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Un nuevo mundo, una nueva vida — capítulo 10
De repente...
Eran las cinco de la tarde. Una chica de pelo castaño yacía acostada en su cama de la torre Gryffindor. Los rayos de crepúsculo que entraban por la ventana iluminaban un poco la habitación, bañándola de una luz anaranjada.
De pronto, se oyeron unos pasos fueres y apresurados, y se abrió la puerta.
Hermione se despertó sobresaltada, se tocó la cara, humedecida por lágrimas inconscientes, se apartó el pelo y se sentó. Observándola, estaban sus tres mejores amigos: Harry, Ron y Ginny.
El regreso, la pelea, la declaración, la otra pelea... todo había sido un simple sueño. ¿Cómo era posible eso?
-¿Estás bien?-preguntó la chica pelirroja.
Ella, aturdida, respondió:
-Sí…-
-Vaya que dormiste, Hermione- comentó Harry.
-¡Cierra la boca!- le interrumpió Ron -¿Qué no ves que ha estado llorando?-
-Cálmate, estoy…- al ver a Ron recordó su sueño y se le quedó mirando como hechizada- …bien-
El hechizo pareció pasársele a Ron, porque abrió la boca para decir algo y se perdió en los ojos de Hermione. Harry y Ginny se miraron. Ella sonrió y él soltó una carcajada.
El sonido de la risa sacó a la pareja de su ensimismamiento.
-¿Qué me pasó?- preguntó la castaña.
-¿Segura que estás…?-
-Sí,sí. Cuéntenme.-
-Pero es que…-
-¡YA!- se impacientó ella.
-Bueno, si insistes…
Después del funeral, regresamos a la sala común ynos fuimos a buscar nuestras cosas para irnos.
-Yo sólo fui a lavarme la cara, porque lo tengo todo en casa- explicó Ginny.
-Tú dijiste que tenía que buscar algo y subiste. Lugo regresé a la sala común a esperar a los chicos, pero tú no bajabas. Me preocupé un poco y comencé a subir las escaleras, y entonces me topé con Lavender, que venía corriendo a avisarme, asustada, que estabas dormida y que te vio y oyó llorar. Trató de despertarte pero no pudo, entonces decidió ir a buscarme.-
-Y entonces Ginny y ella corrieron hacia el dormitorio de los chicos, nos encontraron y subimos enseguida a ver qué te pasaba- terminó Ron.
Hermione estaba atónita.
-¿Lavender?- susurrró- Ella…¿ella se preocupó por mí? ¿En serio?
-Pues…-
-Sí, Hermione, en serio- vino una voz desde la entrada.
Todos miraron hacia allí.
Lavender estaba parada en la puerta. Tenía el pelo chamuscado, la túnica desgarrada, la corbata colgando, la blusa rota, la cara magullada y la falda medio quemada.
-Siento interrumpir- dijo, y amagó una sonrisa- Pero ya que estoy aquí…¿Puedo decirte algo?
-Claro- dijo Hermione- Sólo, emm…¿Chicos? ¿Podrían?...-les dijo a los otros tres.
-No, espera- dijo Lav cuando los otros ya se iban- Que Ron se quede, por favor.
-De acuerdo…Ron, siéntate- y élse sentó.
-No te preocupes, no es nada- aseguró Lavender. Y se sentó en su cama. Hermione nunca la había visto así de tímida.
-¿Por qué estás tan… deshecha?- ¿Estás bien?
-¿Lo dices por esto?- sonrió ella, señalando hacia su aspecto.
-Sí- ¿No te cambiaste para el funeral?-
-Sí, pero, no me puedo quedar con la túnica de gala todo el tiempo. No tengo otra cosa para ponerme.
-¿Estás bien de la cara?- habló Ron por primera vez. -Digo, ¿quieres algo para los golpes?
-No, gracias. De todos modos, me los merezco-
-¿De qué hablas?-
Hermione y Lavender encontraron las mirada, y la segunda comenzó a sollozar
-No llores- suplicó Hermione.- ¿Qué te pasa?
-Perdóname- sollozó ella.
-¿Qué te tengo que perdonar?- cuestionó con una mirada triste Hermione.
-No seas así Hermione- continuó ella, ya comenzando a llorar- Sabes todo lo que te he hecho. Fui estúpida, fui mala, fui una serpiente ponzoñosa, una desconsiderada. Fui…fui…
Lavender ya no pudo continuar.
-No te trates así- rogó su compañera, con las lágrimas saliéndole de los ojos.
mientras Ron las observaba con los ojos acuosos.
-¡Tendrían que odiarme! ¡Ambos!- explotó Lavender, tapándose la cara y berreando con todas sus fuerzas.
-Hey, tranquila, tranquila.-intervino Ron-
-¡Pero es que yo impedí que estuvieran juntos! ¡Por mi culpa ella casi se muere! -
-No te eches toda la culpa.- dijo Ron, limpiándose una lágrima que se le había escapado.
-No exageres, yo…- Lavender arqueó una ceja. - Oh, está bien- Pero incluso, estoy agradecida por eso. Si no hubieras hecho lo que hiciste, no hubiera tomado plena conciencia de que lo quiero de verdad- declaró Hermione , en medio de las lágrimas.
-Eres una gran persona Hermione. Después de todo lo que te hice…encima vas y me salvas la vida- dijo Lavender, ya más calmada - Eres una leona de verdad. Sin ti no estaría viva-
-Bueno, Hagrid dijo una vez que tenía un gran corazón, y yo pienso que tiene razón.-
Hermione rió.
-No sería yo si no te perdonara-
A Lavender de le salieron unas cuantas lágrimas más.
-No puedo creer cómo te he tratado-
Hermione abrió los brazos, y ambas se estrecharon entre sí.
-Tú ya no me soportabas,¿ verdad? - le dijo Lavender a Ron cuando se separaron-
-Bueno, mira - Ron respiró hondo- En los últimos meses, o semanas, he de admitir que es cierto.
-Sí, me imagino-
-Aún así, no tuve valor para cortar contigo, yya ves lo que te tocó-
Lavender sonrió
-Pero me hiciste…digamos feliz durante un tiempo. Digo, no lo era completamente, porque no eres la chica para mí. Todo el tiempo he estado,…-
-…enamorado de ella, y después fue tan fuerte que ya no pudiste seguir fingiendo. Si, lo sé. Me daba cuenta. Todo el mundo se daba cuenta. Aunque te agradezco que hayas tenido tanta consideración conmigo.-
-Exactamente. Y no sé si en serio todo el mundo…ah, no importa. Ven aquí.-
Y la abrazó.
Juntos recordaron los momentos divertidos; ambas chicas sabían que algún día, solas, terminarían de sacar todo lo ocurrido en sexto, pero ahora sólo trataban de recuperar la felicidad ausente durante tanto tiempo.
Lavender se despidió, prometió escribirles, Hermione, generosa, le regaló un par de mudadas.
La primera reconciliación estaba hecha.