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Clases para amar y enamorar — capítulo 30
Hola a todos! Por fin y después de mucha espera aquí está el capítulo nuevecito recién salido del Word. Quiero decir muchas cosas, pero para que no tengan que esperar tanto para leer el Cap pondre aqui solo las que quiero que lean si o si, por favor n.n! y abajo las demas... =P
**Releí toda la serie, de principio a fin y ahora no puedo creer cómo fueron los últimos capítulos. es decir, ¿CÓMO DEJE QUE MI DIVERTIDA COMEDIA ROMANTICA (modestia aparte, xd) SE CONVIRTIERA EN UN CULEBRÓN DE TELENOVELA? ¿QUÉ CLASE DE PERSONA SOY? T-T
En fin, si mi objetivo se ha cumplido, encontrarán este capítulo mucho más liviano, como los que solía hacer en un principio, pero con el estilo de escritura que ahora tengo, que no creo que haya cambiado mucho desde el inicio de mi fic.
**También notarán que éste cap es extra largo. Sí, bien, había pensado en cortarlo, como a los otros, pero pensé que como no he subido en tanto tiempo, debía dejarlo así.
Sin embargo, si se les hace demasiado largo, y por tanto aburrido de leer, avísenme y volveré a hacer los capítulos de la forma original (que no son como los anteriores ya que esos eran demasiado cortos).
Ah! y no sean duros conmigo, hace mucho que no hago esto n.ñU! ESTOY REALMENTE ATERRADA DE QUE NO LES VAYA A GUSTAR, WOOAAA ANDO PARANOICA T______T
Eso es todo! nos vemos en las notas finales n.n!
**Hermione Granger
Hermione, di no, di no. Por favor, di no, di ¡NOOOOOOOOOOOOO! Abre esa bocota tuya y dile que no a ese… Me digo a mi misma, y las palabras escapan de mis labios sin poderlo evitar…
-Maldito arrogante y engreído Malfoy.
Puedo ver cómo se le cae la sonrisa de la cara. Qué sorpresa debe haberse llevado. Una parte benévola en mí siente pena por él, pero la parte del orgullo feminista que todas las chicas llevamos dentro me dice que el muy capullo debería haberlo esperado. Es decir, es un chico inteligente, ¿que acaso en serio creía que yo quería pasar todo el tiempo con la zorra de su novia, él y su madre planeando la boda que me llevaría al suicidio?
Es que POR FAVOR, ¿alguien me explica qué tienen los hombres en la cabeza? Siempre es lo mismo, creen que son los seres más inteligentes sobre la faz de la tierra, y luego vienen con estas absurdas ideas dignas de alguien con el cerebro de una hormiga, sin intención de ofender a los inteligentes insectos.
Vuelvo a mirar a Malfoy quien expectante se inclina sobre mí, mirándome con ojos de perrito mojado, esperando a que diga que sí. Y yo en serio quiero decir que no… pero…
-Draco… ¿te das cuenta de lo que me estás pidiendo?-digo ahora con tono más suave.
-Perfectamente. Te estoy pidiendo que me acompañes en estos meses de tormento, para darme la fuerza que sólo tú puedes darme. Hermione, te necesito, ahora más que nunca. Te amo, por eso no podría tener el valor de hacer esto sin ti…
Yo, que mantengo los ojos cerrados mientras él suelta su, a mis ojos falso, perorata de por qué su plan es una gran idea, esbozo una sonrisa irónica. Me siento en la cama y lo miró, a punto de gritarle con todas mis fuerzas.
-¡¿Piensas que con ese absurdo discurso vas a…?! Oh-"Me está mirando".
Me está observando con esos ojos de perrito de nuevo, sólo que ahora lo hace con más intensidad, como si me traspasara con la mirada. Se sienta igual que yo, y me rodea la cintura con brazo, acercándome más a él y susurrándome un "vamos, por favor" al oído. Me atraviesa un escalofrío agradable. Merlín, se me olvidaba lo dulce que eran sus susurros.
Trago saliva a duras penas, dándome cuenta de todo el poder que tiene él sobre mí. Hace tiempo que no me sentía tan a merced de sus deseos, y recordé que hace mucho tiempo que no le negaba algo a Draco Malfoy. Esa idea me hace sonreír malévolamente, pero lo disimulo muy bien y podría jurar que a sus ojos pasa como una sonrisa derrotada.
-Draco, ¿recuerdas que una vez te dije que eras demasiado peligroso con tanto poder de convencimiento.
-Si…-y esboza una sonrisa triunfal, oliendo la victoria.
-Pues es verdad-me doy vuelta y camino hasta el armario, y luego le hago una seña para que se acerque.
Cuando esta en frente mío, con la radiante sonrisa de vendedor de enciclopedias a domicilio de vuelta en la cara, le tomo el cuello de la camisa y me pongo en puntas para alcanzar su rostro, aún sin besarlo.
-Tu poder de persuasión es como un veneno, Malfoy… ¿y sabes qué?
-¿Qué…?-pregunta con suavidad cerrando los ojos.
-Pues que yo ya me tomé el antídoto hace mucho tiempo.
-¿¡QUÉ!?-Abro la puerta del armario y lo tiro dentro, cerrando la puerta de inmediato-. ¡Hermione! ¡Ábreme por Merlín!
-¡Búscate a otra Malfoy! Y sólo para el historial; pedirle a tu amante que sea la dama de honor de tu novia; NO-ES-BUENA-IDEA.
-¡¿Pero qué mier…?! ¡HERMIONE!
-Me voy Malfoy. Así que deja de hacer escándalo y márchate.
-¿Eso es lo que quieres? Bien.
Hermione respiró aliviada. Suponía que pasarían una o dos semanas de indiferencia por parte del rubio, él acostumbraba a obrar así. Sin embargo, Draco la conocía demasiado y sabía que esto no afectaría en nada la decisión de la castaña. Ella no era de las chicas que necesitaba atención o perdía la confianza, más bien todo lo contrario. A Hermione la avergonzaba la atención extrema. Y era justo lo que el Sly planeaba darle.
Atención.
Fue un día como cualquiera, cuando Hermione escribía tranquilamente en la biblioteca, rodeada de sus compañeros, los cuales estaban todo menos tranquilos.
-Les dije hace una semana… pero nadie me escucha-susurró Hermione con aire burlón, anotando con calma cada palabra para la tarea de la siguiente semana.
-Claro que no, hace una semana apenas y hablabas-le reclamó Ron, histérico. ¿Cómo se le había podido olvidar una tarea de Snape? Estaba bien si era de cualquier otra asignatura (menos de Transformaciones, por supuesto), pero ¿Por qué Merlín? ¿Por qué tenía que ser de Snape?
-Si, pero recuerdo perfectamente haberlos invitado a estudiar conmigo, y también recuerdo cuando casi me tiras el alfil por la cabeza cuando interrumpí un… ¿cómo lo llamaste? "Monumentalmente importante" juego de ajedrez mágico que Harry amenazaba con ganarte y que, como todos sabemos, no lo hizo. Así que ahora no te quejes.
-Bruja-masculló Ron, pero la castaña no le hizo caso.
Habían pasado dos días desde la negativa por su parte de ser la novia de Draco, y éste efectivamente la había dejado tranquila, lo que le había dado tiempo para pensar. De hecho… tenía que reconocerse a si misma que estaba comenzando a flaquear. Quizá, y sólo quizá, lo mejor sí sería ser la madrina de Pansy… Estaba tan distraída pensando en sus opciones y elecciones, que no sintió el alboroto que se estaba gestando a su alrededor.
-Que no quiero, Drakin. Simplemente me rehúso a humillarme a este nivel.
-No me digas Drakin, Pansy, sabes que lo odio. Y recuerda que es mi condición… ¿Es que prefieres acabar aquí mismo?
-¡Pero es que no lo entiendo!-gritó Pansy, ganándose una mirada reprobatoria de Madame Pince-. Disculpe-masculló enojada-. Pero Draco…-dijo, pegándose a él y alzándose para darle un beso. El rubio simplemente desvió el rostro y, tomándola por las muñecas, la apartó-. ¡Draco!-exclamó asombrada.
-No seas exhibicionista, ¿quieres?
Pansy abrió los ojos sorprendida. Draco jamás la rechazaba en público. Podía ser, en ocasiones, en privado cuando estaba haciendo otra cosa, o cuando estaba con sus amigos… más nunca solos, juntos, en lo que se podía considerar su "tiempo de calidad". Y ahora le salía con que la sangre sucia tenía que ser la dama de honor. ¡Merlín! ¿Alguien le explicaba lo que estaba pasando?
-Mira, Pansy. Te lo diré sólo una vez más, antes de perder por completo la paciencia: no tienes derecho a preguntar. ¡Sólo hazlo!
-Draco, ni te pienses que aguantaré que me hables así toda la vida. ¡Yo…!
-Por Merlín por favor, hazlo ya Pansy. ¿Por qué no acabamos con esto rápido? Por favor…-la atrajo hacia sí por la cintura y la miró a los ojos. La pelinegra perdió por completo el hilo de sus quejas y asintió sumisamente.
Hermione aún estaba en su batalla mental cuando sintió que una mano femenina le tocaba el hombro. De inmediato sonrió, pensando en que era Ginny. Después de todo, habían decidido encontrarse allí en una hora, pero quizá la pelirroja se habría desocupado antes. Se dio vuelta murmurando un "Ginny, qué gusto" pero la sonrisa se desvaneció cuando observó ya no sólo a una odiosa Slytherin, sino que además su rival en el amor, parada detrás de ella, con cara de consternación.
-Granger-murmuró Pansy.
-Parkinson… ¿qué…? ¿Malfoy?-preguntó instintivamente, alzando una ceja desafiante. El rubio sólo sonrió con suficiencia. A ver cómo se salía Hermione de esa.
Por supuesto, todo el mundo los observaba, y la castaña se removió incómoda en su asiento. Harry trató de intervenir, sin embargo la castaña no se lo permitió. Tanto si se libraba de esta como no, estaba decidida a hacerlo con dignidad y sola. Obviamente sabía cuál era el motivo de la pelinegra ahí, pero no creía que realmente tuviera los nervios para hacerlo.
-¿Y bien…Pan-sy?-preguntó sonriendo con altanería.
-Granger, digamos que ganaste un concurso, de entre todas las chicas de séptimo curso del colegio… para ser mi dama de honor. ¿Lo serías?
"¿Eso es todo?" pensó Hermione incrédula. Vio cómo el platinado cambiar su expresión triunfal a una completamente frustrada. Por supuesto, tendría que hacerlo mucho mejor si quería si quiera que considerara la posibilidad.
-No. Parkinson, no tengo ningún interés en tu boda-aunque aquello era mentira, pues lo que realmente hubiese deseado era que no hubiese boda alguna-, ni en ti. Así que déjame en paz, por favor.
-Granger…-Pansy sonrió con falsedad y volvió a voltear a Hermione-, no creo que entiendas la gran oportunidad que esto…
-Oh, si lo entiendo. Tiempo de calidad con la pareja de hielo de Slytherin, sumado a la progenitora del hurón presumido-"alias mi suegra , je"-, y al, llamémosle, mejor amigo, del hurón. ¿Hay algo más que quieras agregar al paquete promocional?
-¡Bien! ¡Tú te lo pierdes!
"Lo sabía, demasiado orgullosa".
-¡Pero Pansy!-reclamó Draco en su oído, siguiéndola a la salida.
-No es mi culpa. Y no voy a rogarle a la sangre sucia, Draco. Una cosa es rebajarse a pedírselo… pero otra distinta es andar de rodillas como si no hubiese más chicas para el puesto. Búscate a otra, si quieres, pero no me hagas suplicarle a nadie, menos a alguien como ella.
Antes de salir, Draco observo la sonrisa de Hermione, con una arrogancia que no le llegó a los ojos. Aunque le costara admitirlo, la castaña odiaba ver a Pansy junto a Draco, aunque no estuviesen haciendo nada, el sólo hecho de que anduviesen juntos como pareja, la saca de quicio. El rubio suspiró. Tendría que ser mucho más drástico si iba a conseguir lo que quería. Y lo iba a hacer. Palabra de Malfoy.
Durante toda esa semana, los acosos no se detuvieron. Cartas y regalos "de Pansy" para la castaña llegaban a la sala común de Gryffindor y al Gran Comedor cada día. Harry y Ron se estaban comenzando a inquietar profundamente, mientras que Ginny medio se divertía medio se preocupaba por las ocurrencias del rubio.
Los regalos eran, por decir lo menos, bizarros. Eran cosas inútiles y útiles a la vez. Como revistas de boda, muestras de tela, ramos de flores, menús de fiestas, y el que realmente sacó de quicio a Hermione: lencería blanca y la liga de la novia. Cerrando la caja enfurecida y saliendo a zancadas del gran salón.
Era lunes por la mañana, y la castaña reflexionaba sobre la alocada sarta de regalos que había recibido aquella semana, sentada en la biblioteca fingiendo adelantar una tarea de último minuto, que en realidad era para dos semanas más adelante. En breve tendría que irse a clases con Slytherin, lo cual hace tiempo no ocurría, sin embargo estaba considerando seriamente faltar. No era que le hiciera gracia perderse una clase, pero quizá qué idiotez tendría planeada Draco en nombre de su novia en la sala. No, definitivamente no iría.
-Llegarás tarde, Granger-le susurró una voz a sus espaldas.
Y a pesar de que sonaba un poco rara, la Gry supo en seguida a quien pertenecía. Se giró molesta, con el seño fruncido y apretando los dientes. ¿Qué no se iban a dejar de molestar?
-Dime, Zabini… ¿Qué acaso no te cansas de hacer de pe…? ¡¿Qué mierda?!
Frente a sus ojos no estaba el inseparable amigo de su novio, sino que ni nada más ni nada menos que la pelinegra princesa Slytherin. Pero no podía ser. La voz que había oído no podía pertenecer a nadie más que a un hombre, que a ESE hombre. Entonces… la mente superdotada de Hermione no tardó en atar cabos. Abrió los ojos sorprendida y se levantó de golpe, tomando todas sus cosas.
-¿En serio creyeron que no me daría cuenta? ¿TAN IDIOTA CREE QUE SOY? ¡Estás enfermo sólo por aceptar hacer esto, Zabini!-lo reprendió Hermione corriendo a la salida.
-¡Yo no…! ¡Yo soy…!
-¡Ni te atrevas a decir Pansy! ¡ENFERMO!
Blaise corrió tras la castaña maldiciendo por lo bajo. Por Merlín, se suponía que sólo fingiría ser Pansy rogándole a la castaña que fuera su dama de honor y ésta, al verla humillada, aceptaría. Pero claro, Draco no había pensado en el pequeñísimo detalle de la voz al pedírselo a Zabini, insultando la inteligencia de su novia.
-¡Estás loco!
-¡Granger, no es lo que piensas!
-¿Ahora me dirás que te gusta vestirte como Pansy por diversión? ¡Ja! ¡Aléjate enfermo!
-¡Sé la dama de honor de Pansy y esta clase de cosas se acabará!
-¡DE NINGUNA MANERA! ¿Piensas que así vas a convencerme, idiota? ¿En serio él piensa eso?
Llegó a su destino, las mazmorras, y abrió la puerta intentando dejar a Blaise afuera sin éxito.
-¡Aléjate de mí, aborto de naturaleza! ¿Cómo mier…? Oh… Señor…
Frente a ella, toda la clase de pociones se extendía por el salón, mirándola con curiosidad y hasta divertidos. El profesor Snape se levantó dispuesto a regañar a Hermione, sin embargo, algo más llamó su atención.
-¿Señorita…Parkinson?-preguntó mirando a la persona detrás de Hermione, y luego a la original pelinegra sentada al final de la fila, quien observaba acusadoramente a la impostora.
-¿Quién mierda eres tú?-preguntó Pansy enfadada. Blaise bajó la mirada y no respondió, pero la Gry estaba lo suficientemente molesta como para ponerlo en evidencia.
-¡Es el perrito rastrero de Draco Malfoy!-gritó enfadada-. El imbécil que creyó que yo no notaría el cambio radical en la voz de una de las personas que más me ha insultado en mi vida. ¡Por Morgana! Ya lo he dicho; no quiero ser madrina de Pansy, ¿entendiste?-le dijo, aparentemente a nadie en particular pero Draco sabía que iba dirigido a él-. ¡Lo diré por última vez: Déjenme en paz!
Y salió del salón jalándose los cabellos. Si lo que querían era volverla loca, ya lo habían logrado con creces.
Aquella tarde, Draco salió a buscarla. Quería disculparse por su infantil comportamiento durante la semana. No le costó mucho encontrarla, por supuesto. Se encontraba en su árbol. Siempre que se encontraba agobiada iba allí. Era imposible que fuese de otra forma. Esta vez no había trepado, sólo se encontraba bajo su sombra, con un libro en el regazo y las manos sobre este. Observaba el lago, cada vez más frío, pero aún así no congelado pues las nevadas aún no habían comenzado, sin embargo se esperaba que comenzaran pronto.
-Oye, no te vayas a resfriar-bromeó el muchacho sentándose a su lado.
-¿Por qué lo haces?-preguntó Hermione, impotente. No lo entendía, en verdad que no. Draco suspiró.
-Lo siento.
En realidad había actuado según sus caprichos, sin pensar en cómo o qué podría sentir Hermione con eso. Quería tenerla cerca, no para su propio beneficio, sino para su propio bienestar. Deseaba que ella entendiera eso, que no lo hacía por maldad, sino por una necesidad.
-Yo no quería… ser tan tonto. Debí haberte tratado de otra manera.
-Sí, eres un imbécil-dijo Hermione sonriendo y recargando su cabeza en el hombro de Draco, quien la rodeó con un brazo-. ¿No puedes aceptar un no por respuesta? ¿Tan arraigado está el orgullo Malfoy en ti?
-No se trata de orgullo, Herms. Es verdad cuando te digo que no me siento capaz de hacer esto solo, pero entiendo cómo te sientes… a pesar de que no pareciera-ambos sonrieron levemente-, y vine a disculparme y a decirte que te dejaré en paz. Debí hacerlo la primera vez sin enojarme, pero...-suspiró-. Lo siento.
Hermione se volteó un poco para alcanzar sus labios y besarlo con suavidad. Extrañaba esos labios. Extrañaría todo de él una vez no lo tuviera. Quizá un año no fuera tanto, pero para ella se veía como una insoportable eternidad.
-Draco…-susurró con voz trémula una vez se hubiesen separado-. A ti… ¿te haría feliz que yo fuera la dama de honor de Pansy?
-Esto…-bajó la mirada-, no es que seas la dama de honor… es que… es una excusa para estar cerca de ti, hacer cosas contigo… en fin… yo…
-O sea que sí.
-Me haría feliz estar más contigo.
-No me estás respondiendo.
-Sí lo hago, lo que pasa es que no lo entiendes.
-Si que te entiendo… crees que es la única opción, ¿no? Quizá no sea así… A lo mejor hay otra forma…
-Bueno, tal vez.
Se hizo un incómodo silencio. Ambos sabían que lo que decía Hermione no era cierto. No había más opciones. Incluso con la que ya tenían ante ellos era difícil, pero de otra forma se hacía imposible. Draco observó a Hermione y suspiró, al tiempo que le tomaba las manos.
-Herms, sé que dije que no insistiría más… Y no lo haré, pero quiero preguntártelo una última vez. ¿Me ayudarías…? Y si dices que no… está bien.
Pero no pudo decirle que no. Esos ojos grises parecían cada vez más profundos, más brillantes, más hermosos, más… honestos. No podía negarse cuando la miraban de aquella forma tan llena de cariño y preocupación.
Sentirse querido es algo tan adictivo que a veces nos hace hacer cosas que en otras circunstancias ni habríamos pensado, sólo para tener más de esa droga que es la sensación de sentirse amado y necesitado. Hermione suspiró para sí. Era cierto, Malfoy era un maldito arrogante e insistente. Pero ella era aún peor por haberse enamorado de él. Y lo más terrible, era que sabía que si tuviese la oportunidad de hacerlo de nuevo, no habría una sola cosa que haría diferente, ni siquiera el amar demasiado .
Bueno, les dije que sería largo n.ñU o a mi me lo pareció...
Hace tanto que no escribía que no sé si sea bueno o malo, pero a mi me divirtió escribirlo. Salió en casi nada de tiempo, la verdad.
Quiero decirles que me sentí muy culpable cuando leí sus comentarios, pero a la vez nome arrepiento de haber esperado tanto tiempo pues ya tenía como cinco caps más de esta historia, que no me gustaban en lo absoluto (pero en serio nada nada =S) y cuando releí la historia y sus comentarios todo me dio un giro y empecé desde lo que ya tenía publicado y todo lo "inédito" lo había borrado, resultando algo que en verdad me gustó.
Igualmente, quiero agradecerles a todos.
En serio me emocioné hasta el punto de soltar lágrimas cuando leí sus reviews... iban desde junio hasta el mismo 23 de diciembre, lo que realmente me emocionó, más sus contenidos y cosas como "soy tu fan" o "amo tus historias" o "lloré con tal o cual cap" realmente me hacen sentir que tengo una conección especial con ustedes lo que me enorgullece como escritora.
Ah! y por ahi dije que acabaría el fic, no me refería a que lo haría de inmediato, sino que no lo iba a abandonar n.n!
Em... pues eso creo que es todo! Espero no haberlos decepcionado y pues... esop!
Ah! vean Avatar es demasiado buena! James Cameron es realmente un genio!
*˜*Roxanne!