado de madera, con la lechuza sosteniendo sobre sus alas extendidas un libro. Todos prestaron atención al anciano director, y permanecieron en un respetuoso silencio…
-Antes de iniciar el festín, y no es que les quiera ensombrecer este momento, sin embargo tenemos que recordar que los últimos años vivimos bajo una absurda guerra ocasionada por un ser cruel y ambicioso, y sus fieles seguidores… personas que estuvieron tomando clases en las mismas aulas que ahora ustedes también dejan… Recuerden mis queridos estudiantes que la ambición puede ser tentadora y si es una ambición de poder para hacer el mal esta puede destruirnos… por eso les aconsejo que no está mal tener ambición de alcanzar un propósito, pero que este no sea otro que ayudar a los demás.
Todos aplaudieron, pero Dumbledore pidió que mantuvieran silencio, para poder continuar…
-Si estamos aquí fue gracias a otras personas que eligieron luchar en contra de Lord Voldemort, arriesgando sus propias vidas…
Un inquieto murmullo recorrió el salón, y muchos se estremecieron en sus asientos.
-Y sí, tuvimos que pasar por pérdidas dolorosas que nos han marcado, personas que siempre vivirán en nuestros corazones y honraremos su memoria porque murieron con la esperanza de terminar con aquel reinado de terror -proseguía el director.
Harry pensó que tal vez la herida de la ausencia de sus seres queridos jamás sanaría, pero al menos con el paso del tiempo se había acostumbrado. Entonces supo que había algo de lo que estaba totalmente seguro, él se encargaría de mantenerse vivo el recuerdo de sus padres y de Sirius.
De pronto el proyector que había utilizado Snape en una clase de DCAO en tercer curso, proyectó las fotos de James y Lily Potter, de muchas otras personas que el ojiverde no llegó a conocer pero supuso que eran familiares de sus compañeros; también apareció la foto de Cedric y de Sirius; cuando terminaron de ser proyectadas todos aplaudieron.
Mujer del mañana, el mundo tú tendrás. Entre tus manos, el mundo cambiará.
Harry se dio cuenta que por sus mejillas resbalaban lágrimas cuando la suave mano de Hermione se las secó, sus ojos se cruzaron y pudo ver una comprensiva sonrisa en sus labios, una reconfortante calidez le inundó el lastimado corazón. Puso su mano sobre la que la castaña mantuvo en su mejilla, cerró los ojos para dejarse invadir por el sentimiento cuando...
-Harry, ¿esa no es tu tía y tu primo? - intervino la voz de Ron.
-¿Qué? - tanto él como la ojimarrón voltearon al mismo tiempo, el ojiverde sintió haberse hecho daño en el cuello.
-Sí, son ellos - dijo con un hilo de voz, a pesar de que creyó estar viendo un espejismo no había error, estaban ahí. Petunia Dursley apuraba a Dudley hacia la salida, pasaban entre las personas sentadas, que molestas, les cedían el paso.
-Harry, ve - instó la castaña, él la miró desconcertado y pese a eso un impulso lo hizo ponerse de pie y salir tras ellos; los alcanzó en el vestíbulo, el cual estaba vacío.
-¿Se van ya? - inquirió, y no pudo evitar sonar brusco e irónico. Petunia Dursley lo regresó a ver con una mirada más gélida que el hielo mismo, aunque Harry pudo ver como si hubiese estado reprimiendo el llanto; Dudley en cambio parecía avergonzado.
-No sé ni siquiera por qué estamos aquí - espetó con la voz cortante. Los labios del ojiverde se movieron con ansiedad pero si no decía lo que pensaba quizás nunca volvería a tener esa oportunidad.
-Yo sí… y tía… Gracias - expuso preciso, tragando saliva no lamentó haber expresado aquello, porque realmente lo estaba sintiendo.
-¿Qué? - sus pupilas se abrieron impactadas, su rostro palideció, su expresión era totalmente atónita. Dudley se quedó quieto, respirando aturdido.
-Gracias por lo que hiciste por mí… me cuidaste y sin que supieras o yo supiera, protegías mi vida por el lazo de sangre que nos relaciona- prosiguió, pero sin darse cuenta dejó de mirarla, clavó la vista en un punto a lado de su tía, se escuchaban las respiraciones irregulares de los tres. -…aunque tal vez en el fondo pienso que quizás lo deseabas, me refiero a protegerme. Sé que pese a todo quisiste a mi madre, digo era tu hermana…- movía la cabeza con nerviosismo pero seguía sin verla, se oyó un balbuceo, un intento fallido de Petunia por decir algo, o puede que Harry estuviese alucinando. - Y en su nombre te perdono por ese odio que le profesaste en vida - cuando dijo aquello tuvo el valor de regresar a verla a los ojos.
-Tú lo has dicho, era mi hermana…-musitó y sin darse cuenta se acercó a él y le acarició la mejilla, el de gafas abrió grandemente los ojos, impresionado porque por las mejillas de su tía resbalaba aquel llanto contenido que él creyó haber visto; sus ojos estaban visiblemente rojizos y sus labios le temblaban igual que sus manos. Harry deseó en verdad poder abrazarla pero la mirada de ella le advertía que existía una barrera, esa que construyó por años. Petunia luchó para deshacerse de la armadura fría e indiferente que siempre se aseguró tener para estar alejada de sus sentimientos de cariño por su sobrino, lo miró por última vez como si lo fuese abrazar sin embargo se limitó a seguir acariciándole la mejilla…
-Heredaste sus ojos, de ella, de Lily - dijo entrecortadamente, y más lágrimas se precipitaron.
-No sabes cuántas veces he escuchado eso, y no sé por qué esta vez me resulta tan diferente oírlo - confesó el pelinegro, sentía una oleada de afecto pero a la vez tensión.- El mismo color de los ojos de mi padre- murmuró, el de gafas la miró sin aire. Petunia abrió más sus ojos y de pronto retiró su mano bruscamente como si la mejilla de Harry quemara.
-Vámonos ya, Dudley - atajó repentinamente, el grito sacó de su conmoción al chico. Harry, a quien parecía estársele ablandando el rencor volvió a dejarse invadir por él, entonces eliminó toda señal de deseos de continuar ahí.
-Supongo que esto es el adiós definitivo - rotundizó, sin esperar respuesta se dio la vuelta dispuesto a marcharse; era una terminante despedida e irónicamente resultaba mucho mejor de lo que pudo haberla imaginado. Escuchó un sonido como un sollozo ahogado y luego unos pasos de tacones resonaron en el piso de granito; él cerró los ojos, tragó bocanadas de aire para evitar derramar lágrimas y cuando iba a avanzar una fría y sudada mano lo detuvo del brazo, Harry sorprendido regresó a ver.
-Gracias por salvarme la vida - exclamó Dudley, con un intento de sonrisa, que ni siquiera sabía si podía mostrarla sincera pero en serio lo era.
-Eres mi primo después de todo - expuso el ojiverde, encogiéndose de hombros, pero le devolvió la sonrisa.
-No sé si vayamos a volver a vernos - añadió Dudley.
-Quién sabe… la vida es misteriosa. Puede que cuando nazca mi hijo cambie de parecer - soltó, y no supo por qué.
-¿Tendrás un hijo? - respingó boquiabierto, Harry asintió y sus ojos brillaron radiantes.
-¡Dudley Dursley! - gritó su madre, él se sobresaltó porque nunca en la vida le había llamado de aquella forma; el de gafas también se sorprendió.
-Te deseo que… - se apresuró, pero no pudo terminar a pesar de que estaba haciendo muchos esfuerzos por decirlo.
-¿Sea feliz?- concluyó la frase por él, Dudley asintió con un nuevo amago de sonrisa y salió a prisa del vestíbulo. Harry se quedó ahí, clavado al piso, ni siquiera entendía qué había pasado, o si realmente había sucedido.
-Debiste abrazarla, ella deseaba abrazarte pero no pudo rendirse ante su propio orgullo - dijo la voz paciente de Albus Dumbledore, sobresaltando al chico de gafas. El director estaba parado justo en la entrada del gran salón.
-¿Por qué los invitó, Profesor? - inquirió con un gesto brusco, y sin querer sonó como si le estuviese reclamando.
-Son tu familia, es tu tía, Harry - señaló con voz condescendiente.
-Sí, pero…- quiso objetar.
-Y se hizo cargo de ti - señaló con reflexión.
-Porque usted la obligó, o debo decir la amenazó. Además supongo que no lo hizo de gratis - impugnó, con la voz cargada de resentimiento, ese que en este momento se anidaba en su interior.
-Nunca recibió dinero si a eso te refieres - reveló, con calma.
-¿Cómo dice? - sus ojos esmeralda se abrieron impactados.
-Que jamás les pasé dinero - repitió, sin dejo de fastidio.
-Entonces… - se quedó sin palabras para refutar.
-Harry, a veces los seres humanos cometemos el error de cerrar nuestras emociones… por tantos motivos, uno de los peores, el odio… Y éste difícilmente se puede eliminar, es como un veneno que te invade… y eso nos hace perder a los seres que amamos. Pero créeme, ella quería a su hermana, aún la quiere. A Harry le pareció que más que dirigirse a él hubo un instante que creyó que Dumbledore estaba refiriéndose así mismo.
-Vamos ya, que la señorita Patil no debe de tardar en terminar su discurso - puso las manos sobre los hombros del muchacho y lo condujo hacia el salón.
-¿Discurso?- alzó las cejas viendo a su director, luego sonrió un poco socarrón. - Idea de Luna - soltó una risita ahogada mientras negaba con la cabeza, como si ya estuviera acostumbrado a las raras ocurrencias de su amiga.
-Pienso que el señor Weasley es muy afortunado, tanto como tú… Ambos tienen por novias a dos chicas excepcionales… tanto como lo fue tu madre - comentó sonriéndole, y Harry se quedó pasmado; con un agradable sentimiento de sorpresa recorriéndole las venas, luego nerviosamente le devolvió la sonrisa mientras entraban en el gran comedor.
Se parecerá a ti, bello reflejo de ti. Crearás tu obra maestra de fantasía. Caminará, lo sé. Contigo el mundo porque, seguirá tu paso justo en la nueva vía... Mujer amiga mía.
Cuando entraron, efectivamente, Parvati estaba finalizando su discurso de recuerdos y buenos deseos para su generación.
-*Es por eso compañeros que debemos ver hacia el futuro como nos enseñó la profesora Sybill en la clase de adivinación… -*exclamaba con entusiasmo.
Harry iba a tomar asiento, Hermione se recorrió para cederle el lugar entonces él quedó ahora en medio del pelirrojo y la castaña; ella le dio la mano, y con la mirada brillando a través de las gafas le transmitió que luego le contaría qué había hablado con su tía. Ron en ese rato cabeceaba peligrosamente hacia el frente, el ojiverde le dio un leve codazo sobre el brazo para que su amigo no fuera a dar al piso; éste despertó algo sobresaltado, mirando alrededor asustado y confuso, todo le parecía borroso. Entonces soltó un profundo bostezo.
-No inventes, Parvati le hizo honor a la palabra discurso - se defendió el pelirrojo, ante la mirada significativa con que sus amigos lo miraban.
-Ron, ella no tiene la culpa de que te hayas desvelado - reprendió la castaña.
-Otra envidiosa- gruñó por lo bajo, pero la chica sí alcanzó a entenderle.
-¿Qué dijiste? - sus ojos marrón lo miraban con advertencia.
-Que me tienes envidia a mí y a Luna porque tú y Harry no pueden… - expuso sin intimidarse. Las pupilas de Hermione sacaron chispas amenazadoras y sus mejillas adquirieron un rojo furia.
-Eres un… - le cortó, a punto de soltarle una palabra no muy propia.
-¡Ya basta!, nos regañará McGonagall - los calló el ojiverde, mirándolos irritado; esperando que alguno de los dos demostrara prudencia. Hermione fue la primera en ceder, aunque eso no evitó que le lanzara una mirada de profundo disgusto al pelirrojo. Éste se encogió de hombros despreocupado, y regresó a ver a su amigo.
-Y a propósito Harry, ¿cómo te fue con tu tía? - preguntó con una mezcla de interés y un poco de preocupación.
-Luego te cuento, Ron - le dijo por lo bajo, porque justo en ese instante la profesora McGonagall se había puesto de pie y les lanzó una mirada severa, que el de gafas estuvo seguro que era para ellos.
-Bien, comenzaré con el último pase de lista de los alumnos de mi casa… Al escuchar su nombre quiero que pasen al frente, se les entregará un pergamino, una especie de carta simbólica para constatar que terminaron satisfactoriamente… aunque todos ya saben sus excelentes o desastrosos resultados.
-¿Eso fue un halago o un reclamo? - con el entrecejo fruncido el ojiazul susurró a su amigo.
-Es McGonagall - respondió el ojiverde, encogiéndose de hombros.
-Tienes razón, nos elogió - concluyó el pecoso.
-Pero sobretodo quiero que sepan que estoy muy orgullosa de ustedes, muchachos… de todos, aunque no pertenezcan a Gryffindor… Los he visto crecer los últimos siete años y… mejor empiezo a leer o seguro me pongo a llorar- finalizó con la voz quebrada y sus ojos detrás de sus gafas de montura cuadrada se notaban visiblemente vidriosos.
-Excelente, nos confundió el ánimo - expuso sarcástico Ron.
-Dirás, infundió - corrigió la castaña.
-No, confundió. Porque yo no sé si me extrañará o está feliz porque me voy - subrayó el pelirrojo.
-En tu caso pienso que está feliz de que te vas - observó Hermione, con una sonrisita burlona. Los ojos azules le lanzaron una mirada envenenada.
-Señorita Lavender Brown - pronunció la profesora, y la chica rubia dio un rápido beso en la mejilla a su novio y pasó al frente. Seamus aplaudía efusivamente y chiflaba.
-Señor Seamus Finnigan - continuó el pase de lista, él fue hasta la mesa de los profesores y alcanzó a su novia.
-Señorita HermioneGranger- nombró McGonagall, y en su voz había un claro tono de orgullo; las lágrimas contenidas hacía un rato por fin salieron. La castaña apretó la mano de Harry e intercambió una mirada y una sonrisa cómplice con él. Los ojos esmeralda irradiaban de felicidad a través de las gafas. Todos aplaudían, sobre todo los señores Granger. Draco sonreía mientras aplaudía pero a Pansy este hecho no le molestó, ni le hizo sentir mal, por el contrario también aplaudió.
Siguió Neville Longbottom [cuya abuela derramó lágrimas, sonriendo] luego Parvati Patil…
-Harry Potter - llamó la profesora, y como hacía siete años atrás todas las miradas se concentraron en él, pero ahora no eran agudamente curiosas sino más bien de agradecimiento. Por primera vez el chico no se sintió fuera de lugar y a pesar de estar siendo el centro de atención tampoco se sintió incómodo. Fue a saludar a los profesores y lo que le causó mucha más sorpresa fue que Snape le dijo <> sin dejo de sarcasmo en sus palabras a pesar de haber utilizado el mismo tono serio de siempre. Todos sus maestros le brindaron una sonrisa, al finalizar se reunió con Hermione, la volvía a tomar de la mano; estaban con su grupo cerca de la mesa principal donde Colin tomaba fotos sin parar. De él siguió Dean Thomas y por último llamaron a Ronald Weasley… éste ultimo alzó un brazo con el pergamino en la mano gritando << ¡Lo logré!>> como si hubiese sido un verdadero milagro; sus ojos azules localizaron inmediatamente a Luna entre la multitud. Ella sonreía radiante mientras brincaba como un conejito en su lugar, él le guiñaba un ojo con una sonrisita pícara dibujada en sus labios, dándole a entender que todo era por ella. Su familia aplaudía efusivamente, sobretodo la señora Weasley, quien sollozaba de orgullo.
A los Gryffindor le siguió el pase de lista de Slytherin, Snape llamó a todos por el orden alfabético de sus apellidos y uno a uno fue pasando: Millicent Bulstrode, Vincent Crabbe, Gregory Goyle, Daphne Greengrass… cuando llegó el turno de Draco Malfoy, éste se incorporó de su asiento y le tomó la mano derecha a Pansy, besándosela; y le sonrió de esa forma tan arrogantemente sexy que la chica contenía el aliento mientras sus mejillas se ruborizaban notablemente.
El pase de lista continuó conJeremy Moon, Nigel Nott, Theodore Nott… luego Pansy Parkinson; a quien el ojigris esperaba para tomarse fotos con ella. Claire Tylor, y finalmente Blaise Zabini.
De la casa Hufflepuff la profesora Sprout nombró a Hannah Abbott, Susan Bones, Justin Finch-Fletchley, Agnes Ketteridge, Ernie Macmillan...
Finalizando con el pase de lista de Ravenclaw, el profesor Flitwick llamó a: Terry Boot, Mandy Brocklehurst, Michael Corner, Anthony Goldstein, Morag MacDougal, Padma Patil, Sally-Anne Perks, Lisa Turpin.
Todos los de séptimo volvieron a tomar sus respectivos asientos mientras el director les dedicaba unas palabras de felicitación, a continuación todos tiraron sus sombreros; y para sorpresa de los graduados se escuchó una canción de fondo.
[Clip editado por mí especialmente para este songfic]
Los egresados se brindaron abrazos entre sus amigos, buenos deseosmientras Colin les tomaba fotos a los Gryffindor…
Del otro lado del comedor un rubio Slytherin se quedó observando a la chica castaña, que en esos instantes estaba siendo felicitada por Parvati y Padma Patil.
-Si quieres despedirte de ella, ¿por qué no lo haces? - sugirió Pansy Parkinson, su voz se escuchó libre de cualquier dejo de maldad o celos; quizás una de las pocas veces que más sincera se había mostrado. Draco la miró con las pupilas dilatadas y una expresión de absoluta sorpresa. Pero no tuvo tiempo de reaccionar cuando su novia lo tomó del brazo y lo condujo hasta donde se encontraba la Gryffindor.
-Hermione - tocó su hombro, la aludida regresó a verla con las cejas contrariadas, esperaba que la Slytherin no planeara buscar pelea. Parvati y Padma intercambiaron miradas desconcertadas, luego se apartaron un poco.
-¿Sí? - preguntó alerta. Harry, que en esos momentos hablaba con Dean y Seamus, se percató de esto.
-Draco… y yo… queremos desearles buena suerte - exclamó titubeante, cuando notó cómo el chico de gafas se había acercado con un gesto de advertencia. Repentinamente Pansy le tendió la mano a Hermione, y el ojigris sólo pudo atinar a hacer lo mismo; pero para mayor sorpresa de Harry y Hermione, también se la tendió al pelinegro.
-Creo que serán muy felices - expuso sonando sincero, el ojiverde y la castaña no supieron qué contestar. Entonces el rubio tomó a Pansy de la mano y con un asentimiento silencioso se dieron la vuelta para alejarse.
-¿Qué fue eso? - preguntó extrañado Ron, que junto con Luna acaban de acercarse.
-No lo sé… - negó todavía sacado de onda, Harry.
-Yo sí…-murmuró la castaña, su novio y amigos la quedaron viendo confusos.
-Draco por fin es feliz - añadió con una sonrisa, observando a lo lejos cómo el rubio envolvía en sus brazos a Pansy. Harry, Ron y Luna intercambiaron miradas sorprendidas.
En ese momento un Ravenclaw de cabellos rubio paja y ojos verde miel tocó el hombro de la rubia.
-¿Luna, te tomarías una foto conmigo? - preguntó esperanzado.
-Terry… -la ojiazul lo miró vacilante, Harry y Hermione miraron preocupados a su amigo pelirrojo; como preparados para una escena nada agradable.
-No creo que tenga tiempo, estará tomándose fotos con nosotros. Además ¿por qué tendría que tomarse una foto contigo? - atajó con voz ácida, y Luna notaba el enorme esfuerzo que estaba haciendo para no estallar.
-¿Qué hay de malo si sólo es una foto? -inquirió Terry, con un tonito desafiante.
-Si sólo fuese una foto lo que quieres con ella - terció cada vez más alterado, pero aún conteniéndose para no partirle la cara al chico Ravenclaw.
-Vamos Ron, por favor ni que quisiera un hijo con Luna - bromeó Harry, tratando de eliminar la tensión. Hermione y Luna voltearon a verlo, con cara de esa no fue una buena idea exactamente; el de gafas se mordió los labios.
-Tienes toda la razón, Potter - dijo Terry, esbozando una sonrisa socarrona.
-¡¿Qué?! - saltó el pelirrojo, con el rostro totalmente rojo furia, esa era la gota que derramó el vaso; pero cuando se le iba a echar encima al Ravenclaw justo llegó Ginny y lo jaló.
-Ron, mis papás seguro quieren fotos contigo… - lo arrastró, y sus amigos los siguieron; Luna le lanzó una mirada entre apenada y fulminante a Terry Boot, que a pesar de estar sonriendo bravucón se sintió decepcionado. Colin fue el único que se quedó ahí parado, aún estupefacto.
-¡Ven Colin, y ni se te ocurra tomarle fotos a ese idiota! - le gritó su pelirroja novia, el chico sobresaltado, de inmediato se fue a alcanzarlos al vestíbulo.
-¡Ginevra, debiste dejarme borrarle esa estúpida sonrisa de galancito a Terry Bobo! - reclamaba el pelirrojo, forcejeando para desasirse de su hermana.
-Ibas a arruinar la graduación, Ronald - recalcó obvia, Ginny. El pelirrojo aún respirando bruscamente, vio a sus amigos y luego a su novia, entonces tuvo que darle la razón a su hermana.
-Pero tú y tus oportunos comentarios, ¡no ayudas amigo! - sus ojos azules se clavaron con reproche en Harry.
-Harry sólo quería eliminar la tensión, Ron - señaló seria, Hermione.
-Bueno ya, no me tomé fotos con Terry… Mejor vamos a buscar a mis suegros - intervino Luna, sabía que su novio era capaz de seguir buscando pleito con sus amigos sólo para desquitar su coraje. Al escuchar aquellas palabras Ron se calmó, tan rápido como se pronunciaba la palabra *Nox.*Y es que escuchar de labios de Luna "mis suegros" lo inundó de una felicidad regocijante. El pelirrojo asintió con una amplia sonrisa y medio aturdido. Harry y Hermione intercambiaron una mirada, negando.
-Ah… mis papás ya se fueron - vaciló la pelirroja.
-Pero tú dijiste que… - comenzó su hermano.
-Papá dijo que nos esperarían en King's Cross - avisó, encogiéndose de hombros. Ron parecía que iba a alegar pero la chica dirigió su atención a la castaña.
-A propósito Hermione, me sorprendió que no hayas sido tú quien diera el discurso de generación - comentó la pelirroja.
-Bueno… Luna me lo ofreció a mí, aunque mejor dicho casi casi me exigió que yo lo diera - explicó, entonces sus ojos se deslizaron hasta Luna, con cierta indignación; Luna no se sintió inmutada. - Pero sinceramente creo que Parvati no lo ha hecho tan mal… -concluyó Hermione.
-Pues casi nos duerme, pero si lo hubieras dado tú es la hora que seguiríamos ahí dentro todos dormidos -dijo con un tono malicioso, Ron. Harry le lanzó una mirada envenenada, sabía que se estaba cobrando con su novia el inoportuno comentario que él había hecho hacía rato; aunque debía reconocer que el pelirrojo tampoco perdía oportunidad de molestarla.
-¡Eres detestable! - exclamó enojada, sus ojos marrones fulminaban con la mirada al chico. Luna negó cansina, y Ginny también le miró feo.
-Hola, chicos - saludó una voz recién llegada.
-Hola, Neville - todos voltearon a verlo. El chico venía acompañado de su novia Agnes, quien felicitó a Harry, Hermione y Ron.
-Gracias, igualmente- dijeron los tres. Colin les tomó fotos a los graduados y también con Luna y Ginny; después a las chicas las llamaron Hannah y Susan, llevándose a Colin para que les tomara fotos. Entonces Neville se quedó conversando con Ron y Harry. La castaña regresó y tomó la muñeca de su novio para atraer su atención, él la tomó de la mano y se apartó un poco de sus amigos.
-Voy a cambiarme - avisó dándole un corto beso en los labios, acomodándole las gafas; él sonrió.
-Te espero aquí - dijo, volviendo a darle un rápido beso; ella asintió con una sonrisita, dándose la vuelta para subir las gradas.
-Hermione…- llamó de último momento.
-¿Sí? - la chica regresó a verlo, él contuvo la respiración.
-Um… - exhaló pero no fue capaz de formular su cuestión.
-Tranquilo, mis padres ya se fueron… nos esperarán a la llegada del tren, en Londres - informó entendiendo en su nerviosa mirada lo que quería decirle. Le brindó una sonrisa comprensiva y él se quedó ahí, volviéndose a sentir demasiado torpe.
Hello, me aparezco 20 días después de mi última actualización, ojalá les haya gustado este capitulito que por cierto está dividido en 2 partes, sorry.
Pido disculpas si el discurso de Dumbledore no fue exactamente algo digno de él, lo que pasa es que me faltó concentración y tiempo ¬¬
Dejen sus comentarios por favor!!!
Les agradezco mucho el tiempo que me regalan para leer este crazy y meloso fic
Denigranger, fatima28, YuliPotterGranger,antito griffindor, bellithaahp, rosaliebell
Mil gracias por sus comentarios, que me ayudan a continuar escribiendo.
Pronto la segunda parte.
Pd: Planeaba terminar este songfic para su segundo aniversario en la página, el 8 de Nov; pero por algunos problemillas familiares y escolares no creo que pueda. Aunque prometo actualizar más constante;)
Pd2: Pero primero antes de subir otro capítulo en este actualizaré "La sangre que nos une"
Anyeli Hazel Potter Granger
21 Oct 2010