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Historia 32671 — capítulo 4
Por favor dejen sus rr me animan mucho, aunque no los pueda contestar. Este capi está dedicado a la gente que le gusta mi historia y que me ha dejado rr de apoyo y también a Arantxa, ahi va un capi largo ( al menos para mi)
La llegada del alba me sorprendió pensando en como ser amable con Bella (sí, para mi incomodidad la empecé a llamar por su nombre de pila). ¿Debia actuar con ella como con Rosalie o Alice? ¿ O debia tratarla como a los demás humanos, con una amable indiferencia?. Lo que era innegable era que ella despertaba mi curiosidad. Y fue ese sentimiento lo que me hizo decidirme. Si no sabia como ser amable (por increible que parezca) y no la quería tratar mal ni con indiferenia y solucionar el problema, la clave estaba en mostar mi curiosidad. Al fin y a cabo ese era un sentimiento que en los vampiros ( al menos en los civilizados, que somos bien pocos) no hace más que acrecentarse con el paso del tiempo.
Mucho más relajado me levanté del sofá sobre el que estaba y me aisé la ropa con un enérgico movimiemto. A continuación bajé lentamente al salón para dirigirme al campo de entrenamiento de Kate. Como suponía la vampira estaba en el campo de entrenamiento. A su alrededor la nieve empezaba a ocupar cada espacio libre de cada roca. Solo en Denali podian vivir uos vampiros a buen seguro de que nadie pasaría por su casa. Solo algún montañero con ganas de diversión pasaba de vez en cuando por ese paisaje de desolación. Kate se encontraba a unos 100 m, entrenando para aumentar aun más el poder de su don (sorprendente de por si solo)
- Kate - murmuré
Por supuesto ella me oyó perfectamente. Me hizo un gesto señalandome que me podia acercar.
-
¿Qué quieres Edward?
-
Venia a preguntarte algo. Sabes porque he venido aqui, sabes lo que me atrae esa chica -y empezaba a comprender que no solo su sangre- Pero lo que no sabes es que eso no es lo que más me frustra.
La mente de Kate era clara: quería que fuera al grano. Pues bien, no me andaría por las ramas
- No puedo leer su mente
Ahí está, seguro que al menos e habra sorprendido
-
No te entiendo ¿es vampira? ¿tiene algún don? Edward los humanos no tienen dones tan fuertes y los vampiros no huelen a sangre. Quizá no distinguias sus pensamientos, es normal que en un lugar público te cueste más concentrarte o no?
-
No, no, es verdad que se nota la diferencia pero eso no es ningún obstáculo con ndie, y menos concentrandome como lo hice
-
Necesito verla Edward, necesito pruebas. ¿Te das cuenta de lo que dices? ¡Es imposible!
-
O no ni hablar me niego a que la uses como experimento -y ya estaba preocupandome por ella otra vez- Todo menos eso Kate
-
Si de verdad es invulnerable no lo notara y si no lo es solo notará un pinchazo, pensará que es de cansancio. Pondré mi poder al mínimo, te lo juro
-
Gracias por tu ayuda Kate
Evidentemente ella comprendió que no pensaba exponer a nadie a su don. Decidí pasar unos días más en Denali, cazar y alimentarme para poder enfrentarme de nuevo a Isabella Swan, y esta vez no huiria. No conté cuanto tiempo pasé cazando toda clase de gran mamífero que encontraba, pero se me pasó volando. La idea de volver a ver a esa criatura tan irresistible se me hacia mas soportable día a día. Hasta que llego el momento en el que sabía que estaba preparado. Entonces me despedí del aquelarre de Denali, dejando a una Kate muy reacia a dejarme marchar solo, y a Tanya pensando en como hacer para que le pidiera que fuese conmigo. Gracias a Dios ninguna insistió, aunque sus pensamientos me acompañaron aún unos kilómetros montaña abajo. Corrí durante mucho tiempo, casi con mas desesperación que a la ida. Llegué a Forks ya entrada la noche, llendo rápidamente a mi hogar. Carlisle y Esme me esperaban junto a la puerta, precedidos de Alice y Jasper. Rosalie y Emmet estaban en sus cuartos ( o más bien en el de Emmet) pero en cuanto me oyeron llegar bajaron a saludarme. Alli estaba toda mi familia. Sus caras eran un mosaico de sentimientos. Jasper me miraba comprensivo, Esme disgustada, Alice preocupada, Emmet divertido (como no, era Emmet) y Rosalie... bueno si las miradas mataran yo habria caido fulminado al suelo. Pero lo que más me llamo la atención fue la expresón de Carlisle. Se me acercó lentamente (para tratarse de un vampiro) y me puso la mano sobre el hombro. Entonces pasó justo lo que no quería que pasara:
-
Edward, ¿eres infeliz? ¿donde estabas hijo?
-
No, de verdad, lo siento. Ahora no os lo puedo explicar, pero estoy seguro de que mañana tendre más fuerzas
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Está bien - esa era una de las cosas que más me gustaban de Carlisle, no te presionaba
Tras abrazar a todos me fui a mi cuarto, necesitaba pensar y prepararme para el día siguiente, que no se presentaba muy alentador.