← Historia 33323 · de
Historia 33323 — capítulo 1
Había una vez un corazon perdido, un corazón perdido donde ningun corazón, excepto el mas amado, o el que mas ama puede salvarlo.
''La oscuridad que me rodeaba no tenía descripción, era como, más oscura...! Ya sé que no tiene sentido pero simplemente no era una oscuridad normal.
Yo buscaba algo a lo que aferrarme, pero no encontraba nada, tanteaba el aire para encontrar algo, cualquier cosa, pero no había nada, solo oscuridad. No estoy segura de si mis pies se sostenían solos en el oscuro aire, o si estaba tocando el suelo. Algo tenía que haber, algo que me ayudara!!! sácame de aquí... sácame de aquí... !!Si esto es alguna clase de lugar...''
Abrí los ojos de golpe, esperé a que algo pasara, algo, no se el que solo necesitaba algo que me demostraba que no seguía en ese terrible...''lugar''. Me senté y me toque suavemente la cara con la parte de atrás de mi mano, estaba toda mojada por el sudor y seguramente roja. Que habría significado ese sueño?En mi mundo solo existe la luz, de echo, yo estoy echa de luz, o eso es lo que dijeron los otros ángeles, luz, pura, cálida y brillante luz.
Llevaba teniendo ese sueño por mucho tiempo, como dos semanas o asi, creo que incluso han llegado a tres, pero no guardo la cuenta. Más que un sueño, parece una pesadilla, aunque la oscuridad es tan oscura que no ves nada, ni felicidad, ni tristeza, simplemente nada.
Me levante estirándome y dejando moverse un poco mi alas blancas.Mi largo y revuelto pelo caía suavemente por mi espalda, algunos conjuntos de pelos simplemente se apoyaban en mi hombro dejando algunos espacios entre los otros mechones.Dejé que el bostezo se apoderase de mi, y abrí la boca dejando ver mis blancos dientes, tras volver a cerrarla, me paseé por la habitación esperando a que mis piernas estuvieran lo suficientemente estiradas para caminar aquel día por el atareado cielo.
Suspiré.
Me acerqué al pequeño baño y me froté suavemente los dientes con el cepillo, me enjuagué y salí a cambiarme de atuendo. Saqué el blanco vestido típico mío, igual a todos los demás que poseía, del armario y me lo cambié dejando el blanco y plano camisón con el que dormía encima de la ancha cama.
Me dirigí de nuevo al baño, esta vez me iba a cepillar el rubio cabello y lavarme la cara con agua fría. Agité mis alas una vez más y luego sonreí. En eso consistía mi mundo, sonríe se feliz y se agradecido por no sel un ángel negro, trabaja duro y sigue siempre el camino correcto.
Cogí mis sandalias blancas a juego con mi vestido blanco y me dirigí hacia la puerta blanca, cogí mis libros y carpetas blancas justo antes de salir, y salí fuera, a mi querido, luminoso, cálido y atareado barrio.
Andaba con rapidez, principalmente porque siempre llegaba tarde a mi trabajo, y cuando pasaba por la puerta central del mundo del cielo, bueno no era exactamente la puerta central, era la puerta de destierro, la que te llevaba al mudo de los ángeles negros.