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Historia 31212 — capítulo 3

Capítulo 7: A ciegas.

El viento se colaba por cada rincón del bosque, pero a nosotros poco nos afectaba mientras corríamos relativamente lento y sigilosos. Jasper tenía la misma máscara de preocupación y culpabilidad que en el hotel, es más desde que le comenté de mi visión, que tenía tallada la misma expresión.

Me había dicho que lo más prudente sería que nos alejáramos de Filadelfia, lo máximo posible, ya que estaba en peligro. Estabamos, le corregí de inmediato. Pretendía trabajar junto a el en grupo, asique también yo me incluía en la perspectiva futura.

Seguía avistando vestigios de aquel hombre rubio, pequeños movimientos y desiciones, aproximándose cada vez más hacia nosotros.

Pero no comprendía, necesitaba una explicación.

-Oye, Jasper.- susurré, intentando no quebrar la quietud del inhóspito lugar. El aminoró la marcha junto a mi y me observó, confuso.

-Que ocurre?-

-Lo siento, pero no puedo continuar a ciegas. Necesito una explicación... Por qué huímos? A qué le temes?-

El me miró, impasible. De pronto, me di cuenta que había algo en sus ojos, algo... especial, que hacía que no perdiera los estribos.

-Lo siento, Alice, pero hay cosas que es mejor no saber.-

-Me ocultas algo?-

-Te conozco hace poco más de tres horas...-intentó razonar el. -Escucha, tenemos que alejarnos de aquí.-

-No.- dije, convencida. El Jasper de mis visiones era mucho más amable, además... porque el no confiaba en mi? Acaso era un mounstruo?. -Quien es Ian, Jasper?

Capítulo 8: Peligro.

El hedor a hierro y sangre se aproximaba cada vez más, llenando mis pulmones de el ácido olor a la guerra. Necesitaba alejarme de allí. No podía permitir que Ian me encontrara. Y mucho menos a Alice.

Esa fragilidad que emanaba me hacía sentir obligado a protegerla, a cuidarla. Y contarle ciertos horrores de mi pasado no era la mejor manera de hacerlo.

-Alice, por favor, muévete. Tenemos que irnos.-

-No. Quiero saber.-

Por todos los cielos! Cómo tanta testarudez podía caber en algo tan pequeño?

-No sabes lo que dices, de veras, tenemos que irnos.-

Pero de pronto, supe que estabamos en problemas. En muchos problemas. El viento cesó de soplar y un rancio aroma se propago por todo el claro en el que nos encontrábamos. Salté inconscientemente delante de Alice, agazapado y dispuesto a atacar al menor indicio de peligro. Ella, lejos de resguardarse trás mi espalda, retiró los labios y enseño los dientes.

Por un segundo, el bosque se inundó de un sepulcral y tenso silencio. La calma que antecede a la tormenta.

Entonces, de entre los árboles, surgió una figura corpulenta, que se fue definiendo a medida que se acercaba. La garganta me quemaba, pero no por la sed, sino por el acre olor a batalla. Aroma a muerte.

Ian estaba a solo unos cuantos metros nuestros, con el yelmo algo destruido, el cabello rubio muy sucio y los ojos inyectados en sangre. Esbozó una perversa sonrisa y murmuró

-Jasper Whitlock, nos volvemos a encontrar.-

Lo miré con fijeza por algunos segundos, y entonces, el viento gélido comenzó a soplar con intensidad.

-El último encuentro.- sentenció el vampiro recién llegado, antes de que comenzara a llover.

Capítulo 9: Pelea.

El rubio observaba a Jasper con desprecio. Más que desprecio, los ojos rojos de aque vampiro destilaban odio a cada pestañeo. La lluvia nos cubría por completo, pero a ninguno de los tres parecía importarles. El supuesto Ian volvió a hablar, esta vez en un tono de voz más alto, rayando un grito de agonía.

-Por tu culpa, Jasper Whitlock, TU CULPA!- rugió, flexionando los brazos y agazapándose. Mostró los dientes, feroz, pero sin acercarse. Jasper parecía hipnotizado por sus ojos carmesí, o quizá por sus palabras, no estaba segura. -Tu... por ti Claudette no esta aqui!-

Pero apenas pude preguntarme quién demonios era Claudette, ya que el vampiro lunático se abalanzó sobre mi nuevo compañero y, por extensión, hacia mi también.

Los movimientos de Jasper fueron sorprendentemente rápidos. Me tomó en vilo, y salió corriendo antes de que Ian nos cayera del cielo. Me dejó a un costado y se volvió para enfrentarlo.

Ian parecía muy fuerte al lado de la complexión de Jasper, pero el era, ciertamente, mucho más rápido. Lo esquivó varias veces, pero no atacó nunca. Ian enfurecía más y más con cada nuevo movimiento frustrado, si es que eso era posible.

Entonces, tuve una visión flash, como me gustaba llamarlas, y vi como Ian pretendía saltar hacia mí. ´

Volví a la realidad en el momento exacto en el que el fijó su mirada escarlata en mi y se preparaba para saltar. Me inocrporé de un salto, preparada para huir antes de que el efectuara su movimiento, cuando sentí unos férreos brazos tomandome por sorpresa. Jasper lo había decidido demasiado rápido como para que yo lo viera.

Una fracción de segundo después, volabamos a través del bosque, con Ian pisándonos los talones.