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Historia 31673 — capítulo 9

Entrevista con la Hibrída (Parte I)

Me rasque la cabeza mirando la puerta del gran hotel. Tenían muy buen dinero, o so me parecio como para hospedarse en un hotel tan grande, bello y... Recorde las miles de veces en que Kiha-nim me había dicho lo pesado que era para ella nunca poder tener el dinero suficiente. A pesar de que teníamos unos doce o más siglos, ella seguía derrochando el dinero como si su vida dependiera de eso.

Entre al lobby y me diriji a la recepción. La señorita me miro de arriba para abajo y arreglo su mejor sonrisa.

-Buenas tardes, ¿en qué puedo servirte? -acaramelo su voz y yo sonreí de forma tranquila.

-Vengo a ver al señor Edward Cullen, me cito en su alcoba -le extendi el papel y la chica parecio irritada. Me miro de vuelta y suspiro bastante fastidiada.

-En un momento -tecleo unos números del telefono, comunico mi presencia y colgo tamborileando con los dedos.- El señor Cullen acaba de confirmarme que su presencia fue solicitada -dijo muy orgullosa y con una sonrisa que se me antojo demasiado empalagosa.- Dijo que él vendría por ti.

Me encoji de hombros y me aparte, jugando con un mechon de mi cabello, y vi mi reflejo en un espejo. Se me había esponjado más de lo normal, e intente aplacarlo. Por eso lo odiaba, se hacía gigantesco, y mi cara se veía más oriental que de costumbre. Deje de batallar con tanto cabello cuando vi que era imposible, y entonces lo vi. Sereno, sonriente y como cualquier vampiro, estúpidamente guapo. ¿Asombroso? No, demasiado común para mi.

-¿Sujini Hae? -asentí, mirando hacia arriba.- A pesar de que eres hibrída no eres tan...

-Tan guapa como el resto, es que mi belleza es más oriental, no te preocupes en alagarme -sonreí medio hipocrita y él noto algo extraño en mi voz, pero asintio.

-De acuerdo, ¿me sigues? -y así lo hice, subimos seis pisos, en completo silencio y escuchando la aburrida música de jazz. Él parecía muy atento a mi, lo mire con una ceja alzada.

-Ya veo de dónde saco eso Nessie -murmure y él se sorprendio levemente. Aparto la vistam avergonzado quizás.Al fin llegamos al piso y caminamos, hasta la suite donde él y Nessie estaban. Antes de abrir la puerta me sujeto del brazo.

-¿Qué edad tienes? -me preguntó, curioso.

-La edad que yo quiera tener -dije, sin preocuparme- Si eres curioso, puedes oir mi entrevista con tu hija -sonreí restandole importancia. Él, algo resistente abrio la puerta y pude admirar la bella suite.- Kiha-nim mataría por tener esta alcoba -susurre pensando en mi tía, pasenadose llena de vida por aquí.

Entonces las vi. Nessie estaba más grande, ya de apariencia de dieciocho años, y esa sería la apariencia que tendría por el resto de la eternidad, y a su lado una vampira leyendo un libro que para mi era sencillamente asqueroso: Ogullo y Prejuicio. Yo prefería el refrito: Orgullo y Prejuicio y Zombies, le quita lo empalagoso. Nessie alzo la vista notandome y sonrio acerandose a mi de forma veloz y me abrazo. En ese instante, que su piel choco contra la mía pude ver, oir y sentir muchos sentimientos e ideas, pero fueron tantos y tan arrolladores que sentí mis manos más calientes de lo njormal y perdí el poco autocontrol que suelo tener. Aparte rapidamente a Nessie y cerré los ojos, pensando en agua en tranquilizarme.

-N-no vuelvas a hacer... eso, por favor -musite, dejando de sentir el calor abrazador.

-Si... lo siento mucho -Nessie me miro sin comprender mucho. La otra vampira me miro de forma amenazante y le regrese la mirada, alcanzando a intimidarla lo suficiente como para que corriera con Edward.- Bueno, ¿podrías resolver mis dudas?

-Solo si tu resuelves las mías, es un trato justo ¿no?- le sonreí, ya más calmada. Ella asintio y me ofreci aisento en el sofá.

-¿Qué quieres saber? -me miro juntando sus manos.

-¿Qué sucedio con tu madre? -le dije, disparando directamente. Ella abrio los ojos.

-Esta aquí, conmigo... es ella -señalo a la otra vampira. Mi boca se seco. Así que... ¿eso pudo haber pasado con mi madre?- Se que la mayoría de nosotros perdemos a nuestras madres, pero mi padre salvo a la mía, y la transformo en vampira.

-Ya veo... -murmure y carraspee.- ¿Tienes alguna habilidad extra?

-Pues, solo transmitir mis pensamientos -se encojio de hombros.- ¿Eso es todo?

-Si, supongo que sí -me recargue, preparada para el cuestionario. Edward y la otra vampira me miraba de forma fija, como cualquier vampiro.

-¿Cuando naciste?

-No recuerdo la fecha con exactitud. Solo se por algunos pergaminos que naci durante la Dinastía Qin, y nací muy cerca de la frontera con Corea.- asintio, como grabandolo en su cerebro.

-¿Cuántos idiomas sabes?

-Unos doce... creo -me rasque la nuca riendo.

-¿Cuáles?

-Japones, Chino Mandarín, Coreano, Ruso, Ingles, Italiano, Español, Alemán, Francés, Portugés, Turco y Finlandés.

-¿Tienes hermanos?

-Si, medios hermanos.

-¿Te sigues hablando con ellos?

-Solamente con cuatro de los veinte. Creo que conoces a mi hermano menor, brasileño y que tiene su pequeña familia. Yo tengo un hermano que nacio durante la época de la Revolución Rusa: Iván, el que también tiene su propio aquelarre. Una hermana sueca, con la que no me llevo bien: Tifa. Y un hermano nacido en Japón.

-Cuentame tu historia -me mordi la lengua. Hasta ahí la entrevista estaba bien.

-No estas lista -susurre.

-Claro que si -me miro fijamente y yo suspire.

-De acuerdo, pero no me juzgues mal... nunca fue mi intención...

"Nací muy cerca de la frontera con Corea, como sabes. Mi madre era una cocinera perteneciente a una casa feudal. Se había esforzado toda su vida por ese puesto y cuando al fin lo tuvo fue muy feliz. Su hermana: Kiha, era una campesina que un día conocio a un hombre, del cual, escucharon se llamaba Im Yong Soo. Yong Soo comenzo a pasearse cerca de Kiha, y mi amdre le puso un hasta aquí, diciendole que lo mandaría arrestar si seguía merodeando a su hermana... Pero Yong encontro otra presa: mi madre. La enamoro, y ella se dejo enamorar hasta que un día paso lo más horrible. Ella se embarazo y tuvo que huir de la casa del señor Feudal.

"En la cultura Oriental es deshonrroso hacer semejante cosa. Ella había prometido permanecer virgen, pero dejo que sus deseos la manejaran. Se intento suicidar por todos los medios posibles, pero yo no se lo permití. Paso tres meses entre dolores hasta que me dio a luz, y con las pocas fuerzas que la quedaban, le predio fuego a la casa donde me había dado a luz. Intentando matarme y matarse a si misma por semejante deshonra. Pero al final, mi tía Kiha corrio hasta donde se quemaba la casa y yo la mordí, transformandola. En un principio me odio con todo su corazón, pero lentamente volvio a quererme, porque veía a su hermana fallecida en mi. Pasaron años y años en los que ambas viviamos una inmortalidad compartida. Jamás pertenecí a ningun aquelarre, porque yo me odiaba.

CONTINUARA...