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Historia 32512 — capítulo 77

"77.- Un pasado perdido y un presente recordado." Prefacio: …-¡No Yuy, el loco eres tú? Dime: ¿Por qué no le has dicho a tus amigos que controlas el arte de la necromancia?! Ó, como ustedes le llamarían, la nigromancia… (Helena Ravenclaw)

Heero volaba con ferocidad, cruzando el cielo tratando de despejar su mente de todo aquello que le traían los recuerdos incautos de todas aquellas veces que vio a la chica de quien ahora le llamaba la atención. Entonces aquella voz gentil, aquella voz llena de amor y dulzura le rodeó en su vuelo, deteniéndolo al instante para escuchar lo que el viento tenía que decirle.

-Si puedes escucharme… necesito hablar contigo…

Heero inmediatamente reconoció esa voz, entonces supo que era momento de regresar a aquellos días, en donde las cosas sin duda alguna fueron de otra forma. Dando la vuelta emprendió el regreso, lentamente. No tardó más de diez segundos en que una segunda voz le llamó.

-Heero, Harry necesita que todos estén presentes en el frente del lago, todos se están congregando allí, según esto es para ver como estarán alineados todos. Heero hizo una mueca frustrada. -Voy para allá, Ban. No tardaré.

Heero aceleró el vuelo, y pronto emprendió una velocidad considerable. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Harry caminaba junto al líder de los desuellamentes, mientras algunos de los líderes de otros clanes se unían a su propósito.

-¿Cuántos puntos tienen ahora que ya estamos más criaturas de tu lado, heredero? Harry le sonrió. -Díganme Harry, soy un mago, una línea de herederos no me da un titulo superior. Yo no estoy por arriba de nadie, todos somos iguales, seamos de la especie que seamos. El desuellamentes hizo una leve reverencia mientras comentaba: -Veo que Heero Yuy no decía mentiras al decir que eres digno de nobleza y credibilidad. -No me gusta traicionar a quienes están poniendo sus fuerzas de mi lado. Muchos asintieron, conformes con las palabras de Harry. -Y sobre los puntos… -Harry miró al desuellamentes quien prestaba más atención, al igual que Yexer, quien estaba cerca de ellos-… Creo que ya con todas las distribuciones que teníamos antes, más la que nos acaban e proporcionar ustedes, los puntos tendrán que abarcarse en un punto donde podamos ver que todo esté seguro, pienso yo que al menos unos cuantos kilómetros con los diferentes puntos de detección de alguna fuerza penetrable maliciosa; como los dementores, mortífagos o incluso el propio Voldemort. -Nosotras somos hábiles para detectar el avance de cualquier ser -dijo Maryn; la líder arpía. -Eso sí que sería de gran ayuda… Las cosas con la distribución van bien a mi parecer, pero creo que es necesario que todos los líderes y todas las criaturas que quieran escuchar estén presentes, esto es algo que nos concierne a todos. Ban alcanzó a toda la multitud que iba llegando al lago, y escuchó atentamente todo, mientras esperaba que Heero no llegara tarde. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Luna caminaba junto a sus padres, pero mientras Xeno iba platicando con Remus Lupin, las dos mujeres platicaban acerca de los sentimientos de la hija, y de aquellas cosas que las mujeres solamente entienden.

-¿Crees que Heero vuelva? -Preguntó Luna mientras veía a su madre con atención. -Yo creo que sí, mira, tú tienes muchas habilidades, una de ellas es comunicarte con alguna persona muy allegada a ti por medio del viento. -Pero Heero no es muy allegado a mí, madre. -Pero tú sientes algo por él, por lo que eso te hace poder poner en función tus habilidades. Así que pues eso es… -Vaya, tantas cosas y no sé bien que oculto en sí -Luna sonrió alegre estaba feliz desde muchos aspectos-, pero tengo miedo mamá. No sé si cuando yo le diga a Heero lo que siento por él, o lo que he logrado sentir en estos pocos días después de haber tronado con Neville me diga que soy una descarada y no sé cuantas cosas más. Entonces Lirialis tomó de la mano a su hija. -Hija, no seas dura contigo, él jamás pensaría de ti algo como eso… es ilógico, más cuando... -Pero la elfa se quedó callada al instante, sin poder evitar la mirada inquietante de su hija. -¿Pero qué mamá? ¿Qué es lo que estabas por decir? La reina élfica sólo hizo una mueca de complicidad y culpa. -Hija, no es que yo no te quiera decir, pero eso le corresponde a él decírtelo, así que no me preguntes a mí -Lirialis sonrió y soltó un suspiro-. Pero como te decía; Heero no pensará nada malo de ti, eso lo puedo afirmar todas las veces que sea necesario. -Pues eso espero, mamá. Eso espero… sabes, es extraño, ahora recuerdo muchas cosas que viví con él, muchas cosas en las que él siempre me cuidó… muchas cosas que olvidé… ¿Por qué? -Preguntó. -No lo sé hija… tal vez sea por que cuando él me prometió que cuidaría de ti cuando yo no estuviera dijo que sólo estaría contigo hasta que tú cumplieras once años y entraras a Hogwarts… tal vez por eso la conexión que tenías con él se vio rota. Por que su lazo contigo debía terminar en ese periodo. -Pero hay algo que no me explico, como es que hasta ahora recuerdo eso, y mis primeros años en Hogwarts no. -Tal vez eso sea por lo que al entrar en el colegio creces, y las cosas cambian, creo que eso mismo las cosas normales no son las mismas, hay veces que todo puede ser relativamente increíble, muchas cosas se esconden en las promesas que hacen los vampiros, incluso la raza élfica siempre tiene muchas cosas que mostrar. No sé en si… es confuso todo eso. -¡Hay que difícil! -Luna se tocó la cabeza graciosamente, mientras su madre daba una leve risa que contagió a Luna-. ¡Y ese odioso vampiro no llega! -Luna se estaba desesperando mientras que su madre reía a sus anchas por su hija. -Tranquila hija, ya verás que no se tarda mucho en venir. -¡¿Pues es que acaso no se puede aparecer?! Ban, quien por esos momentos se encontraba cerca de allí escuchó, por lo que comentó: -Sí, Heero y cualquier vampiro se puede aparecer y desaparecer como los magos. -¡Entonces por que Heero no hace eso! -Gritó Luna sin importarle que los demás la vieran. Ban sonrió mientras observaba al cielo, Luna lo imitó, pensando que Heero ya se vería por allí. -A Heero le gusta más volar, siente más libertad, ha sufrido por demás, por eso le gusta hacer cosas como esas, debo decir que cuando son cosas importantes, también me siento frustrado, pues se tarda mucho tiempo y a él no le importa demasiado, se toma las libertades mas grandes del mundo, es como si todo aquello que llega ya sea malo o bueno no le importaran, es un chico de ligerezas extraordinarias. -Pues no sé como puede tomarse la ligereza de dejarme esperando tanto tiempo. Yo no soy para que me tome a la ligera -Luna estaba un poco enojada, y no era por que ya eran algo, sino por que tenía tantas ganas de ver al vampiro que los nervios le comían los adentros. -No te preocupes, Luna -comentó el vampiro-, verás que no se tarda en venir, de hecho, ya viene en camino. Luna sonrió satisfecha. -¿En verdad? -Preguntó. -Sí, verás que lo que te digo es cierto. Por esos momentos, ya muchos de los que en ese momento rondaban por allí se habían congregado, los murmullos se hacían presentes y Harry sabía que las cosas debían estar en perfecto orden para cuando las demás escuelas se congregaran en el castillo para los diferentes torneos que se llevarían acabo. -Creo que no falta nadie, ¿o sí? -Preguntó Yexer mientras observaba a todos los líderes que estaban de frente en ese momento. -Creo que falta el vampiro -respondió Luriem; la acromantula, mientras daba una vuelta graciosa en todas sus patas. -¿Ese tipo siempre llega tarde? -Antros; el líder de las sirenas y tritones se lo preguntó más para si mismo que al abierto. Fatuo rodeó los alrededores, mientras destellaba una luz mortal para los enemigos. -Sí, tiene la costumbre de llegar tarde siempre, no me importa mucho lo que los demás piensen. Harry sonrió feliz, nunca se hubiera imaginado de no ser por las circunstancias a tantas criaturas haciendo una alianza magnifica para proteger el planeta del mal. Luna miraba el cielo, hasta que notó una mota negra en el espacio de cielo. Sonrió alegre y contenta, pero con nerviosismo, cosa que notó su madre perfectamente. -Tranquila, puedes respirar al menos unos momentos más, no creo que hablen hasta después de lo que tiene que decir Harry. Luna asintió. Ban y otros cuantos vieron el momento en que Heero desapareció en el aire y momentos después, ante muchos impresionados apareció detrás de Fatuo, quien no se había dado cuentan de la pronta aparición de Heero. -No hay por que apresurarse, todo lo que tiene que llegar siempre llegará, no hay por que perder la calma -comentó Heero mientras posaba una mano sobre la esfera resplandeciente que era Fatuo. Entonces el fuego fatuo mostró su resplandor mas potente, con miedo, pero percatándose de que Heero no sufría quemaduras de las cuales se podían desatar los poderes de Fatuo. -¡No vuelvas a hacer eso, idiota! -Gritó Yexer quien estaba aterrado al ver como el vampiro mostraba una seriedad y una calma sepulcral. Heero sonrió haciendo una mueca, algo que agradó a Luna mientras se sonrojaba, ante la mirada traviesa de Ban, Katherine, Xeno (quien no sabía por qué) y Lirialis. -¿Acaso te asusté, lobito? -Preguntó Heero mientras dejaba de prestarle atención. Remus no pudo dejar de sentirse ofendido por el llamado "lobito" y aunque no era hacía él, era como una ofensa para los de su especie o maldición. -¡No es eso, pero…! -Sí -Heero sonrió-… Te asusté… -¡Eres un...! -Cállate ¿quieres?, tenemos algo más importante que atender. -¡Eres insoportable, Yuy! -Y tú apestas… Yexer se quedó callado, ante el estallido de risas y carcajadas de unos cuantos. Incluso los desuellamentes se rieron, a su manera asquerosa y tétrica, pero lo hicieron. Heero sólo caminó hasta la base de una piedra enorme plana, donde Jaden se encontraba sentado, analizando una de sus tantas pociones. Con un saludo de mano alzada, Heero se sentó en un lado, observando a Yexer quien le mandaba miradas de odio. -Bueno, creo que ya están todos, Harry -dijo Rantju; el líder desuellamentes. -Sí, es verdad… bien, como todos ya saben, hay ya varias especies con nosotros, estamos los magos; los licántropos; las acromantulas; las sirenas y tritones; los desuellamentes; los elfos; los centauros; los vampiros; los fuegos fatuos; las arpías; los rocs; los grifos; y no podemos dejar de contar a los unicornios, que vienen en compañía de los elfos. Bueno… son ya catorce especies, todas unidas por lo que vendría siendo un mismo fin, el despertar de una nueva era, tratar de derrocar a aquel que quiere volver todo en un mundo de esclavitud… Luna miraba atentamente al chico vampiro, al líder de aquellos seres de la oscuridad y la noche, pero que tan campantes viajaban y andaban a plena luz del día. Le atraían esos ojos verdes-ámbar, aquella formada figura de su cuerpo, tan varonil y bien portada. Aquel cabello tan negro como la noche, pero con leves toques de castaños rebeldes. Aquella piel blanca como la suya, y esa actitud de desdén que siempre cargaba consigo. Un suspiro se le salió sin ella notarlo, pero a su lado su madre, y en pensamientos, le daba ánimos para poderse armar de valor y poder hablar con el chico vampiro que ya tanto le atraía.

Por otra parte, Jaden, escuchando atentamente lo que tenía que decir Harry y viendo como Heero jugueteaba con una esfera de energía negra en sus manos pensaba en como lograr combinar ácidos mortales con gases básicos neutros. Una sonrisa y una carcajada de parte de él se provocaron al ver como Heero enfocando su vista y desapareciendo la esfera para convertirla en una rosa negra sorprendían a un grupo de chicas de Slytherin, a las cuales Luna terminó por ver de mala forma, pues empezaba a sentirse celosa de esto. Mientras, Heero, seguía con aquella distraída e irremediable distracción, sintió una presencia calida y algo molesta.

Luna estaba murmurando por lo bajo, cosa que Heero notó inmediatamente y que al notar como la chica lo miraba, dejó de hacer sus jugueteos para poner atención a las cosas y dejar de sorprender a las chicas de Slytherin. Jaden sonrió, mientras que al no darse cuenta de lo que sucedía con el chico amigo suyo que muy rápido se quedó calmado, siguió con sus pensamientos de experimentos.

-No creas que no me he dado cuenta de lo que has hecho, soy tu madre, Luna. -Pero… se lo tenía merecido, como se atreve a impresionar a esas chicas cuando yo estoy aquí, esperando poder hablar con él. -Pero él no tenia la intención de sorprender a alguien, lo hizo para poder distraerse un rato. -Pero igual madre, las cosas que tiene que decir Harry son importantes. Lirialis no discutió eso, sabía que su hija en cierto punto tenía razón, pero creía comprender al vampiro un poco, por lo cual creía saber que él joven nosferatu sabía de antemano ya lo que se estaba explicado en esos momentos. -Pero Harry, creo que algunas cosas, incluyendo que la formación de los rocs sea en al zona cero, no podremos construir algo suficientemente grandes para ellos, un portal al menos no creo que se pueda, puesto que si de casualidad se llega a suscitar la guerra en este lugar, o una emergencia, no podrán escapar a la zona, y pueden ser capturadas por los mortífagos o las quimeras -comentó Sirius, mientras algunos pensaban en lo acertado de ese comentario. Harry asintió. -¿Entonces debemos ponerlas en la zona cero? -Preguntó el chico, viendo que varias respuestas eran afirmativas y unas un tanto dudosas. -El problema con esto -comentó un roc-, es que somos demasiado grandes para que podamos caber en alguna parte de la zona. Tú nos has transportado por medio de tu magia, pero si algo llegara a suceder, no podremos estar siempre al pendiente de tu magia para depender de un traslado rápido. -Puede ser que si a ellos les parece bien, ponerlos sobre las mesetas donde se encuentra situada la nueva Azkaban, y cerca de los bosques en donde podrán hacer sus nidos junto a los grifos -comentó Heero mientras tenía los ojos cerrados, concentrándose en algo que nadie sabía. -Esa es una buena idea, las mesetas son elevadas, podremos vigilar en todas direcciones -comentó otro de los rocs, mientras levantaba levemente la cabeza para hacer un movimiento típico de las aves. Entonces Luna sintió la presencia del vampiro en su cabeza, no era malo, era en si tranquilizador. -Yo no he hecho nada malo, señorita Lovegood, ¿Por qué me ha hecho sentir culpable? -Preguntó Heero a la chica, mientras nadie notaba su conversación. -¿Cómo logras…? Hay, olvídalo… tú tienes la culpa Yuy, por andar coqueteando con otras chicas… -Pero señorita Lovegood, no sé de que me está hablando… -No te hagas el tonto conmigo, Heero, sabes bien de lo que te estoy hablando.

Heero sonrió, ante la incomprensibilidad de Shion, quien de casualidad lo observó. -Creo que hay muchas cosas de las que hablar, señorita Lovegood, ¿le gustaría pasar la tarde conmigo? Luna se puso roja hasta las manos. Cosa que hizo que su madre se preocupara, pero al ver hacia donde estaba mirando se tranquilizó, pues al parecer el vampiro tenía una mirada divertida y hacía una mueca de autosuficiencia esclarecida. -¿Eres tan cobarde para no pedírmelo frente a frente? -Preguntó la chica. Heero mostró una cara confusa y frunció el ceño algo ofendido. -¿Yo, cobarde? -Sí, tú. ¿O es que acaso tienes miedo a lo que mi padre podría hacerte si me invitas a salir aunque sea para pasar la tarde juntos? Dado el hecho de que tenemos mucho de que hablar.

Entonces, ante muchos ojos, el chico Yuy se levantó, haciendo una reverencia a Harry y a los otros lideres en señal de que lo disculpara, pues tenía que hacer otras cosas un tanto más importantes. Empezó a caminar mientras murmuraba cosas como: "Yo, ¿cobarde?" y "Por favor, sólo eso me faltaba." Eso a Luna le dio mucha gracia, pero también empezaba a sentir nervios incontrolables, pues sabía bien que Heero se dirigía hacia ella, cosa que le hacía estremecerse. Hubo un silencio sepulcral, pues todos vieron el momento en que Heero se arrodilló ante la reina élfica y su hija, quienes se miraron sorprendidas; pero por una parte, Lirialis sabía que Heero a pesar de ser frío y muchas otras cosas más, el respeto hacia alguien de nobleza en sangre siempre era muy educada. -Su alteza -levantó la vista, después dirigiéndola hacia Xenophilius, quien se miraba contrariado-. Señor… -Sólo el rugir del viento se escuchaba. Luna estaba que se moría de la vergüenza-. ¿Darían permiso a su hija de pasar la tarde conmigo? Luna sintió que se le cortaba el aire, mientras las carcajadas de Ban, Shion, Yexer y Harry se escuchaban a lo lejos, y no precisamente por la ironía de las cosas, sino por que jamás se hubieran imaginado decir eso por parte de Heero, y además por la cara tan roja que en esos momentos presentaba Luna, la cual se estremecía de pies a cabeza. Xeno estaba por decir algo, algo relacionado con aceptar, pero Lirialis, temiendo que la respuesta de su esposo fuera negativa, asintió: -Claro, si es que ella lo desea así -agregó Heero-. Después de todo y como ella dice: tenemos mucho de que hablar. Luna asintió, mostrando una enorme sonrisa, pero aun con la cara roja y el cuerpo no respondiéndole. -Por supuesto Heero, solo cuídala, ¿de acuerdo? -Respondió Lirialis con una sonrisa. -Por supuesto su alteza, no permitiría que nada le pasara, no a ella -contestó Heero con sinceridad, pero con su habitual tono irónico y relevante. Luna se sorprendió por aquellas palabras, y se alegró al ver que el chico no mentía. Nadie dijo nada hasta después de que Heero y Luna desaparecieron por la enorme puesta de la entrada al castillo. -Bien, sigamos con lo nuestro…-comentó Harry mientras todos volvían a poner atención. **"""« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »"""**Luna y Heero caminaban por el corredor del castillo, mientras ambos en silencio daban pasos iguales, ante algunas miradas curiosas de los alumnos que en esos momentos se dirigían hacia los terrenos.

-¿A dónde nos dirigimos señorita Lovegood? -Preguntó el vampiro mientras miraba a la chica que caminaba soñadoramente. -Dime Luna, eso de señorita Lovegood se me hace no sé… muy formal, y no estamos para formalidades. Así que dime Luna y yo te diré Heero ¿de acuerdo? -Como quieras -contentó Heero. -Y por lo de hacia donde nos dirigimos; vamos a la sala común de Ravenclaw, necesito cambiarme de ropa, este uniforme ya me está causando problemas. -Pero te ves bien con él… no encuentro el motivo por que debas cambiártelo. -Gracias, pero no creo que entiendas a la perfección las cosas que conciernen a las chicas, digamos que hay cosas que una debe hacer para verse y sentirse mejor. Heero sonrió, provocando el interés de la chica. -¿Dije algo malo o gracioso? -Preguntó la rubia. -No, para nada. Es solo que has cambiado mucho desde que tenías menos de diez años. Bueno, en el aspecto que ahora me comentas. Luna se sonrojó, mientras subían las escaleras y caminó lentamente hacia atrás. -¿Y no te gusta ese cambio? -Preguntó la chica, mientras notaba con gracia el sonrojar del vampiro, quien se volteó para disimular que nada le pasaba. -Bueno… -No sabía que decir. -Vaya, ¿quién lo diría? Heero Yuy no tiene nada que decir ante una pregunta muy sencilla. -Sencilla ha de ser para ti, cosa que has experimentado antes. Pero nunca antes alguien me había hecho una pregunta así. -¿En verdad? -Sí. -Bueno, lo siento, no quise molestarte con algo así. -No, no molestas… nunca lo haces… -Heero se sonrojó al verla directamente a los ojos, pero no bajó la mirada hasta que la chica casi tropieza por andar pensando en alguna otra cosa relacionada con el vampiro, así que él la sujetó, para que no fuera a dar contra el piso. Ambos se miraron, conectados por esa mirada profunda de los dos, una calida contra una fría, una neutralidad exacta. -Gracias. -Cuando quieras. Ambos siguieron el camino, algo en silencio, hasta que la estatua por donde debían entrar se vio. Luna la abrió con las respectivas claves y entraron a la sala común de Ravenclaw, donde nadie se veía a la vista. -Creo que todos están fuera de este lugar… bueno, espérame, ¿vale? Siéntate en alguno de los sillones, no tardaré mucho. -Está bien -contestó Heero mientras observaba la sala común algo interesado. Luna le dio el último vistazo antes de perderse escaleras arriba, aquel chico si que sabía hacerla temblar.

Pasó un rato, y mientras Heero miraba una peculiar pintura, una bella fantasma, se le apareció. Los dos se quedaron observando, nadie decía nada.

-Siento una gran presencia maligna en tu interior… pero sufrimiento… sombras… -¿Quién eres? -Preguntó Heero omitiendo lo que la Dama Gris le decía. -Me llamo, Helena Ravenclaw… Heero escrutó los ojos, no podía ser cierto que ella fuera aquella dama que alguna vez murió tratando de conquistar a algunos jóvenes de cualidades como ella. -Pero miren nada mas las casualidades que se nos presentan; la hija de Rowena Ravenclaw… ¿Qué haces en estos lugares? -Eso es algo que no te interesa, líder vampírico -dijo la fantasma con una mirada helada y contradictoria a lo que pensaba el joven nosferatu. Heero la observó lentamente, no se había dado cuenta de que Luna se encontraba en los escalones, mirando directamente a los dos quienes se veían con ferocidad. -Que no se te olvide, muerta, que tengo la capacidad de incluso desaparecer las almas de este mundo -rasgó Heero mientras daba un paso hacia la Dama Gris. -Si es así, ¿entonces por que no te has enviado al infierno tú mismo? Heero hizo una mueca. -Eres una ingenua, Helena, no creas que sólo tú sabes el tan oscuro secreto que guardas dentro. La Dama Gris avanzó ferozmente hacia Heero y ante la impresión de Luna notó como la fantasma tomaba por el cuello al vampiro. -¡¿Cómo sabes eso?! -¿Cuántos años crees que tengo, Helena? He vivido mucho tiempo. He ansiado la muerte desde que maté con mis propias manos al primer líder vampírico… ¿Pero sabes qué? He logrado vivir para ver los errores tan estúpidos que cometen los humanos… y como algunos de esos errores son por culpa del amor -Heero ensombreció la mirada y la Dama Gris lo soltó inmediatamente, retrocediendo aterrada-. ¡Mírame a los ojos cuando te hablo, Helena Ravenclaw! Luna ahogó un grito de sorpresa, un grito que nadie escuchó, puesto que Heero y Helena no se habían dado cuenta de lo que pasaba. -¡No sé como diablos te han enterado de eso, pero sabes que si lo llegas a decir…! -No me amenaces, Helena… no es conveniente meterse conmigo. -¡Oh pero claro, me olvidaba que eres aquel que ha logrado encontrar el poder de la inmortalidad a pesar de ser un maldito hibrido de mierda, ni siquiera un ser puro de sangre! Heero desprendió su aura maligna, un aura negra que rodeó a la dama. -¡Daría mi vida por ser un maldito humano, Ravenclaw! Pero claro, ¿acaso entiendes lo que digo, Helena? -Heero alzó una mano y en la palma apareció una hermosa daga de plata-. ¿Recuerdas esto, cierto? Entonces Luna vio como la Dama Gris; fantasma de la casa Ravenclaw, se deslizaba hacia atrás, atemorizada por el reflejo plateado que desprendía la daga. Entonces Heero con un movimiento ágil y tomando a la fantasma, arremetió con la daga en una ráfaga filosa sobre su cuello, poniéndola a escasos centímetros de la yugular de Helena. -¡Pero mira nada más… entonces, ¿es verdad que puedo matarte con esta daga? -Heero soltó un bufido de ironía. -Adelante, Heero Yuy, mátame… -¿Por qué debo hacerlo yo? El caso es que si alguien debe acabar con tu vida de fantasma en tierra es Harry Potter. Entonces la fantasma escrutó la mirada, mirando con odio al vampiro. -¿Viniste hasta acá para decirme sólo eso? -No he venido por ti, Helena. Pero ya que te encuentro, ha sido un placer poder platicar contigo. -Yo no pienso lo mismo, no sé como pueden dejar entrar a alguien como tú ha este lugar. Heero soltó una carcajada. -Mira quien habla de cualidades… Helena, ¿qué pasaría si en este momento voy y digo lo que sé? -No te atreverías. -Pues obviamente que no. Helena, no soy un chismoso hablador. -¡Claro, sólo actúas cuando te conviene! -¿Y tú no hiciste eso aquella vez? Dime Helena: ¿Qué es lo que escondes tan afondo que a nadie has podido decir? -¡Eres un desgraciado, Yuy! -¿Yo, pero por qué? Yo sólo digo las cosas como son, sabes perfectamente que aquella vez maté a doscientas cuarenta y siete personas… pero por que tú lo pediste. -Yo sólo dije que aquellos seres estaban atacando aquel pueblo donde naciste… ¡Yo nunca dije que tenías que matarlos, y mucho menos por mi orden! -¡Pero por supuesto que lo dijiste! Tú habías dicho que ellos eran magos tenebrosos, fieles seguidores del difunto Salazar Slytherin. Y me avisaste que estaban trabajando también por órdenes de Merlín, a pesar de que hacía poco que habíamos hecho el juramento triangular; el juramento de los tres. Pero cuando los ataqué, y maté a cada uno de ellos nadie se defendió, fue entonces cuando uno de ellos me dijo la historia que había tenido con una hermosa chica, una hermosa bruja que lo había seducido para poder vengarse del entonces príncipe de la región sureña; una chica con el nombre de Helena Ravenclaw -Luna y Helena estaban con la boca abierta, pero Helena llevaba miedo en el interior-. La venganza no es buena, Helena -Heero sonreía con malicia-. Me engañaste… no hubiera hecho nada si hubiese sabido que eran simples humanos sin magia. -¡Tú también le llevas rencor y odio a los humanos! Dime tú: ¿Cómo fue que decidiste unirte a Harry Potter en esta guerra que no concierne a los vampiros? ¿Es que acaso todavía tienes en mente conquistar el mundo aprovechando las circunstancias? Heero sonrió, mientras que en las escaleras, Luna veía con detenimiento al chico quien desaparecía la daga. -Tal vez, pero me he unido a él por otras razones… -¿Qué razón puede tener un vampiro que solo su ansia de matar y beber sangre? -Sabes que ya no nos alimentamos de humano. -Dile eso a quien te lo crea, no soy ingenua, Yuy. -Eso lo sé perfectamente, nada ingenua… astuta, pero traidora y mentirosa. -Eres un engreído y un completo bastardo, yo no creo que en algo quieras ayudar a Harry, sé perfectamente lo que puedes lograr con estar de un bando cualquiera… -¿A que te refieres? -Preguntó Heero mientras encaraba a la fantasma quien no se intimidaba ante la oscura presencia del vampiro. -No te hagas el tonto conmigo, Heero. Sabes que de ser por ti liberarías de la muerte a los cuatro fundadores y a quien se te diera la gana. Solo para ponerlos a tu entera disposición. -¡¿Estás loca?! -¡No Yuy, el loco eres tú? Dime: ¿Por qué no le has dicho a tus amigos que controlas el arte de la necromancia?! Ó, como ustedes le llamarían, la nigromancia. Luna abrió los ojos perpleja, esto cada vez le asustaba más. -Idiota, cualquier vampiro puede hacer eso. -¡Te dije que no pusieras a prueba mi capacidad mental, vampiro! ¡Sabes que ningún vampiro a la fecha, ni siquiera el mismo Merlín pudo controlar el arte de la necromancia, ni si quiera Voldemort puede! Entonces Heero mostró una cara escueta y sin mostrar sentimiento alguno. -¿Acaso has recordado a tu queridísimo Fausto XVIII? -Desgraciado… -El desgraciado era él, y fue bueno haberlo matado cuando pude… -¡Pero yo lo amaba! -Eso no es verdad, Helena, tú nunca amaste a nadie, estabas cegada por tener el poder, por querer vengarte de tu madre por no haberte dejado la herencia del poder mágico que ella poseía. -Fuiste un idiota al haberlo matado. -¿Y dejarlo para que se convirtiera en el segundo mago tenebroso? -Eso no es verdad. -Pero claro que lo es, Helena, sabes que es verdad que él deseaba revivir a todos los magos pasados para conquistar este mundo por medio de la necromancia. Helena lo atravesó y Heero sintió una sensación de muerte, pero aun así no se dieron cuenta de que Luna estaba observándolos. -Pero ambicionabas también el poder de la necromancia. Pero, ¿por qué no utilizarla para gobernar el mundo? Te hubieras deshecho de Voldemort antes de que empezara su reinado de maldad. Pero decidiste no hacerlo; ¿Qué fue tan poderoso que obligó al gran Heero Yuy a no apoderarse de todos los seres de la tierra? Heero bajó la mirada, entonces la Dama Gris enterró su mano transparente en la cabeza de Heero quien hizo una mueca de dolor, tan pronto pudo, Heero la apartó provocando intensas llamas a su alrededor. La Dama Gris se veía satisfecha, pero incrédula a lo que no podía ver. Una carcajada estridente se escuchó, mientras que Heero la miraba con odio. -Veo que eso fue lo que te hizo cambiar. -Eres una perra… -No Heero, ¿entonces nunca lo usaste por causa de una humana? ¿O era una hibrido también? -No te atrevas a… -Voldemort mató a tu hermana -Helena reía por sus anchas y altas-. ¿Y todo por que?... Por tu culpa, Yuy. Heero ensombreció la mirada, mientras que la fantasma sonreía con placer. -Veo que no eres tan poderoso como tú pensabas. Entonces el vampiro sacó una varita, una varita totalmente negra, con unas escrituras raras grabadas en toda la madera. Helena se asustó y trató de escapar por una de las paredes, pero con un movimiento de su varita, las paredes se vieron protegidas por un intenso escudo, que imposibilitaron el escape de la Dama Gris. -Te equivocas, Helena… soy tan poderoso como el mismo Harry Potter o el mago oscuro actual. Subestimas mis capacidades. Helena miraba atenta la varita negra de Heero, mientras daba vueltas tratando de hallar una escapatoria. -Veo que te gusta mi varita… grabado con símbolos vampíricos. Supongo que has de saber que guarda, ¿verdad, Helena? -Un horrocrux… -No. Yo no necesito de los horrocruxes para vivir eternamente… pero supongo que sabes de lo que te hablo… -Por supuesto que lo sé… solo ha habido una persona capaz de casi matarte… y ese fue Fausto XVIII… -Veo que lo recuerdas… ahora ya lo sabes… puedo ser más poderoso que muchos otros seres, incluso más que miles… pero nadie ha visto más que tú, el sombrío y oscuro ser que puedo desatar. -No te tengo miedo… -Yo lo sé, pero más vale que los tengas… no sabes de lo que puedo ser capaz. -Ocultas tantas cosas… no eres sincero ni contigo mismo… no creo que nadie logre saber tus secretos. Así que guardaré los que sé y tú guarda los que sabes de mí. -No cederé ante tus amenazas o propuestas… yo sé que tú no te atreverías a decir lo que sabes de mí, pues eso no te convendría en nada, yo sé que quieres permanecer en este mundo por la eternidad. Y además, yo no soy quien para desvelar los misterios que te rodean, Helena Ravenclaw, pero sabes bien que no podrás ocultar por mucho tiempo que tuviste una hija, ¿cierto? -¡Eres un desgraciado, ¿cómo demonios sabes eso?! -Te lo dije, Helena, he vivido mucho como para saber muchas cosas ya. No puedes negar el hecho de que las cosas han pasado a ser algo diabólicas, pero esa hija tuya tuvo una vida llena de tranquilidad… Alis… -Helena escrutó la mirada, aforrándose al contacto visual que mantenía con el vampiro-. Sabes que fue mejor decirle a la pareja a quien al entregue que le dieran el apellido "Valiste". Y esa chica creció, y tuvo una descendencia larga, pero claro, siempre mujeres. Y ¿adivina que?, tu heredera, o más bien, de tu madre, está ahora en este castillo, con el nombre de Katherine Valiste. Lo que ella ya sabe es que es heredera de Ravenclaw, pero lo que no sabe es que su verdadero apellido es Ravenclaw, como el tuyo y el de tu madre. Helena y Luna ahora no cabían en todo el castillo de la impresión que eso les había ocasionado. A pesar de que Luna sabía que Kathy era heredera de Ravenclaw, nunca se imaginó que Heero hubiera conocido a aquella hija de Helena, y nunca supo; para empezar, que la Dama Gris era la hija de la tan conocida fundadora. -No puede ser… -Pues ya vez que sí, pero te advierto: No te atrevas a acercarte a ella, ni a molestarla o decirle algo de lo que te comenté. -¡Ella tiene derecho a saber la verdad! -Sí estúpida, claro que tiene el derecho, pero hasta que ella lo pregunte, tú no tienes por que meterte en la vida de tu heredera, pues abandonaste este mundo de la forma más miserable. Me pregunto si ¿eso es lo que te ha hecho quedarte en este mundo como fantasma? -¡Tú fuiste el culpable de que yo muriera! -No me vengas con esos cuentos estúpidos, Helena, sabes perfectamente que yo no iba a ayudarte, más cuando tú fuiste la que me engañó cuando asesine a esos muggles. Tú tenías que hacerte cargo de tus actos. ¿No contabas acaso con que la amante del príncipe sureño te había espiado alguna vez mientras te revolcabas con él? -Maldito embustero. -Yo jamás me he revolcado con alguien para que me llames de esa forma. Pero tus acciones en vida no fueron las más correctas, te pudriste en ese calabozo por estúpida y por creer que lo sabías todo. Las acciones malas tienen consecuencias, y esas consecuencias fueron las que te mandaron a los calabozos, muerta de hambre… me das pena, Helena. -¡Cállate! -¡Cállate tú! No intentes acercarte a ella, te lo advierto. Sabes perfectamente que puedo desaparecerte de todos los planos astrales. Heero revocó el hechizo de las paredes. -No intentes cambiar por alguien, Yuy. Sabes perfectamente que no podrás decirle todo lo que escondes dentro… incluso aquella vez que intentaste acabar con los hermanos Peverell. -Antioch, Cadmus e Ignotus eran unos estúpidos. -Eso no quita el hecho de que hayas vencido a la muerte y logrado convertirte en el dios de ella. Pero esos hermanos fueron más inteligentes que tú. -No fue eso, sino aquel pensamiento de que ya no necesitaba las tres reliquias de la muerte, siendo yo el dios de ella. -¿Y por que no le has contado eso a tus amigos? -Heero trató de refutar, pero era inútil-. Lo ves, no creo que alguien logre descifrar aquellos misterios que te abarcan. Las risas estridentes de la Dama Gris se proporcionaron, mientras desaparecía entre las paredes de la sala común, dirigiéndose a alguna otra parte, dejando solo a Heero con la sangre hirviendo. -Creo que entonces aquellos secretos pueden ser descubiertos por aquella chica gentil -habló uno de los retratos, haciendo que Heero lo viera fijamente. -¿De que me hablas? -Preguntó Heero, mientras el hombre del retrato soltó un bufido. -Digo que esa chica de pelo rubio que antes entró contigo puede ser quien descifre todo aquello que llevas dentro. Mira, el amor y el sentimiento de las personas es muy grande, puede que ella sea quien pueda ayudarte en todo lo que te has guardado por siglos. Entonces los pasos de Luna se escucharon detrás de Heero, y ambos; el retrato y Heero mismo, se colocaron de forma que podían ver a la chica. -Pues espero ser yo la primera en descubrir todo lo que él me tenga que contar -dijo la chica quien estaba seria y miraba a Heero con una expresión algo enojada. -Bueno, creo que me llaman por algún otro lugar, nos vemos luego -dijo el retrato, notando lo tenso que se ponía la situación. Nadie de los dos respondió al comentario del retrato, solamente se miraban, hasta que el vampiro rompió el silencio. -Supongo que escuchaste algunas cosas… -No algunas, Heero. Escuché toda la conversación que tuviste con la Dama Gris, no espero que me cuentes nada de lo que tuviste que ver con ella, pero si todo lo que tiene que ver contigo. Digo, si es que de algo debemos hablar. -Supongo que no puedo decir que no, puesto que sí, tenemos muchas cosas de las que hablar, pero creo que lo más importante ahora es platicar de aquello que nos relaciona a ti y a mí. -Sí -Luna puso una mirada de reproche, un tanto triste. Heero se acercó a ella y la miró fijamente, sintiendo una sensación solo experimentada una vez, cuando solo tenía quince años. -Te prometo contarte todo lo que tú me preguntes. Pero primero debemos resolver algunas cosas primero. La chica sonrió sinceramente, mientras lo tomaba de la mano, y con sonrojo el chico aceptó la mano gustoso. Ambos salieron de la sala común, dirigiéndose hacia los terrenos, para dirigirse a la zona cero, en donde podrían hablar más tranquilamente. """« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »« ȫ » §§§ « ȫ » §§§ « ȫ »""" Continuará...

"Heero Ainur Yuy Inou..." "Ultimo Caballero Templario..." "Dios de la Muerte..." "Guerrero Elemental del Fuego..." "Guardián de los Secretos Illuminati..." "Rey Shaman..." "Líder Vampírico..." "Próximo Heredero Al Trono Infernal..." "Au revoir"

»»!En el próximo capítulo!:««

»»"… -Sí bueno… pero antes de eso respóndeme algo -Heero asintió-: Mi madre dijo que tú viste un destello el día que le juraste que me cuidarías, ¿a que se refiere con eso?

-Su alteza… -Luna lo atendió-. ¿Aún lleva consigo el collar de media luna?

-Pero tú debes regresar, tienes clases mañana."««