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Historia 33207 — capítulo 15
Atardecer
Pocos minutos después de que leah se fuera a comprobar el apetito de su hermano, seth, sam volvió junto a mi.
- ¿nos vamos?- pregunte impaciente, sam sonrió
- no tardando - ambos miramos al horizonte, el sol comenzaba a esconderse y el cielo empezaba a adquirir tonalidades anaranjadas
- vale, después de la puesta - suspire, sabia que a sam le gustaba ver las puestas de sol con emily, según el era romántico, y a emily le encantaba. Eso me dio una idea.
- gracias - se levanto y le tendió la mano a Emily.
Ambos desaparecieron entre los arboles, al otro acantilado. Era un acantilado pequeño y privado, ahí podrían abrazarse y demás cosas sin tener que estar pensando en si nosotros miramos, pensamos o decimos.
Cuanto me hubiera gustado tener en ese momento a irish, haberla cogido de la mano, y en silencio ver la hermosa puesta de sol. Cuando el sol ya estaba casi por completo, sam volvió junto a los demás y explicó que el y yo iríamos a hablar con carlisle, que no iban todos porque era una reunión privada
- ¿y que pinta jake?- pregunto paul
- pues que es el segundo - contesto sencillamente sam
- volver pronto- sonrió emily
- lo haremos- sam se despidió de ella con un beso y yo de todos con la mano.
Llegamos rápidamente a donde habíamos quedado con Carlisle. Junto a el, estaba irish. Ambos nos daban las espaldas y desde lo alto de un árbol, veían como termino de ponerse el sol por completo y como el anaranjado cielo se volvía de un gris tan oscuro que empezó a ser negro.
Carlisle salto del árbol con elegancia y soltura y callo ante nosotros de forma espectacular, no vi saltar a irish, cuando quise darme cuenta, estaba junto a carlisle. No dijo nada, solo me miró y sonrió
- Hola - carlisle fue el primero en hablar, como siempre, tan educado, era un hombre admirable en verdad, dios, ya empezaba a tratarle como un hombre en vez de como un monstruo chupa sangre
- hola carlisle - sam también era un hombre admirable. El si era un hombre, aunque parte de el, como yo, fuera un animal, pero eramos humanos, casi tan humanos como los humanos en si. Quizás eso era lo que me ponía mas fácil el estar enamorado de irish, que era tan humana como yo.
- Jacob, Irish, ¿os importa? lo que quiero hablar con sam, me gustaría que fuera en privado - carlisle sonrió y me dio la escusa perfecta para estar a solas con irish. Por la gran sonrisa que se le dibujó, a ella también le gusto la idea
- no claro, sin problemas, irish - le tendí el brazo caballerosamente
- un placer sam - sonrió irish mientras se agarraba a mi brazo, no dejaba de sorprenderme su frescor cutáneo, era un respiro para el calor que sentía siempre.
Salimos del claro de luna donde se quedaron carlisle y sam y fuimos andando en silencio. Yo iba en silencio porque iba pensando la forma adecuada de decirle lo que tenia que decirle, pero no se exactamente porque ella iba en silencio también.
- Irish - me aventure a nombrarla deteniéndome, estábamos en otro pequeño claro de luna, muy pequeño, en medio del claro había una gran roca que imitaba casi a la perfección un trono.
- ¿si? - ella se giro y alzo la cabeza para mirarme
- mira, siéntate- dije llevándola hasta el gran trono de piedra, ella rió divertida y se sento.
Cogí aire varias veces, sentía que mi corazón iba a explotar, que mi garganta iba a cerrarse y me iba a impedir soltar todo cuanto quería decir. Cuando ya estaba sentada, mi mentón tembló, en la vida me había sentido tan nervioso.
- dime- irish parecía ansiosa por saber lo que maquinaba mi cabeza, pues no hacia mas que mover los labios sin decir palabra alguna
- yo ... - me mordí el labio inferior, ¿porque era tan difícil? leah tenia razón, no iba a decirme que no, al menos eso esperaba ...
- ¿quieres que te cuente un cuento? - dijo de pronto, abrí los ojos con sorpresa
- ¿un cuento? - las palabras salieron con facilidad
- así es - irish se levanto y me dejo que yo me sentara, luego ella se sento sobre mis rodillas y me miro
- haber - sonreí ante su dulzura, eso me vendría bien, me aria ganar tiempo
- es el cuento de una princesa, una vez se lo conté a edward y creo que le gusto - musito irish
- sorprendeme- la rodee con los brazos
- Erase una vez, una hermosa princesa. La princesa era una joven indefensa, débil y miedosa. - sonrió comenzando con voz dulce
- ¿como tu? - pregunte
- no, yo no soy débil ni miedosa, no interrumpas - me regaño con un beso en los labios, el corazón me dio un vuelco
- perdona - me disculpe
- la princesa, vivía en un país donde todos eran débiles, indefensos y miedosos, por los países cercanos, apodaban a esa gente como las ovejas, siempre iban en grupos, por donde iba uno, iban todos, así se sentían mas seguros. En su país, hacia mucho calor, por lo que siempre iban vestidos de blanco, y es por esa razón, por lo que a los habitantes del país de los miedosos, fueron llamados desde entonces, las ovejas. Bien, pues la princesa oveja, estaba asustada pues se rumoreaba, que no muy lejos, había un país, el país de los valientes. De ese país, provenían los mejores guerreros de las tierras del norte, eran altos,rubios, fuertes como leones y nadie se atrevía a contradecirlos, pues si lo hacían, sabían que los terribles leones se lo comerían. Paso el tiempo, y era de esperar, el país de los valientes leones, quiso conquistar al de las débiles ovejas, pero un anciano león, casi tan débil como una oveja, dijo, que si no seria mejor, en vez de hacer una guerra, unir ambos países, las ovejas se volverían mas valientes, los leones menos soberbios, y por esa razón, el príncipe león, fue al país de las ovejas a conocer a sus nuevos súbditos. Era un hombre apuesto, fuerte, rudo y casi salvaje, pero en el momento en el que la oveja vio al león, se quedo anonadada, el seria el único hombre sobre la tierra, que podría protegerla de sus miedos y sus debilidades, seria el único hombre, que pese a ser un animal, podría cuidarla, mimarla ... y el león, al ver a la oveja, también se enamoro, pues era tan frágil y tan bella, tan dulce y tan suave ... Y así es, como el león se enamoro de la oveja ..
. - irish hizo una pausa y sonrió -es hermoso - susurre impresionado, me sentía tan reflejado ...
-
desde entonces, se cuenta, que un león, siempre puede enamorarse de una oveja, aunque sea estúpido, un depredador puede enamorarse de una presa y ambos, hacer una unión perfecta, complementar al otro ...- suspiro y cerro los ojos.
-
¿porque le contaste esa historia a edward? - pregunte curioso después de unos minutos de silencio
-
porque necesitaba oírla - contesto irish acurrucándose contra mi pecho
-
¿hace mucho? - bese su coronilla
-
tres años, cuando conoció a bella- me sorprendió ese dato
-
¿desde hace cuanto que conoces a edward? -
-
casi desde que nací, carlisle se lleva bien con los vulturi, cuando nací, quiso conocerme y edward fue con el, fue entonces la primera vez que estuvo en volterra - explico la chica
-
¿y desde cuando conoces a los demás cullen? -
-
pues hace unos 10 años, cuando vivían en alaska con el clan de tanya, desde entonces soy bastante amiga de alice - rió divertida
-
¿entonces, sabias de bella? -
-
oh claro, cuando edward se percato de que la deseaba mas que a nadie en el mundo, comestiblemente hablando, fue a denali, con el clan de tanya, necesitaba estar lejos de esa humana, yo estaba pasando allí unos días y me contó su problema, entonces le conté la historia del león y la oveja, pocos días después volvió y empezó a darse cuenta de que estaba enamorado de bella - cuando se callo pensé, quizás si ella no le hubiera contado esa historia, edward no hubiera vuelto, no se hubiera enamorado de bella, no habríamos tenido tantos problemas y ahora ella no se convertiría en una chupa sangres, pero si todo eso no hubiera pasado, tampoco hubiera conocido a irish ... me dio miedo el imaginar una vida sin ella
La abrace mas fuerte contra mi pecho y le susurre al oído
- te quiero- ella se giro y me beso los labios -y yo también, no importa si eres presa o depredador, si eres león o oveja, te querré, siempre, seas lo que seas, porque me complementas al 100 % jacob - ella sonrió, tan sincera, que sentí que no había porque forzar las cosas, ahora estábamos juntos, y formular un contrato verbal no cambiaría el echo de que la quisiera con todo mi ser ...