Diario de un Seductor — capítulo 19
Esa semana, toda, había pasado rápido, la verdad que ya me estaba desconociendo por alguna razón estaba sintiéndome extraño, con Hermione todo era distinto, no era como salir a jugarlo todo por una noche, con ella yo quería pasar cada minuto y disfrutar cada una de sus gestos…de sus palabras y de sus charlas.
La verdad que me estaba sorprendiendo a mi mismo… pero una vez mas me dije que solo era una estrategia…si eso debía ser, estaba en mi instinto hacer todo lo posible hasta llegar a mi objetivo y esto no seria diferente a todo lo demás que había planeado, aunque no podía negar que las cosas fluían mas fácilmente cuando no las pensaba, era puro instinto…y muchas veces me preguntaba porque las hacia o porque pensaba de tal y tal forma.
Las respuestas no me llegaban, pero tampoco me sentaba a analizarlas mucho, solo quería poder contemplarla y conocerla a fondo.
-Hola Hermione, ¿como estas?- la salude al verla caminar por el corredor hacia la habitación continua a la mía. Ya había captado todos los horarios de ella y sabía exactamente a que hora salía a tomar aire fresco mientras leía un libro.
-Hola Draco, todo bien… aquí andamos tomando fresco - me dijo mientras sonreía - mientras leo costumbres barrocosas- dijo y me mostro un libro grande de tapas algo añejadas.
Le sonreí mientras la miraba a los ojos, la verdad su mirada cada vez lograba confundirme mas, jamás podía saber que era lo que estaba pensando en el momento… pero eso no me impedía poder apreciar cada uno de sus hermosos rasgos.
-¿quieres tomar algo?-le ofrecí mientras abría mi puerta y la invitaba a entrar.
-Bueno puede ser - me dijo sonriendo - pero que no se te haga costumbre… - me miro fijamente- la próxima invito yo -y entro riendo… por un momento se me había helado el pecho ante lo que me había dicho y seguro se estaba riendo de la cara que había puesto pero pronto mi rosto se relajo y dibuje una sonrisa.
-eso ya lo veremos - le dije y cerré la puerta.-¿que deseas tomar?- le pregunte mientras le corría la silla para que tomara asiento.
-Lo que tengas para ofrecer - me dijo poniendo sus manos en su mentón y sonriéndome.
-MMM…déjame ver… - dije mientras revisaba los estantes.- ¿sumo de naranjas?- pregunte sacando una botella.
-Bueno…será algo raro a esta hora, pero apetecible.- dijo tomando el vaso que le entregaba.
-¿Que harás hoy?- le dije mientras tomaba asiento al frente suyo.
-La verdad no tengo nada planeado, aunque tenía una loca idea, pero creo que es muy infantil - dijo y bajo la mirada mientras jugaba con el contorno del vaso haciendo que este sonara con un suave chirrido.
-¿cual?- dije con intriga.
-No, nada es infantil - me volvió a repetir algo apenada.
-Vamos dime cual - dije mirándola y sonriéndole para mas confianza.- no diré nada.
-Te reirás - me desafío ella aun mirándome.
-¿Como podría?... promesa - dije alzando tontamente mi mano en forma de promesa y aun intrigado por lo que podía llegarme a decir.
-fer…feria-dijo y en el momento se sonrojo, la verdad que no la había entendía… ¿ferferria? ¿Que era eso?
-¿Qué?-dije levantando mi ceja ante el desconcierto.
-te dije que no te gustaría-dijo bajando la mirada.
-la verdad que no podría decirte si me gusta o no porque no entiendo que has dicho… ¿ferferria?-dije mirándola y tomándole el mentón para levantar su mirada hacia mi.
Pronto comenzó a reír y dijo.
-No…es Feria, es un lugar donde la gente expone cosas para vender y donde hay juegos y…y…- dijo y pude verla como una pequeña niña deseando algo.
-ah, ahora mejor, ¿porque creías que me reiría?- pregunte incrédulo, no era una propuesta para reírse, aunque quizás eso se debía que desconocía a lo que se refería.
-porque parezco una chiquilla - dijo y se sonrojo, estaba tan hermosa, tan reluciente que no pude mas que sonreír ante su comentario, era tan única, nada que hubiese visto antes se asemejaba a tal inocencia y pureza.
-una chiquilla encantadora - le dije estirando mi mano para que la tome - ¿vamos a cumplir sus deseos? - le pregunte mirándola y vi como una sonrisa cruzaba su rostro y como pronto tomo mi mano y pude notar lo ansiosa que estaba.
-¿conducirás?-me pregunto.
-si me indicas…-le dije como respuesta, no sabia donde quedaba ese lugar.
-ah, entonces solo déjame llevarte - y ante esto me agarro el brazo dio tres pasos y giro y me sentí llevado junto a ella. De un momento a otro estaba frente a un gran lugar atestado de gente, mayormente muggle que iba de un lado a otro. -vamos, vamos - sentí como Hermione tironeaba de mi.
-bueno- dije sonriendo y deje que me llevara.
Caminamos hasta un stand donde había que arrojar aros, podía saberlo antes que ella me lo dijera ya que se encontraban muchos intentando hacerlo, unos con más suerte que otros.
-¿Podemos jugar?- me pregunto Hermione y la note algo emocionada.
-Claro porque no- dije sonriendo, se veía tan agraciada así, tan niña con mezcla de mujer, una combinación exquisita.
Pronto gire mi cabeza nuevamente hacia el juego y vi que valía 50 centavos, saque de mi bolsillo un dolar y lo coloque en el mostrador, claro, luego de arduas indicaciones de Hermione sobre cual era el billete correcto. La verdad que solía llevar dinero muggle pero aun no lo manejaba del todo bien.
El encargado se acerco tomo el dinero y nos entrego aproximadamente cuatro veces la cantidad que ofrecía normalmente ya que la gente generalmente daba centavos para jugar.
Pero no me importaba la cantidad de dinero que pudiera gastar solo con mantener esa sonrisa en el rostro de Hermione y esa mirada ilusionada a cada minuto.
Hermione me sonrió y tomo un par de aros. Y comenzó a tirar, pero era tan inexperta, que le erro a todos los tiros haciendo que los aros volaran de un lado a otro y yo solo podía deleitarme con sus movimientos y sonreír ante las muecas que hacia.
-¿Cuál es exactamente el premio que estas intentando ganar?-le pregunte.
-el perrito orejón - me dijo riendo y note como sus ojos brillaban como los de una niña, yo levante la vista hacia el peluche y reí también, era muy exótico y muy gracioso.
-Pues eres muy fácil de complacer, miladi - dije tomando unos cantos aros.- ¿seguro que no prefieres el collar de cuentas?- pregunte mientras me preparaba para lanzar.
-El perrito.
-Tus deseos son ordenes - dije sonriéndole y diciendo esto, lance los tres aros en dirección al palo correspondiente y como si hubiera jugado anteriormente di en el blanco los tres a la misma vez. Pronto vi como el encargado con una sonrisa se acercaba y le preguntaba a Hermione cual era el premio que deseaba y luego de que ella respondiera se lo entrego.
Hermione tomo en sus manos al perrito y lo abrazo sonriente, luego me miro y se acerco a mi, me dio un cálido beso en la mejilla y me susurro un gracias. En ese momento me quede completamente helado, cada parte de mi ser no sabia que era lo que sentía, solo podía quedarme estático sin moverme, sintiendo a cada segundo mi corazón latir desenfrenado.
Luego de salir de mí transe pregunte.
-¿Quieres algo más?-aun podía notar mi voz temblando pero debía dejar de ser tan obvio.
-¡Si! ¡Copos de azúcar! - dijo dando saltos a mi lado y no pude mas que sonreír - te queda linda la sonrisa, hazlo mas seguido. - me dijo mientras comenzaba a caminar.
Nos acercamos hasta el vendedor y le compre ese copo de azúcar, aunque no encontraba al chiste, parecía tan…tan indescriptible.
-¿Como puedes comer esas cosas?- le pregunte luego de verla tan entretenida comiendo ese coso rosa.
-Es fácil, esta deliciosa - las palabras le brotaron un poco distorsionadas a través de la pegajosa sustancia de color rosa. Pero su rostro se asemejaba enormemente al de una niña de cinco años.
-¿te he dicho que te encuentras encantadora?- le dije sin pensar, pero ya no podía tirarme hacia atrás luego de lo dicho. Hermione pensó que era chiste lo que le decía por como se veía como niña y me hizo una mueca llena de algodón de azúcar y no pude más que sonreír mientras buscaba en mi bolsillo un pañuelo. - Si pudiéramos limpiarte un poco- le dije mientras le limpiaba la barbilla llena de color rosa - podríamos sacarnos unas fotos. - le dije mientras dirigía mi mirada a un pequeño stand y ella solo sonrió asintió y allí nos dirigimos.