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Historia 31648 — capítulo 13

Mojarse no era un problema, siempre le había gustado la lluvia, pararse bajo ella y dejar que su espíritu sea libre por un momento le producía una sensación increíble. Pararse bajo la lluvia con el amor de tu vida era aún mejor; mientras, se daban un tierno beso y se iban mojando cada vez más. -Corre, Lily- dijo James. Lastima que ese no era su caso y ciertamente no creía que ese era el amor de su vida ¿era para él un acto de caballerosidad el llevarla corriendo hacia el castillo?, tal vez, pero de todas formas no se arriesgaría a quedarse sola; no, si podía acompañarlo.

No había comprendido del todo su atracción por James Potter hasta ése momento, no había entendido qué era lo que le gustaba tanto de él: no era por su físico, ciertamente era muy simpático, pero habían muchos chicos solo simpáticos; tampoco era su estatuto de sangre, ni mucho menos su dinero; ella se había interesado en él por su manera de pensar, pero no lo había comprendido hasta hacía cinco minutos atrás "no nos importa lo que la gente piense, diga o malinterprete de nosotros, seguimos a nuestro corazón", muy buena manera de pensar, si se lo preguntaban, pero ahora lo entendía, por fin había logrado comprender el porqué de su comportamiento. -detente- susurró James mientras paraba en seco, eso ocasionó que chocara contra su parte trasera, pero hizo caso omiso de aquello y haló de ella hacia un lado, justo detrás de uno de los muros sobresalientes, acababan de entrar en el castillo y llevaban todas sus prendas chorreando -Filch con su gato- dijo mientras se agachaba y se aventuraba a mirar. -y nos escondemos porque… -porque es un maldito amargado que no puede hacer magia y se la desquitará con nosotros, además estamos en la entrada principal, mojados y ya debió haber terminado la cena, por tanto deberíamos estar en nuestra sala común y no acá… -oh, ¿y ahora que hacemos? -esperar a que se vaya…- repuso simplemente sentándose en el piso y tratando de acomodarse, Lily lo imitó. -¿no crees que deberíamos, al menos, intentar ir a otro lugar donde no nos vallan a ver cualquiera que esté llegando? -te escucho -si lo piensas bien, estamos en la entrada del castillo, si alguien entra tiene vista directa hacia nosotros; no nos podemos ir porque Filch esta ahí, pero podemos utilizar esa entrada- dijo alzando la mano, señalando una puerta que pasaba desapercibida a la derecha de la escalera del hall de entrada y que había llamado su atención segundos antes, nunca antes la había visto. -brillante- repuso con una sonrisa. Se levantó sin hacer ruido y nuevamente la ayudó a levantarse -estas helada- dijo frunciendo el seño -tu también- contestó encogiendo los hombros. -te prestaría mi remera, pero esta en las mismas condiciones que la tuya- sonrió -cuando te de la señal corres detrás mío- se dio vuelta y se fijó nuevamente en aquel ángulo en el que los verían, consultó el mapa y sin pensarlo salió disparado, llegó al otro extremo sin que lo vean; volteó a verla. Se sentía una rebelde al estar ahí escondida, él levanto la mano en forma de aviso y comenzó a agitarla para que lo alcance; el estar mojada no ayudaba a la situación, no era muy buena en los deportes y correr no era su fuerte, al tratar de parar patino por el piso y choco contra la puerta haciéndola sonar en el momento del golpe. -entra- susurró James mientras él apresuradamente la seguía y la cerraba con cuidado. -¿A dónde nos guía este pasillo?- preguntó tratando de pensar si había escuchado alguna vez de aquella entrada. -estamos por averiguarlo ¿verdad? Siguieron caminando cuidando sus pasos, el pasillo estaba ligeramente iluminado por pequeñas antorchas que los guiaron hasta un cuadro. -¿un frutero?, ¿Por qué rayos alguien querría hacer un pasadizo para llegar al cuadro de un frutero?- pregunto James mientras examinaba los dos lados restantes en busca de algún indicio de una compuerta secreta. -¿es que acaso no es obvio?, este cuadro no es sólo un cuadro, ésta es la compuerta- repuso Lily -¿A dónde nos llevaría?, tal vez si lo quitamos podamos descubrir la entrada. -a ver, déjame intentarlo- repuso James, trató de sacar el cuadro, pero no pudo, comenzó a revisar sus bordes buscando algún desnivel, pero dio el mismo resultado -creo que el frutero quiere decir que nos lleva a las cocinas- dijo mirando una curiosa pera, levantó la manos y la acarició, su tacto no fue áspero como se lo imaginó, pero lo que le llamó la atención fue que mientras mas la cogía más se enfriaba hasta que se convirtió en lo que parecía una manivela. -lo lograste, James, bien hecho- felicitó Lily, mientras la abría y avanzaba por la nueva entrada. James la siguió -tenías razón ¡realmente llevaba a la cocina!- agregó emocionada, era increíblemente grande, con cuatro mesas en medio, al igual que el gran comedor. -era un poco obvio, tu fuiste la que me dio la idea- aseguró mientras sentía que tiraban de su mojado pantalón. -dis- disculpe- dijo una temerosa criatura con grandes ojos y largas orejas de murciélago. -Hola, pequeño amigo, soy James Potter y ella es Lily Evans ¿Cómo te llamas?- dijo James presentándolos amablemente al elfo que los miraba, habían montones de ellos. -Dinky, señor, mi nombre es Dinky ¿desean algo?- preguntó el pequeño elfo. -¿quieres algo?- preguntó James volteando hacia Lily, pero ella ya no se encontraba a su lado, se había ido a sentar junto a la chimenea, él se le acercó. -un chocolate caliente y un pastelito esta bien- dijo levantando la mirada. -que sean dos- pidió James, sentándose junto a ella; para cuando estaba a su lado ya habían traído los aperitivos. -¿desean algo más?- pregunto Dinky -cualquier cosa que Dinky pueda ayudar, solo díganlo. -eehh, si ¿podrías secar nuestra ropa?, ¿por favor?- dijo tímidamente Lily. -por supuesto- se apresuró a decir Dinky, frunció un poco el seño y sin darse cuenta todo ya estaba seco. -gracias, Dinky. -¿algo más?- preguntó -no, esta bien, gracias- intervino James -pueden estar sirviéndote todo el día si de ellos depende- susurró -tengo una elfina domestica en casa, es encantadora. -¿Cómo se llama? -Wendy -que lindo nombre ¿tu se lo pusiste? -no, ella ha estado en mi familia desde que tengo memoria, Sirius siempre la molesta, escondiéndole sus cosas- sonrió, probablemente de un chiste privado, mientras tomaba un sorbo de su chocolate. -creí que los elfos no tenían posesiones- se extrañó Lily también bebiendo. -ella no es estrictamente una elfina domestica, nosotros le dimos la libertad de elegir quedarse o irse, pero ella se quiso quedar con nosotros, siempre le regalamos algo en navidad, es parte de la familia prácticamente. -y Sirius siempre esconde sus cosas… -si, él siempre pasa las vacaciones y las navidades con nosotros- contesto simplemente. -¿Cómo puede ser eso?, acaso ¿no ve a su familia? -eh, no. Hmm, como diría él, prefiere la mía- Lily notó que se sentía incomodo contando cosas de su mejor amigo, así que decidió cambiar de tema. -son muy habilidosos -también son poderosos, pero no utilizan mucho sus poderes- concordó mientras observaba como muchos de ellos iban de acá para allá llevando, levantando y lavando los trastos recién utilizados por los estudiantes.

-se esta haciendo tarde- comentó Lily, cuando había terminado de comer su pastelito.  -sí, será mejor que regresemos. -¿crees que ya se haya ido?- preguntó, en realidad no quería regresar, quería saber algunas cosas más de él. -supongo, no puede pasarse todo el día en el mismo rincón. -es cierto, vamos. Se despidieron de Dinky y salieron por otra puerta que los llevaba al primer rellano, cuidadosamente y verificando el mapa cada cierto tiempo se encaminaron a la Torre Gryffindor, subieron las escaleras hasta llegar al cuadro donde se encontraba la Dama Gorda. -¿contraseña?- preguntó -por merlín ¿la sabes?- preguntó James. -ehh, no -hoy definitivamente no ha sido nuestro día- se quejó -¿no nos puedes dejar pasar?- preguntó sin muchas esperanzas al cuadro. -sin contraseña no se entra- repuso seriamente. -podemos ir a la lechuzería y mandarle una a Remus- sugirió Lily -o podemos llamarlos, ruega a que esté acá- dijo mientras revisaba sus bolsillos -¡lo tengo!- gritó emocionado.  -baja la voz- ordenó Lily, mientras reía al verlo sacar un espejo -encantador. -Sirius- dijo claramente James -¡Sirius!- repitió ahora un poco mas alto -no lo debe tener a la mano, concluyó con desanimo. -¿es un espejo encantado? -sí, lo hicimos hace dos años. -¡merlín!, que ingeniosos, ¿Cuántas cosas hay de ti que no sé? -no tienes idea -¿Qué pasa?- terció la voz de Sirius, desde la mano de James. -¿Cuál es la contraseña, Canuto? -trompas de elefante -¿trompas de elefante? ¿Es en serio?- preguntó incredulo. -no fui yo quien la puso, parece que la Dama Gorda ha estado de nuevo con su amiga Violeta y sus grandes ideas. -eso es hacer trampa- dijo la Dama. -usted dijo: "sin contraseña no se entra", tenemos la contraseña, ahora entramos- contradijo sonriendo. -sí, de acuerdo- respondió amargamente dejándolos pasar. -gracias- se apartó de la entrada un paso -las mujeres primero- dijo hacia Lily. -¿intentando impresionar? -para nada, si no lo hago, es mi madre la que queda mal, ella me educó- Lily sonrió y entró.

-¿Irás a Hogsmeade?   -sí, supongo- repuso evadiendo la pregunta, el problema era que en el transcurso de la pasada media semana Seth le había dicho para que vayan juntos a Zonkos y ella había aceptado, como amigos, lógicamente. -¿no quieres acompañarnos? -no, esta bien, anda con tus amigos -de acuerdo- respondió cortante James mientras se daba media vuelta y subía a los cuartos de los chicos -nos vemos- se despidió. -adiós.

Hola a todos! espero que les haya gustado el capitulo... por fin estan conociendo más a James, el otro lado, jeje bueeno espero Reviews!  y gracias a los que me animaron a seguir con la historia... muchas gracias =) SALUDOS a todos! y besos, Cris