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Historia 32945 — capítulo 2
Hermione y Ron, se había dedicado a encerrarse en la habitación de éste, seguramente ideaban planes y averiguaban cosas importantes, había descubierto a su hermano sacando sus pijamas viejos y llevándolos sospechosamente al ático, pero no se quería meter en los asuntos del trío, en ése momento dúo, no era de su incumbencia. Con cada día que pasaba, nadie dejaba de hablar del asunto, inclusive Ron y Hermione se veían algo nerviosos, lamentablemente a lo que ella más se dedicaba era a ayudar a su madre en la cocina, mientras que por lo general, su padre les daba a todos los demás unas cuantas indicaciones sobre seguridad. Cuando los de la orden tenían sus reuniones en el salón, el dúo se metía en sus propios asuntos dejándola a ella sola. Así llegó el sábado, su padre se le había acercado ya avanzada la tarde, luego de la comida, la había abrazado diciéndole que entendía su enojo, pero que su madre necesitaría a alguien que la acompañe en la espera y que la ayude, mientras le daba un pequeño pergamino que contenía los ya memorizados Trasladores y parejas: "-Ron y Tonks: lata de aceite oxidada" "-Papá y Fred: vieja zapatilla deportiva" "-Harry y Hagrid: pequeño cepillo bañado en plata" "-Lupin y George: lata de Sardinas" "-Kingsley y Hermione: percha doblada" "-Bill y Fleur: "taza de té quebrada" "-Moody y Mundungus: porta retratos roto"
-No te preocupes, mamá, todo va a salir bien- aseguró Ginny a su madre, que aunque sabía que no era demasiado peligroso, siempre cabía la posibilidad que algo saliera mal. Vieron como el cielo se iba tornando cada vez más oscuro hasta que la espesa noche calló, se podía apreciar como las estrellas comenzaban a salir, grandes y luminosas. La espera se comenzó a convertir tediosa, luego de una hora, decidió que lo mejor sería arreglar el desastre que era su habitación en ése momento, su madre por otro lado se había dedicado a lavar los trastos para poder enfocar su preocupación en otra cosa, las dos sabían que todos estarían llegando dentro de los siguientes quince minutos y que llegarían casi al mismo tiempo, de no ser por minutos de diferencia; así pues se dispuso a tender su cama, cosa que sería inútil luego de una hora, puesto que la volvería a desordenar mientras dormiría, pero no le importaba, tenía que hacer algo. No dejaba de ver el reloj, debía de aceptar que estaba nerviosa por volver a ver a Harry, no se había comunicado con él en todo el verano y las cosas no volverían a ser las mismas, puesto que el año pasado él había terminado con ella para "protegerla". Estaba feliz y a la vez un poco asustada, tal vez él le había mentido y ya no la quería, y lo único que quería de ella es que este bien… pero bien lejos; se dio un lapo en la cabeza y se recitó un auto-sermón en el cual se explicaba a sí misma que Harry sí la seguía queriendo y la dejaba porque, como había dicho él mismo, "Voldemort utiliza a las personas para llegar hasta mí" o algo por el estilo. Volvió a mirar hacia su reloj y se asombró al ver que ya sólo faltaban dos minutos para que Ron y Tonks regresaran. Bajó las escaleras y como era de esperarse su madre estaba viendo hacia el jardín, aunque de vez en cuando miraba hacia el cielo. Esperando algo, un mínimo movimiento, ella también se dispuso a observar. Esperó, realmente, como creyó, era una espera en agonía. Nada ocurrió. Entonces repentinamente, una luz azul apareció por lo jardines, se hacía cada vez más intensa y una lata de aceite oxidada calló en un semi-montículo de tierra sin nadie que cayera con ella, se miraron y se acercaron al objeto. -Son Ron y Tonks, mamá, a lo mejor se les pasó- aseguró la menor de los Weasley, lo único que obtuvo de su madre fue un leve asentimiento, ninguna de las dos se movió de la entrada, quería noticias de lo sucedido, sólo tendrían que esperar unos minutos mas, los cuales se hicieron bastante largos. Así, una luz azul se coló por el jardín nuevamente, esta vez Ginny estaba segura que sí aparecerían su padre y hermano, pero la vieja zapatilla volvió a aparecer sola. Se preocupó, era demasiado improbable que su padre se descuide con algo tan importante, pero tenía que aparentar naturalidad ante su madre, quien tenía ahora los ojos un poco desorbitados y miraba hacia todos lados con preocupación. -todo esta bien, mamá, habrán tenido algún percance. -¿y si no fue así?- preguntó mientras seguía mirando hacia el cielo negro -algo ha salido mal- dijo con amargura -lo sé, todo esto tiene que ver con quien-tu-sabes, ¿y si los descubrió?, y ahora los han capturado… -tienes miedo de madre… tal vez se les pasó la hora, todo va a estar bien, ya verás…- pero se auto-interrumpió, a unos cuantos metros de la entrada, la luz azul volvió a aparecer, pero esta vez con mucha más intensidad; se escuchó un gran estruendo y vieron como Hagrid y Harry caían pesadamente del Traslador. -¿Harry? ¿Qué ha pasado? ¿Dónde están los demás?- preguntó su madre gritando en dirección a ellos. -¿Qué quiere decir? ¿Nadie más ha vuelto? - jadeó Harry. Ginny sintió como los bellos se le erizaban. La respuesta estaba claramente grabada en la cara pálida de su madre y el ojiverde lo notó inmediatamente, porque el también palideció. -Los mortífagos estaban esperándonos, -le dijo desesperado- nos rodearon en el momento en que despegamos… sabían que era esta noche… no sé que pasó con los demás, cuatro de ellos nos persiguieron y todo lo que pudimos hacer fue huir, y entonces Voldemort dio con nosotros… Podía oír la nota justificativa en su voz, la súplica para que entendieran por qué no sabía qué les había pasado a los demás. -Gracias a Dios que tú estás bien, -respondió su madre abrazándolo fuertemente. -¿No tendrás algo de brandy, verdad, Molly? -preguntó Hagrid un poco tembloroso- ¿Por propósitos medicinales? Harry se giró hacia ella, entendió su mirada suplicante, la cual fue respondida al instante. -Ron y Tonks deberían haber vuelto primero, pero perdieron su Traslador, volvió sin ellos -dijo señalando la lata de aceite que descansaba en la tierra - y ése -señaló la vieja zapatilla deportiva- debería haber sido el de Papá y Fred, se suponía que serían los segundos. Hagrid y tú eran los terceros, -comprobó su reloj- si lo consiguen, George y Lupin estarán de vuelta en alrededor de un minuto. Su madre reapareció llevando una botella de brandy, que ofreció a Hagrid. Él la descorchó y bebió de un trago. -¡Mamá! -gritó Ginny señalando un punto a varios pies de distancia. La luz azul apareció en la oscuridad, por cuarta vez, se hacía más y más brillante, y Lupin y George aparecieron, girando y después cayendo. Lupin estaba sujetando a su hermano, quien estaba inconsciente y cuya cara estaba cubierta de sangre. Harry corrió y agarró las piernas de George. Juntos, él y Lupin llevaron a su hermano a la casa y atravesaron la cocina hasta la sala, donde le tendieron en el sofá. Cuando la luz de la lámpara cayó sobre la cabeza de George, Ginny jadeó, una de las orejas de su hermano había desaparecido. El costado de su cara y cuello estaban empapados de una húmeda y sorprendentemente escarlata sangre. Tan pronto su madre se inclinó sobre George, Lupin agarró a Harry por la parte superior del brazo y lo arrastró, no muy gentilmente, de vuelta a la cocina, escuchó unos quejidos pero no le importó, solo esperaba por las ordenes de su madre. Ella lo supo, sabía que algo había ocurrido y todo había salido mal, escuchó también un nuevo estruendo afuera, y a nuevas personas, pero no iría a verificar quienes eran. Fue a por unas toallas limpias, rápidamente regreso. Oía a su madre susurrar muchas cosas con su varita, justo encima de la oreja de George, no quería verla, era muy desagradable, y se sentía inútil al no poder ayudar, solo seguía ahí, arrodillada junto a su hermano inconsciente, con una toalla en la mano, su madre había logrado controlar la hemorragia y terminó de limpiar la herida con su ayuda. -¿cómo está?- preguntó Harry, mientras se acercaba nuevamente. Su madre levantó la vista y miró alrededor. -No puedo hacerla crecer; no, cuando ha sido arrancada con Magia Oscura, pero podría haber sido mucho peor… está vivo. -Sí- afirmó Harry -Gracias a Dios. -¿He oído a alguien más en el patio? -preguntó Ginny. -Hermione y Kingsley- le respondió Harry. -Menos mal -susurró Ginny. Se miraron el uno al otro y se mantuvieron así unos segundos, como si se hubieran unido por medio de un hechizo, no quería separar la mirada de él, de repente se produjo un gran estrépito en la cocina. -¡Probaré quien soy, Kingsley, después de haber visto a mi hijo, ahora apártate de mi camino si sabes lo que te conviene! Muy pocas veces se escuchaba a su padre gritar así, solo lo hacía cuando sabía que las cosas no habían ido bien y todo se había salido de control, irrumpió en el salón caminando decididamente. Su calva cabeza brillaba por el sudor, sus gafas estaban torcidas, Fred iba justo tras él, ambos pálidos, pero ilesos. -¡Arthur! -sollozó su madre-. ¡Oh, gracias a Dios! -¿Cómo está?- cayó de rodillas junto a George, Fred parecía haberse quedado sin palabras, jadeó sobre el respaldo del sofá ante la herida de su gemelo como si no pudiera creer lo que estaba viendo. Quizás alterado por el sonido de la llegada de Fred y su padre, George se movió. -¿Cómo te sientes, Georgie? -susurró su madre. Los dedos de George tantearon el costado de su cabeza, por el lado de su oreja- agoterado- murmuró. -¿Qué le pasa? -preguntó Fred -¿Su mente se vio afectada? -agujeteado -dijo George, abriendo los ojos y mirando a su hermano-. ¿No Ves?… Agujereado, Fred- señaló el agujero que era su oreja en ése momento. Su madre sollozó más fuerte que nunca. El color volvió a la cara pálida de su gemelo. -Patético, -le regañó a George-. ¡Patético! Con todo un mundo lleno de humor verbal ante ti, ¿vas… y haces que te dejen sin oreja? -Ah, bueno, -repuso George, sonriendo a su madre bañada en lágrimas- Ahora al menos podrás distinguirnos, Mamá. Miró alrededor. -Hola, Harry… ¿eres Harry, verdad? -Si, soy yo. -Bueno, al menos conseguimos que llegaras bien, - se alivió-. ¿Por qué no están Ron y Bill rondando mi cama de enfermo? -No han vuelto aún, George, -respondió su madre. La sonrisa de éste se desvaneció. Ginny notó como Harry la observaba intensamente, cuando levantó la mirada hacía él, éste le hizo señas para que lo acompañara a la parte de atrás. Cuando atravesaban la cocina susurró -Ron y Tonks deberían haber vuelto ya, no era un viaje largo, la casa de tía Muriel no está lejos de aquí. Harry no dijo nada, su mirada cambió, se veía el pánico en sus ojos, el mismo pánico de hacía un rato, cuando suplicante les había explicado el porque no sabía nada de nadie, el pánico de la culpabilidad, mientras bajaban los escalones de atrás hasta el oscuro patio, Ginny le cogió la mano, no eran necesarios, ni besos ni abrazos para que él entendiera que ella lo entendía y que lo apoyaba. Kingsley se estaba paseando de ahí para allá, mirando al cielo cada vez que giraba. Hagrid, Hermione y Lupin estaban de pie, hombro con hombro, mirando hacia arriba en silencio. Ninguno de ellos miró alrededor cuando Harry y Ginny se unieron a su silenciosa vigilia, aún cogidos de la mano. Los minutos se estiraron a lo que bien podrían haber sido años y entonces una escoba se materializó directamente sobre ellos y se acercó a gran velocidad a tierra, Harry y Ginny se soltaron al momento que Hermione gritaba -¡Son ellos! Una oleada de alivió la dejó sin respirar, estaba bien, Ron estaba bien, ahora solo quedaba Bill. Tonks aterrizó con un patinazo largo -¡Remus!- gritó mientras se bajaba tambaleante de la escoba hasta los brazos de Lupin. La cara de él estaba seria y blanca con aspecto de ser incapaz de hablar, Ron tropezó ofuscadamente hacia los tres. -Estás bien -balbuceó Harry, justo antes de que Hermione se abalanzara sobre él y lo abrazara firmemente. -Creí… creí…- comenzó. -Estoy bien- interrumpió Ron, con una media sonrisa, palmeándole la espalda -estoy bien. -Ron estuvo genial- intervino Tonks cálidamente, renunciando al beso con Lupin-. Maravilloso, aturdió a uno de los mortífagos directo en la cabeza y cuando apuntas a un objetivo móvil en una escoba en vuelo… -¿Lo hiciste? -preguntó Hermione sorprendida levantando la mirada hacia Ron con los brazos todavía alrededor de su cuello. -Siempre con tono de sorpresa, -repuso él, claramente resentido ante la poca credibilidad que Hermione tenía de sus habilidades y liberándose de su abrazo -¿Somos los últimos en volver? -No -respondió ella acercándosele y frotándole el brazo- todavía esperamos a Bill, Fleur, a Ojoloco y Mundungus. Voy a decirles a mamá y papá que estás bien, Ron. Volvió corriendo dentro de la casa -Ron ha vuelto, él está bien - un poco más y gritó mientras llegaba a la sala, donde George ahora estaba sentado junto a Fred, sus padres la miraron y no dudaron en salir corriendo, ella sonrió hacia sus hermanos gemelos y fue tras sus padres, ambos abrazaron a Ron antes de girarse hacia Lupin y Tonks. -Gracias -dijo su madre- por nuestros hijos. -No seas tonta, Molly, - contradijo Tonks al instante. -¿Cómo está George? -preguntó Lupin. -¿Qué le pasa? -interrumpió Ron. -Perdió… Pero el final de la frase se vio ahogado por una exclamación general. Un Thestral acababa de entrar volando en el campo de visión y aterrizó a unos pocos metros de ellos. Bill y Fleur se deslizaron de su lomo, azotados por el viento, pero ilesos. -¡Bill! Gracias a Dios, gracias a Dios. Su madre se adelantó, pero el abrazo que Bill le dio fue mecánico. Mirando directamente a los ojos de su padre, dijo: "Ojoloco está muerto". Nadie habló, nadie se movió.
Hola a todos! como estan?? antes que todo Feliz día de San Valentin! ¿Qué tal les pareció el capitulo? ¿les gustó? solo recibí un comentario en capitulo anterior asi que porfavorrr comenten ok?? quiero ver si les está gustandoo! Gracias, y MIL gracias por leer mi fic... este maravilloso mundo (en el que todos quisieramos vivir) ha sido creación de JK nada me pertenece... saludos, Cris