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Historia 32512 — capítulo 24

"24.- La unión de las mantícoras." Prefacio: …-¿Razonable?, sabes que nosotros somos más fuertes que tus inútiles mortífagos, no nos uniremos a tu causa, ser estúpido... (Rey de las mantícoras)

Mientras que una fiesta de bodas estaba por llegar a su fin, en lo profundo de un bosque desconocido para muchas personas…, un hombre, si es que se le puede decir a Voldemort "hombre", se reprimía en su silla, su frustración era grande ya que no sabía nada acerca de el mocoso que cada año le arruinaba sus planes. No sabía que clase de problemas le traería este año, un insignificante mocoso al que él había marcado como su igual, lamentablemente él no sabía qué contenía la dichosa profecía que se había roto hace ya casi un año y medio, sólo se preguntaba si aquel joven con la cicatriz en la frente se la sabía.

-¡Rata idiota, ¿dónde te metiste ahora?! ¡Ven inmediatamente! -Rugió Voldemort con ira. Peter Pettegrew llegó corriendo y abrió la puerta rápidamente, se inclinó para besarle la túnica a su amo. -Perdóneme amo, hubo un inconveniente y tuve que ir para arreglarlo -dijo Pettegrew con terror en el rostro. -¡Cállate rata imbécil! -Voldemort se levantó y le propinó una severa patada que hizo que Peter rodara unos dos metros más allá. Voldemort sacó su varita y apunto a Pettegrew-, ¡Crucio! -Gritó Voldemort con furia y satisfacción. Peter se retorcía de dolor y clavaba sus largos dedos de la mano humana en la madera-, ahora dime inútil, ¿qué noticias hay sobre la misión que encomendé a Travers, y qué has averiguado sobre el idiota de Potter. Peter se levantó con sumo cuidado ya que todo el cuerpo le estaba doliendo, Voldemort nunca había estado más furioso y frustrado. Respiró hondo y con su expresión llena de terror comenzó a hablar: -Mi lord, Travers ha vuelto de la misión que le encargó, pero está siendo curado por Alecto y Yixley, vendrá en cuando le suministren más poción revitalizadora. Sobre Potter, no hemos sabido nada, al parecer está escondido en un lugar altamente protegido por que no lo hemos podido rastrear. -Muy bien, al parecer no son todos unos inútiles como tú, Colagusano -dijo Voldemort fulminándolo con la mirada-, ve y dile a Travers que venga inmediatamente, también busca a Bellatrix, Draco y a Severus y diles que se presenten ante mí. -Sí mi lord -contestó Peter caminando lentamente. -Ah y Colagusano… -¿Sí mi Lord? -¡Crucio! -Gritó Voldemort haciendo que Colagusano saliera del cuarto fuertemente y se estrellara con la pared. Colagusano se había lastimado parte de la espalda e iba casi a rastras por el suelo de madera viejo de la fortaleza de las sombras que estaba en ese tétrico lugar. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Travers se encontraba tendido en una cama y Alecto le aplicaba unos cuantos ungüentos en la piel, Yixley solo veía con horror las marcas que éste traía y una que atravesaba casi toda su espalda.

-¡Por dios Travers! ¿Qué demonios fue lo que te pasó? -Preguntó Alecto sorprendida. -Sí Travers, ¿dónde estuviste estas semanas?, nadie sabía nada de ti, pensamos que estarías encerrado ya en Azkaban con los demás que atraparon en el ministerio -agregó Yixley preocupada por el estado en que se encontraba Travers. -No seas tonta Yixley, esos incompetentes aurores del ministerio jamás podrían atraparme en esos lugares. -¿Pero a dónde fuiste? -Eso no les importa, ¿o sí Alecto? No querrán que el señor tenebroso las torture por andarse inmiscuyendo en donde no deben -contestó Travers sonriendo maléficamente. Alecto y Yixley se quedaron sorprendidas de la actitud de Travers, el siempre les contaba las cosas que hacía en las misiones de Voldemort, pero ahora era diferente, al parecer lo que hizo Travers es de gran importancia para el Señor Tenebroso. Las dos con miedo en el rostro de ser delatadas por preguntar de más decidieron callarse y solo dedicarse a cerrar las heridas del mortífago que estaba acostado en la cama sumido en sus pensamientos. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Por otro lado Colagusano llegó lentamente a las afueras de la fortaleza donde Bellatrix Lestrange aplicaba la maldición cruciatus a uno de los jóvenes aprendices.

-¡Eres un idiota Sumienr! Debes aprender a no intimidarte ante las maldiciones imperdonables, gózalas, goza el hacer daño. -Pe-pero… -replicó el mortífago novato. -¡Nada de peros, animal! -Bellatrix lo tomó por el cuello y lo aventó contra otros dos novatos que en vez de estar peleando bien parecía que se estuvieran besando-. ¡Crucio! -Rugió Bellatrix apuntando al aprendiz. El joven mortífago se retorció de dolor al sentir la maldición por todo su cuerpo. -¡Bellatrix! -Gritó Colagusano llamando la atención de Bella. Bellatrix volteó y vio a Colagusano que caminaba con el pie cojo, con una muestra de pesar se acercó a él. -¿Qué es lo que quieres, idiota? -¡Cállate zorra!, el amo quiere verte, y será mejor que vayas cuanto antes pues no anda de muy buen humor. -Lo dices por experiencia, ¿verdad rata inmunda? -Dijo Bellatrix en tono burlón. -¡Cállate y ve! Lleva a Draco y a Severus contigo. -Iré, pero no por que tú me mandas Colagusano, iré por que es mi amo y lo respeto y admiro. Bellatrix se fue con paso seguro dejando a un Colagusano lleno de ira. A Colagusano no le quedó otra que ir camino al dormitorio donde se encontraba Travers. Al llegar abrió lentamente la puerta y sólo asomando su cabeza habló: -Travers, el amo dice que te quiere ver de inmediato. Travers sólo soltó un gruñido y se levantó rápidamente, empujó a Colagusano para darse paso y caminó por el enorme pasillo que daba a los tenebrosos aposentos. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Cuando Bellatrix, Travers, Draco y Snape se encontraban ya en los aposentos de Voldemort, los cuatro se hincaron ante su amo, uno por uno le fue besando la túnica hasta que Voldemort se levantó de su asiento y caminó hacia ellos.

-Muy bien, Travers…., dime lo que te dijeron las bestias. -Mi lord -empezó a decir Travers que se veía nervioso-, las bestias león/escorpión han aceptado una visita suya a la fortaleza de los cadáveres para que usted pueda entrevistarse con el rey de ellos. No pude ver al rey en persona mi lord y si por esa estupidez mía merezco morir, acepto mi muerte mi señor, pero antes de que muera quiero decirle que los consejeros del rey me pusieron a prueba, son expertos en el arte de la legeremancia pero no pudieron obtener nada de mi mente, descubrí que en sus territorios tienen un extenso ejército y ellos atacan a izquierda y derecha, no les importa de quien se trate. Me dijeron también que, en cuanto llegara ante usted, le pidiera que lo llevara cuanto antes a su fortaleza para que pueda hablar con ellos. Voldemort meditó las palabras dichas por Travers y sonrió complacido, se acercó a él y le puso una mano en la cabeza. -Has hecho bien mi fiel mortífago, puedes vivir por tu astucia o suerte que hayas tenido. Te pongo al mando de los escuadrones de novatos, trata de reclutar a más personas y si no aceptan, mátalas. -Sí mi Lord, sus ordenes serán obedecidas por su fiel seguidor -contestó Travers. Y en ese momento, Severus, que no había dicho nada supo que Travers le era fiel a Voldemort, y no como él, que había traicionado al mago que había confiado en él, pero ahora no se debía preocupar por eso, él ya tendría su momento para poder hacer algo para cubrir algo de lo mal que había hecho, se merecía morir, pero aún no era el momento…, debía saber más sobre los planes de Voldemort. -Ahora… -volvió a hablar Voldemort-… ¿Cómo van los nuevos? -Preguntó mirando a Bellatrix. -Son unos incompetentes mi señor, pero con un poco más de tiempo en mis manos y ahora también en las de Travers podremos hacer que puedan luchar y matar a los que se oponen a su reinado mi señor. -Excelente Bella querida, estás haciendo un buen trabajo. -Gracias mi lord. -Con respecto a ti Severus, ¿qué has hecho de bueno aparte de matar al viejo idiota de Dumbledore? -Preguntó Voldemort viendo directamente a los ojos de Snape. -Mi lord -empezó a hablar Snape con malicia en el rostro-, no sé si le interese la información que he conseguido, pero me he enterado de que Hogwarts abrirá sus puertas este año de nuevo, al parecer no les a afectado mucho la muerte del idiota de Dumbledore -Snape se carcomía el alma al ofender a su mentor-, pero han descuidado mucho el ministerio, si me permite una sugerencia -Voldemort asintió sin quitarle la mirada, temiendo que lo que le dijera fuera falso-, creo que estaría bien que la prisión de Azkaban se tomara, la seguridad ha disminuido y ahora que todos han perdido la moral y que los dementotes están de su lado, no creo que pongan mucha resistencia en la prisión, robé unos documentos que muestran que hay como cincuenta mortífagos dentro de los barrotes y unos cuantos magos más que sólo están allí por provocar daños ajenos, pero si uno de nosotros los convence para unirse a usted, tendría más a su disposición. Por otro lado mi lord, estuve inspeccionando la casa donde vivía Potter en Surrey con sus parientes muggles y al parecer se marcho de allí después de su cumpleaños y no ha vuelto a tocar esa casa, pero me di cuenta de que ha cambiado mucho, su aspecto se veía más demacrado y no sé si mis ojos me engañaron pero una aura oscura se tornaba a su alrededor. Voldemort estaba sorprendido de lo que le había dicho Severus Snape, varias ideas se galoparon en su maléfica mente y empezó a reír estruendorosamente que dejó helados a los presentes. -¡Vaya Severus! Al parecer no eres un inútil como aparentas ser, has demostrado ser de utilidad y te será recompensado el que me seas fiel -dijo Voldemort sonriente. Severus se hincó y besó la túnica de Voldemort. -Muchas gracias mi lord, estoy para servirle. -Eso espero Severus -ahora Voldemort se giró hacia Draco-. ¿Y tú, Malfoy? Espero que tengas algo bueno que decirme. Draco titubeó ante lo que tenía que decir, no había podido hacer nada, pero una idea se le ocurrió entonces. -Mi señor, estaba pensando en que sería bueno atacar alguna zona de Grimmauld Place, según lo que nos cuentan los espías por allí se encuentra el cuartel secreto de los miembros de Dumbledore, podremos además cobrar algunas vidas de esos ineptos. Voldemort lo meditó un momento y una sonrisa apareció en lo que parecía su boca. -Veo que has mejorado tus habilidades de pensamiento Draco, ya no eres un niño mimado e imbécil como antes. -Gracias mi señor -respondió Draco sonriendo falsamente. -Es bueno tu plan, Draco. ¡Bellatrix! -Sí mi amo -respondió Bellatrix que dio un sobresalto al oír a Voldemort que la tomó desprevenida. -Busqué a unos cuantos mortífagos, lleva algunos de los novatos y ataquen la zona de Grimmauld Place, maten a todos los que vean. Pero ataque en una semana, aún no es tiempo. -Sí mi lord, se hará como usted ordene. -Bien, ahora…, Severus -llamó la atención del pelo grasoso-,  irás con ellos, también quiero que vaya Amycus y otros más experimentados contigo, pero primero invadiremos Azkaban. -Sí mi señor. -Ahora Travers, tú y Severus espérenme en las afueras de la fortaleza, en unos momentos iré con ustedes, Bellatrix espérate tú un momento y Draco, ve y has algo de provecho, dile a tu madre que no se haga la idiota y se ponga a hacer algo de provecho también. -Sí mi señor -respondió Draco de mala gana y salió junto con Travers y Snape. Voldemort se quedó quieto un instante y dijo en su mente. -Es hora mi fiel sirviente, si no acepta nuestras proposiciones, lo tendremos que asesinar. -Sí mi Lord, estaré esperándolo

-contestó una voz desgarradora y salvaje en la mente de Voldemort. -Bien, estaré por esos lugares en unos momentos, no hagas nada mientras llego, deja que disfrute su última cena. -Lo que usted ordene mi lord

Voldemort rompió la conexión mental que había tenido con unos de sus sirvientes. Se giró para observar a Bellatrix que estaba con la mirada baja, Voldemort se acercó a ella y la empezó a acariciar.

-Mi querida Bella, sé que tú no me fallarás en el asalto a Azkaban, has lo que puedas y lo que debas para que se destruya ese maldito lugar. -Sí mi Lord -Bella se empezaba a excitar por las caricias que le hacía Voldemort. Voldemort siguió acariciándola hasta llegar a su sexo. Ese era un acto de salvajismo, pero a Bellatrix le gustaba. """« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""-¿Y dime Travers, qué es lo que fuiste ha hacer en la misión que el Señor Tenebroso te encargó? -Preguntó Snape con desprecio. -Será mejor que lo veas con tus propios ojos cuando lleguemos al lugar, y de una vez te advierto que tienes que tener cuidado con lo que dices, a esas criaturas no les gusta que las insulten como tú sueles hacerlo con todas las personas. Snape solo soltó un bufido y siguió sumido en sus pensamientos. ¿Qué demonios era de lo que hablaban Voldemort y Travers? ¿Qué eras esas supuestas bestias? ¿Acaso Voldemort tendría algún plan para fortalecer su ejército? Esta y muchas otras preguntas se hacía Snape, algo estaba sucediendo y debía averiguar pronto lo que pasaba.

Travers también estaba sumido en sus pensamientos pero el sólo tenía la satisfacción de poder matar a alguien, Voldemort lo había felicitado y no muchos mortífagos lograban ese mérito.

Pasada una hora de espera, Voldemort se acercaba a ellos con paso decidido, los dos mortífagos se acercaron a él y se inclinaron para escuchar las órdenes de Voldemort.

-Travers, tendremos que aparecernos en las afueras de la fortaleza, tú lleva a Severus para que no se pierda. Travers asintió de mala manera, sujetó bruscamente a Snape y desaparecieron de la fortaleza de Voldemort para aparecer en la fortaleza de la muerte.

Snape estaba aterrorizado, no sabía en donde demonios estaba, incluso Travers mostraba terror en sus facciones, había muchas cuevas en la extensa montaña, de pronto de la nada aparecieron dos criaturas muy extrañas, Snape se dio un susto de muerte y trató de sacar su varita pero recordó lo que Travers le había dicho. ¿Qué demonios eran esas horrorosas criaturas? Jamás las había visto, había escuchado alguna vez sobre ellas, pero nunca vio una imagen o algo de que mostraban como eran.

Cuerpo de león, cola de escorpión, tenía alas de un enorme murciélago y la cara de un ser humano pero con siete hileras de dientes, su cara estaba cubierta de barba espesa. Era imposible esas criaturas, o lo que fueran, median unos cinco metros de largo y como tres de alto.

-¡Imposible! -Dijo Snape asustado y sorprendido a la vez. Voldemort que lo había escuchado sonrió ante la cara de sorpresa de uno de sus seguidores más leales. -No Snape, no es imposible -contestó Voldemort-, esas criaturas son las llamadas mantícoras. -Pe-pero mi lord, ¿cómo ha podido Travers acercarse antes?, ellas atacan a quien sea con tal de tener alimento -contestó Severus sorprendido. -Lo sé Snape, por eso Travers trajo un presente para ellos. -¿Y qué fue, mi lord? -Veinte niños. La respuesta de Voldemort dejó helado a Snape por dentro pero no lo demostró para que Voldemort no sospechara nada de él. Siguieron caminando hasta llegar al límite de la enorme cueva donde dos mantícoras salieron para no dejarlos pasar. -No pueden entrar a la guarida del rey de las mantícoras -dijo en tono rasgado y aterrador. -Mi nombre es lord Voldemort, uno de mis seguidores vino con un presente para su rey cambio de que pudiera entrevistarme con él. -Sí, muy cierto, disculpe usted mi lord, puede entrar -dijo una de las mantícoras con la voz mas baja.

Voldemort, Snape y Travers entraron por la cueva, esta tenía varias secciones y estaba muy extensa, tanto larga como ancha y alta. Varias de las criaturas se colgaban por entre las paredes rocosas de la cueva y miraban amenazadoramente la cara de serpiente ya a los otros dos encapuchados. Voldemort ni se inmutaba contra las caras hambrientas de las mantícoras, seguía su paso firme con una sonrisa maquiavélica, mejor conocida como la sonrisa de un Slytherin. Por otro lado Travers aún tenía miedo de ver como las horrendas criaturas se aproximaban peligrosamente a ellos, ya había venido una vez y por poco le cuesta la vida, si no fuera por el obsequio que el señor tenebroso les había mandado, él ya estuviera convertido en huesos. Snape sólo veía con intriga a las bestias, si no fuera por que tenía resistencia ya hubiera salido corriendo de allí, pero seguía con muchas dudas en su cabeza, esperaba que le fueran contestadas.

Una luz de varias antorchas en la pared y una enorme fogata se levantaba en medio de una enorme cámara, hasta el fondo se encontraba una enorme bestia, unos dos metros más grande que las normales mantícoras. Su aspecto era impresionante y al lado de ella estaba otro de igual aspecto pero de menor tamaño al parecer su único descendiente. Algo que aterró más a Snape fue lo que vio en seguida de eso Un niño era arrastrado por otras frente al rey de las mantícoras, el niño no debía de tener más de once años, venía llorando y gimiendo de dolor ya que le habían hecho varias cortes en toda la piel. El rey mantícora lo observó detenidamente y en un dos por tres lo descuartizó y lo partió en varios pedazos, que fueron a caer a varias partes de la cueva donde varias de las criaturas se amontonaban para devorar la carne del pobre niño. La cabeza se elevó por los altos de la cueva y cayó justo en frente de Snape que la vio con terror y asco a la vez, sintió ganas de salir gritando y llorando, esto era realmente cruel.

Voldemort vio todo con una satisfacción enorme y se acercó a ellos.

-Veo que le ha agradado nuestro presente rey de las mantícoras, mi nombre es Voldemort. La criatura sólo soltó un gruñido y ordenó a todos que se retiraran del lugar, solo se quedo el hijo. -Sí lord oscuro, nos ha gustado, pero no le será suficiente para formar una alianza conmigo. -Tienes que ser razonable, idiota -dijo Voldemort calmadamente. -¿Razonable?, sabes que nosotros somos más fuertes que tus inútiles mortífagos, no nos uniremos a tu causa, ser estúpido. -Lamento oír eso, señor de as mantícoras -Voldemort apuntó con su varita y gritó-: ¡Crucio! La mantícora sólo se retorció un instante y se reincorporó sonriendo. -Veo que eres más imbécil de lo que pensé señor oscuro, si pusieras atención sabrías que nosotros somos inmunes a muchas cosa de tu magia. Voldemort sonrió irónicamente. -Lo sé, eso solo fue una distracción, mira atrás de ti.

La mantícora superior se giró para observar que su único hijo le apuntaba a la cara con el enorme aguijón y sin pensarlo dos veces se lo encajó en medio de los ojos haciendo que la mantícora rey rugiera con profundo dolor. Voldemort soltó una carcajada. -¿Ahora quien es el estúpido, rey? -Voldemort apuntó de nuevo y estaba por matar ya de una vez a la enorme bestia cuando una voz lo detuvo. -Amo, permítame hacerlo a mí -dijo Severus fingiendo muy bien-, no puedo permitir que usted se ensucie las manos. Voldemort sonrió complacido y le cedió el paso a Severus quien apuntó a la enorme bestia y con una sonrisa de satisfacción. -¡Filosum Acerio! -Gritó Snape y varias estacas de energía oscura se dirigieron a toda velocidad hacia el cuerpo de la enorme bestia que al impactarse cortaron en miles de pedazos a la bestia que solo soltó un grito desgarrador de dolor que se apagó en un instante. -Bien hecho Severus, veo que te gusta ver sufrir a todo lo que tenga vida ¿verdad? -Sí mi Lord, usted es mi ejemplo a seguir, si usted me ordena matarme ahora mismo, no dudaré en hacerlo. -¿Tan seguro estás de ti mismo, Severus? -Sí mi Lord. -Veo que me eres de total confianza, por eso cuando regresemos te contaré los planes que tengo para este ejército. -Es muy amable mi lord. Voldemort se giró para mirar al hijo de la ahora mantícora hecha pedazos, éste se acercó a Voldemort e inclinó su cabeza ante la admiración y sorpresa de Travers y Snape. -Estoy para servirle mi lord -dijo la mantícora. -Muy bien, eso me agrada, me parece que de ahora en adelante tú estarás al mando de las mantícoras, ¿verdad? -Sí mi Lord. -Excelente, ahora salgamos para anunciar tu nuevo puesto. Voldemort, Travers, Snape y la mantícora recorrieron de nuevo el túnel que los llevaría a las afueras de las cuevas. Al llegar la mantícora rujio con potencia en la voz y en unos instantes todas las demás de su especia se juntaban a los alrededores de los tres magos tenebrosos y de la Mantícora. -Ahora que mi padre a muerto por su estupidez de no seguir a mi nuevo amo, yo tomaré el cargo de toda la fortaleza, de ahora en adelante serviremos a una sola persona, serviremos al lord tenebroso. Varios rugidos de afirmación se oyeron por todo el lugar, Voldemort miraba con satisfacción el poder controlar a todo un ejército de unas de las criaturas más poderosas en el reino mágico. Snape estaba medio ido, ahora sabía en que consistía el plan de Voldemort, mientras que Travers no cabía en el asombro. -Mientras estén a mi servicio, les proporcionare varios lugares para que puedan destruir y devorar a la gente que ustedes quieran, pero aún no llega el momento de actuar, esperaran las señales que les daré, por mientras serán marcadas con el símbolo de la oscuridad -Voldemort apuntó su varita hacia el centro de la enorme montaña y gritó-: ¡Mormorsdre! -Una calavera con una serpiente saliéndole de la boca apareció como símbolo en el centro de la montaña. Un nuevo rugido se escuchó por varios kilómetros a la redonda. Voldemort y los otros dos mortífagos desaparecieron del lugar complacidos, mientras que en una de las cuevas dos mantícoras que estaban apartadas del lugar corrían rápidamente al interior de la cueva para planear algo rápidamente.

Los tres aparecieron de nuevo en la guarida de los mortífagos, Voldemort siguió caminando y los otros dos lo siguieron.

-Bien, veo que ya han sabido de esto, les sugiero que no lo comenten a nadie sino recibirán un castigo que no les gustará, ¿entendido? -Sí mi Lord -respondieron Severus y Travers al unísono -Sigan en lo que estaban haciendo, mañana en la mañana los quiero frente a mí para que hablemos del asunto... Ahora retírense.

Los dos mortífagos se inclinaron y se separaron para seguir con sus actividades, mientras que Voldemort seguía rumbo a la fortaleza, donde una Bellatrix ya en paños menores lo estaba esperando. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Snape caminó hasta la entrada del bosque y siguió adentrándose cuidadosamente para que nadie lo viera, en el camino vio a Fenrir Greyback que venía con otros tres hombres lobo pero que no lo vieron para suerte de Snape. Siguió durante media hora caminando hasta que llego a una cueva que conectaba a un claro con luz al otro lado, había hecho bien en camuflajearla para que nadie lo viera. Siguió caminando por el túnel y llegó a lo que parecía ser un cuarto donde había un pequeño estanque con agua clara y pura. Observó su reflejo en el agua y de repente empezó a sentir un asco tremendo que lo hizo vomitarse a un lado de lo que parecía se su cama. Se sentía el hombre más sucio del mundo pero ya nada podía hacer, solo advertirle a la única persona que podría ayudarlo. Buscó un pedazo de pergamino algo maltratado que tenía arrumbado, buscó tinta y una pluma y empezó a escribir una carta muy larga. Al terminarla la envolvió y la amarró con un listón negro, llamó a su lechuza personal y se la ató a una pata. Le acaricio el plumaje maltratado que tenia y le sonrió lo más que podía.

-Nadie más debe leerla, ten cuidado en el camino, si es posible vuela entre los árboles hasta que salgas de este bosque. Recuerda, no permitas que nadie más la toque.

La lechuza dio un picotazo de haber entendido el mensaje y salió volando por el claro de luz. Snape sonrió amargamente, esperaba que él leyera la carta.

La lechuza volaba entre los árboles lo más rápido que podía, una corriente de aire hizo que la carta de moviera de su lugar dejando ver unas letras que rezaban el nombre de:

"Para Harry Potter"

"Heero Ainur Yuy Inou..." "Ultimo Caballero Templario..." "Dios de la Muerte..." "Guerrero Elemental del Fuego..." "Guardián de los Secretos Illuminati..." "Rey Shaman..." "Líder Vampírico..." "Próximo Heredero Al Trono Infernal..." "Au revoir"

»»!En el próximo capítulo!:««

»»"… Ginny desenvolvió el hermoso regalo con mucho cuidado para no romper el azulado papel de envoltura. Por fin llegó a la caja de color platinado con una hermosa tapa de color turquesa.

-Sí, si quieres yo te puedo calentar amor -sugirió Harry mirándola con seducción.

-Vaya Harry, tienes unas habilidades increíbles, ¿Dónde aprendiste a moverte así? -Pregunto Kingsley."««