Diario de un Seductor — capítulo 5
La música no paraba de sonar y mis labios no dejaban de buscar los suyos, la besaba cada vez con más intensidad, aunque el ritmo nos consumía, bailábamos mientras nuestros cuerpos se rozaban, mientras nuestros labios se tocaban, y nuestras lenguas se entrelazaban.
Mientras mas sonaba la música mas eróticos eran nuestros besos, mi cuerpo me pedía a gritos que lo sacara de ese lugar y que el candente calor de este se saciara en su cuerpo.
Suavemente fui acariciando su espalda, esperando alguna reacción de ella y sentí como levantaba su pierna y la entrelazaba en mi cintura exaltando aun más mi calentura.
La tome por la cintura para poderla sentir mas, su aroma me embriago de tal manera que comencé a besar su cuello con intensidad, mis manos no podían dejar de recorrer su cuello y su espalda y llegue a su pierna aun posadas en mi cintura.
La acaricie suavemente bajando hasta sus botas y volví a subir lentamente mientras sentía sus manos en mi espalda subiendo para enredarse en mi cabello.
Acaricie suavemente su muslo nuevamente y le susurre al oído.
-Ven conmigo - y la mire con intensidad y ella solo me sonrío, bajo su pierna tomo mi brazo y me susurro.
-Solo iré si yo dispongo donde - dijo esta y me sonrió, como podía no negarme a su petición y solo atine a asentir con mi cabeza ella se aferro aun mas a mi brazo y tiro de el para trasladarme fuera de la pista.
Caminamos en la oscuridad de la calle, y pronto recordé.
-ven aquí estacione mi vehiculo - le dije mostrándole la fila de autos estacionados en la calle.
Ella miro con expectativa y sabia que no iba a defraudarle y se quedaría sorprendida.
Me acerque a un alfa romeo 8C que se encontraba estacionado en una esquina y ella miro centelleando, y con la boca levemente abierta.
-¿Te gusta no? - le pregunte ensanchando mi sonrisa y ella asintió con la cabeza rozando el auto. Y yo sonreí, sabía que a esta chica las cosas materiales le gustaban tanto como a mí….
-Bien… que lastima pensé que este te gustaría mas - dije sacando la llave de mi Ferrari Áurea.
-Tu…tu…Ferrari? - dijo esta casi sin aliento y sonreí tomándole la mano.
-Si mi Ferrari, traje los dos, pero este pensé que te gustaría mas, pero si quieres vamos en el otro - dije apoyándome en el auto.
-No digas pavadas - dijo esta mientras se acercaba seductoramente y acariciaba el auto mientras me miraba aun sorprendida. - vamos.
Y entramos en el.
-Guau - dijo una vez más sin aliento - siempre quise estar en uno de estos - me dijo acomodándose en el asiento.
-A donde vamos - dije mirándola y posando mi mano en su muslo y ella sonrió.
-A donde decidas tú - dijo
-Pensé que seria a donde tu quisieras - dije mirándola sin dejar de sonreír… la tenia totalmente pasmada.
-Pues creo que tienes todo el derecho a elegir…veo que tienes buenos gustos. - dijo mientras se acercaba y me besaba el lóbulo de la oreja.
-Los mejores- y con esto acelere.
Mi auto era muy veloz pero no mas que mis pensamientos, no podía quitar de mi cabeza las mil formas de hacerla mía y de lo mucho que la disfrutaría, era muy parecida a mi, los gustos eran casi los mismos y debía descubrir su mayor debilidad estando en la cama… quería que jamás se olvidara de un Malfoy…la marca debía quedar grabada en su memoria como un tatuaje.
Llegamos a un motel, el mejor que había en Londres.
Altas rejas forjadas en acero se montaban en la entrada, frene el auto y le hable a un aparato frente a mí.
-Reserva Malfoy - dije y sin más las rejas se abrieron.
Y acelere nuevamente.
Zelda no cabía en si, lo podía notar, miraba embelezada todo el camino hasta la gran casa en la punta de un alejado camino. Era muy al estilo de mi mansión pero solo era para mis mayores gustos… no había ido muchas veces, porque la mayoría de las veces había preferido mi mansión, pero una oportunidad así debía dar lo mejor.
Se notaba que las expectativas de la muchacha iban en aumento y no iba a defraudarla, no yo, no un malfoy…. Menos DRACO MALFOY.
Abrí la puerta del acompañante y esta me sonrió y me tomo de la mano aun mirando todo su alrededor… había luces de tonos rojos, dando al lugar un aspecto calido y acogedor, romántico y apasionado.
Eso era exactamente lo que le había pedido a mis criados que se esforzaran en hacer notar, y no podían negarlo, lo habían hecho lo mejor posible.
Abrí la puerta y entramos al salón, las luces estaban bajas, y el yacusi ya preparado con burbujas de todos los colores. La chica se quedo muda mirándome y seguí caminado hacia la habitación.
Saque mi varita por lo bajo para que no lo notara y encendí las velas y la música suavemente.
Zelda se sorprendió, a esa altura sabia que la muchacha no era bruja, solo una muggle con arrogancia.
Pero ya no me importaba la sangre, mi propósito iba mucho mas allá de si era o no bruja.
La tome por la cintura y bese suavemente sus hombros, mientras con mis manos acariciaba su panza y ella tiraba su cabeza hacia tras dándome el permiso de acariciarla.
Comencé subiendo desde su panza a sus pechos bien formados… y ella solo atino a suspirar.
Y sin previo aviso se giro rápidamente tomo mi camisa y la rasgo abriéndomela sin más… me sorprendió, realmente era una salvaje y eso me atrajo totalmente.
La tome con fuerza y la tire hacia mí, rose su rostro y la despoje de su remera ajustada.
Ella sonrió y poniéndome de espalda a la cama me tiro, subiéndose arriba mió y sacándose el corpiño.
Sonreí abiertamente, este tipo de mujeres me encantaban. La gire para dejarla bajo de mi y la acaricie completamente, besando cada recodo de ella.
CONTINUARA...
jeje...espero que les haya gustado el capis!!
DRACO ES UN MAESTROOOOO!! me derreti sola!! jajajaj
Guishe