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Historia 32022 — capítulo 2

Albus se aferró con fuerza a su hermana y sintió como ella temblaba bajo su abrazo conteniendo las ganas de llorar. Eso hizo que el joven también sintiese la enorme necesidad de llorar y decidió que no debía contenerse y ambos hermanos empezaron a llorar por el sufrimiento que les provocaba la situación en la que se encontraban.

Largos minutos pasaron desde que se abrazaran los jóvenes y Scorpius Malfoy observaba con un brillo de sorpresa en los ojos, como su novia se desmoronaba por segunda vez en el día. Eso lo hizo sentir débil y vulnerable, porque si había algo que caracterizaba a Lily Potter era que se mostraba fuerte en cualquier situación. Por eso Scorpius se sentía débil, porque aunque resultara irónico, la persona que tenía entereza en su relación era Lily y ahora estaba viendo como la situación superaba a la pelirroja.

Cuando Albus y Lily se separaron, el moreno miró la cara de su hermana y limpió sus lágrimas con delicadeza al mismo tiempo que la observaba. Esa era su pequeña Lily, su niña consentida, la niña consentida de los hermanos Potter como solían decir en Hogwarts. La verdad es que la notaba tan cambiada. Su larga melena pelirroja rizada, ahora llegaba a la mitad de su espalda y estaba lisa, sus ojos castaños que antes brillaban con picardía y diversión, ahora estaban con un apagado castaño y lo que más le sorprendió fue su vestimenta, ya no era aquella niña que andaba siempre con chandales muggles, no ahora se la veía con un elegante conjunto de chaqueta y falda marrón, con un jersey de cuello alto negro y unas botas altas con tacón de aguja. Nuestra niña está hecha toda una mujer, James.

Lily observó a su hermano y se dio cuenta de que el joven había mejorado mucho en esos años que no lo había visto. Seguro que todas las mujeres andan loquitas por el.

Sus ojos verdes seguían teniendo aquel hermoso brillo que los caracterizaba, aunque ahora estaban algo apagados debido a la tristeza que Albus, al igual que ella, sentía. Era un hombre alto y con un buen cuerpo, vestido con un elegante traje de Armani se veía imponente.

"Lamento interrumpirvos chicos pero creo que deberíamos ir saliendo, ya no queda nadie aquí y pronto vendrán los próximos trasladores."

Albus observó al que durante siete años fue su contrincante en Quiddicht, ambos formaran parte del equipo de Quiddicht jugando Albus como buscador y Scorpius como cazador, pero ambos jóvenes fueron elegidos como capitanes de su equipo en su sexto año. Nunca se habían llevado ni bien ni mal, tenían la típica relación de "Hola y adiós", mas sin embargo, cuando Scorpius empezó su relación con Lily, ambos jóvenes habían compartido buenos momentos juntos y podía decirse que eran amigos.

"Scorpius, encantado de verte, cuanto tiempo" dijo Albus mientras se acercaba a estrecharle la mano.

"Lo mismo puedo decir Albus, que os parece si vamos saliendo" contestó el rubio mientras estrechaba la mano del moreno.

"Podemos aparecernos en la entrada de San Mungo ya directamente, ¿qué os parece chicos?" dijo Lily con la voz aun un poco tomada de haber llorado.

Los otros dos jóvenes asintieron y en cuestión de segundos ya no había nadie en el lugar de llegada de los trasladores.

Harry Potter llevaba sentado en aquel sofá, en la habitación de su hijo, 3 días. Sus ojos verdes reflejaban toda la tristeza que albergaba su corazón, ya no estaban aquellos ojos verdes que brillaban con la felicidad que tenía desde que había formado su propia familia, ahora mismo estaban totalmente apagados, sin rastro de brillo. Se sentía tremendamente culpable por lo que estaba viviendo su hijo, ya que pensaba que de no ser porque era su hijo, aquel loco no lo habría atacado con tanta fiereza. Cerró los ojos y recordó ese momento.

Flashback

En aquel gran precipicio había tres personas, una justo al borde del precipicio, ese era James Potter, se encontraba desarmado después de haber luchado con el ex-mortífago

que lo apuntaba con la varita, Rabastan Lestrange y al otro lado de Rabastan se encontraba Harry Potter apuntando al propio Rabastan con su varita.

"Niñito Potter, sintiéndolo mucho, bueno mejor dicho, no lo siento, vas a pagar tu el precio de lo que hizo tu padre, ¿quieres saber lo que hizo? Tu padre mató al Señor Oscuro y por su culpa murió la esposa de mi hermano, la mujer de la que siempre ¡ESTUVE ENAMORADO! La verdad, tenía pensado matar a la traidora de sangre de tu madre, pero no puedo desperdiciar esta estupenda ocasión que tengo, de ella ya me ocuparé en otro momento" Rabastan decía todo esto con un brillo de locura en los ojos que inspiraba miedo.

"OCUPNEO ARAGNEO" gritó finalmente apuntando a James, cuyos ojos se abrieron con miedo al sentir el golpe en su pecho e ir cayendo hacia atrás, el joven dirigió una última mirada a su padre y cayó por el acantilado.

"¡¡NO!!" Harry corrió hacia el precipicio y realizando un hechizo no verbal frenó la caída y logró que no fuera tan catastrófica como hubiera sido. Se dio la vuelta y vio que Rabastan todavía seguía ahí con la cabeza medio inclinada y mirándolo con una sonrisa perversa. Sintió tanto odio en ese momento que gritó con todas sus fuerzas:

"¡¡AVADA KEDAVRA!!" El mortífago simplemente siguió sonriendo hasta que el rayo le dio y cayó muerto con esa sonrisa.

Fin flashback

Harry se levantó y se acercó a la cama en la que dormía inconsciente su hijo mayor, cogió su mano entre las suyas y se dispuso a hablar.

"James, hijo, no sabes cuanto lamento que hayas sido tu el que tuviera que pagar por mi pasado; tu no te lo mereces, tu menos que nadie cuando lo único que quisiste siempre fue ser feliz, conseguir el trabajo de tus sueños y tener una familia." Harry respiró profundo y con una mano apartó suavemente el flequillo azabache que cubría la frente de su hijo. "Todavía recuerdo cuando tenías cinco años y querías que te llevará conmigo a las misiones diciendo que tu también serías auror y tenías que practicar, ojalá no hubieras querido ser auror como yo y te hubieras dedicado al Quiddicht como tu madre, que tan bien se te daba.Y ahora por mi culpa estás así, lo siento tanto" Harry se derrumbó y lloró como había estado llorando los tres pasados días.

En ese momento entró en la habitación una joven castaña de ojos verdeazulados, que sonrió con tristeza al ver a su suegro otra vez derrumbándose. Se acercó a el lentamente y puso una mano sobre su hombro.

"Harry, tu hijo no querría verte sufrir así." respiró hondo antes de continuar "Nos contaste a todos como fue la historia y sabes bien que nadie cree que tengas la culpa, esto podía haber pasado tanto si fuera tu hijo como si no, porque siendo auror es bien sabido que siempre se corre peligro."

Harry volteó a ver a su nuera y sintió la necesidad de abrazarla. La joven había sido tan buena desde siempre con todos ellos, era un año más joven que su hijo y había ido a la casa Ravenclaw, había sido amiga de la familia desde antes de empezar Hogwarts ya que eran vecinos en el propio Valle de Godric. Para el, había sido una grata sorpresa enterarse de que su hijo y ella estaban juntos. Ella fue la que le dio a James la madurez necesaria para afrontar la vida y finalmente habían formado una hermosa familia juntos, que ahora se veía truncada con este accidente.

Notó como Liz intentaba no llorar y tenía pequeños espasmos al intentar controlarse. "Llorar te ayudará" le susurró al oído, eso fue todo lo que la joven necesitó para desahogarse y lloraron ambos juntos por el dolor de un hijo y de un esposo.