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Historia 31584 — capítulo 1

Era una mañana tibia y nublada. Hacía unos 13 minutos que dormía cuando oyó gritos. Gritos en su oído.

-¡Ron! Levántate, ¿dónde has estado?-Era Harry. Su mejor amigo.

El pelirrojo comenzó a abrir los ojos. Los sentía muy pesados; había dormido muy poco. Bostezó y miró a Harry como una figura borrosa.

-No pude dormir bien...-Dijo volviéndose a acostar.

-¿Dónde estuviste?

-Es...una larga historia.-Abrió bien los ojos por fin. Su vista era clara.

-Hermione... estaba contigo ¿no?

-Sí.

-Bien, levántate, si no, no alcanzaremos al desayuno.

-De acuerdo... Ya voy...-Se levantó lentamente y se tambaleó un poco cuando se puso de pie. Tomó su uniforme y cepillo de dientes y entró al cuarto de baño.

Bajaron a la sala común y vieron a Hermione y a Ginny sentadas en el sillón frente a las brasas del fuego que quedaba de ayer. Estaban conversando, una frente a la otra, y cuando los chicos se acercaron, Hermione bajó la cabeza. La pelirroja volteó a ver a Ron.

-Buenos días.-Estuvo muy claro que solo se dirigía a su hermano, porque al otro ni siquiera lo miró.

Harry tampoco la saludó. Sólo se dirigió a su amiga. Había algo de tensión, solo entre las parejas. Se despidieron y los chicos bajaron a desayunar.

-Ron-Dijo de repente Harry

-¿Qué sucede?- Preguntó al servirse avena.

-¿Qué pasó entre tú y Hermione?-Algo había pasado. Eso era seguro. Tal vez se habían peleado de nuevo, o Ron la había sorprendido escribiéndole a Krum, tal vez.

El chico miró a su amigo resignado, y le contó todo.

Flash Back

Estaban en el lago, la luna se reflejaba en él, y brillaba como una perla en medio del mar. No habían ido a cenar, y tenían perdidos casi toda la tarde. Exactamente perdidos no, pero sí aislados de los demás, solos y sin nadie.

Llevaban platicando y riendo un buen rato. Ni una discusión, ni una pelea, aunque sí habían tenido diferencias en sus opiniones, pero no les había importado. Y se dieron cuenta de eso.

-¿Lo has notado?-Preguntó de repente Ron, tras el comentario de Hermione acerca de la inmensa luz de la luna y un súbito silencio.

-¿Qué cosa?-Preguntó ella, sin dejar de mirar el reflejo del lago en la luna, y el reflejo de la luna en el lago.

-Que hemos estado platicando sin discutir.

-¿Eso te sorprende?-Volteó la mirada hacia él. Ella no estaba sorprendida.

-La verdad, un poco. Pero... es una sensación agradable, porque no me gusta pelear contigo.-Dijo a punto de ruborizarse.

-A mí tampoco.-Era sincera.-Somos como hermanos, ¿no? Vivimos tantas cosas juntos, tantas emociones y experiencias, que sería el colmo que no nos llevaramos bien. Y en ocasiones, no lo hacemos.-

-Pero... hemos aprendido ha convivir, a compartir. Hasta aprendí a quererte.-Se puso colorado, como su cabello-Aprendí a quererte, cuando al principio no lo quería aceptar. -Era el momento justo de decirle todo. De sacar esos sentimientos que llevan años escondidos. De liberar el alma.

-Te has puesto rojo-Le dijo sonriendo.

Él la ignoró.-Hermione, yo...creo que debes saber una cosa. Si supieras cómo me siento... cuando te miro, sé que no eres para mí, que nunca me vas a pertenecer, pero... me has robado el corazón...-sacar estas palabras era muy difícil-todas las noches sufro pues me di cuenta hace mucho que estoy enamorado de ti. Te aseguro que si algo pudiera cambiar, sería este sentimiento. Es inevitable sufrir y... te quiero, te quiero como a nada en el mundo. No me tienes que decir nada. Solo, creí que era necesario desahogarme por fin.-Se sentía con miedo. Con miedo a lo que siguiera de esta confesión, pero ya no había vuelta atrás. Lo había hecho, y a pesar de que su alma estaba en paz, su corazón vivía el mismo tormento. Con temor a la respuesta de Hermione.

-No tengo palabras...no sé que decirte, Ron.-Tragó saliva al pronunciar el nombre de ese pelirrojo. Se sentía muy rara, pues nunca pensó que viviría para escuchar eso salir de él. La había confundido completamente.

-Perdón. No me digas nada, puedo entenderte.-Cerró los ojos con fuerza, y al abrirlos, estuvo a punto de derramar una lágrima. La primer lágrima derramada por ella. Eran el dolor y el miedo tan inmensos.

-Pero Ron, yo quiero decirte...

No la dejó terminar. Era suficiente tortura.-Lo siento. Buenas noches.-Quiso besar su cabello, pero su cobardía y su falta de respuesta no se lo permitieron.

Ron se perdió en la oscuridad. Hermione lo vio alejarse y consumirse en la total sombra de la noche. Ella también derramó lágrimas esa noche. Pero no eran las primeras lágrimas que derramaba a causa de él. -Ron...Yo también te quiero.-Aunque esas palabras convertidas en susurro, él no las alcanzó a escuchar.

Fin del Flash Back

-Oh.-Harry estaba increíblemente sorprendido. Desconcertado. Sabía que eso iba a ocurrir. Pero, sinceramente, no se lo esperaba tan pronto.-Oh.-Dijo otra vez.

-¿Qué? ¿No tienes más que decir? Al menos podrías decir: "Eres un tonto, lo supe desde un principio".-Dijo algo molesto.

-Pues, no es necesario que te subraye que ya lo sabía desde un principio-Dijo sin terminar de estar sorprendido.

-¿Ya lo sabías?-Ahora él era el pasmado. -¿Lo sabías? ¿Tan notorio era? ¿Por qué no me lo dijiste?-

-Pues, los que te conocen bien se pueden dar cuenta. Y no te lo iba a decir, tenías que hacerlo todo tú solito.-

-Entonces... quieres decir...-Lo miró inquieto.

-Quiero decir que al menos tu familia se pudo dar cuenta a lo largo de los años.-Dijo dando un sorbo a su jugo.

-No puedo creerlo. Me siento fatal. Ahora no me hablara y creerá que soy un idiota. Está bien, sí soy un idiota-Dijo cabizbajo.

-Ron, estoy seguro de que ella siente lo mismo por ti. Ella te quiere. Y siempre te ha querido, si mis cálculos son correctos. Pero te felicito por haberle dicho la verdad.

-Pero ella no me ha dicho nada... y tengo miedo.-Su voz sonaba temblorosa.

-No te dijo nada porque no se lo permitiste, pero si hablaras con ella y sin interrupciones de ninguno...-Pero Harry no pudo terminar porque las vio acercarse. Tomó una sopera cucharada de avena y se llenó la boca.

-¿Qué...?-Ron lo miró azorado.

-Hola.-Hermione se sentó con Ginny.

Ron bajó la mirada a su plato y se ruborizó. Ella se dio cuenta de eso y puso cara de congoja y preocupada. Los cuatro siguieron su desayuno en un silencio abrumador, donde cada uno pensaba en sus cosas, cuando se oyó una voz detrás de ellos. Era un chico de ojos grises.

-Hola Ginny, ¿cómo amaneciste?-Usó un tono sensual, de los que usan los rompecorazones. E inmediatamente Ron levantó la vista, brusca y repentinamente. Lo miró atónito.

-¿Qué haces tú aquí? No vengas a molestar a mi hermana...

-Ron, calma, él no viene a molestar.

-¿Pero qué dices? Claro que sí, y no sé porqué rayos te habla por tu nombre y se dirige a ti como si...

-Ronald, ya, Draco y yo salimos.-Dijo en un tono impaciente y molesto.

El pelirrojo tardó un segundo en carburar las palabras de su hermana en su cerebro, y se abalanzó a Malfoy como un tigre enojado.

-Infeliz desfigurado, ¿cómo te atreves? Asqueroso canalla, no hayas tocado a mi hermana ya, cucaracha perversa...

-¡Ron! Ron ya basta, déjalo ya. Estoy lo suficientemente grande como para cuidarme sola y no necesito de un hermano idiota protector.

Le hizo caso en contra de su voluntad, pero seguía con ganas de hacerle daño

-¡Tienes 15 años! Claro que sí, estás muy grande-dijo en tono de burla-No puedo creer que hayas caído tan bajo con éste... Si mamá se entera...-Le dijo con tono amenazante.

-Hablo en serio, Ronald. No te metas donde no te llaman. Es más, creo que tienes mejores asuntos en los que ocupar tu tiempo. ¿O no?-Lo decía por Hermione. Ella ya le había contado todo a su amiga.

-Cariño, será mejor que luego nos veamos. En un lugar más privado, quiero decir.-Dijo maliciosamente para que Ron y Harry se enojaran aún más.

-De acuerdo. Nos vemos.-Malfoy besó a Ginny y se fue a su mesa. Ron y Harry le lanzaron una última mirada amenazante.

Ginny se sentó malhumorada y no les volvió a hablar a ninguno de los dos esa mañana.

-Ginny-empezó Hermione preocupada-Yo tampoco estoy de acuerdo con esa relación... ¿por qué tomaste esa decisión?

-Yo... será mejor que te lo diga luego. Cuando estemos solas.-Miró a Harry de reojo. Su mirada fue triste.

Pues realmente pasaba algo entre aquéllas dos parejas. Pasaba algo que estaba por sobre el sufrimiento y los errores.

Hubo una última interrupción. La que esta vez ocasionó Cho Chang.

-Buenos días Harry-Dijo con su usual tono de voz dulce.

-Eh, hola Cho.-Dijo apenado. No le había dicho a nadie que había vuelto con Cho.

-Te traje estos panecillos. Los preparé yo misma-seguía con su empalagoso tono- espero que te gusten.

-Claro, muchas gracias.-Seguía un poco avergonzado.

-Bueno, tengo que irme. Espero verte luego.-Le sonrió y se fue.

Harry no quiso mirar a Ron, pues estaba apenado y no le había contado nada.

-Ajá, con que volviste con Cho. Es irresistible para ti, eh.

-Ron, no digas nada.

-Bueno, pero creo que habías olvidado el pequeño detalle de contármelo.

-Lo siento, no había tenido tiempo.

-Sí claro.-Lo miró culpándolo. Ninguno de los dos se había percatado de la cara de Ginny, mas que Hermione.

-¿Me acompañas a la biblioteca?-Le preguntó a su amiga.

-Eh, sí, claro.-Contestó distraídamente.

Las dos caminaron hacia la salida del comedor y Harry y Ron las siguieron con la mirada.

-Harry, ¿qué pasó con Ginny? ¿por qué no te habla? No me has contado nada.

-Bueno, es que... Tal vez no me habla porque volví con Cho.

-Ella nunca haría algo así, tuviste que hacer algo más para molestarla.

-Creo que no la molesté... la hice entristecer. La decepcioné.

-Sigo sin entender.-Dijo Ron. Y era cierto. No entendía nada. Y él siempre entiende todo.

-Bueno, es que...Verás... yo también estoy un poco confundido. Cuando se aclare todo te lo contaré bien. Solo sé que ella... ella me vio con Cho y...hace poco...vi que... creo que Malfoy y ella... tuvieron intimidad.-Lo dijo como queriendo sacar un sabor amargo. Y realmente era desagradable, pero él los había visto. Y así le había enfurecido y decepcionado. Pero no podía hacer nada. Él estaba con Cho.

Al parecer a Ron no le habían llegado las últimas palabras de Harry. Seguía con cara de tonto. Se fue poniendo rojo poco a poco, comenzando por las orejas. Se podía esperar un terremoto.

-¿¡Qué dijiste!?

-No me hagas repetirlo...-Lo dijo de forma triste y rencorosa.

Ron se levantó de un salto y miró hacia la mesa de Slytherin. Ahí no estaba. Volteó hacia la puerta. Iba saliendo con sus amigos.

-Ron ¿qué haces?

-Asegurarme de que no lo vuelva a hacer.-Y Ron lo siguió, y tras él, Harry.

En la biblioteca, Hermione y Ginny se ponían al día. Porque hace mucho que no hablaban de esa manera. Porque antes de que ocurriera todo lo que estaba pasando, todos sabían que Harry y Ginny habían tenido una relación. Una corta relación que Cho se encargó de destruir. Y con ello las consecuencias, como el regreso de Harry con Cho, la relación de Ginny y Malfoy, y su primera vez.

Aunque, no deberíamos culpar a Cho del todo. Ginny escuchó una especie de profecía, una pequeña profecía, como en un estado de trance, de la que no se acuerda muy bien, pero sabe, que para derrotar al Señor Tenebroso, Harry es el único que puede vencerlo, y para que Harry haga eso, la vida de Ginny corre peligro. Y si quiere que el mundo mágico vuelva a la paz, ella tendría que morir, pues es el amor verdadero de Harry. Y por eso ella lo dejó, porque no quiere que su amado sufra. Tal vez haya sido un sueño lo que tuvo, pero por miedo ella decidió que era lo mejor. Y así Cho aprovechó la oportunidad y todo lo que ya saben pasó después.

Ginny lloró cuando platicó con Hermione en la biblioteca, ya que hablaron de lo que había hecho con Malfoy, y que obviamente quería a Harry. Y hablaron también de Ron. Hermione le repitió lo que había dicho él. Que había sido un error... un error enamorarse locamente de ella. Y es que ella tenía sus dudas, pues no había sido muy claro escucharlo tartamudear. No estaba muy segura de que esa hermosa noticia fuera cierta, a pesar de que Ginny sonreía, aún después de haber llorado, como si hubiese ganado un campeonato de Quidditch.