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Historia 30910 — capítulo 2

Hermione se dirigía hacia la sala común pensando en cómo se le habría podido olvidar el libro y cuando llegó vio que Fred y George estaban allí y no habían ido a clase:

-    ¿Qué hacéis aquí? ¿Ustedes también pasáis de las clases? -    No pequeña,- le dijo Fred (a Hermione le encantaba cuando la llamaba así) - La profesora Sprout no ha podido dar clase y tenemos dos horas libres.- Terminó con una sonrisa de oreja a oreja. -    Y me parece que la profesora Mcgonagall ha tenido que salir para un asunto de la Orden y tampoco puede dar clase.- Siguió George. -    ¿La profesora Mcgonagall? Yo tengo clase con ella ahora y no han dicho nada de que...

En ese momento entraron en la sala común Harry y Ron confirmando lo que George había dicho.

-    Es lo mejor que podía pasar esta mañana... Avisadme dentro de dos horas para la siguiente clase.- Dijo Ron mientras subía hacia la habitación bostezando. -    De acuerdo.- Le contestó Harry y se sentó con los demás. -    ¿Has hablado ya con Ron, Harry?- Le preguntó Hermione. -    No, esta tarde cuando salgamos del entrenamiento hablaré con él, no puedo soportarlo más tiempo así. Necesito despejarme así que me voy a volar un rato, ¿quién se apunta? -    ¡Me apunto! - Dijo George.- Hay que aprovechar los poquitos días de buen tiempo que quedan. -    Yo me quedo, quiero hablar con Hermione.- Dijo de pronto Fred.

Hermione lo miró un poco extrañada y contestó a Harry y a George.

-    Sabéis que sólo volaría si no me quedase más remedio... - Sonrió. -    Bueno pues luego nos veremos.

Se hizo un silencio un poco incómodo, nunca habían mantenido una conversación ellos dos solos ni habían estado tampoco solos en una misma habitación... Fred rompió el silencio:

-    Esto... ¿de veras tú no sabes lo que le pasa a mi hermano? -    Pues no, ¿debería saberlo?.- Le contestó Hermione aun más extrañada. -    Pues... pensé que serías la primera en darte cuenta, porque es por ti. -    ¿Por mí? -    Sí, creo que está muy claro, creo que todo empezó cuando la semana pasada recibiste la carta de Viktor. -    Pero he recibido muchas más cartas de Viktor y nunca se ha puesto así. -    Pero está llegando a sus límites, cualquier día explotará. -    La verdad me siento un poco culpable, porque parece que le gusto tanto... Pero es que, no sé, hay muchas cosas que me gustan de él y muchas veces me entran ganas de decirle que él también me gusta pero después veo que hay muchas cosas también que no encajan entre nosotros, como por ejemplo sus celos y no sé, creo que no está hecho para mí, y me da mucho palo porque lo quiero mucho y es uno de mis mejores amigos y no quiero que nada estropee esto.- Soltó Hermione de un tirón casi sin darse cuenta. -    Vaya... me da la impresión de que esto no lo has hablado con nadie, ni siquiera con Ginny.- Dijo Fred sorprendido por todo lo que le había contado. -    No... Necesitaba desahogarme.- Dijo Hermione sonriendo y un poco ruborizada. -    Sé como te sientes, aunque no lo parezca... Cuando no te gusta una persona no puedes hacer nada, en eso no manda nadie ¿sabes? Así que no te sientas mal porque no tienes culpa, preocúpate por él como su amiga que eres pero déjale siempre las cosas claras, me da mucho royo verlo así. -    Ahora soy yo la que me quedo sorprendida... No conocía esta faceta tuya, tan sensible,  Fred.- Dijo Hermione riéndose.

Ahora fue Fred quien se ruborizó.

-    Pues sí, dicen que nunca acabas de conocer a una persona, ¿no?. Lo que pasa es que pocas veces me dejan demostrarlo.- Dijo él también riéndose. -    Pues saca más este lado tuyo, porque te favorece un montón.- Dijo Hermione con una mirada un poco pícara.

Fred se volvió a poner rojo como su pelo y se levantó con prisas de la silla.

-    Bueno... Pues yo me voy a ir a ver qué hacen estos, luego nos vemos a la hora del almuerzo, ¿vale?. -    Vale, luego nos vemos.- Dijo Hermione conteniendo la risa al ver a Fred ponerse tan nervioso.

Fred fue hasta el cuadro de la Dama Gorda para salir y antes de que saliera Hermione le dijo:

-    Adiós pequeño.

Y Fred sonrió mientras salía hacia fuera. A Hermione no le hizo falta verlo para saber que había sonreído.