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Historia 32647 — capítulo 3
El almuerzo transcurrió en un tétrico silencio, durante el cual todos revolvían sus cabezas para ver si podían sacar algo para alivianar el peso terrible que cargaban. Ron miraba constantemente a Hermione, cosa que a ella le súper incomodaba y trataba con todas sus fuerzas de ignorar. La castaña sabía muy bien que su amigo gustaba de ella, y que algún día se vería obligada a cortarle las alas, pues ella sabía bien a quién amaba y ahora que él le correspondía, no quería arruinarlo.
-¿Hasta cuando te quedas, Hermione? -Preguntó la señora Weasley -Mira que aquí te puedes quedar quedar todo el tiempo que quieras
-Gracias, señora Weasley -agradeció Herms sonriendo -pero ahora mis padres me han dejado su casa, situación ideal para empezar mi vida de adulta. En unos pocos días me iré, así me organizo bien antes de empezar el curso de Política Mágica
-Me parece muy bien, muy sabias desiciones. -La halagó Molly, y ella se sonrojó ligeramente
Luego de que todos hubieran terminado de almorzar, Herms se puso a ayudar a la señora Weasley a ordenar la cocina, Ginny fue a desgnomizar el jardín y los chicos se pusieron a jugar al Quidditch afuera. Cuando ya la cocina quedó reluciente, Hermione decidió ir a buscar un libro para sentarse a leer afuera mientras observaba a los chicos jugar. Cuando entró en la habitación, ya había alguien allí, un pelirrojo que al verla entrar se paró de la cama y la miró con una tímida sonrisa.
-Ho.. Hola, Ron -Lo saludó la chica, que se había asustado al verlo allí, porque esperaba encontrar la habitación vacía o como mucho con Ginny dentro.- ¿Qué haces aquí?
El muchacho parecía estar buscando las palabras indicadas para decir algo, lo que a Herms le trajo un mal presentimiento.
-Es que... mira, Herms... yo.. yo..
-¿Tú...?
-Yo... estoy enamorado de ti, te amo -Confesó el chico mientras bajaba la cabeza, Hermione se quedó sin habla, no sabía que decir, eso era lo menos que quería oír. -¿Qué dices, mione? ¿te gustaría ser mi novia? -Preguntó el pelirrojo
-Ron.. es que.. no puedo. Tú viste el beso que le di a Harry... él me gusta, aunque no me corresponda, cosa que no sé porque no he hablado con él -mintió -yo nunca podría estar contigo... eres... eres como mi hermano y te adoro por eso, jamás podría verte de otra manera...
-¡Lo hiciste con Harry, puedes hacerlo conmigo ! -Exclamó él como nervioso
-¡Pero es diferente! -Replicó ella tratando de mantener la calma, no tenía intención de pelear con su amigo por aquello -Estas cosas no se sienten por encargue, no me obligues a amar !
-No te estoy obligando a amarme ! te digo que es lo mejor ! Si amas a Harry sufrirás, él ama a mi hermana ¿Qué, acaso no lo ves?
Aquellas palabras hicieron enfadar mucho a la castaña, que era conciente de que Harry había amado a Ginny, pero tenía la certeza de que ya no era así.
-En ese caso, la que corre el riesgo soy yo, no tú. Por favor vete, no tengo ganas de pelear contigo,
El pelirrojo abandonó la habitación luego de lanzarle una miraa que se ascimilaba al rencor, y Hermione se tiró en la cama, frustrada. No podía amar a Ron, amaba a Harry y tenía la certeza de que era correspondida.