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Historia 32893 — capítulo 1
OCEANOS EN EL TIEMPO.
CAPITULO 1: ¿¿¿PREMONICIONES???
El suave ronroneo del tren y la campiña inglesa, hacen que Lily Evans saque el segundo bostezo de los últimos cinco minutos. Aun no puede creer que haya caído en la trampa de su madre, sobre todo cuando en la comunidad mágica las cosas no están tan bien. Apenas la semana pasada el ministerio de magia ha cancelado el departamento donde Lily laboraba, ese que mantenía relaciones diplomáticas con el ministerio muggle. Lily sabe que eso solo es el principio. Y también sospecha que alguien de mucho poder esta detrás de todas esas cosas tenebrosas que están pasando tanto en el mundo mágico como en el muggle. Claro que de esto no le ha dicho ni una palabra a su madre, quien de por si ya esta bastante preocupada por el aspecto "verdoso" que tiene el rostro de su hija, y también es por eso que le dijo que para que recuperara su aspecto sonrosado, no había mejor remedio que una temporada con la familia. Además que en esa temporada con la familia, tendría la suerte de conocer al futuro marido de su hermana, ese que según Petunia, "es todo un caballero". Lily en verdad lo duda.
Abre la ventanilla, tal vez el aire fresco le quite la somnolencia que siente, la brisa cálida del verano le acaricia las mejillas y le alborota su cabello pelirrojo, lo que hace sonreír a Lily. Hace mucho que no pasaba unas vacaciones de verano con su familia. Lily trata de hacer memoria, si fue el último verano antes de su séptimo curso en Hogwarts, el colegio mágico que a veces tanto extraña, los jardines, el calamar gigante, las clases, la biblioteca, las charlas con el profesor Dumbledore. Pero todo eso se ha acabado. Ahora ya esta fuera del colegio, en el mundo adulto, tratando de encontrar su lugar con 20 años cumplidos. La chica aspira profundamenteel olor a tierra que se cuela por la ventanilla, campos verdes que bordean el camino. Apoya su codo en el alfeizar de la ventanilla y coloca su barbilla en la palma de su mano, su cabello ejecuta una danza extraña alrededor de su rostro, ocultando y descubriendo sus ojos verdes.
El atardecer ya ribetea el horizonte, cuando Lily decide cerrar la ventanilla, ya siente un poco de frio. De su mochila saca una chaqueta de mezclilla, la chaqueta de su novio, Jason. Las mangas le quedan grandes, se arrebuja en la chaqueta, mientras percibe el aroma del chico de su vida. Se frota un poco los brazos, al tiempo que sigue mirando por la ventanilla, las luces del compartimiento se han encendido lo que dificulta un poco la visión del paisaje rural. Puede ver su rostro reflejado en el cristal, y quizás sea la luz, pero Lily puede ver las sendas ojeras que enmarcan sus ojos, y ese tono verdoso que tanto altero a su madre. Mueve la cabeza en señal de negación, ella jamás le ha dado tanta importancia al aspecto físico.
Sepone de pie, para buscar algo en su mochila de viaje, un libro acerca de la leyenda de Ceridwen. Se deja caer en el asiento y abre el libro. Esta tan interesada en las crónicas de esa antigua druida, que siente que el hambre y el cansancio pasan a un segundo plano cuando empieza a leer.
Esta tan concentrada que no se percata, que el tren ya entro a la estación de Glasgow, hasta que oye un intenso ruido en el pasillo del tren, claro los otros pasajeros, algo soñolientos y que no estaban leyendo leyendas mágicas, ya están mas que ansiosos por llegar a su destino, o al menos ver a su familiares. Lily se pone de pie y toma su mochila, lleva a un libro en las manos, toma aire antes de salir de su compartimiento. Aun se puede ver a una pareja de ancianos, caminando pesadamente por el pasillo del tren. Se acomoda su mochila, y lo que Dios quiera.
La estación de trenes, esta casi llena, al fondo se puede ver un enorme reloj que indica que apenas son las 10 de la noche. Lily se acomoda mejor su mochila, mientras mira alrededor en busca de algún rostro familiar.
- ¡¡Lily, Cariño!!!- una voz a sus espaldas, hace que de inmediato se de la vuelta, unos ojos azules, la miran con inmensa ternura.
-Mamá-
Pero su madre no esta sola. Detrás de ella, se puede ver a una chica escuálida, de cabello rubio y de ojos azules.
-Hola- una voz irritada la saluda, claro la voz de su dulce hermana mayor.
-Hola, Petunia ¿Cómo estas?-
Petunia antes de contestar, mira de arriba hacia abajo a su hermana pequeña, siempre igual, la misma pinta de hippie que no ha cambiado nada.
-Bien, estoy muy bien- cuando Petunia hace ese gesto arrogante con la boca, hace que sus dientes de caballo se hagan más notorios.
-¿y papá?- pregunta Lily mientras deja que su madre la tome del brazo y empiezan a salir de la estación.
-En el hotel, tiene tantas ganas de verte-
Lily le sonríe a su madre, ella también se muere de ganas por ver a su padre. Caminan una par de calles, hasta donde esta un auto pequeño estacionado. Esa es una de la manías de su madre, lugar que visita, lugar donde renta un auto, para recorrer la ciudad a su antojo. Lily puede ver su reflejo en uno de los cristales del auto y también puede ver el reflejo de su hermana, son tan distintas, parece como si cada una hubiera heredado rasgos distintos de sus padres. Mientras Lily había heredado, las hermosas facciones de madre, su cabello pelirrojo, solo había heredado los ojos verde esmeralda de su padre, mientras que Petunia, había heredado los ojos azules de su madre y las facciones varoniles de su padre y su cabello rubio. Nada se podía hacer en contra de la genética.
la cuidad de Glasgow, se llena de vida por las noches, por doquier se pueden ver anuncios luminosos de clubes nocturnos, de restaurantes italianos, o de las tradicionales tabernas escocesas. Lily ve la vida nocturna a través del cristal del auto,mientras se pregunta que tan lejos esta el hotel, se muere de hambre y tiene ganas de una ducha antes de dormir. 20 minutos después llegan a un hotel de por lo menos cuatro estrellas, lo cual la sorprende por que una de las manías de su padre, es hospedarse en algún hotel pintoresco, no necesariamente elegante o caro. Lily sospecha que la repentina decisión de hospedarse en un hotel algo lujoso es la presencia de Petunia y de su futuro esposo.
-¡¡Lily!!- un hombre que pasa los 40 años, camina hacia ella, con los brazos abiertos, sus ojos verdes brillan con intensidad.-mi pequeña- Andrew Evans, abraza a su hija menor.
-Papá, no puedo respirar- dice Lily entre lo9s brazos de su padre, siente su olor a tabaco de pipa, a fresas con crema y a sus días de niñez.
-Lo siento querida- su padre se separa un poco de ella, para examinarle el rostro- estas algo pálida, pero tan hermosa como siempre.
Hay un hombre detrás de su padre, es robusto, muy robusto, de cuello escaso y ojos pequeños. Que mueve sus bigote de una forma que a Lily le recuerda a las morsas. La chica lo taladra con la mirada, el hombre tiene algo que la hace sentir incomoda. Petunia se sitúa al lado del cara de morsa, y Lily comprende inmediatamente de quien se trata.
-El es Vernon Dursley, mi prometido-
-Mucho gusto Vernon, soy Lily- la chica extiende su mano, que es apretada ligeramente por el hombre, que sonríe con falsedad, por la manera en la que la mira, Lily tiene la certeza que Petunia, ya le conto lo de su "anormalidad".
Lily siente que debe retractarse de lo que pensó cuando tenia 16 años, que su hermana jamás encontraría a alguien que la soportara, pero al parecer ya lo encontró, encontró a alguien igual a ella.
Después de una cena abundante, de los mimos de su madre, de los chistes de su padre y de las miradas de rabia contenida de su hermana y las de censura del Vernon. No hay nada mejor que una buena ducha y unas largas horas de sueño.
Lily siente que poco a poco el sueño la esta venciendo, al mismo tiempo, que el libro de Ceridwen, se resbala a su costado.
-o-o-
Una respiración dificultosa, se deja escuchar en medio de ese solitario y oscuro bosque. Una exclamación de dolor rompe por completo el silencio de la noche cuando un pequeño pie, se queda enredado en las zarzas silvestres llenas de espinas. La joven mujer cae de rodillas, solo con una mano evita caerse de bruces, por que con la otra sostiene fuertemente un libro. La joven mujer se queda unos segundos así, para tranquilizarse y descansar un poco, su largo cabello pelirrojo, cae en cortinas a los costados de su pálida cara. Una sonrisa surca el rostro hermoso de la mujer. Mientras la capucha de su capa negra resbala un poco hacia atrás.
Separa un poco el libro que tiene fuertemente apretado contra su pecho. La luna de la luz alumbra un poco la cubierta negra de ese libro. La mujer acaricia el libro, siente el emblema de Ceridwen, en relieve, y siente un cosquilleo en la palma de la mano. Después de tanto tiempo por fin pudo obtener ese libro, ya nada esta fuera de su alcance. Unas voceshacen que la sonrisa se borre de su rostro, con pesar separa la mano de la cubierta del libro para tocarse el tobillo derecho, no tiene nada grave, se quita las zarzas silvestres , se pone de pie y comienza a caminar mas rápido.
Falta tan poco para que llegue al lugar donde la están esperando, pero esas voces cada vez se oyen más cerca, así como las antorchas que sus perseguidores portan.
Una parte de su cerebro, le dice que es sueño. Pero su cuerpo le dice que no es verdad, por que ella, no es esa mujer.
La mujer llega ante dos arboles que están juntos, como cerrando el paso, la mujer saca una varita mágica.
-Detente- una voz grave a sus espaldas, la hace sobresaltarse. Pero no siente miedo, el pobre e inútil hombre que esta detrás de ella, es tan poca cosa. Que sin dudarlo voltea con decisión, aprieta el libro aun mas contra su pecho, aprieta su varita, de la punta salen chispas verdes. La luz de las chispas es tan tenue que solo muestra algunos ángulos del rostro del hombre.
-No lo hagas, Rebecca-
Levanta bruscamente la varita, la capucha cae hacia atrás su cabellos rojo es alborotado por la brisa nocturna, una sonrisa cruel contorsiona sus rasgos hermosos.
-Cállate perro-
Una sala acuchillada de la varita, una destello verde que le ilumina el rostro a la mujer y el cuerpo de hombre que se desploma en la tierra.
Lily se despierta bañada en sudor, con la respiración entrecortada y con las manos temblando de la impresión.