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Historia 31419 — capítulo 25

Capitulo 24

Hermione se quedó pasmada, sola con Draco en su casa, no podría resistir su cercanía, qué iba a hacer sola ante él, pronto lo averiguaría…

Luego de despedirse de su hijo, Draco la tomó de la mano y sin dejarle decir nada se desapareció llevándosela a su casa… -¿Malfoy, dónde estamos?, preguntó la castaña al verse rodeada de rosales tan grandes que hasta cubría la estatura del chico, -tranquila Granger, siseó, son los jardines de la mansión Malfoy, es decir estamos justo en la mitad del laberinto, es que lo mandé a construir por nuestro elfo y solamente yo se como llegar a la puerta de mi casa, ni siquiera Lucius puede hacerlo tampoco puede aparecerse en otro lado, es decir, todo aquel que quiera llegar a la mansión tendrá que aparecerse acá y sortear el laberinto, -realmente ingenioso, dijo la chica, Draco empezó a caminar entre los rosales que mientras ellos pasaban cambiaban de lugar mágicamente, su mente divagaba, no solo estaba sola con él, sino que nadie podría ir en su ayuda, eso la atemorizó, ¿y si Draco la seguía odiando y eso era solo una trampa? Nadie la ayudaría ni siquiera Harry, pensaba, La castaña miraba al rubio desorientada, más cuando el chico paró de golpe su andar y le espetó, -me ofendes, ¿cómo puedes dudar de mi amor?, ¿cómo crees que te traje a mi casa por que quiero hacerte daño?, Draco se veía realmente molesto, -mierda, me leyó la mente, pensó la chica, -sí eso es exactamente lo que hago, La castaña enrojeció, si antes también le había leído la mente sabría cuando ella pensaba en él… -no dijo el rubio, es en este laberinto donde me es más fácil entrar en tu mente, si quieres pensar lo que pensaste antes, podría enterarme, dijo lujurioso, -mierda, Malfoy!! Te prohíbo que lo hagas, dijo más colorada, Draco se echó a reír y la besó, fue un tierno beso en una mejilla… -está bien no te miraré más, pero no pienses que quiero dañarte, -no lo haré, me convenciste, dijo la chica, Luego de caminar unos minutos callados, llegaron a una enorme puerta dorada, Draco sacó de un bolsillo una pequeña llave y la puerta se abrió, de inmediato apareció ante él un elfo joven, que para extrañeza de la castaña estaba muy bien vestido… -amo, ha vuelto, amo ha vuelto, gritaba feliz el sujeto, Ante la mirada atónita de la chica el rubio se agachó y beso al elfo en la frente, -Caddy, te presento a Hermione Granger, una gran amiga de los elfos en especial de tu padre, -la señorita amiga del señor Potter, la señorita amiga del señor Potter, la señorita amiga del señor Potter, repetía el elfo feliz, -tú eres, tú eres, decía Hermione confundida, -Caddy es el hijo de Dobby, Hermione se agachó junto al elfo y repitiendo el gesto del rubio lo besó en la frente, -Caddy fue besado por la señorita amiga del señor Potter, dijo suspirando el elfo mientras el rubio se echaba a reír, -vamos Caddy, déjanos pasar que estamos cansados, -claro amo, por supuesto amo, Caddy es torpe… -no te golpees, le espetó el rubio, -es algo que no puedo lograr que deje de hacer, le dijo Draco a Hermione, El rubio llevó a la castaña por los pasillos del primer piso hasta llegar a una habitación, -esta será tu dormitorio, allí tienes todo lo que quieras para ponerte, le dijo señalando el ropero, mi habitación es la de al lado y se comunica por esa puerta, le marcó una de las dos puerta, cualquier problema me llamas, a cualquier hora, la otra es el baño, -gracias, Malfoy, dijo la chica, -de nada Granger, si quieres puedes bañarte, en una hora te paso a buscar para ir a comer, -de acuerdo dijo la chica, mientras el rubio se iba, Hermione miró todo el lugar, era hermoso, una habitación muy cálida llena de colores rosados, a ella le encantaba ese color, la sorpresa se la llevó cuando abrió el ropero, había en él copias de todos los vestido polleras zapatos en fin todo lo que ella usaba, realmente se quedó conmocionada, Malfoy sabía más de ella de lo que ella suponía, La castaña se bañó sumida en sus pensamientos y se puso un vestido que le encantaba era a su medida igual que los zapatos, a la hora señalada Draco golpeó la puerta, -vamos a comer Granger, -sí, pero dime,¿cómo es que tú tienes copia de toda la ropa que yo uso?, le preguntó.