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Historia 32397 — capítulo 8
Reneesme POV
No me sentía reconfortada con la presencia de una chica que aparentemente me entendía, era la verdad, incluso dudaba que me sintiera reconfortada con la presencia de Jake. Sentía como si yo hubiera arruinado todo el día, me sentía más que desdichada.
-No dejes a la tristeza -me dijo la chica-, tu hiciste lo que te vino en gana. Lo que los demás digan no importa.
[N/A: Es un buen consejo, pero no me lo imagino en la boca de Cho. Pero alguien se lo tenía que decir.]
Yo asentí y vi a Jacob.
-Lo siento -me disculpé-, allí esta mi amigo. Seguro que nos veremos en Hogwarts.
-No mucho -dijo ella y dio media vuelta mientras yo iba con Jacob.
Me abraza a el y empecé a soltar lagrimas otra vez, quería desahogarme, alejarme del mundo un rato, estar a su lado por toda la eternidad. Quería sacar toda la rabia y la tristeza que sentía. El no dijo nada, solo me abrazo y allí, en medio del pasillo de un tren, donde su supone que no deberíamos estar, impidiendo el paso, éramos ajenos al mundo.
Y nos besamos por segunda vez sin que nos importaran el publico ni nada mas.
Ambos sabíamos que Edward se molestaría aun más, pero no nos importo, nos queríamos hasta el fin. Nunca supe si el beso duro un segundo, una hora, días, años, incluso siglos. No me importo que un montón de desconocidos nos miraran. Solo importo que yo estuviera con Jake.
Hermione POV
Se oían rumores de una pelea a la mitad del tren, así que Ron y yo fuimos a ver que ocurría.
La sorpresa nos llego cuando Harry nos dijo que la pelea había sido en nuestro compartimiento, que Reneesme había salido llorando cuando no aguanto más, que el licántropo había ido tras ella, Que Bella le había pegado de gritos a su marido y que Alice había pensado en todos los insultos posibles.
Esa era un caos.
Si los vampiros nos iban a traer problemas, el licántropo los triplico. De eso esta segura.
Pero que ese le iba a hacer.
Clarissa POV
[N/A: Ahora averiguaran quien es este personaje y poruq eesta narrado de la manera que lo puse, sin la primera persona]
Clarissa Leghsmiller era una mujer bella, y lo sabía, pero no era normal. Era un vampiro. Había nacido en el siglo XV, en una de las más adineradas familias inglesas. Como era mujer la habían casado cuando tenía dieciséis años. Su esposo era un joven de veinticinco años hijo de dos ricos comerciantes.
Habían tenido cinco hijos, Clara lo recordaba, aunque en ese entonces fuera humana y sus recuerdos fueran borrosos.
Tres habían sido hombres y las dos gemelas. En ese entonces su vida era perfecta. Tenía la cabellera color negro lizo y los ojos oscuros, la gente la miraba al verla pasar a pesar de que ya no era una jovencita, sino una mujer de veintiocho, casada y con cinco hijos.
La noche en que la habían convertido ella estaba por cumplir los treinta y aun no tenía ninguna arruga. El dolor había sido insoportable, el vampiro había oído los pasos y la había dejado allí. Elle recordaba con toda la claridad haberlo matado medio siglo después.
Y Ahora tenía un visitante.
-Tenemos una misión para ti -dijo la voz de su visitante.
-¿Y cual es, Cayo?
[N/A: Que viva el suspenso. No revelare nada]