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Historia 32357 — capítulo 1

¿Las barreras solo nos limitan o tal vez son portales para llegar a un lugar deseado? Todo se vuelve complicado cuando se intenta develar algún misterio. Y así era como una castaña se encontraba subiendo al tren que la transportaría a su deseado colegio.

Tan absorta iba en sus pensamientos que al momento en que intentó subir al tren se llevó por delante un escalón cayéndose sobre su gato que chilló y saltó de entre sus brazos para que su dueña no la matara.

La fila para subir al transporte era larga y muchos protestaron al ver que no avanzaban por la distracción de una chica que no había sabido como subir unos escalones.

Hermione se encontraba adolorida en el piso sin encontrar a nadie que la ayudase a levantarse. Desde hacia tiempo la amabilidad de las personas se había convertido en temor y angustia por lo que ya nadie se ocupaba en nadie más que en sí mismos.

Un líquido viscoso comenzó a brotar por uno de los brazos de la chica y el dolorusual que siempre tenía cuando se caía se convirtió en astillas que se clavaron en su brazo causándole un terrible deseo de desesperación.

-¡Hermione!- Gritó una voz muy conocida para ella en la lejanía. Sonrió internamente al escuchar los pasos apresurados de un chico de su misma edad con unos poderosos ojos verdes posados en ella. Todos habían sucumbido al poder de Voldemort pero él seguía siendo el mismo desde que se habían conocido. Protector y compañero, siempre estaba cuando lo necesitaba.

Unas manos fuertes le rodearon su cadera para ayudar a levantarla. Hermione profirió un gritito cuando las manos de él le agarraron fuertemente sus muñecas para conseguir que se levantase del todo y que se hiciera a un lado para dejar pasar a los ya enojados pasajeros que querían entrar a toda costa al tren, viendo toda la escena desde una distancia segura para que nadie pudiera decirles que habían ayudado a una sangre sucia.


En cuando Harry escuchó los abucheos de las personas que intentaban entrar al tren sin poder lograrlo comenzó a extrañarse que fuera lo que hacía detener a esa hambrienta fila de conseguir su cometido.Antes de poder localizar el centro del problema sintió un escalofrío que recorrió todo su cuerpo. Alguien estaba en problemas y su sentido heroico como alguna vez lo había llamado Hermione le decía que necesitaba su ayuda.

Inconscientemente sus orbes esmeraldas se posaron en el inició de la fila y vieron con terror a una melena castaña en el piso sin intenciones de moverse. Aun más miedo y enojo le dio cuando miró a su alrededor y vio que nadie la ayudaba. "¿Pero que le pasaba al mundo?" se preguntó antes de lanzarse hacia donde el cuerpo de su mejor amiga reposaba.

Con un gran esfuerzo por parte de Hermione consiguió ponerse de pie. Pero en cuanto Harry vio su brazo ensangrentado la traslado fuera de la fila y cogió su equipaje para que la fila no se retrasase más.

Sacó un pañuelo del bolsillo de su pantalón mientras no despegaba la vista de su amiga que tenía los ojos cerrados para aminorar el dolor.

Con extremo cuidado posó el pañuelo de seda de su madre en la herida y lo ató para que la herida no se abriera más de lo que ya estaba. Luego sacó una servilleta que estaba destinada a ser para la jaula Hedwig de su mochila y comenzó a limpiarle la sangre de la ropa y del pelo mientras veía que el rostro de su amiga se relajaba poco a poco hasta abrir los brillantes ojos pardos.

-Que linda forma de festejar el inicio de clases- Comentó divertida aunque todavía delataba que le dolía los lugares en donde se había lastimado.

  • Te dejo un segundo sola para darle las últimas instrucciones a los Dursley para que se escondan de Voldemort y mira lo que pasa.- Dijo en tono reprobatorio Harry aunque Hermione pudo notar el destello de broma en las palabras de su amigo.

Una vez que acabó de limpiarle la sangre a Hermione, Harry se acercó a ella y le quito la mochila de sus hombros.

-¿Qué estás haciendo?-

-¿Que no es obvio?-respondió sonriendo Harry- Cuido tus pertenencias para cuando los thestrals vengan por vos. No quiero que en un intento de conseguir comida se equivoquen y queden con indigestión por comer uno de tus libros. Se merecen una recompensa por lo que hicieron en quinto.

  • Ja ja- rió sarcásticamente Hermione intentando alcanzar su mochila con el brazo sano.- devuélvemela.-

  • Claro que no- Negó con un dedo en alto alejando la mochila de su propietaria- No voy a dejar que hagas fuerza.

  • No estoy invalida, Harry…- No pudo seguir hablando porque el moreno ya se alejaba de ella con todas las valijas de Hermione y suyas en los carritos y con un gato siguiéndolo a cada paso.

La castaña, resignada camino a su alcance poniéndose devuelta en la fila para subir al tren que ya estaba por irse.

Harry solo sonrió y Hermione solo pudo alzar una ceja en señal de respuesta. Harry al verla solo pudo hacer su sonrisa más grande y echarle una mirada a Crookshanks.

Al ver que Harry no iba a responder y que se encontraba distraído mirando a su gato solo atinó a buscar con la mirada a su mochila.

Harry sin aun mirarla supo lo que tramaba.

-Hasta Crookshanks esta de mi parte-

La castaña se asustó con el comentario que hizo.

-¿De qué estás hablando?-

-Que él sabe que no tenés que llevar peso y por eso se fue conmigo cuando me llevé tus cosas-

  • Ahí, por favor Harry, no estarás hablando en serio. Él es solo un gato.- Se carcajeo por lo raro de la situación.

  • A veces creo que los animales tienen más noción de las situaciones que nosotros.-

Respondió con un tono misterioso que hizo que Hermione se preguntara internamente que era lo que estaba queriendo decir Harry pero lo dejo para luego porque tuvo que subir al tren y esta vez lo iba a hacer bien, pensó.

En cuanto subió esperó a Harry que estaba lleno de valijas subiendo al tren. Quiso ayudar pero rápidamente él la esquivó y se encaminó por los pasillos dejándola atrás siguiendo a su mascota que desde que había visto a Harry no dejaba de estar a su lado sin siquiera ver a su ama.