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Historia 32647 — capítulo 1

  1. Necesito tiempo

Harry caminaba por los pasillos de Hogwarts bajo la capa de invisibilidad, no quería que la gente lo felicitara por haber matado al innombrable sintiéndose como se sentía, culpable de las muertes que habían ocurrido aquella noche. Fred... Tonks... Lupin y todos los demás, ese había sido el precio de la paz que esperaba se consiguiera después de aquello. A todo esto, se le sumaba el dilema que tenía desde hacía varias horas, desde que Hermione lo había besado. Se había sentido tan extraño aquel beso, y teniendo la mirada de Ron, a Herms no le había importado nada, y supo que ella en verdad estaba enamorada de él. ¿Qué sentía por ella? Era una persona muy especial sin lugar a duda pero ¿podía corresponderle aquel sentimiento? Y, en ese caso ¿qué pasaría con Ginny? ¿Cómo le diría? Tenía que analizar la situación y hablar con Hermione de inmediato, pero no podía aparecer en la Sala Común así como si nada, así que se dirigió a la lechucería. Volvió a recordar a Hedwig, y una fuerte punzada le dio en el corazón al acordarse de su lechuza, fallecida hacía casi un año. Tomó de encima de una repisa un papel y una pluma, y escribió: *Herms, necesito hablar contigo. ¿Te parece si nos encontramos en media hora en la sala multipropósito? Te espero, Harry.*A continuación, tomó una lechuza, le indicó la destinataria y la lechuza partió, mientras él se sentaba contra la pared, agarrándose la cabeza con las manos. Todo lo ocurrido aquella noche le había dejado tan shockeado, tan mal, que no tenía espacio en la cabeza para sentirse bien. Mucha gente había muerto esa noche, cuando el único destinado a morir era él, nadie más que él. Ted, su pequeño ahijado, ahora había perdido a sus padres, no podía dejarlo solo. Kingsley haría una gran labor en el ministerio de la magia de seguro, lo más probable era que tratara de apasiguar toda aquella situación lo más rápido posible. Y era lo que tenía que hacer, intentar que la comunidad mágica volviera a la normalidad. Después de unas horas, ya estaban retirando los cuerpos de los fallecidos durante la batalla , los mortífagos ya habían sido enviados a Azkaban, y ya habían liberado a los que habían enviado allí injustamente.

Tras estar veinte minutos allí, se levantó y se puso en marcha hacia la sala multipropósito, esperando que Herms asistiera. Qué le diría, no sabía, debía hablar con ella de lo sucedido aquella noche, de qué pensaba, y consolarla, porque ella también estaría súper mal por todo lo que había pasado.

Cuando llegó y entró, aún Herms no estaba allí, pero la castaña apareció unos minutos después. Harry se encontraba en un comfortable sillón, mirando al suelo, por lo que se sorprendió mucho al escuchar la inconfundible voz de la muchacha.

-Harry... oh, Harry!! -La muchacha corrió hacia él, que ya se había parado, empapada en lágrimas, y lo abrazó con fuerza. -Esto ha sido horrible, Harry, pero has actuado como un verdadero héroe. -Dijo cuando se separó del pelinegro, quien le sonrió, y le agradeció:

-Gracias, pero no he sido sólo yo, han sido todos. La valentía que demostraron fue genial, se arriesgaron mucho, y fueron capaces de todo. No es correcto darme todo el crédito, todos lucharon, incluída tú, que vienes luchando hace ya casi un año. -

Hermione volvió a abrazar a Harry con emoción, y Harry se dio cuenta que era tiempo de hablar sobre aquel beso que su amiga le había dado y él había correspondido -pero de lo que yo quiero hablarte, Herms, es sobre...

-ya sé... tú quieres hablar sobre el beso que te di. -Interrumpió ella, y Harry asintió con la cabeza, como incitándola a continuar -bueno.. la verdad es que.. me gustas Harry, y mucho. Cuando Ron se fue, dejándonos solos en búsqueda de los Horrocruxes, me apegué mucho a ti, y descubrí que ya no era capaz de verte como un hermano. Pero no te lo dije, porque no quería arruinar todo lo que éramos, y supongo que aún somos, por quererte de otra manera. Pero esta noche, caí en la cuenta del peligro que corríamos, de que las posibilidades de que no volviéramos a vernos eran cada vez menos, y por eso si me pasaba algo prefería estar en paz de habértelo demostrado, todo lo que siento por ti. Te quiero, Harry, y si tú no, lo entenderé...

-Mira, Herms, yo te adoro y.. tú también me gustas.. pero necesito tiempo para pensar ¿comprendes? necesito aclararme las ideas, porque hay mucha gente en el medio... Ron, Ginny... ¿Cómo le diré a Ginny que ya no la quiero como antes? Si yo pensé que era más fuerte, si estaba seguro de que no iba a querer a nadie más... y no lo hice... porque yo siempre te quise, siempre te voy a querer... pero ¿cómo le digo que las cosas ya no son igual que antes? ¿comprendes? necesito tiempo para saber qué voy a hacer, te quiero, de eso no hay duda, pero hay mucho que arreglar antes de hacerlo público.

-¿Y mientras ? -Quiso saber Herms

-No sé, yo quiero estar contigo, te propongo algo... estemos juntos en secreto mientras todo se soluciona ¿te va? así de paso vemos si funciona

-¡Claro! -Aceptó Herms, y sellaron aquello con un cálido beso.

A partir de allí, comenzó la verdadera historia de amor.