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Odioso Black. — capítulo 32
Bueno antes de empezar, quiero decirles que lamento el final que tuvo el fic, pero espero que este nuevo final, pueda mejorar un poco lo horrible del otro, quiero decirles que lo empece ayer a las doce y lo termine a las tres y media de la mañana, así que si tiente faltas de ortografía lo siento, pero recuerden que lo hice en la madrugada, después de leer un correo y bueno parece que la inspiración llego ^^ espero les guste. Espero disfruten su lectura
Sentí una débil punzada en el tobillo, me desperté agitada, noté que estaba en la cabaña, mi pie estaba vendado, me levante y camine hacia el tocador, me toque el rostro y noté que seguía teniendo diecisiete años, respire aliviada, eso quería decir que todo lo que había soñado, no había sido más que una pesadillo o al menos eso quería creer.
Pero tenía que cerciorarme de que solo había sido un sueño, sin importarme el dolor del tobillo, corrí escaleras abajo, para ver que todo seguía como antes, a la primera que vi fue a Amy, la abrace con fuerza, eso quería decir que ella no se había ido.
-¿Te sientes bien? - pregunto un tanto sorprendida - deberías de estar recostada por lo de tu tobillo.
-¿Qué día es hoy?
-Cuatro de Abril.
-¿Qué año?
-1978 - la mirada azul de Amy en verdad era de confusión - ¿Qué pasa contigo?
-¿Dónde está Sirius?
-Gab, preciosa - esa era su voz, me abrace a él como si mi vida dependiera de ello - ¿te sientes bien?
-Es que tuve un sueño horrible - susurre y sentí las lágrimas rodar por mis mejillas - soñé que tenías una hija con Bellatrix y que te casabas con ella.
-¿Con la loca de mi prima? - sus cejas se elevaron - creo que si tienes sueños muy raros, pero con esa loca jamás, imagínate una hija de Bellatrix, creo que nacería traumada.
-Promete que jamás me vas a dejar - le suplique.
-Te Amo - susurro - jamás te dejaré.
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-Señorita Swan - ante aquella voz, salí de mi ensoñación - puede pasar a verlo.
Me levante de la silla y seguí al auror que si no mal recordaba era Kingsley, el lugar me daba escalofríos, jamás había estado en esa parte del Ministerio, pero me ponía los pelos de punta, me dolía todo, parecía que está noche sería de no dormir.
No tenía ni dos días que me habían dicho que James y Lily Potter mi hermano y mi mejor amiga habían muerto y ahora me decían que Sirius Black, el amor de mi vida y con el hombre que en un mes seríamos marido y mujer estaba detenido, por traidor y asesino.
Eso debía ser una mentira, Sirius no podía ser capaz de semejante atrocidad, eran sus amigos, no podía haberlos entregado a Voldemort, no me era lógico, me detuve, ya que el hombre que me guiaba también lo hizo, abrió una enorme puerta de acero.
-Tiene quince minutos - repuso suavemente.
-Gracias
- dije con un hilo de voz.
La habitación era mucho peor que todo el camino, sentí nauseas, pero las soporte, necesitaba verlo y que me dijera que todo eso que se rumoraban eran mentiras, que él era inocente, que no había hecho nada de lo que se le acusaba.
La luz de la luna era lo que alumbraba aquel sucio lugar, escuche la puerta cerrarse detrás de mí, observe que en medio de la habitación había una mesa y una silla, en donde Sirius estaba sentado sin ver nada, camine despacio hacia él.
-Hola
- salude lo más segura que pude.
-Lárgate
- fue su respuesta.
-Sir….
-No quiero verte - se levanto de la silla y se paro frente a mí - de hecho no quiero ver a nadie.
-Per…
-No lo entiendes - me tomo de los brazos - yo los mate - sentí las lágrimas acumularse en mis ojos - soy culpable de que James y Lily estén muertos.
-No es cierto - mi voz sonó aguda - Sirius, por favor dime que no es así.
-Yo lo hice - sus ojos grises se clavaron en los míos - yo los asesine, dime ¿Qué piensas de que tu futuro marido sea un asesino?
-Miénteme
- le suplique - dime que no fuiste tú y te creeré, solo dímelo.
Mis lágrimas de nuevo salían, los ojos grises estaban apagados y una sonrisa aterradora apareció, deformando su hermoso rostro, su mirada gris mostraba locura.
-Yo lo hice - me tomo la barbilla - yo los asesine.
Mi cuerpo se estremeció ante aquello, mi cerebro me pedía que me alejara de aquel hombre, pero mi corazón no aceptaba que él fuera el asesino, a pesar de que sus labios me lo estaban diciendo, no lo creía, no podía.
-Y ahora largo - su agarre en mi barbilla se hizo fuerte, causándome dolor, gemí - no quiero volver a verte, largo, fuera de mi vida.
-Te Amo - susurre - no me alejare de ti.
-Yo no - su voz fue seca - ¿Quién te amaría? Nadie Gabrielle, no mientras Amy estuviera a tu lado, nadie te haría el menor caso, para mí no eres nadie.
Me soltó, solloce con fuerza, no podía ser cierto todo eso, sabía que estaba mintiendo para que no lo viera en Azkaban, sabía que no deseaba que lo viera débil, o eso era lo que mi corazón se aferraba a creer.
Lo tome del brazo, y lo hice girar, lo tome del cuello y lo obligue a inclinarse y sin más lo besé con fuerza y desesperación, se tardó unos segundos en responder pero lo hizo, sus lágrimas se unieron a las mías, poco a poco el beso se torno suave y tierno, sus manos se aferraron a mi cintura.
-Te Amo - dije en cuanto nos separamos del beso.
-Sé feliz - me suplico - prométeme que serás feliz, por los dos.
-No
- me negaba a estar sin él.
-Gabrielle
- me tomo el rostro suavemente - yo no saldré de aquí - estaba por replicar, pero me calló con un beso - aunque fuera inocente, ni siquiera habrá un juicio, así que yo me pudriré en Azkaban, y no deseo que tú te quedes a mi lado.
-No
- eleve la voz - no, no.
-Escúchame
- me ordeno - lo harás por los dos, te irás de Londres, conocerás a alguien más y te enamoraras- unió su frente con la mía - quiero que te cases, que formes la familia que soñamos, que le pongas a tus hijos los nombres que ya habíamos pensado.
-No
- las lágrimas me impedían verlo claramente.
-Lo harás - su voz era suave como siempre - no quiero que eches a perder tu vida por mí, promételo.
-No
- repetí.
-Gabrielle
- me reprocho - hazlo por los dos.
-No
- era lo único que mis labios podían decir.
-Si lo haces, es como si yo también lo hiciera - seco mis lágrimas con sus dedos - vive por mí, por favor.
-No
- mi voz iba siendo débil.
-Hazlo por el amor que me tienes - acaricio mi mejilla - mi estancia aquí será mejor, si sé que tú eres feliz, promételo - sus labios se unieron a los míos, antes de que pudiera contestar - tú me pedirías lo mismo - sé que así sería - por favor, hazlo.
Asentí levemente, sentí de nuevo sus labios sobre los míos, en ese momento se escucho la puerta, era el auror.
-Se termino el tiempo - se quedo en la puerta.
-No lo olvides - me susurro al oído - vive por los dos.
-Lo haré - bese por última vez sus labios.
Fije mi vista en la habitación, un par de ojos azules y otro par cafés me observaban con atención, sonreí suavemente.
-¿Y luego mami? - pregunto Rachel, que me observaba con sus enormes ojos cafés emocionados, su cabello negro estaba un tanto desordenado.
-Si mamá - repuso Ithan sus ojos azules brillaban esperando el resto - ¿ella se caso con otro?
-Pues ella cumplió su promesa - despeine el cabello castaño de mi hijo de nueve años - encontró un buen hombre, y tuvo dos hermosos hijos.
-Qué triste - repuso Rach que tenía cinco años - pobre de Sirius.
-Pero ella fue feliz - comento Ithan.
-Bueno ya les conté la historia que me pidieron - comente con una media sonrisa - así que ahora a dormir.
Camine hacia ellos y los arrope, besé su frente, apague la luz y cuando estaba por salir.
-Mami
- llamo Rach.
-¿Qué pasa cielo? - pregunte suavemente.
-¿Por qué utilizaste el nombre de papá y el tuyo para la historia? - pregunto dando un pequeño bostezo.
-No lo sé - besé su frente - fueron los primeros nombres que se me ocurrieron, la próxima vez utilizare el tuyo ¿te parece?
-¿La próxima historia durara tanto como está? - se tallo sus ojitos.
-No creo, que dos semanas - susurre - pero ¿Qué tal tres días?
-Sí
- dijo emocionada.
-Bueno ahora duérmete, porque mañana hay escuela - bese su frente.
-Hasta mañana, mami.
-Hasta mañana, cielo.
Cerré la puerta de la habitación y camine hacia el comedor en donde mi marido estaba, con la laptop, terminando su trabajo.
-¿Ya casi? - pregunte abrazándolo por la espalda.
-Esto sería más fácil con varita - replico irritado.
-Sirius
- comencé a darle masajes en los hombros - sabes que renunciamos a ella, Dumbledore dijo que en el mundo muggle nunca nos encontrarían.
-Ya sé - gruño - pero no soporto no poder utilizar la varita.
-James se acoplo muy rápido - susurre besando su mejilla.
-No me hables de Cornamenta - me espeto - no sabes lo mal que la pase creyendo que en verdad había muerto.
-Amor
- suspire - eso fue hace doce años, ya debes superarlo.
-No lo hubiera recordado, si no les hubieras contado la historia - replico.
Sonreí acariciando su cabello, en verdad que de todos los que habíamos desaparecido del mundo mágico a quien más le afectaba la falta de magia era a él, pero lo iba superando poco a poco, con la supuesta muerte de los Potter, y después de Harry.
Que fue seguida por la "desaparición" de Amy y después la muerte de Sirius y enseguida la de Remus y la mía, fue para esconder a Harry de Voldemort, y con esto también fueron destruidos los Horrocrux. Ya no había peligro en el mundo mágico, bueno aun no había renacido Lord Voldemort, sabíamos que una parte de él seguía viva, por Harry, era por eso que seguíamos viviendo como muggles.
-Mañana vienen a cenar - dije tranquilamente - espero que no te moleste.
-Está bien - gruño.
-¡Oh, vamos! - exclame un tanto irritada - todos son felices, James y Lily lo son con Harry y Melanie. Remus y Amy también lo son con Isabella, y ¿tú no puedes ser feliz conmigo y tus hijos?
Sentí mis lágrimas bajar por mis mejillas, odiaba sentirme vulnerable, pero sentía que Sirius hubiera sido más feliz encerrado pero con su magia, que aquí con su familia. Camine hacia el vestidor para sacar mi pijama, mis lágrimas no parecía que pararan en un buen rato.
-Gab
- se acerco a mí y me abrazo de la cintura - lo siento - se disculpo - sé qué crees que no soy feliz con ustedes, pero jamás en mi vida imagine ser tan feliz como ahora, solo que me cuesta un poco de trabajo acostumbrarme, pero tenme paciencia, poco a poco me acoplare a nuestro nuevo estilo de vida.
-Estoy embarazada - susurre.
-De nuevo voy a ser papá - dijo emocionado - gracias, en verdad gracias.
-Solo espero que te acostumbres rápido - sonreí suavemente.
-Por Alex lo haré - lo observe con la nariz arrugada - es que será niña y se llamara Alexa.
-Creo que a Rach le molestará dejar de ser la nenita de papá - lo abrace del cuello, ya que Sirius siempre sabía que serían nuestros hijos.
-Hay espacio suficiente para dos princesas - me beso castamente.
Sabía que aun nos faltaba mucho que recorrer, pero esperaba que siempre estuviéramos juntos, siempre dicen que cuando algo termina es porque viene algo mejor y en nuestro caso así fue.
Terminamos nuestra vida mágica, para formar una mejor vida muggle, al menos estaba junto a mi Odioso Black y eso era lo importante, no importaba lo que pasara solo quería estar a su lado.
Capitulo dedicado a:
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