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Historia 32357 — capítulo 3
Un ave se venía a la distancia sobre un bosque que se extendía más allá del horizonte. Era un águila gigante. Sus plumas poseían un brillo sin igual y de su pico parecía que cantaba una canción que solo él podía escuchar. Sus dos enormes alas se estiraban y contraían volando por sobre las copas de los árboles y Harry sintió un deseo terrible por volar cerca de ella y sin embargo estaba allí. Al pie del bosque observando hacia el cielo los movimientos circulares del águila sobre él.
Y sin embargo algo cambió el curso del pájaro que con un fuerte batido de sus alas llegó en menos de un segundo frente al moreno que no le quitaba los ojos esmeraldas de encima porque él sabía lo que el águila escondía, porque conocía a la mujer que el ave era y porque ese brillo tan particular era difícil de olvidar…
Algo o más bien alguien lo despertó, sobresaltándolo. Abrió los ojos de golpe encontrando rápidamente unos marrones que lo miraban sonriente haciendo que él se tranquilizara y relajara los músculos tensos por el susto.
-Por fin despertaste, dormilón. Ya estamos llegando así que vístete.
Tenía todo el cuello adolorido por haber dormido sentado y sus piernas apenas le respondían ya que estaban todas dormidas.
-¿Sabías que hablas despierto?- Comentó una sonriente Luna que dejaba de leer la revista El Quisquilloso para ver a un Harry sorprendido- Hablabas de un águila.
-Soñé con un águila que era una mujer pero no me acuerdo de nada más-
-Tal vez era una arpía. Son mujeres horribles que poseen alas y vuelan-reflexionó Hermione.
Ron saltó de su asiento maquinando una idea
- Por ahí el-que-no-debe-ser-nombrado está reclutando arpías y tu sueño es una señal.
-Ay, por favor Ronald, Eso es imposible. Las arpías se extinguieron hace unos 50 años ypara tu información solo hablan con los humanos a los que luego matan y por si no lo sabías el-que-no-debe-ser-nombrado tiene nombre y es Voldemort- Al decirlo tan segura causó el estremecimiento de Ron y Luna se tapó la boca como si acabara de decir una blasfemia.
Harry, sin embargo le sonrió y se sintió feliz de que su amiga ya no le tuviera miedo al nombre.
-No era una arpía lo que soné. Era un águila y tal vez fue solo un sueño, nada más o me van a decir que Voldemort está reclutando águilas para hacer un zoológico-
-No te burles, amigo, que siempre tus sueños son extrañas premoniciones de lo que está pasando o va a pasar-
-Entonces desde ya los invito al nuevo zoológico de Hosmeade que abrirá en Navidad el señor Voldemort. Les aconsejo que lleven dinero porque hay una tienda de recuerdos-les aconsejó en un susurró mientras todos reían de las barbaridades que estaban diciendo.
El chillido del tren al frenar causó que todos los animales dentro de este se pusieran frenéticos. Los gatos maullaban llamándose entre si generando una melodía aturdidora que se mezclaba con el ulular de las lechuzas y el croar de los sapos.
Los cuatro chicos bajaron del tren adormilados por el largo viaje caminando como zombis a un carruaje libre.Entre Harry y Ron se había repartido las pertenecías de Hermione para cargar y aunque insistieron en cargarla ella no se los permitió.
En cuanto comenzaron a subir al carruaje, el thestral que lo empujaba comenzó a oler el aire para luego acercarse a Hermione que no lo veía por ser invisible para algunos. Y es que aunque hubiera estado en las batallas del último año y el anteúltimo, Ron y Hermione seguían sin ser capaces de verlos.
Harry que estaba esperando último para ayudar a subir a Hermione vio al thestral que se acercaba sigilosamente a ella y rió para sus adentros. Sin embargo no aguantó la risa cuando el animal mordió la remera de Hermione asustándola por completo.
-Harry, dime por el amor de dios que el que hizo eso fuiste vos y no un thestral hambriento-
-SI quieres te lo digo pero no es la verdad-Rió un poco más mientras veía como su amiga se separaba de donde pensaba que estaba el animal, preocupada. Al verla en tal estado de desesperación Harry agarró al caballo alado y lo amarró bien fuerte al carruaje para que no se moviera más que lo esencial.- Hermione ya sal de ahí-
La joven estaba escondida detrás del carruaje esperando no ver a algo que no podía ver pero luego salió de su escondite para subir al carruaje siendo ayudada por Harry.
-¿Qué pasó que tardaron tanto?
-Un thestral intentó comerse a Hermione porque tiene todavía el olor a sangre en su ropa de la caída de hoy en la estación.- Sin embargo ella no pudo rebatir porque además del susto que había sufrido por el animal estaba temblado de pies a cabeza por la fría noche de luna llena que los rodeaba.
Estaban hablando animadamente todos cuando Harry notó el frio que tenía la castaña por lo que la encerró en un cálido abrazo que duro hasta que llegaron al castillo.
Para cuando bajaron del transporte una corriente de frio húmedo le quitó a Hermione todo el calor que poseía por lo que Harry continuó abrasándola hasta llegar al Gran Salón.
"Todo seguía igual" pensó Harry al notar que aunque el director faltase nada había cambiando dentro de Hogwarts. Las grandes mesas seguían dividiendo a las casas, los directores seguían estando en la misma mesa de siempre con excepción de que la profesora McGonagall ahora ocupaba el asiento más grande que estaba en el centro, la silla del director.
Se despidieron de Luna que, con la alegría de siempre fue dando saltitos hasta sentarse en la mesa de su casa y con paso lento pero seguro encaminaron hasta su mesa donde Neville los esperaba con una gran sonrisa.
A cada paso que daban más extraños se sentían, sobretodo Harry que sentía en su espalda millones de miradas sobre él. No sabía por qué todos los observaban pero lograban su cometido, lo hacían sentir abochornado.
Murmullos. Eran tantosque ya nadie se preocupaba de bajar la voz al hablar.
"Así que ese es Harry Potter, es lindo"
"¿No debería estar preparándose para luchar contra Voldemort?"
"¿Qué es lo que está haciendo acá? Va a atraer a el-que-no-debe-ser-nombrado aquí."
"Pelearía con quien tu sabes si con eso logro que se fije en mí."
Todas las voces retumbaban en su cabeza causando cierto mareo pero como ya estaba casi sentado nadie lo notó. Claramente, cada una de las palabras que las personas decían no debería importarle, como bien sus amigos se habían encargado de avisarle pero aunque lo intentara eso le resultaba imposible. Sentía tristeza y enojo al ver como muchos lo culpaban. Deseaba ser en ese momento cualquier otro con tal de acabar con ese mortiño.
Y como cada vez que su mirada se ensombrecía por esos pensamientos su amiga estaba ahí para acompañarlo.
Ella podía notar el dolor que le provocaban a su amigo esas hirientes palabras pero no tenía forma de aliviarle ese pesar que le provocaban.
Con una mano fría como el hielo apretó la de su amigo, que estaba igual de helada y él le correspondió. Era lo único que podía hacer pero enseguida se sintió feliz al ver el agradecimiento en los ojos de Harry.
De repente su mano ya no estaba helada y podía sentir que la parte que estaba en contacto con la de su amigo estaba mucho más caliente. Como si la hubiera puesto en el fuego. Un fuego que no abrasaba sino que reconfortaba y no solo lo sintió en su mano sino que también en la mirada del moreno hacia ella.
Sin saber el porqué de esta sensación se dejo llevar por sus pensamientos hasta que una voz la distrajo.
-Hola chicos ¿Cómo están?- saludó Neville conteniendo una risita.
-Creo que no mejor que tu. ¿Qué es lo que te causa tanta gracia?- Gruño Ron como siempre lo hacía cada vez que tenía hambre.
- Lo desesperadas que están todas por Harry.
-¿De qué diablos estás hablando?- preguntó Harry con aplomo.
-Solo fíjate a tú alrededor y veras lo que digo-
No solo Harry volteo sino que Hermione también descubriendo así el deseo en las miradas femeninas que no dejaban de tener solo ojos para Harry. Un sentimiento agrio nació de su interior. No sabía por qué o cómo pero al reconocerlo sintió la necesidad de apretar más fuerte la mano de Harry.
Él solo suspiro resignado al ver de vuelta todas las miradas sobre él. Si solo lo quisieran por ser Harry y no el niño que vivió. Solo su amiga lo miraba así y era por eso que la quería tanto.
Parecía que su amiga sabía lo que pensaba por lo que apretó más su mano que al poco tiempo sintió adolorida por la fuerza que la castaña estaba ejerciendo.
La miró para intentar que su agarre fuera más suave pero en cuanto vio esos ojos marrones sintió algo raro. Veía un brillo extraño en ella que no le gustaba para nada pero en cuanto ella posó su vista en él el brillo desapareció haciendo que Harry fuera el que se tranquilizara.