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Historia 31749 — capítulo 11

Todos se instalaron en el salón de la madriguera, los niños también se querían quedar pero Harry les insistió en que se marcharan y se llevaran a la pequeña Lily, a la que aún no habían explicado lo que ocurría. Solo a Teddy y a Victoire les dejaron quedarse.

-Ejem,….bueno, comenzó Harry sin saber exactamente como empezar a hablar.

-¿Cómo habéis llegado hasta aquí? -les pregunto a los viajeros.

Todos escucharon muy interesados la historia del giratiempo antes convertido en libro. Harry comenzó a pedir mas detalles para averiguar algo mas sobre aquella nueva magia, sin embargo, Sirius se había quedado observando a su ahijado muy atentamente hasta que comentó:

-Después de tantos años ¿ya nos quieres devolver a nuestro tiempo?

Harry se quedo sin palabras. Por supuesto que no quería que volvieran, por él , que se quedaran allí para siempre, estaba deseando conocer a fondo a sus padres pero debía de ser sensato, ya era todo un adulto y no podía comportarse como un crío caprichoso, ellos deberían volver tarde o temprano….se limito a dedicarle una pequeña sonrisa a su padrino.

Teddy de mientras, seguía embelesado en sus padres, memorizando cada uno de sus rasgos. De repente se dio cuenta de algo, se levanto rápidamente del sofá y se dirigió a la chimenea metió la cabeza dentro de la chimenea y apenas unos minutos después apareció Andrómeda Tonks sacudiéndose las cenizas y diciendo:

-Ya ya,… ya estoy teddy hijo. ¿Haber que es eso tan importante que deb…?

-Se detuvo al ver a su hija y su yerno sonriéndole.

-Mamá. -Dijo Tonks nuevamente y acercándose a su madre.

-Pero, pero… ¿cómo…?.- Dijo la anciana mujer mirando alternativamente a Teddy y a Harry.

-Vienen del pasado abuela.- le explicó su nieto.

Para entonces Andrómeda ya estaba llorando y abrazando mas fuerte que nunca a su hija.

-Mi pequeña…mi Dora.- dijo mientras acariciaba el rostro y cabello de su hija.

-¡No me llames así mamá! - exclamó Tonks.

-¡Oh! Eres tú, no hay duda.-y volvió a abrazarla.

Después se acercó a su yerno y lo abrazó

-Ejem, ejem.-carraspeó Sirius para llamar la atención de su tía.- ¡Y a mi no me abrazas! - exclamó con los brazos abiertos para recibir el abrazo de su tía.

-¡Tú también!-exclamó la Sra. Tonks. Después de separarse de su sobrino se fijó en los Potter y antes de ir a presentarse echó una leve y rápida mirada por el rabillo del ojo a Harry, quien sonreía como un niño.

La sra. Tonks comenzó a preguntar como había ocurrido aquello y una vez mas Lily contó lo ocurrido con el giratiempo.

Al poco bajaron algunos de los niños entre ellos el joven James que fue directo a su abuelo tocayo y se sentó a su lado. Cuando su abuelo le miro el niño le sonrió angelicalmente y dijo:

-Hola.

-Hola.- contesto el abuelo.

-Me llamo como tú.-dijo el niño sonriente.

-Lo sé.

-Llevo el nombre de 2 merodeadores. - se notaba que ese niño admiraba a su abuelo.

-¿Así?

-Si.

-¿Cuáles?

-James Sirius Potter.

Mientras tanto el resto andaban ya en carcajadas. El joven Albus ya había bajado también, sin resistirse la tentación de estar con sus abuelos paternos. Y pronto se unieron a todos mas hijos Weasley, a excepción de la pequeña Lily y Lucy que se habían quedado jugando arriba.

-Me gusta.-comentó Sirius sonriente.

-Papá acertó con mi nombre y el de mi hermana. Pero con mi hermano se lució. ¡Es horroroso!

-¡James!-le recrimino Ginny.

-¿Qué pasa? Es verdad, es horroroso. - afirmó el pobre Albus.

-¿Cuál es?- pregunto el adulto James entre risas.

-Albus Severus Potter. - le respondió el aludido algo triste.

La abuela Lily intentó descifrar la mirada que su hijo le echaba a sus hijos, su marido miraba ceñudo a Harry, Sirius gritó "¿¡Qué!?" pero lo que más le sorprendió fue la reacción de Remus, quien se puso en pie y empezó a gritar por encima de Sirius cosas tales como:

-¿¡Cómo le pones a tu hijo el nombre de un asesino!? ¡Después de lo que hizo!

Tanto Sirius como James y Lily miraban alternativamente a Harry y a Remus. Harry se puso en pie también e intentó calmar a Remus:

-Todo tiene una explicación, Remus. Aún no lo sabes, en tu tiempo aún no lo he descubierto, pero Severus no es culpable.

-¿Cómo qué no es culpable? ¡Tú le viste! - exclamó Remus cada vez más alterado.

-¿No es culpable de qué? - preguntó Sirius muy interesado.

-¡Del asesinato de Dumbledore! - estalló Remus.

-¿Asesi… nato… de…? - preguntó Sirius anonadado.

-No… no puede… - se negaba a admitir Lily.

-Sí, sí puede. Severus mató a Dumbledore, yo estuve allí. Pero lo que aún Remus no sabe es que averigüe que lo hizo por orden del mismísimo Dumbledore.

-¿Cómo…? - se aplacó Remus.

-Lo que habéis oído. Dumbledore se moría y se negaba a pasar el resto de sus días en una cama, entonces le pidió a Severus que le matara cuando llegará el momento, y de ese modo ganarse la confianza de Voldemort. Y de ese modo y sin yo saberlo me ayudó a escondidas de Voldemort.

El silencio cayó como una jarra de agua fría entre los que recibieron aquella noticia por primera vez. Remus se había calmado y sin decir una sola palabra más se sentó de nuevo. A quien parecía que aquella noticia le estaba costando mas asimilarla era a Lily. Su nieto Albus se acercó a ella para preguntarle si se encontraba bien, y ella asintió algo ida.

Mientras James y Harry no perdían de vista a Lily, la Sra. Weasley comenzó a preguntar donde pensaban hospedarse ya que comenzaba a hacerse de noche con la clara idea de cambiar de conversación. La Sra. Tonks fue la más rápida a la hora de contestar, su hija y su yerno se marcharían con ella y con Teddy. Remus no mostraba muchas ganas de separarse de sus amigos una vez más, sin embargo estaba deseando hablar con su hijo tranquilamente y no dijo nada. Como era de suponer James, Lily y Sirius se marcharían con Harry, Ginny y los niños a la Guarida.

-Pero deben de marcharse pronto, no deben de cambiar el curso de la historia. - insistió Jessica que se había mantenido al margen toda la tarde.

-¿Qué prisa hay? - le preguntó Sirius, estaba dispuesto a retrasar su marcha lo máximo posible.

La mirada que Jessica le echo no inspiraba nada bueno, sostuvieron la mirada mientras Harry intentaba apaciguarles diciendo:

-Mañana comenzaré a investigar sobre la forma de devolverles a su tiempo, pero de momento deben de descansar.

-Bien de ese modo, cuenta conmigo. Además vas a necesitar que alguien se encargue de que la prensa ni el ministerio se entere de lo ocurrido, esa puedo ser yo. Y mañana has de ir a Hogwarts por que hay que buscar a los intrusos que entraron en el castillo, es decir, a ellos. - señaló Jessica con desgana a Sirius, quien aún seguía maldiciéndola con la mirada.

-Es verdad, mañana temprano iré a Hogwarts, después empezaremos la investigación. Gracias por ofrecerte Jessica, creo que vamos a necesitar más cabezas para pensar y poder dar con la solución. - respondió Harry.

Llamaron a los pequeños que continuaban arriba jugando, y la pequeña Lily se emocionó cuando le contaron que su nueva amiga iría a su casa con ella. Cuando estaban todos listos para marcharse Percy se asomó a la ventana, el cielo comenzaba a oscurecerse y pronto aparecería la luna. Fue entonces cuando se acordó de que esa noche sería luna llena.

-¡Remus! ¡Hoy será luna llena!

Nadie lo había recordado, Remus fue el primero en reaccionar, les dijo que se marcharía a la casa de los gritos y se despidió de todos.

Teddy hizo el intentó de correr detrás de su padre, no quería separarse de él, sin embargo su madre y su abuela le agarraron del brazo.

-Estará bien hijo, vendrá en unos días. - le tranquilizó su madre.

El joven muchacho observó a su padre marcharse, sabía por que tenía que irse, pero le habría encantado quedarse con él todo el tiempo.

-Me parece que vas a tener que retrasar nuestra marcha unos días, querido ahijado. - le susurró Sirius a Harry al oído.

Padrino y ahijado sonrieron muy alegres. Ninguno quería separarse de nuevo.

Tonks se despidió de todos y se marchó mediante la red flú a su casa con su madre y su hijo. Después le tocó al resto de viajeros quienes viajaron también mediante la red flú en dirección a la Guarida.

Al llegar James vio una agradable casa de varios pisos muy acogedora. Se encontraban en lo que parecía ser el salón, a la izquierda había una puerta y en frente estaba la escalera. Ginny abrió una ventana y entonces un olor que James pudo reconocer como el del mar entró en el salón.

-¿Estamos cerca de la costa? - preguntó curioso.

-¿Cerca? - contestó el joven James y se echo a reír.

-Mucho. - contestó la pequeña Lily indicándoles que la siguieran.

Abrió la puerta de la izquierda que conducía a la entrada principal de la casa, la pequeña abrió la puerta principal para dejarles paso. El paisaje con el que se encontraron era conmovedor. La casa se encontraba a pocos kilómetros de lo que era un hermoso acantilado en donde las olas del mar rompían en las rocas furiosas, el olor a sal les llenaban las fosas nasales, la brisa marina les acariciaba el cabello y donde el mar se perdía en el horizonte.

-Nosotros siempre nos bañamos en una pequeña cala que hay para allá. - les indicó el joven James emocionado.

-¿Qué os parece? - les preguntó Ginny que se había acercado hasta ellos, Harry observaba apoyado en la puerta principal.

-¿Qué que nos parece? - dijo sin saber como explicar aquella sensación que la brisa le producía en la cara.

-¡Esto es una maravilla! - exclamó Sirius emocionado.